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ANTOLOGÍA
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POETAS líricos CASTELLANOS
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BIBLIOTECA CLASICA
TOMO CXLIX
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antología
DE
POETAS Lieos CASTELLANOS
DESDE LA FORMACIÓN DEL IDIOMA HASTA NUESTROS DÍAS ' .
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Iij^^i^ta de la Viuda de Hernando y C*, Ferraz, 13.
PRÓLOGO.
I.
Es hecho siempre comprobado en la historia del
arte, el de la aparición de las formas Kricas con poste-
rioridad al canto épico. Lo cual no ha de entenderse en
el sentido de que cierto lirismo rudimentario, lo mis-
mo que ciertos gérníenes de drama, no vajean implícitos
en toda poesía popular y primitiva, sino que es afirmar
solamente que el elemento épico, impersonal, objetivo,
ó como quiera decirse, es el que esencialmente domina
en los períodos de creación espontánea, entre espíritus
más abiertos á las grandezas de la acción que á los re-
finamientos del sentir y del pensar, y ligados entre sí
por una comunidad tal de ideas y de afectos, que im-
pide las más veces que la nota individual se deje sen-
tir muy intensa. La poesía lírica trae siempre consigo
cierta manera de emancipación del sentimiento propio
respecto del sentimiento colectivo, y no es, por tanto,
flor de los tiempos heroicos, sino de las edades cultas
y reflexivas.
Esta ley general de evolución artística se cumple,
como en todas, en la literatura castellana. Nues-
tra primitiva poesía, la que amanece casi tanto como
la lengua, es totalmente épica. Quizá en los dos únicos
VI LIRICOS CASTELLANOS.
poemas que para nosotros la representan hoy, no pueda
encontrarse más que un breve pasaje lírico, y para
eso es un canto de guerra, un canto triunfal en loor
del Magno Rey D. Fernando I de León y de Castilla,
un trozo, en suma, que rompe briosamente el bilo de
la narración del cantar de gesta sobre las mocedades
de Rodrigo, pero que á pesar de su mayor concentra-
ción y movimiento más rápido, todavía pertenece á la
categoría de las rapsodias épicas, y viene á ser como
la corona que ciñe la frente del guerrero después de la
batalla.
Inmensa ha debido de ser la pérdida de nuestros
monumentos literarios primitivos. La rareza de textos
castellanos anteriores á la segunda mitad del si-
glo Xin, es cosa que verdaderamente suspende y ma-
ravilla, sobre todo cuando se para la atención en las
innumerables riquezas que atesora la literatura fran-
cesa de los tiempos medios. Diversas han sido las cau-
sas de éste fenómeno, y quizá la más profunda aunque
menos advertida sea la misma persistencia de la tra-
dición épica y del fondo legendario en la literatura
española más que en otra ninguna de las vulgares,
y el haberse prolongado dentro de las edades clásicas,
remozándose sin cesar en nuevas formas que iban sus-
tituyendo y enterrando la letra de las antiguas, por le
mismo que tanto conservaban de su espíritu. En otras
naciones la poesía de la Edad Media, olvidada por el
pueblo y desdeñada por los doctos^ durmió desde el
Renacimiento en vetustos GódiceSj tanto mejor guar-
dados cuanto menos leídos, esperando que el soplo de
la erudición moderna viniese á darla nuevo género de
vida. En España, por el contrario, esa poesía nunca
dejó de ser popular y sentida y amada por todo linaje
de gentes; primero en los poemas de Gesta^ luego en
las crónicas, en los romances, y finalmente en el teatro.
Cada una de estas formas iba enriqueciéndose con los
despojos de las anteriores, y era natural que las más
antiguas, las más poras y próximas á la fuente, pare-
PRÓLOGO. YII
cieudo ya menos inteligibles en el lenguaje y en toda
la parte exterior y de costumbrQs, fuesen sacrificadas
á las más modernas y brillantes, y andando el tiempo
se olvidasen y perdiesen: fatalidad que había de ser
irremediable para la parte más preciosa de nuestros
orígenes Hterarios.
Pero á despecho de tal catástrofe, todavía nos que-
dan bastantes datos y documentos para afirmar la
-existencia de la epopeya castellana, y para fijar con
suficiente precisión sus caracteres. Muy distante de la
fecundidad prodigiosa de la epopeya firancesa y de su
universal y omnímoda influencia en la literatura de
los tiempos medios, tiene, en desquite, un carácter más
histórico, y parece trabada por más fuertes raices al es-
píritu nacional y á las realidades de la vida. Exigua
49obremanera es en nuestros poemas la intervención del
elemento sobrenatural, y éste dentro de los límites más
severos de la creencia positiva, manifestándose en le-
yendas tan sobrias como la aparición de San Lázaro al
Cid en figura de gafo ó leproso. El espíritu cristiano
que anima á los héroes de nuestras Gestas, más se in-
duce de sus acciones que de sus discursos: alguna ora-
ción ruda y varonil es lo único que sienta bien en la-
bios de tales hombres avezados al recio batallar, y nr
á las sutilezas de la controversia teológica. Ni de h
milagrería posterior, ni mucho menos de lo que pudit
ramos llamar poesía fantástica^ de los prestigios de L
superstición y de la magia, hay rastro alguno en esta-
obras de contextura tan sencilla, y en rigor tan esca
sas de fuerza imaginativa, cuanto ricas de actualidad
poética. Sólo la creencia militar en los agüeros, heren-
cia quizá del mundo clásico, si no ya de las tribus ibé
ricas primitivas, puede considerarse como leve resabie
de supernaturalismo pagano. Las acciones de nuestros
héroes se mueven siempre dentro de la esfera de lo ra-
cional, de lo posible y aun de lo prosaico: rara vez ó
ninguna traspasan los límites de las fuerzas humanas.
Sólo en un poema de evidente decadencia se advierte
VIII líricos castellanos.
marcada inclinación á la fanfarronada y á la hipérbole
del valor, que es la caricatura del heroísmo sano y
sincero de las rapsodias más antiguas. Sólo en ese
mismo poema se atrepella caprichosamente la historia,
que en los anteriores aparece respetada, no ya sólo en
cuanto al fondo moral, sino también en cuanto á los
datos externos más fundamentales. La geografía, le-
jos de ser arbitraria y de pura imaginación, como lo es
en la misma Canción de RolandOy tiene en el Poema del
Cid toda la precisión de un itinerario, cuyas jornadas
podemos seguir sobre el terreno ó en el mapa. La tie-
rra que nuestros héroes pisan no es ninguna región
incógnita ni fantástica sembrada de prodigios y de-
monstruos; son los mismos páramos y las mismas sie-
rras que nosotros pisamos y habitamos. Esta poesía
no deslumhra la imaginación, pero se apodera de ella
con cierta majestad bárbara que nace de su propia sen-
cillez y evidencia; de su total ausencia de arte. Parece
que el cantor épico no inventa nada, y hasta que seria
incapaz de toda invención: lo que añade á la historia
resulta más histórico que la historia misma. El Cid
del poema ha triunfado del Cid de la realidad, hasta
en las crónicas, hasta en los documentos eruditos: ea
el que se levanta eternamente luminoso, con su luenga,
barba no mesada nunca por moro ni por cristiano;
con sus dos espadas^ talismanes de victoria:
<¡0h Dios, qué buen Tásalo si oviesse buen señor!>
En tomo de él se agrupan con fisonomías todas dis-
tintas, aunque trazadas no más qué con cuatro rasgos,
rudos, los heroicos compañeros de sus empresas, Alvar
Páñez Minaya, lanza fardida, brazo derecho del Cam-
peador; Martin Antolinez, el Ulises de la epopeya, ta»
ingenioso y hábil como leal y esforzado; Pero Bermú-
dez, el impaciente y enérgico tartamudo: el obispo
D. Jerónimo, ardido batallador, Cahoso Coronado, Y
enfrente, como envueltos en sombras para el contras-
te, los tipos viles de los infantes de Carrión y de sus^
PRÓLOGO. I3C
deudos y parciales, generación de traidores insolente»
y dé sibaritas que aimuerzan antes que fagan oración.
Ni en las descripciones de combates, ni en el cuadro
asombroso de las Cortes que mandó hacer en Toledo
Alfonso VI para que el Cid lograra su justicia y des-
agravio, se encuentra sombra de arte, en el sentido re*
tórico de la palabra; pero hay otro arte más sublime,,
aquel que se ignora á si mismo, y confundiéndose con
la divina inconsciencia de las fuerzas naturales, nos da
la visión plena de la realidad.
Los sentimientos que animan á los héroes de tal poe-
sía son de tanta sencillez como sus mismas acciones.
Obedecen sin duda al gran impulso de la Reconquis-
ta; pero en vez de semejante abstracción moderna, bue-
na para síntesis históricas y discursos de aparato, no
puede concebirse en los hombres de la primera Edad
Media más que un instinto que sacaba toda su fuer-
za^ no de la vaga aspiración á un fin remoto, sino del
continuo batallar por la posesión de las realidades con»
cretas. Si el Cid tuvo más altos pensamientos y llegó á
decir que un Bodrigo había perdido á España y otro
Kodrigo la recobraría, no es la poesía heroica castella-
na la que pone en su boca tales palabras; son los his-
toriadores árabes, sus implacables enemigos, que por
tal medio quieren ponderar el extremo de su soberbia.
El Cid del poema lidia por ganar su pan, porque (como
dice en otra parte el autor del poema) «haber mengua
de él es mala cosa»: lidia para convertir á sus peones
en caballeros, se regocija con la quinta parte que le
corresponde en la repartición del botín; conquista á
Valencia para dejar á sus hijas una rica heredad: sen-
timientos naturalisimos y hermosos en un hombi-e de
hi Edad Media, por lo mismo que tan lejanos están de
todo énfasis romántico. Hasta la estratagema poco loa*
ble usada con los judíos Eachel y Vidas contribuye al
efecto realista del conjunto, mostrando sometido al
héroe á la dura ley de la necesidad prosaica.
•No es menos de reparar en nuestros Cantares de
>: LÍRICOS CASTELLANOS.
Gesta la total ausencia de aquel espíritu de galantería
que tan neciamente se ha creído característico de los
tiempos medios, cuando á lo sumo pudo serlo de su
extrema decadencia. No sólo se buscaría en balde en
nuestra viril y austera poesía la aberración sacrilega ó
hipócrita del culto místico de la mujer, ni menos la
expresión de afectos ilícitos de que no está inmune la
lírica de los provenzales, sino que jamás U ternura
doméstica, expresada de un modo tan sobrio, pero tan
intenso, en las breves palabras del Campeador á doña
Jimena y á sus hijas, y en leyendas como la de la li-
bertad de Fernán González por su esposa, se confunde
ni remotamente con lo que pudiérs^mos llamar el amor
novelesco^ que más que un afecto sano y profundo,
suele ser una exaltación imaginativa. Tales estados
nerviosos, tales cavilaciones y desequilibrios, son pro-
ducto de una civilización muelle y refinada, é incom-
patibles de todo punto con el ambiente de los tiempos
lieroicos. Mucho esfuerzo necesita un lector vulgar
para pasar desde la Ximena dramática de Guillen de
Castro ó de Corneille, combatida y fluctuante entre el
deber y la pasión, á la Ximena épica, la de la Crónica
Rimada^ pidiendo con toda sencillez al Bey que la case
íon Rodrigo, á modo de composición pecuniaria, por-
que éste ha matado á su padre, después que uno y otro
HQ habían robado mutuamente sus ganados, secuestran-
do, por añadidura, las lavanderas que bajaban al rio.
Pero aunque tal aspereza de costumbres ofenda, toda-
vía para quien tenga sentido de las cosas bárbaras y
primitivas resulta tan poética, por lo menos, como las
logomaquias del punto de honra que el teatro moderno
aplicó indistintamente á todas épocas y estados socia-
les, como sí cada uno de ellos no tuviese su peculiar-
psicología.
Hay, sin embargo, en lo que conocemos de nuestras
leyendas épicas, grados muy diversos de elevación mo*
ral, y contra lo que una observación superficial pudie-
ra inducir á creer, no son las más antiguas las que
PBÓLOGO. XI
más abundan en rasgos bárbaros, feroces y violentos.
Lo mismo la leyenda de las mocedades de Kodrigo,
qne la tremenda historia de los infantes de Lara, son
evidentemente posteriores á los cuadros más apacibles
que nos ofrecen el poema de la vejez de Mió Cid, 6 las
tradiciones relativas á Fernán González. Los héroes
más feroces no siempre son el embrión de los héroes
más perfectos, sino que suelen ser su degeneración y
á veces su caricatura. El punto culminante de la epo-
peya ha de buscarse en un medio histórico ni entera-
mente bárbaro, ni enteramente civilizado tampoco, en
el cual los sentimientos propios de la edad heroica ha-
yan logrado su cabal y armonioso desarrollo, después
del cual suelen venir dos géneros de falsificación diver-
sos, uno por hipérbole grosera, otro por atenuación
melindrosa y culta. El Cid del poema representa den-
tro de nuestra poesía este grado supremo del ideal ca-
balleresco tal como fué entendido por nuestros padres
en la !EJdad Media. Cuanto más nos inclinemos á ver
sombras en el Cid histórico, tal como se infiere de al-
gunos rasgos de su propia crónica latina, y sobre todo
de los textos árabes que ha interpretado Dozy (exage-
rando quizá su alcance y sentido, hasta querer trans-
formar al Campeón húrgales en una especie de can-
dotUere italiano, soldado de fortuna, robador de igle-
sias, rompedor de pactos y juramentos, codicioso y san-
guinario, y aliado alternativa é indistintamente con
moros y cristianos); tanto más nos asombraremos del
generoso instinto moral y poético de nuestra raza, que
en tan breve tiempo enmendó las deficiencias de la
historia, sin atentar á lo substancial de ella; y al depu-
rar el tipo, sin despojarle de su valor individual, le co-
municó toda la plenitud y efusión de una existencia
más luminosa y más alta. En este caso, como en tan-
tos otros, el símbolo nació espontáneamente, viniendo
á cumplirse al pie de la letra aquella sentencia de Aris-
tóteles: «La Poesía es más profunda y más filosófica
que la Historia.»
XII líricos castellanos.
Preséntase la poesía heroica castellana, como toda
epopeya moderna, en estado fragmentario 6 rapsódico^
muy lejano de la imponente y clásica unidad qne os-
tentan los grandes poemas de la Iiídia y de Grecia;
de los cuales se diferencia también, no menos que de
los cantos del Norte escandinavo y germánico, por su
carácter puramente humano é histórico, sin mezcla al-
guna de mito ó de teogonia. En esto coincide con la
epopeya francesa, que la precedió, que en parte la
sirvió de modelo, y que aventaja á la nuestra, no sólo
por razón de su mayor fecundidad, sino por haber
encontrado en la gran figura histórica de Garlo-Magno
un centro que diera unidad á las gestas desligadas.
Tal género de unidad no lo consentía nuestra historia,
llena de dispersión é individualismo^ ni podía brotar
arbitrariamente de la fantasía de los juglares. El Cid
alcanzaba ó superaba la talla de Roldan, pero ni Fer-
nando el Magno ni Alfonso VI, con haber sido gran-
des reyes, podían ejercer sobre la fantasía aquel miste-
rioso prestigio que durante toda la Edad Media se ligó
al nombre del domador de la barbarie sajona, del gran
restaurador del imperio de Occidente. Hubo, pues, en
nuestra poesía pequeños ciclos, apenas enlazados en-
tre sí como no sea por cierta razón geográfica. Nuestra
epopeya es exclusivamente castellana, en la acepción
más restricta del vocablo, no sólo porque en las demás-
literaturas vulgares de la Península, en la catalana
como en la portuguesa, faltan totalmente cantares de-
gesta^ aunque no faltasen gérmenes de tradición épica,
sino porque, con la sola excepción de la leyenda de
Bernardo, que puede suponerse leonesa y que en gran
Í)arte se compuso con elementos transpirenaicoá, todos
os héroes de nuestras gestas , Fernán González y los
Condes sucesores suyos^ los Infantes de Lara y el Cid,
son castellanos, del alfoz de Burgos, ó de la Bureba, y
lo que principalmente representan es el espíritu inde-
pendiente y autonómico de aquel pequeño Condado-
que, comenzando por desligarse de la corona leonesa,
f.
PBÓLOGO. xiir
acaba por absorber á León en Castilla y colocarse al
frente del movimiento de Beconqnista en las regiones
centrales de la Península, imponiendo su lengua, su
dirección histórica y hasta su nombre á la porción ma-
yor de la patria común. Los héroes de nuestros can-
tares, cuandp.no son rebeldes declarados como Fernán
Oonzález, son vasallos mal quistos de sus reyes^ y que
hablan y obran poco menos que como soberanos. Tal
es el caso del Cid. No negaremos que pueda haber en el
fondo de esto un sentimiento, ya aristocrático, ya po-
pular, mal avenido con la unidad de poder, aun dentro
4e las rudimentarias condiciones de las monarquías de
los tiempos medios: el Cid de la Crónica Rimada y de
algunos romances tiene rasgos feudales y anárquicos,
que, más que á la tradición primitiva, parecen corres-
ponder á una desviación de la historia, pero que de to-
dos modos son antiguos y significativos; en otras leyen-
das burgalesas más obscuras se ve apuntar cierto senti-
do democrático. Pero estos vagos indicios (que de tales
no pueden pasar tratándose de un pueblo donde nunca
las clases sociales estuvieron separadas por grandes
barreras ni por grandes odios), importan menos que la
consideración del espíritu netamente castellano que se
personifica en Pernán González y en el descendiente
de Lain Oalvo, cuyas épicas figuras , rodeadas de luz
y de bendiciones, parecen contraponerse en la inten-
ción de los poetas á las de monarcas ingratos ó perju-
ros, y á las de proceres leoneses como los infantes de
Oarrión, cargados por la musa popular con toda suerte
de afrentas y vilipendios. Creemos firmemente que la
epopeya castellana nació al calor de la antigua rivali-
dad entre León y Castilla (rivalidad que ocultaba
otra más profunda, la del elemento gallego y el ele-
mento castellamo), y que este es su sentido histó-
rico primordial; lo cual no quiere decir que haya can-
tar alguno que se remonte á los obscuros y lejanos
tiempos en que se elaboró la independencia del Con-
dado. Ni lengua castellana existia, cuanto menos poesía
XIV líricos castellanos.
vulgar. Pero la memoria de los pueblos suele ser tena-
císima, y la fantasía poética tiene mucho de retrospec-
tiva. ; Qué mucho que los juglares de los siglos XII
6 XIII expresaran con tal fidelidad el arranque de in-
dependencia que movió en los siglos X y XI á los jue-
ces ciudadanos y á los condes otorgadores de bueno»
fueros, cuando en plena edad artística, en- los albores
del siglo XVII, el estro magnifico de Lope, sintiéndo-
se engrandecido al contacto de aquella tradición sa-
grada, todavía acertaba á enriquecerla con elementos y
rasgos propios, que nadie diría germinados en la fan-
tasía individual, sino dictados al poeta por el alma de
la Edad Media?
Esta poesía épica, tan eminentemente nacional por
los asuntos y por el espíritu, ¿en qué medida puede
creerse que pagó tributo á una poesía anterior y foras-
tera? Cuestión grave por cierto, y en la que importa
precaverse contra opuestas exageraciones, inspiradas
por sentimientos de patriotismo loables sin duda, pero
que en ningún caso deben prevalecer contra la inflexi-
ble verdad histórica. Tan lejanos andan de esta ver-
dad los que como el inolvidable y doctísimo Amador
de los Ríos se inclinan á negar sistemáticamente toda
influencia francesa en nuestras letras de los tiempos
medios, como los que, al modo de Damas-Hinard y
aun de Puymaigre, se empeñan en convertirlas en un
apéndice de la historia literaria de su nación, viendo
por todas partes imitaciones, plagios y reminiscencias.
Que el centro de la vida literaria de la Edad Media es-
tuvo en Erancia, es proposición que nadie discute hoy,
porque no se discuten las cosas evidentes. Hoy para
todo el mundo es notorio (aunque haya sido grande la
persistencia de los errores divulgados por la escuela
romántica) que la verdadera emancipación literaria de
España no se cumple hasta la época del Renacimiento,
así como la emancipación literaria de Italia había sido
obra de los grandes escritores trecentistas. Nuestra li-
teratura de los siglos XVI y XVII es, no solamente
PRÓLOGO. XY
más rica, más grande y sin comparación más bella qn&
la de los siglos medios, sino mucho más nacional, mu-
cho más española. Estoy por decir que ni siquiera en
el tan mal tratado siglo XVIII vivimos tanto de imi-
tación y de reflejo como en aquellos otros tienípos que,,
por ser tan remotos, se nos presentan con un falso as-
pecto de primitivos y espontáneos. Pero de esta gene-
ral sentencia hay que exceptuar algunos libros en pro-
sa, que ni en Francia, ni en Italia, pudieron encontrar
modelos ni aun similares^ y hay que exceptuar tam-
bién, aunque con ciertas reservas y distinciones, las
gestas épicas de Castilla. Punto es este que Milá y
Fontanals trató con suma discreción y pulso en una
larga nota unida á su libro capital De la Poesía Heroi-
co-Popular Castellana. Que la poesía más antigua in~
fluyese en la más moderna: que la admirable Canción
de Rolando, divulgada por lo menos desde el siglo XI»
y tan interesante á los españoles por su asunto, se hi-
ciese familiar á nuestros juglares, y que .en pos de ella
entrasen otras narraciones del mismo ciclo y de los ci-
clos secundarios, era no sólo natural, sino histórica-
mente forzoso. Prescindiendo de aquellos estados pi-
renaicos, como Cataluña, Aragón y. Navarra, cuyas
relaciones con los franceses eran continuas y estrechí-
simas, pero que, por caso raro, parecen haber sido los
que menos recibieron de su tradición épica, bastaba el
hecho capitalísimo del afrancesamiento de la corte de
Alfonso VI, con sus dos yernos borgoñones, y la turba
de monjes de Cluny levantados á las primeras cátedras
episcopales y á las más pingües abadías de Castilla, de
Portugal y de León: bastarían indicios tan elocuentes
como la reforma monacal: el cambio de rito; el cambia
de letra: la invasión del feudalismo franco, no sin san-
grienta resistencia de los burgueses: la afluencia de
cruzados y aventureros transpirenaicos á la conquista
de Toledo, á la de Lisboa, á las batallas de Alarcos y
de las Navas (si bien muchas veces se mostrasen más
atentos á saquear á los judíos que á pelear con los ma-
XVI líbicos gastbl lanos.
hometanos): bastaría, digo, el recuerdo de todos estos
hechos para fijar dé un modo bastante aproximado la
•época en que los cantares épicos franceses penetraron
«n las regiones centrales y occidentales de la Penínsu-
la, convirtiéndose en predilecto solaz de las clases aris-
tocráticas. ¿Pero cómo libaron á las clases populares^
que ya comenzaban á tener existencia y gustos propios?
Estos cantares hubieron de ser al principio recita-
dos en su lengua original, por juglares de origen
irancés, al son del instrumento épico llamado vielle.
^; Podemos suponer que más adelante fueron algunos
de ellos traducidos al castellano? Así parece indicar-
lo el poema de Maynete y Galiana que la Crónica Ge-
neral nos ha conservado disuelto en prosa, pero no
sin que persistan rastros del monorrimo , asonantado.
^Hemos de admitir, como han insinuado algunos, la hi-
pótesis de haber eídstido ciertos poemas en una lengua
intermedia franco-castellana, compuestos en alguna de
las comarcas limítrofes con Francia, y que sirvieran,
•digámoslo así, de puente entre las dos manifestaciones
épicas? Esta hipótesis, que hasta el presente ha logra-
do poca fortuna, tiene, sin embargo, en su abono el
ejemplo de los poemas franco-itálicos, y trae la venta-
ja de explicar ciiertos elementos de la leyenda de Ber-
nardo del Carpió, con quien parece haberse confundido
al Bernardo conde de Ribagorza y de Pallas, poblador
del canal de Jaca. Pero la ausencia de todo canto épi-
co en Aragón y en Navarra (dado que es provenzal
por la lengua y por el autor, y además enteramente
histórico^ el único hasta hoy conocido, el de Guillermo
Aneliers sobre la Guerra Givü de PamplonaJ no nos
autoriza por ahora para dar crédito á tan ingeniosa
conjetura . Resta, pues , ignorado el camino por donde
pudo venir á noticia de nuestro pueblo, no la epopeya
francesa en conjunto, no quizá poema alguno íntegro,
pero sí fragmentos, rapso£as^ episodios, descripciones
de batallas, que es lo único en que hay verdadera y
material coincidencia.
PRÓLOGO. XVIC
Sin querer extremar el concepto de lo popular, ni
suponer entre las clases de la sociedad española del
49Íglo XII una división mis profunda de la que real-
mente existía, es claro que algo y aun mucho había de
-diferir el ideal poético y la cultura mundana entre los
•caballeros y los monjes franceses ó afrancesados que
rodeaban á Alfonso VI, al Conde de Portugal D. En-
rique, á la Reina D.a Urraca, al Emperador Alfon-
so Vn ó al Arzobispo compostelano D. Diego Gel-
mirez; y los rudos mesnaderos que seguían al Cid
ganando su pan, desde la glera del Arlanzón hasta
los vergeles de Valencia, ó los fieros burgueses de
Sahagún que, enojados con la aristocrática tiranía de
■SOS abades, entraban á saco sus paneras y tumultua-
riamente se bebían su vino. Era natural que la epo-
peya francesa fuese muy del gusto de los primeros,
pero parece duro admitir que también la entendiesen
y se deleitasen con ella los segundos. Y por caso sin-
gular nos encontramos con que la epopeya castellana
jamás expresó el modo de sentir de la aristocracia
palaciega ni de la Iglesia feudal (sentido que ha de
buscarse en ciertas crónicas latinas como la Historia
{Jompostdana ó la del anónimo de Sahagún), y por el
•contrario, parece haberse complacido en circundar de
gloria á los rebeldes como Fernán González, á los
proscriptos como Bernardo y el Cid, á los que, á des-
pecho de la transformación habida en España, prose-
guían viviendo como en los primeros tiempos de la
Reconquista. Y lejos de ser francesa la inspiración de
tal poesía, más bien parece un reto, una continua pro-
testa del sentimiento nacional herido, que comienza
por inventar la fabulosa leyenda de Bernardo, como
<jueriendo ahogar entre los nervudos brazos del héroe
leonés hasta el recuerdo poético del martirio militar
•de Roncesvalles; y acaba, en los tiempos de su deca-
dencia y en el paroxismo de sus iras, por alterar bru-
talmente la noble figura del Cid y hacerle pasar los
puertos en compañía de D. Fernando el Magno para
Touo II. h
XVIII LÍRICOS CASTELLANOS.
desacatar al Papa, para vencer y aprisionar al Empe-
rador y al Rey de rrancia*, y deshonrar al Duque de^
Saboya en la persona de su hija. En otras leyenda»
que no sabemos si fueron cantadas, pero que la Cró-
nica General consigna, se descubre el mismo espíritu.
Francesa supone la tradición á la infiel esposa del
Conde Garci-Fernández : francesa á la madre del
Conde Sancho García, la cual torpemente enamorada,
de un moro, intenta matar con hierbas á su propio hijo.
Si en todas estas historias hemos de ver un reflejo del
cariño y admiración que nuestros antepasados tribu-:
taban á los franceses, no hay duda que eran un cariño
y una admiración harto singulares.
Si la imitación no está en el espíritu general de
nuestra poesía, como no sea por antitesis y protesta^
¿estará por ventura en los asuntos? Los asuntos de la
epopeya castellana, con rara excepción, son de nuestra
propia historia, y aun los fabulosos se encarnan en
ella tan hondamente, que llegan á parecer históricos; y
á nadie se hará creer que los juglares de la lengua
de oil viniesen á enseñar á los de Burgos la existen-
cia y las hazañas del Conde Fernán González ó la
venganza del bastardo Mudarra. No sabemos de más-
poema traducido que el Maynete; y sólo en algunas
formas primitivas de la leyenda de Bernardo, que
hubo de elaborarse muy lentamente y cuyas sucesivas
capas de estratificación todavía se disciernen en el
vacilante y complejo relato de la General^ es posible
observar ciertos rasgos de exotismo, y tendencias á
emparentar al héroe leonés con los príncipes francos,
ya confundiéndole con el Bernardo, rey de Italia, ya
suponiéndole hijo de D.» Tiber, hermana de Carlo-
magno. Pero ni este Bernardo semifranco, ni el Ber-
nardo ribagorzano prevalecieron al fin en la poesía ni
en las crónicas, de donde vino á excluirlos el Rey
Sabio con aquella poderosa razón de que non se ha de
creer todo lo que los homes dicen en sus cantares de ges-
ta; y sobre ellos se levantó triunfante el Bernardo
PROLOGO. XIX
castizo^ el Bernardo leonés por ambas líneas, fijo de
la Infanta Jimena y del Conde D. Sandias, y sobrino
no de Carlomagno, sino de Alfonso el Casto.
¿Estará la imitación en los metros épicos? Hay cier-
tamente semejanza, pero de ningún modo identidad,
ni lo consentía el distinto genio prosódico -de entram-
bas lenguas, aunque mucho menos desemejantes en-
tonces que abora^ como más próximas á su fuente co-
mún. La -versificación de los poemas castellanos, á
juzgar por los dos únicos que en su primitiva forma
poseemos, resulta extraordinariamente bárbara é irre-
gular si se la compara con el sistema de las gestas
francesas. Más que imitación de un tipo extranjero,
ni reminiscencia de un tipo clásico, parece nacida de
las entrañas de la prosa rimada, tan frecuente en los
cronicones latinos de la Edad-Media. Muchas de las
irregularidades métricas que en ambos poemas del
Oid observamos, han de atribuirse sin duda á las pé-
simas copias que de nno y otro tenemos; pero hay
otras muchas que nos parecen de todo punto inexpli-
cables y que están destinadas á cansar eternamente la
paciencia de los filólogos. Ese ritmo vago y flotante
sostenido por series ó grupos de asonancias monorimas
muy diversos en extensión, parece inclinarse con pre-
ferencia á uno de do^ tipos, ó al alejandrino (verso de
14 silabas) ó al verso de diez y seis, cuyo hemisti-
quio es él pié de romance. El primero de estos tipos
domina en el Poema del Cid; el segundo en la Crónica
Mimada ó leyenda de las Mocedades de Rodrigo. No
negaremos que la audición de la poesía francesa, que
el autor del Poema conocía é imitó en algún caso, influ-
yera en su predilección por el alejandrino, pero no de
tal suerte que bastase á imponer un tipo general y
uniforme á su versificación. El, como los demás poetas
del mester de yoglaría, no f oblaba por silabas cuntadas.
Esta gran maestría estaba reservada á los poetas cul-
tos de la edad subsiguiente, á los ingenios del mester
de derezia. »
XX LÍRICOS CASTELLA'nOS.
por otro lado, ha de tenerse en cuenta que de las
dos direcciones que hemos reconocido en el verso épico
castellano, la segunda,, la que no tiene relación con los
metros de las gestas francesas,, se sobrepuso inmedia-
tamente á la primera, dejando relegado el alejandrino
á los poetas monacales y escolásticos, y desterrándole
enteramente del arte popular. Es curioso advertir este
íenómeno en los libros historiales que aprovecharon
fragmentos épicos, desliéndolos en prosa. Así como en
la Crónica general aparecen por donde qjiiera vestigios
de versificación alejandrina; asi en las refundiciones
posteriores de dicha Crónica, v. gr. en la llamada de
Castilla (dé donde vino á ser extractada luego la famosa
Crónica del Cid)^ se siente, hasta en esos mismos pasajes,
la influencia del ritmo octosilábico, como si el oído de
los compiladores de la historia fuese siguiendo dócil-
mente las evoluciones del canto popular.
¿A qué se reduce, pues, esa tan ponderada influen-
cia de la canción épica de los franceses en la nuestra?
Desde luego hay que descartar, y los críticos más se-
veros de aquella nación también descartan, todas las
exageraciones de Damas Hinard, asi en lo tocante á
identidad de formas de lenguaje, como en la parte de
indumentaria, costumbres militares y caballerescas,
etcétera. ¿Dónde hay cosa más absurda que declarar
galicismo todo lo que se encuentra en textos franceses,
como si todas las lenguas romances no tuviesen el
mismo origen y no se hubiesen desenvuelto conforme
á leyes comunes: ó suponer propias y privativas de
Francia costumbres que eran de toda Europa en la
Edad-Media, y que habían nacido de un estado social
idéntico: y cerrar por otra parte los ojos á tantos y
tantos rasgos esencialmente castellanos como el Poema
del Cid contiene? Limitémonos á decir, porque ésto es
lo cierto, que la epopeya francesa y la castellana pare-
cen dos ramas del mismo tronco, aunque de muy des-
igual fuerza y lozanía: que en ambas se respira el mis-
mo ambiente de grandeza heroica y semi-bárbara, co-
PRÓLOGO. XXI
mo engendradas en un medio histórico, si no idéntico,
semejante: que la poesía más antigua hubo de influir
en la más moderna, y aun favorecer indirectamente su
desarrollo, pero que tal influencia' tocó más á los por-
menores que al espíritu, y no bastó á borrar el carác-
ter genuinamente histórico que, como sello de raza, os-
tentan las gestas castellanas.
Queda dicho que sólo dos de ellas han llegado á
nosotros en su forma primitiva ó en una forma muy
aproximada á ella. Hay que añadir que ambas estáli
incompletals, la una al fin, la otra al principio, y que
entre las dos no abarcan entera la vida poética del
Cid^ faltando un período intermedio en que debemos
colocar las bellas tradiciones del cerco de Zamora.
Pero estas tradiciones fueron igualmente cantadas,
como lo fué también la partición de los reinos hecha
por Fernando el Magno en Castil de Cabezón; y todo
el texto de la Crónica General que á estos aconteci-
mientos se refiere es mera transcripción de textos poé-
ticos, seguidos al parecer con notable fidelidad, si he-
mos de juzgar por la manera como los redactores de la
Crónica aprovecharon el Poema del Cid. Cuál fué la
materia total de este poema, y el contenido probable
de las hojas que al principio le faltan, es problema in-
soluble; pero si algo valen conjeturas, sujetas siempre
á que las invalide cualquier feliz é inesperado descu-
brimiento, no hemos de ocultar que nos parece invero-
símil la idea de que el poema haya comprendido nun-
ca mucho más de lo que actualmente comprende, de-
biendo notarse que toda su primera mitad está narra-
da con suma rapidez y cierta sequedad, como si en el
propósito de su autor estuviese destinada meramente
á servir de introducción á la historia del primer casa-
miento de las hijas del Cid, y de la venganza que éste
toma de sus infames yernos, coronándolo todo, como
reparación suprema, las segundas y gloriosas bodas
con los Infantes de Aragón y de Navarra. La unidad
innegable de pensamiento que en el poema brilla^ impi--
XXII líricos castellanos.
de retrotraer el principio de su acción mucho más allá
del segundo destierro del Campeador. No es la crónica
rimada de todas sus hazañas, sino el cantar de gesta
de su vejez. Encontramos^ pues, muy verosíiúil la hi-
pótesis de un poema intermedio que pudiéramos decir
poema del cerco de Zamora, y cuyo término natural se-
ría la jura en Santa Gadea y el primer destierro del Cid.
El texto del Poema ha llegado á nosotros en un solo
y venerando códice, procedente de la aldea de Vivar,
piíitria del héroe. Es el que Sánchez publicó, y el que
actualmente posee D. Alejandro Pidal. El manuscrito
dista mucho de ser coetáneo del poema: es ruda copia
hecha por un Per-Abbat en la era 1245, ó, según quie-
ren otros, en la de 1345: variedad que nace de supo-
ner unos que la letra raspada en la suscripción final es
una G (inicial de ciento)^ mientras que para otros es
sencillamente la copulativa é. Para nosotros, el códice
es evidentemente del siglo XIV. El escriba, al remo-
zar muchas palabras y darles la forma usada en su
tiempo , destruyó muchas asonancias : hay también
casos frecuentes de trastrueques de palabras, y aun de
hemistiquios enteros: por último, no es raro el encon-
trarse dos versos en la misma linea, y al revés, apare-
cer un verso cortado en dos. Estas irregularidades ó
descuidos del bueno de Per-Abbat han contribuido á
dar al poema un aspecto de confusión y barbarie, que
lentamente va desapareciendo, merced á los trabajos de
restauración, ya felizmente acometidos por varios eru-
ditos, á muchos de los cuales, comenzando por Andrés
Bello y Damas-Hinard, faltó, sin embargo, la inspec-
ción directa del códice original. Las mejores ediciones
(entre las cuales sin disputa merece la ps^lma de la exac-
titud paleográfica la de K. VoUmoller) todavía dejan
abierto el campo á dudas y vacilaciones, que nunca pue-
den parecer nimias tratándose de un monumento tan
<5apital y único, y que sólo pueden simplificarse entre-
gando al estudio de los filólogos una total reproduc-
ción fotográfica del códice: servicio inmenso que pres-
PRÓLOGO. XXIII
tara á las letras, según creemos, el actual inteligentí-
•simo poseedor de tal joya.
Aunque la fecha exacta de la composición del Poe-
ma sea inaveriguable, ha prevalecido generalmente el
parecer de D. Tomás Antonio Sánchez, que con intui-
<5Íón crítica muy superior á la habitual de su tiem-
po, le colocó á mediados del siglo XII. Es imposible
^suponer menor intervalo que el de medio siglo entre
la lengua y versificación del Foema, y la lengua y ver-
.sificación de Berceo, y no menos imposible es, por otra
jparte, hacer el poema demasiado cercano á su héroe,
pues aunque esté lleno de su espíritu y de su recuer-
do, contiene demasiadas alteraciones de la historia,
demasiados hechos conocidamente fabulosos ó trans-
formados ya por una elaboración épica, que exige un
tiempo más ó menos largo, por muy complaciente que
supongamos á la fantasía popular respecto de sus ti-
pos predilectos. El cariño con que en el poema se alu-
de al buen Emperador (Alfonso VII), y el verso famoso
Hoy loa Reyes de España sus parientes son,
Jo cual entonces exactamente se cumplía, inducen á co-
locarle aproximadamente en la época de aquel monarca,
uno de los más grandes de la Reconquista. Y tal induc-
ción recibe nueva fuerza de un pasaje del poema latino
de la Conquista de Almería, que no sólo testifica de la
•existencia de cantos relativos al Campeador, sino que
le designa con el mismo calificativo épico y de honor
que en el poema se usa; el de Mió Cid:
Ipse Rodericus, mió Cid semper vocatus,
jD« quo cantaturj quod ab hostibus haud sttperatus.
Estos cantares, que eran sin duda en lengua vulgar,
no parece que pueden ser otros que los del poema ac-
tual ó algunos muy semejantes.
El nombre de Poema es inexacto sin duda, mera
designación clásica impuesta por el docto Sánchez, y
respetada luego por los demás editores y por el uso.
XXIV LÍRICOS CASTELLANOS.
El autor le dio nombre más propio, llamándole en un
pasaje gesta, y cantar en otro:
Aquis compieza la gesta de Mió Cid el de Bivar
(Verso 1136')
Las coplas deste cantar aquí s' van acabando,
El Criador vos vala con todos los sos santos.
íVeraoa SS37 y 88 J
Estos versos marcan también las divisiones de la
obra, que Sáncbez imprimió seguida, pero que en rigor
debe distribuirse en tres cantares, que comprenden
reunidos 3744 versos, siendo de notar que además de
las hagas del principio, falta al códice una hacia el
medio, la cual debió de ser cortada en tiempos bas-
tante remotos, puesto que ya una mala copia del si-
glo XVI, vista por Sánchez, adolecía del mismo de-
fecto.
En estado todavía más deplorable, y también en un
sólo códice, ha llegado á nosotros el poema de las Mo-
cedades del Cid, ó cantar de gesta de Rodrigo, mala-
mente apellidado por su primer editor, Francisco Mi-
chel, « Crónica Rimada, » Este singular documento^ que
todavía espera una edición critica, á pesar de los loa-
bles esfuerzos con que procuraron depurar su texta
Fernando Wolf y D. Agustín Duran, carece de título
en el pésimo códice de la Biblioteca Nacional de París>
que le contiene: copia informe del siglo XV, en que se
han soldado caprichosamente al poema otros retazos,
en prosa y versó, que contienen tradiciones de carácter
épico, como las relativas á Fernán González y á Laín
Calvo, y otras de carácter legendario monacal, como
las concernientes á la iglesia de Falencia, donde quizá,
viviría el compilador que zurció estos incoherente»
cuanto preciosísimos fragmentos. Hasta el verso 280
no comienza lo que podemos considerar como poema de
la juventud del Cid. Hemos indicado, aunque rápida*
mente, en otro lugar del presente estudio, las razone»
PRÓLOGO. XXV
que nos mueven á no conceder á este poema la remota,
antigüedad que se empeñaron en darle por diversas
razones Dozy y Amador de los Ríos. Si el poema de
Mío Giñ dista mucho de ser histórico en todas sus^
partes, y lo es más en el conjunto y en el espíritu que
en los detalles, el poema de Rodrigo es positivamente
anti-histórico, y apenas hay en él cosa alguna que no
sea invención groseramente fabulosa. La barbarie que
rebosa en los sentimientos y acciones de los héroes no-
revela un estado de candor primitivo, sino más bien
uno de perversión y decadencia: el espíritu anárquico^
desmandado y feroz, que parece la única musa inspira-
dora del anónimo juglar, no nos transporta á los tiem-^
pos heroicos del grande Emperador, ni á los del ven-
cedor de las Navas, sino al triste paréntesis que va^
desde Alfonso X á Alfonso XI, ó á los días nefastos
de Nájera y de Montiel. Np diremos que el poema,
fuese compuesto en época tan tardía: lo fué de segu-
ro mucho antes, puesto que la Grónicu General con-
signa la mayor parte de aquellas tradiciones, valién-
dose sin duda de un texto poético que no difería sus-
tancialmante del que tenemos ; pero á fines del si-
glo XIV debió de ser retocado, como parecen indicarlo,
no sólo su lengua, incomparablemente más moderna que
la del Poema del Cid, y que la misma lengua de los mes-
teres de derezia, sino también aquella explosión rabiosa
de odio contra los franceses, como si nada persistiese
más vivo en la mente del refundidor que el paso vandá-
lico de las compañías francas por Castilla. De otro lado,,
hay en el Rodrigo evidentes imitaciones del Mió Cid y
hay reminiscencias de la epopeya francesa decadente^
y entre otros indicios de modernidad relativa, hay que
notar el uso casi constante y regular (salvos los increí-
bles defectos de la copia) del verso de diez y seis síla-
bas, y no del de catorce. No queremos decir por esto-
que todos los elementos más ó menos torpemente fun-
didos en la Rimada, sean del mismo tiempo; los hay
positivamente antiguos, y en esta parte es de mucha
XXVI LÍRICOS CASTELLANOS.
íuerza el testimonio de la Crónica Geno'al, que alude
en términos expresos al curioso fragmento lírico que
hoy encontramos incrustado en el poema de las Moce-
dades: «E' por esto dixeron los cantares que pahába los
^puertos de Aspa á pesar de losfra^nceses.'» En resumen,
y sin que pretendamos aclarar las mil difíciles cues-
tiones que sugiere el estudio de esta obra tan confusa
y enigmática, nos inclinamos á creer que fué compues-
ta antes de la mitad del siglo XIII, y refundida por
mano torpe é inhábil á-fines del XIV, si no á princi-
pios del XV.
De otros cantares sólo tenemos el resumen en prosa
de la General^ cuyos compiladores los alegan, aunque
con alguna reserva y escrúpulo, como fuente histórica:
«JVow lo sabemos por cierto sinon quanto oymos decir á
Jos juglares en sus cantares de gesta.» De estos cantares
habla también la ley de Partida (2.^^ part., ley XX),
preceptuando á los juglares que «non dixiessen otros
cantares sinon de gestad que fahlasen de fecho de armas.»
La Estoria á' Espanna nos ha conservado, pues, no
solamente el fondo, sino en muchos casos las mismas
palabras de los cantares, y hay páginas enteras donde
la restitución de la forma métrica es faciHsima. En este
caso se hallan gran parte de la leyenda de Bernardo y
de la de los Infantes de Lara, no menos que la caba-
lleresca de Mayueta y Galiana. Pero ha de observarse
que cuando algún asunto tradicional había ya caído en
manos de los poetas cultos, el Rey Sabio y sus colabo-
radores prefieren el texto erudito al popular. Así la
parte relativa- á Fernán González en la General es
transcripción, no de los cantares de gesta primitivos
(de los cuales sólo algún retazo ha llegado á nosotros
en el caótico prefacio de la Rimada), sino del poema
de mester de clerezía, compuesto por un monje de Ar-
lanza. Respecto de otras fuentes de la General, como
la Estoria del romanz del Tnfant D. García (el asesina-
do en León por los Velas), no es fácil decidir por su
sólo título, y por el breve resumen de la Crónica si se
PRÓLOGO. XXVII
trata de una obra popular ó erudita, ni siquiera si es-
taba en verso 6 en prosa.
Desmedida antigüedad ha querido atribuirse, espe-
cialmente por el Sr. Amador de los E-ios, á dos breves
narraciones de asunto piadoso, la Vida de Santa María
JSgipciacai y El Libro délos tres Beys d'Orient, quemas
bien debiéramos llamar leyenda del bueno y del mal la-
-dren. Ambas obras se contienen en el mismo códice de
la Biblioteca Escurialense que encierra el Libro de
ApolloniOj y juntamente con él fueron dadas á luz en
1844 por D. Pedro José Pidal. Compuestas en versos
de nueve sílabas, ni aun en esto disimulan su origen
transpirenaico. Son, en efecto, versiones sobremanera
serviles de dos leyendas francesas. Los originales han
sido indicados por el profesor Mussafia. Atendiendo á
ciertas particularidades de lengua, se inclinaba Milá y
Fontanals á suponer que la versión no fué directa, '
sino que hubo de existir un texto provenzal intermedio.
El texto castellano no puede, por ningún concepto, ser
anterior al siglo XIII, ni, fuera de su valor lingüísti-
co, presenta otro interés que el de los datos de las leyen-
das mismas, tantas veces contadas en todas lenguas.
Es también traducción de un poema francés atribuí -
do á un trovero anglo-normando, el curioso fragmento
de la disputación del alma y el cuerpo^ descubierto por
D. Tomás Muñoz y Romero al reverso de un pergami-
no del Archivo Histórico Nacional, y publicado por
D. Pedro José Pidal en 1856. Wolf, que averiguó el
original de este fragmento, le coloca con buen acuerdo
en el siglo XIII. Está en versos alejandrinos, y co-
mienza:
Un sábado exient. dominffo amanescient,
Vi una grant Yisión en mió leito dormient.
El poema francés empieza:
Un samedi per nuit endormi en mon lit,
Et vi en mon dormant une visión grant.
xxviíi líricos castellanos.
Esta controversia entre el alma y el cuerpo de un
diñmto recién enterrado, que mutuamente se increpan^
atribuyéndose la causa de todos los pecados de su
vida, es un tema favorito de la poesía de la Edad Me-
dia^ y hay de él otra forma castellana en un poemita.
de fines del siglo XIV ó principios del XV, sin contar
las que en tiempos más cercanos le Ha dado la poesía
vulgar.
Otro tanto acontece con el Debate entre el agua y el
vinOy que va unido en un códice de la Biblioteca Pa-
risiense á la graciosa pastorela ó idilio con que nues-
tra colección se abre. Ambas piezas han sido descu-
biertas y publicadas por A. Morel-Patio en el to-
mo XVI de la Romanía, La pastorela es, sin ddda, lo
m¿s antiguo estrictamente lírico que tenemos en nues-
tro Parnaso. El escolar que la compuso y que dice de
si mismo que había morado mucho
En Francia et en Lombardía
Para aprender cortesía,
se manifiesta influido por la tradición provenzal, espe-
cialmente por la de Giraldo Riquier y otros trovado-
res del último tiempo, y mucho más todavía por sus
discípulos gallegos, cuya lengua mezcla caprichosa-
mente con la castellana, como todavía hicieron algunos
poetas diOÍ cancionero de Baena. El hallazgo de este ri-
sueño y agradable fragmento^ que su autor llamó JSa-
zón feita ¿famor é bien rimada, tiene cierta importancia
como lazo que une la tradición lírica de Galicia y Por-
tugal con la de Castilla.
No haremos más que mencionar el interesantísima
fragmento, puramente dramático, del Misterio de los
Reyes Magos, uno de los más antiguos que en ninguna
lengua vulgar existen, y solitario en la nuestra hasta
fines de la Edad Media. Este precioso resto de nuestra
teatro litúrgico, existe en las hojas finales de un códice
de la Biblioteca Toledana, donde le vio y estudió por
vez primera el arzobispo Fernández Vallejo en sus
PRÓLOGO. XXIX
Disertaciones inéditas. El texto ha sido sucesivamente
publicado por Amador de los Ríos; por Lidforss y por
Baist, siendo la edición de éste último la más exacta
{)ajo el aspecto paleográfico. Aunque no se acepten las
<;onclusiones poco válidas de Lidforss, que quier» hacer
remontar este Misterio hasta el siglo XII; antiquísimo
es sin duda y no puede sacársele de la primera mitad
del siglo Xni, á juzgar por sus formas lingüísticas.
La versificación, como de poeta culto, es mucho más
artificiosa y complicada que la de los cantares de gesta,
puesto que hace uso del leonino y ofrece en breve espacio
muestras de los tres tipos métricos hasta entonces co-
nocidos, el de diez y seis sílabas, el de catorce y el de
nueve, á la francesa, siendo de notar en época tan ruda
é incipiente el instinto dramático con que el poeta pro-
cura acomodar los versos á las situaciones, iniciando
la tendencia polimétrica que siempre ha caracterizado
al teatro español (1).
Tales son los únicos restos de la primitiva poesía
«castellana que á nosotros han llegado, siendo verdade-
ra fortuna que, con ser tan escasos y tan breves, co-
rrespondan todos á géneros y estilos diversos, y nos
<ien razón de distintas influencias. Uno solo de ellos
pertenece en rigor á la lírica, y por eso él solo va en
nuestra colección; pero era forzoso dar alguna cuenta
de los restantes, por ser los primeros documentos en
Terso, y porque de su savia épica vivió durante largos
.siglos toda nuestra poesía^ que precisamente por no
haber olvidado nunca el espíritu de sus humildes prin-
cipios, aunque olvidase muy pronto la letra, subió, an-
dando los siglos, á la cumbre de la prosperidad y de la
gloria. Se advertirá que hemos huido cuidadosamente
de toda hipótesis relativa á cantos populares breves,
porque sin negar la posibilidad de que existieran f or-
(1) Los orígenes literarios de este Misterio se aclaran mu-
-cho con ayuda del texto latino de la catedral de Nevers, pnbli-
«oado por Leopoldo Delisle en el tomo 4.° de la Romanía (1875).
XXX LÍRICOS CASTELLANOS.
mas líricas, rudimentarias, y aun si se quiere cantilena»
épicas breves, distintas de los cantares de gesta, enten-
demos que tales afirmaciones, repetidas hasta la sacie-
dad en libros y discursos, no tienen hasta el presente
comppobación histórica alguna, tal á lo menos como lo
exige y reclama el rigor de la critica de nuestros días,
cada vez más inexorable con ciertos fantasmas de poe-
sía popular, creados por figura retórica ó por fantasía
romántica, ó por síntesis prematura y ambiciosa. No hay
romances primitivos, ni hasta la fecha los ha descubier-
to nadie: los que llamamos viejos son del siglo XV, que
es vejez muy relativa: los de carácter épico salieron
por lo común del texto de las crónicas, si bien uno»
pocos (los más vigorosos sin duda) pueden ser reminis-
cencia fragmentaria de algún cantar de gesta: los de
contenido no histórico, los caballerescos y de aventuras^
los bellísimos que relatan tragedias domésticas, son
sin duda los tipos más antiguos y más puros de la can-
ción popular en Europa, pero tienen más de étnico y
aun de humano que de privativamente nacional. Tales
temas y fuentes de inspiración son de todos los pue-
blos, y no son en rigor de ninguno: lo mismo se los en-
cuentra en Servia y en Bulgaria que en el Piamonte ó
en Bretaña, ó en Cataluña. A paradoja suena, pero es
gran verdad, confirmada cada día por nuevos descubri-
mientos hasta en las razas más diversas de las que
pueblan el continente europeo: «no hay en todas las
naciones cosa menos nacional que su poesía popular. »^
Algunos pueblos como el castellano, dotados de un sen-
tido más histórico que idealista, son excepción de la
regla, pero sólo en aquella especie de poesía que es
como una prolongación de la historia.
PRÓLOGO. XXXf
n.
Abre nueva era en la historia del arte castellano la
aparición de la primera escuela de poesía erudita, es-
cuela cuyo desarrollo comprende siglo y medio próxi-
mamente, desde principios del XIII, hasta mediados
del XIV. Esta escuela, para marcar su distinción res-
pecto del arte rudo de los juglares, se daba á si propia
el titulo de mester de clerecia, esto es, oficio, ocupación
ó empleo propio de clérigos, tomada esta palabra clériga
en el sentido muy lato con que se aplicaba en los tiem-
pos medios, como sinónimo de hombre culto y letrado,
que había recibido la educación latino-eclesiástica. Por
lo general eran verdaderos clérigos y aun monjes los
autores de estos poemas, pero tampoco falta algún ejem-
plo de lo contrario, y poema de clerecía hay escrito in-
dudablemente por un moro. Afectaba esta escuela sumo
desprecio hacia las formas toscas y desaliñadas del arte
juglaresco, y en cambio gustaba de pregonar sus pro-
pias excelencias como arte de nueva maestría y mester
sin pecadOy preciándose además de contar las silabas y
de f oblar cuento rimado por la cuaderna via. Pero con
este desdén y todo, mucho conservaba aún del espíritu
de la poesía de los tiempos heroicos, y aun solía hacer
nso de ciertas fórmulas épicas, que sólo podían tener
nn valor convencional aplicadas á poemas que se desti-
naban á la mera lectura de los doctos, y no ya á la re-
citación ni al canto, como las gestas primitivas. Toda-
vía Gonzalo de Berceo, que por los asuntos y por el
estilo es de todos estos poetas el más próximo al pueblo,
espera ó finge esperar como premio cumplido de su
tarea, un vaso de bon vino, del mismo modo que el ig-
noto rapsoda del Poema del Cid exclamaba (con más
sinceridad á no dudarlo):
Dat-nog del vino, si non tenedes dineros.
XXXII LÍRICOS CASTELLANOS.
El mismo Berceo, al comenzar la segunda parte de
la Vida de Santo Domingo de SüoSy se apellidaba á sí
mismo juglar (1), y si bien, conforme á la tradición ecle-
.siástica, calificaba de prosas sus leyendas rimadas, no
dejaba de indicar modestamente que no se tenia por
l3astante letrado para componerlas en latín^ por lo cual
usaba el román paladino
En el cual suele el pueblo fablar á su vecino.
Pero tales rasgos de modestia no han de ser tomados
al pie de la letra, ni pueden servir en ningún caso para
confundir dos modos de arte profundamente diversos.
El poeta del mester de clerecía desciende algunas veces
hasta el pueblo, procura allanarse á su comprensión y
hablarle en su lenguaje, usando de propósito compa-
raciones triviales, rasgos festivos y donaires de mer-
cado ó de romería (2); pero él no es juglar, si no maes-
4ro, nombre que el mismo Berceo se da al comenzar los
Loores de Nuestra Señora, Tal aproximación al pueblo
se cumple principalmente en las leyendas piadosas que
llevan un fin de edificación y de enseñanza, y en los
poemas de asunto épico como el de Fernán González,
donde la influencia de los cantares de gesta es bien no-
4ioria; pero así y todo, ¡qué distancia de las descripcio-
(1) (^mo% juglares somos: él nos debe guiar.
(C(ypla S9SJ.
Quiérete por mi mismo, padre, merced clamar,
Oa on grant taliento de seer tu ioglar.
(Cop. 775).
Padre^ entre los otros á mi non derrumpares,
Cá dicen que bien sueles pensar de tus ioglares-
(Cop. 777), .
En un pasaje que citaré mis adelante usa también la voz
trovador y y es el primer autor castellano en quien se encuentra.
(2) Non lo preciaba todo cuanto tres chirivias
Mas non le valió tanto como tres cannaveras
Mas non le valió todo una nuesforadada
PRÓLOGO. XXXIII
lies de batallas que esmaltan el FoeniCL del Cid (donde
aún parece que se siente el choque de las lanzas rotas
y el horadar de las lorigas, y el correr de los caballos
sin sus dueños, mientras los pendones blancos salen
bermejos en sangre) á la manera fría y acompasada
<5on que el pacífico Berceo nos cuenta cómo por el es-
fuerzo del gran conde de Castilla ganó San Millán los
votos! Es evidente que nos hallamos en un mundo dis-
tinto, y que al poeta clerical, adscripto á los opulentos
monasterios de la E»ioja,.más lo importan los votos que
las. lanzadas y los grandes colpes que tanto enardecían
la imaginación del juglar húrgales.
Coexistió el mester de clerecía con el de juglaría; pero
no se confundieron nunca. Coexistió también, andando
■el tiempo, con las primeras escuelas líricas, con las es-
>cnelas de trovadores, pero mantuvo siempre su inde-
pendencia y carácter propio, de tal modo que hasta en
las obras poéticas del Archipreste de Hita y del Can-
<áller Ayala, en que ambos elementos se dan la ma-
no, no aparecen confundidos sino yuxta -puestos. En
suma, el mester de clerecía, socialmente considerado, no
fué nunca ni la poesía del pueblo, ni la poesía de la
aristocracia militar, ni la poesía de las fiestas palacie-
^gas, sino la poesía de los monasterios y de las nacien-
tes universidades ó estudios generales. Así se explica
au especial carácter, la predilección por ciertos asuntos,
•el íondo de cultura escolástica de que hacen alarde sus
poetas, y la relativa madurez de las formas exterio-
res, que son ciertamente monótonas, pero nada tienen
-de toscas y sí mucho que revela artificio perseverante y
sagaz industria literaria. Juzgúese como se quiera de
cada uno de estos poemas, cualquier cosa serán menos
tentativas informes y engendros bárbaros, como suelen
•decir los que no los han saludado. El escollo natural
del género era el pedantismo, y no diremos que de
^1 se librasen estos ingenios; pero fué pedantería can-
dorosa, alarde de escolar que quiere á viva fuerza de-
jarnos persuadidos de su profundo saber en mitología^
Tomo II. c
XXXIV líricos GiSTBLLANOS.
geografía é historia, con toda la ingenuidad del primer
descubrimiento. Estos patriarcas de las literaturas mo-
dernas eran niños hasta en la ostentación enciclopédica.
En cambio no puede decirse de ellos que abusasen del
latinismo de dicción en " el grado y forma en que lo-
hizo la escuela del siglo XV. La lengua de los poetas
del mester de dereda es algo prosaica y no tiene mucha
color ni mucho brío, pero es clara, apacible^ jugosa, ex-
presiva y netamente castellana, sin las asperezas hiper-
báticas de Juan de Mena, ni las extrañas contorsiones
■de la prosa de D. Enrique de Aragón. El vocabularia
de la lengua épica, muy reducido aunque muy enérgi-
co, se ensancha prodigiosamente en manos de Berceo^
y mucho más en el Poema de Alejandro. En los glosa-
rios de Sánchez, aun imperfectisimos como son, puede
seguirse este desarrollo hasta llegar á la lengua cauda-
losísima, pintoresca y ya enteramente adulta, del Ar-
chipreste de Hita; como si todo el esfderzo de la escue-
la entera hubiese tenido por único fin preparar el ad-
venimiento de este gran poeta, tan rico de ingenio y de
alegría.
El número de estos poemas es relativamente consi-
derable, y aun sabemos con certeza que existieron otros,
no descubiertos hasta ahora, como el de los Votos del
Pavóriy citado por el marqués de Santillana en su Proe-
mio famoso, y que probablemente se enlazaría con el
Alejandro como se enlaza el poema francés de igual
título, si bien Amador de los B>íos, con argumentos
más ingeniosos que sólidos, quiere persuadimos de que
la obra castellana perdida hubo de ser una variante de
la leyenda de Maynete y Galiana. Prescindiendo de ta-
les conjeturas, siempre tan aventuradas, y limitándo-
nos á los poemas hasta hoy conocidos, éstos son, en pri-
mer término, los de Gonzalo de Berceo^ á quien siguen
otros autores, todos anónimos ó cuasi-anónimos, pues-
to que de alguno de ellos sabemos el oficio ó dignidad,
pero no el nombre. Estas obras son: el Libro de Apolo-
nio, el Poema de Alejandro (atribuido por muchos 4
■j
PRÓLOGO. XXXV
Jnan Lorenzo Segura de Astorga, hon clérigo ed ondra-
dOy de mañas bien temprado^ que parece más bien ser un
mero copista), el Foema de Fernán Oonzález^ el aljamia-
do de José 6 Yusuf, la Vida de San Ildefonso del Bene- ;
fíciado de Úbeda (que dice haber compuesto antes otro /
poema de la Magdalena). £n rigor, los dos últimos poe- '
tas del mester de clerecía son el Archipreste Juan B>uiz
y el Canciller Ayala; pero uno y otro tienen tanta ori-
ginalidad y fisonomía tan propia'; uno y otro aparecen
tan modificados por la influencia de trovadores y trove-
ros, y difieren de sus predecesores en cosas tan esencia-
les, ya se mire al fondo de sus poemas, ya al sistema de
versificación, que es forzoso separarlos de la escuela an-
terior^ con quien tienen, sin embargo, de común, ade-
más del fondo de su cultura, ciertas maneras de estilo,
y el uso, no ya exclusivo, pero todavía predominante,
de la cuaderna vía.
Establecer la relación cronológica dé estos poetas no
es enteramente imposible. Berceo parece ser el más ,
antiguo: de su vida tenemos bastantes fechas que van
desde 1220 á 1242 próximamente, y por buenas con- ■
jetaras infirió Sánchez que había nacido por los años /
de 1198. El Libro de ApoloniOy cuyo lenguaje tiene mu-
chos rasgos de arcaísmo, debe de ser también uno de los
mesteres primitivos, si hemos de tomar al pie de la letra
la calificación de mieva maestría que el poeta aplica á su
arte^ pero que quizá no sea más que una expresión si-
nónima ¿e la de obra ó composición nueva. El Alejan-
dro tiene que ser anterior al Fernán González, que en
algunas cosas le recuerda é imita, y anterior también á
la compilación de la Crónica general, donde ya aparece
ntilizado. La edad del Foema de Yusuf es más difícil
de poner en claro por su especialísimo carácter de
obra mudejar; pero nos inclinamos á colocarla en el si-
^o XIV y no después, porque ya en los tiempos del
Cancionero de Baena, la versificación cuaternaria había
caido en total desuso, sin que en esta parte haga ex-
cepción el único poeta moro que figura en aquel Gando-
XXKVI LIHTCOS CASTELLANOS.
ñero. En cuanto al Beneficiado de Úbeda, poeta de ¡n-
felicisima y manifiesta decadencia, por testimonio suyo
aabemoa que vivió en tiempo de D. Fernando IV y de
doña María de Molina.
Qaé grado de popularidad ¿ más bien de difusión
lograban estos poemas, no es posible detenninarlo con
certeza; poro en general noa inclinamo3 á creer que
traspasaban poco los términos del monasterio 6 de la
catedral en que se componían. El miamo marqués de
Santillana, tan amante de la poesía y tan enterado de
au historia, no aupo siquiera la existencia de Berceo, y
no cita más mesteres que el de Alejandro y el de loa
Votos del Pavón. Hay que notar, en confirmación de
esto mismOj qne aon muy pocos los poemaa de este gé-
nero que lian llegado á noaotroa en más de un c6dice.
Obraa largas, de copiasin duda mny cos tosa, ^ '
ría por lo común sólo accesible á loa
tenían que circular en nn n
redneido. Las de Berceo ae
ced á la índole piadosa i
celebridad no parece habBl
monasterios benedictiuoe de ^^^^^^^^
Apolonio y del Fernán (?ti.-í7íí/e2 n^^HBj^ás códice
que el del Escorial; del AlejanJro el de la'Biblioteca de
Osuna (boy de la Nacional de Madrid) (1), donde tam-
bién está la aljamia de YusuJ. La Vida de San Ildefon-
so no bc conserva más que en una mala copia del siglo
pasado; tomada de un códice escrito como prosa.
Aunque el mester de clerecía presenta todo el rigor
de disciplina y todos los amaneramientos de nna es-
cuela en el sentido más riguroso de la palabra , no pa-
rece baber tenido 8u centro en ningún punto especial
de los territorioa de lengua caatellana, antes podemos
afirmar qne logró cultivo en todos ellos. Precisamente
las vari^ades dialectalea son uno de loa rasgos más
curiosos de estos poemas. Loa cantares de gesta aon
l) Diceeeqns reoieiitemBiit« iin nparecido otro en Psrii.
■ principalmente burgaleeea; el mester de clerecía, ejerci-
do de poetas cullos, tiene un campo geográfico mucho
más extenso. Los poemas de Berceo son riquísimo te-
soro del castellano de la Rioja; el Poema de Alejandro
está lleno do formas del llamado dialecto leonés; el
Fernáti QonzAlez se compuso 6. no dudarlo en los claus-
tros de A.rlauza; el Yusuf probablemente en Toledo,
y en el dialecto usado por los mudejares; el Apohnio
(donde abundan los provenzalismos) en comarca muy
próxima é, Aragón, si no en Aragón mismo.
£n lo que en todos estos poemas' convienen es en la
metriñcación, grave á la verdad, pausada y solemne,
aunque no muy apacible á nuestros oidoa, educados con
el octosílabo peninsular y el endecasílabo italiano. El
o principal, y& que no único, de los poetas de cle-
o (jue el iile]aDd7Íno, que remeda bastan-
ua del p entámet r o clásic o. Estos ver-
a aparecen constantemente agru-
iiiat ro con idéntica rima, per-
algún descuido (á. la ver-
"del copista (1). La deriva-
ITestá. probada ni es veroeímil:
__^ 1 buscarse , como ya la buscé ;
SáncheZj en"a poesía latina -eclesiástica de la Edad
Media, donde es vulgarísima:
Vehemeoti nimíum conunolua dolore
Sermoaem aggradior furibundo more,
EC quosdam redarg-uens <□ meo furore,
Nullum mordens odio yel palpans araore.
Na hay más que abrir las colecciones de Dn-Méril,
para encontrar innumerables ejemplos de esto. Siendo
tan comunes los tetrástrofos en la baja latinidad^ y
edfliido tan raros, por el contrario, en las lenguas de OC
(1) Bu BercBO y en los raetaaMB Be encnentnuí BlgtmsB ea-
troíaa de oluco vbisdb, i pocqna el copista aGadi6 nno á modo ds
glosa, i porque el poeta no acertó i encerrar el pensamiento den-
tro del molde del tetriatiofo. Pero eita» excepoiones son raraa.
XXXVIII LIAIGOS CASTELLANOS.
y de oií, puesto que apenas suelen citarse en proven-
zal otros que el Novel Confort y en francés el Jugement
de Salomón y el Débat du Corps et de VAme ¿á qué
conduce el empeño de algunos eruditos transpirenaicos
de huir del camino real y echar por trochas y atajos,
como si nuestros padres en la Edad Media hasta para
respirar hubiesen necesitado licencia y ejemplo de los
ñ'anceses? La poesia latina clerical era fondo común
de todos, y era la que principalmente explotaban los
nuestros. ¿Qué hay en Berceo que no proceda de fuen-
tes latinas, excepto los Milagros de la Virgen^ y aun
sobre éstos puede caber alguna duda? El Alejandro
mismo, la más afrancesada de todas estas obras, debe
más á la epopeya latina de Qualtero que á lod poemas
franceses.
Aunque el tetrástrofo monorrimo alejandrino sea la
forma característica de la poesia de Berceo y sus dis-
cípulos, esta uniformidad métrica sufre en el mismo
Berceo una leve excepción: el cantarcillo de los ju-
díos, inserto en el Duelo de la "Virgen, está en octosí-
labos. No cuento como excepción segunda el epitafio
de Santa Oria, en cuatro rudos versos octonarios, por-
que ni forma parte integrante del poema que Berceo
dedicó á la memoria de aquella virgen (aunque Sán-
chez los colocase allí), ni parecen suyos ni de su tiempo.
Grande es la variedad de los argumentos de estos
poemas, y no menos varias sus fuentes. Leyendas ha-
giográficas, relaciones de milagros, declaraciones de
misterios y dogmas, historias clásicas como las de Ale-
jandro y de Troya, novelas bizantinas como la de Apo-
lonio, fábulas coránicas como la de Yusuf, asuntos de
la historia nacional como el de Fernán González, y si
queremos extender la escuela hasta sus postreros lími-
tes, sátiras ó sermones generales contra todos los esta-
dos del mundo, apólogos y templos, una novela pit5a-
resca y autobiogr^ca, una parodia épica... no se dirá
ante tal complejidad de elementos (sin contar los pura-
mente líricos) que estos poetas, tenidos por tan barba-
PRÓLOGO. XXXIX
ros y monótonos, empalagasen con un solo manjar el
gusto de su público, sino que al revés, gustaban de
ofrecerle muchos, aunque no muy variamente condi-
mentados. Pero siempre habrá que tenerles en cuenta
«1 esfuerzo que hubieron de hacer para expresar por
primera vez en lengua castellana tantas cosas, y conce-
derles el lauro de inventores, no en la materia (ni ellos
lo pretendieron nunca), sino en la forma, que para el
arte importa tanto ó más. Berceo, parafraseando vidas ^
de santos y milagros de la Virgen, creaba nada menos \
que la leyenda romántica española^ la que ayer mismo
encantaba los sueños de nuestra juventud en A huen '
juez meQor testigo, en Margarita la Tornera ó en El
capitán Montoya, El autor del Apollonio nos daba en
la juglaresa Tarsiana una como primera prueba del
gentilísimo tipo de la Gitanilla de Cervantes. El autor
del Alejandro, aun concibiendo la antigüedad de un
modo convencional, y si se quiere monstruoso, la can-
taba con cierto aliento épico, y es al ñn nuestro más
antiguo poeta clásico y uno de los que por oscuras vías
iniciaban el Renacimiento. Nada quiero decir todavía
del Arcipreste de Hita, mayor poeta que todos los de-
más juntos, y en rigor poeta solitario y único; pero no
quiero omitir que en su libro están los gérmenes de
dos de las más altas manifestaciones del genio realista
nacional. La Celestina y las novelas picarescas.
Mirado á esta luz el arte de clerecía, comienza á
agrandarse á nuestros ojos, y resulta cada vez más pal-
pable la injusticia y el desdén con que ha^ sido estima-
do por la antigua crítica académica y por ciertos dilet-
iantes superficiales é ineptos. No pretendemos conver-
tir en lectura familiar de nadie poemas que tras de os-
curos, diñciles y fatigosos, tienen el inconveniente de
no pasar de la medianía, á excepción de uno sólo; pero
GÍ sostenemos que estos poemas son grandes curiosida-
des de historia literaria, y que sin su conocimiento
previo es imposible comprender las sucesivas transfor-
maciones de nuestra poesía.
XL líricos castellanos.
Hemos dicho que ninguno de estos autores pretende
el título de inventor, ni disimula los libros en que hiEL
bebido: al contrario, la mayor parte de ellos parecen
haber hecho más estimación y alarde de su doctrina,
que de su ingenio. El autor del Alejandro invoca con
reverencia el testimonio de Gualtero, y annncia su pro-
pósito de adicionarle, pero no de contradecirle:
Et de todas las noblezas vos quesidssemos decir,
Ant podríen dies días e dies noches trocir;
Galter, ma^ar quiso, non las pudo complir:
Yo contra él non quiero, nin pbdrie ir.
rCopla 1339).
Gonzalo de Berceo se escuda siempre con la fe de
algún libro «dizlo la escriptura^:¡> «yaz en escriptoK
Otras veces la fuente está indicada con toda precisión^
San Bernalt un buen monge de Dios mucho amigo
, Quiso saber la coita del duelo que vos digo
Sennores, si quisiésedes attender un poquiello,
Querríavos contar un poco de ratiello
Un sermón que fué priso de un sanctolibriello
Que fizo Sant Iherónimo, un precioso cabdiello.
El mismo archipreste de Hita, que resultó tan origi-
nal imitando á todo el mundo, alega á Panfilo y Nasón
para autorizar el largo cuento de D. Melón y doña En-
drina. Algunas veces estos poetas se atienen á un sola
texto, como suele hacer Berceo en sus vidas de santosiy^
pero con más frecuencia apelan al procedimiento que
Terencio, hablando de sus propias comedias, llamó con-
taminación y y consiste en mezclar rasgos de textos dife-
rentes: asi está construido el poema de Alejandro, La.
cultura de estos versificadores es esencialmente latina,
pero no clásica pura, sino secundaria y de reflejo, vi-
niendo á ser la escuela misma (como otras análogas,
que hubo en diversas partes de Europa) una continua-
ción en lengua vulgar de los procedimientos de la ver-
sifícación latino-eclesiástica, verdadera nodriza del arte:
PROLOGO. XLI
erudito dé ios tiempos medios, como Ebert tan magis-
tralmente lo va mostrando en su Historia^ donde resul-
ta probada con toda evidencia la unidad de la tradi-
ción artística desde Juvenco, Prudencio, Sedulio y
Arator hasta Teodulfo y los ingenios de la corte caro-
lingia, y desde estos hasta los poetas de la corte alema-
na de los Otones. Conocimiento directo de los clásicos,
ni aun en el mismo autor del poema de Alejandro (1)
se advierte: su Troya no es la de Homero ni siquiera
la de Yir^io, sino la del pseudo-Dictys y el pseudo-
Dáres^ vistos á través de la Crónica de Guido de Co-
lumna: su Alejandro no es el de Quinto Curcio, sino el
de Gualtero de Chatillón unas veces, y otras el de los-
troveros" franceses, con arreos caballerescos y reminis-
cencias de fantasías orientales. Para encontrar imitación
directa de algún clásico hay que llegar al Archipreste
de Hita, que suele inspirarse en las lecciones eróticaa
de Ovidio; pero aunque el Archipreste tuviese muy
cursados los tres libros del Arte Amatoria, todavía pa-
rece haber frecuentado más el trato del falso Ovidio de
la comedia De Vetula.
No es nuestro propósito entrar en el análisis de cada^
uno de los poemas de clerecía. La mayor parte de ellos,
no son líricos, sino narrativos, y esta circunstancia casi
los excluye del presente estudio, y nos mueve á rele-
garlos á la sección de lo épico. Pero algo hay que decir
de algunos episodios de carácter lírico, que hallamos en
los poemas de Berceo y en el mismo de Alejandro.
Gons^lo de Berceo es el más antiguo de los poeta&
castellanos de nombre conocido, á pesar de lo cual, las-
noticias de su vida no son ni tan escasas ni tan confu-
sas como las que tenemos de otros ingenios muy poste-
riores. La fortuna le ha sido tan favorable en esto, como
en la conservación, al parecer íntegra, de su repertorio-
poético. Gustó de consignar su nombre en sus versos»
(1) Hay, no obstante, en él tma mención de Ovidio, otra d»^
Horacio y otra de Homero.
XtlI LÍRICOS CASTELLANOS.
añadiendo á veces el de su pueblo natal y el del mo-
nasterío donde habiá sido educado.
Golzalvo fué so nomne, qui fizo est tractado,
En Sant Millán de Suso fué de ninnez criado,
Natural de Berceo, ond Sant Millán fué nado:
Dios guarde la su alma del poder del pecado.
(Vida de San Millán J
Yo Gonzalo por nomne clamado de Berceo,
De Sant Millán criado, en la so merced seo.
(Vida de Santo Domingo de Silos-)
Consta, pues, que Gt)nzalo de Berceo nació en el
lugar de su nombre, donde partía términos la diócesis
de Calahorra con el territorio de la abadía de San Mi-
llán de la Cogolla, uno de los más célebres monaste-
rios benedictinos, no solamente de la Bioja^ sino de
toda España. En aquel monasterio fué educado^ y en
él parece haber residido la mayor parte de su vida;
pero nunca fué monje, como algunos han supuesto, sino
clérigo ó preste secular adscripto al servicio de la aba-
día. Consta en instrumentos públicos la existencia de
otro hermano suyo, asimismo clérigo, llamado Juan.
La fecha del nacimiento de Berceo puede fij^j^se
aproximadamente en los últimos años del siglo XII.
Varias escrituras del cartulario de San Millán, exami-
nadas por Sánchez, nos declaran que en 1220 era ya
diácono, pues en este año y los dos siguientes confirma
como testigo don Oonzalvo diáconus de Berceo la com-
pra de varias heredades hecha por Pedro de Olmos
para el monasterio de San Millán. En 1237 era presbí-
tero, y como tal figura entre los testigos de una senten-
cia del abad Juan. En 1240, 1242 y 1246 suena como
confirmante de otras escrituras Dopnm Gundisalvm de
BerceOy y en una castellana don Gonzalvo de Berceo^
prestre. La última referencia á su persona parece ser
la que se encuentra en una escritura de 1264, que con
referencia á un testamente otorgado en tiempos pasa-
dos por un Garci Gil, hace mención de don Gonzalo de
BerceOf so maestro de confesión e so cabezalero. Proba-
PRÓLOGO. XLlll
blemente vivía aún: lo cierto es que llegó á edad bas-
tante avanzada, según se infiere de su Vida de Santa
Oria, qne parece ser la postrera de sus obras:
Quiero en mi vejez, maguer so ya cansado,
De esta Santa Virgen romanzar su dictado.
Diez son las obras poéticas de Gonzalo de Berceo,
j por este orden aparecen impresas en el segundo to-
mo de la colección de Sánchez :
La Vida de Santo Domingo de SHos,
La Vida de San MiUán de la Cogolla.
El Sacrificio de la Misa,
El Martirio de San Lorenzo.
Los Loores de Ntíestra Señora,
De los signos que aparescerán ante del Juicio,
Mirados de Nuestra Señora,
Dudó de la Virgen el día de la pasión de su Hijo.
La Vida de Santa Oria.
Tres himnos,
Falta una edición crítica de Berceo. La de Sánchez,
para su tiempo, puede pasar por excelente: se conoce
que tuvo especial predilección por este poeta (1) y le
imprimió con más esmero que a otros. Jan^ adelantó
muy poco sobre su predecesor, porque extraviados en
la vandálica dispersión de nuestros archivos monásti-
cos los códices de San Millán que sirvieron para la
edición de Sánchez, sólo pudo cotejar el texto de la
Vida de Santo Domingo de Silos en un manuscrito de
la Academia de la Historia, y el Sacrificio de la Misa
en otro de la Biblioteca Nacional.
De Berceo han hablado dignamente Fernando Wolf
y Amador de los Bíos. Nadie le ha calificado de gran
poeta, pero es sin duda un poeta sobremanera sim-
pático, y dotado de mil cualidades apacibles que van
(1) El poemita titulado Loor de Gonzalo de Berceo, parece
-ana broma literaria del mismo Sánchez, imitando el estilo del
viejo poeta, con quien estaba encariñado.
\
4
\
•v,
:xLiy líricos castellanos.
penetrando suavemente el ánimo áel lector, cuando s&
llega á romper el áspera corteza de la lengua y la ver-
sificación del siglo Xni. No tiene la ingenuidad épica
de los juglares, pero aunque hombre docto, conserva
el candor de la devoción popular, y es en nuestra len-
gua el primitivo cantor de los afectos espirituales, de
las pías visiones y de las regaladas ternezas del amor
divino. Aunque poeta legendario, más bien que poeta,
místico; aunque narrador prolijo, más bien que poeta
simbólico; aunque sujeto en demasía á la realidad pro-
saica, por su profunda humildad y respeto un tanto su-^
persticioso á la letra de los textos hagiográficos,
(Lo que non es escripto non lo afirmaremos
Non lo diz la leyenda, non so yo sabidor)
asciende á veces, aunque por breve espacio, á las cum-
bres más altas de la poesía cristiana, haciéndonos sos-
pechar que en su alma se escondía alguna partícula de
aquel fuego que había de inflamar muy poco después
el alma de Dante. Sirva de ejemplo en la Vida de San-
to Domingo de Silos la visión de las tres coronas:
Vedíame en suennos en un fiero lugar,
Oriella de un flumen tan fiero como mar:
Quiquier avrie miedo por a el se plegar,
Ca era pavorso, ó bravo de pasar.
Ixien delli dos rios, dos aguas bien cabdales,
Ríos eran muy fondos, non pocos regaiales,
Blanco era el uno commo piedras de cristales,
El Otro plus vermeio que vino de parrales.
Vedia una puente euna madre primera,
Av^e palmo e medio, ca más ancha non era:
De vidrio era toda, non de otra madera.
Era, por non mentirvos, pavorosa carrera.
Con almátigas blancas de finos esclatones.
En cabo de la puent estaban dos varones,
Los pechos obresados, mangas, é cabezones:
Non dizrien el adobo locuelo nec sermones.
La una destas ambas tan curradas personas
Tenia enna su mano dos preciosas coronas,
De oro bien obradas: orane non vio tan bonas,
Nin un omne a otro non dio tan ricas donas.
PRÓLOGO. XLV
El otro tenie une seis tantos más fermosa,
Que tenie en su cerco mucha piedra preciosa,
Mas lucie que el sol, tant era de lumnosa:
Nuiíqua omne de carne "vió tan bela cosa.
Metíme por la puente, maguer estrecho era,
Passé tan sin embargo commo por grant carrera,
Rescibiéronme ellos de fermosa manera,
Veniendo contra mí por media la carrera.
(Copl. 229 á 236.}
Donde más pura ' brilla la inspiración mística de
^erceo es en el delicadísimo poemita de la Vida de San-
ta Oria (ó Áurea) que Puymaigre y otros críticos han
juzgado desdeñosamente, quizá por haberle leído muy
de prisa, quizá porque fundado en una leyenda pura-
mente española, no les suministraba ningún nuevo ele-
mento en pro de su tesis de la influencia francesa, úni-
ca cosa que al parecer les preocupa cuando se dignan
tratar de nuestras letras de la Edad Media. Para mí en
^sta Vida de una monja, producción de su vejez, pero
no de fantasía cansada, están algunos de los mejores
títulos de Berceo á la gloria de poeta. Parece como si
su espíritu, próximo á romper los lazos de la carne,
<5obrase una más clara y luminosa intuición del mundo
sobrenatural. ¡Qué suave y virginal poesía en la des-
cripción de las visiones de la protagonista!
Vido tres sanctas vírgenes de grant auctoridat,
Todas tres fueron mártires en poquiella edat;
Ágata en Catannia essa rica.cibdat,
Olalia en Mérida, ninna de grant beldat.
Cecilia fué tercera, una mártir preciosa
Que de Don Jhesú Christo quiso seer esposa:
Non quiso otra suegra si non la Gloriosa
Que me más bella que nin lilio nin que rosa.
Todas estas tres vírgines que avedes oidas,
Todas eran iguales de una color vestidas:
Semejaba que eran en un día nacidas,
Lucían commo estrellas, tanto eran de bellidas.
Estas tres sanctas vírgines en cielo coronadas
Tenían sendas palombas en sus manos alzadas,
I
\
f I
r
^LVIII LÍRICOS CASTELLANOS.
Ca verán por el cielo grandes flamas volar,
Verán á las estrellas caer de su logar,
Como caen las fojas cuando caen del fígar.
I
Causa admiración en Berceo, en medio de sus caídas»
y prosaísmos, no sólo la perfección relativa de la len-
gua, hábil ya para decirlo todo con rapidez y energía,
é pesar de las trabas de un metro tan acompasado, mo-
nótono é ingrato, sino el arte de versificador y el sen-
timiento de la armonía que parece haber poseído como
por instinto. Estas cualidades son intraducibies, y por
eso Berceo alcanza poca nombradía fuera de España,
estimándole la mayor parte de los críticos como un
mero repetidor de leyendas confusas y de milagros apó-
crifos. A lo sumo le disecan y analizan los filólogos^
más cuidadosos de las rarezas gramaticales que del
sentimiento estético. Mejor suerte merecía quien tuvo
alma de poeta, y en su candorosa efusión creó para sí
una lengua artística, lengua que sabe herir aguda-
mente todas las fibras del alma en algunos pasajes de
aquella intensa y conmovedora elegía que se llama
el Duelo de la Virgen, donde el poeta riojano llega á
asimilarse con raro talento la lengua ardiente y meli-
flua de San Bernardo, y al mismo tiempo pide rasgos á
la inspiración popular, á la cual ciertamente pertene-
ce, si no todo el caiítar de los judíos, á lo menos al
estribillo eya velar (1). ¿Y qué decir de la lozanísima
introducción alegórica He los Milagros de la Virgen,
verdadera pastoral religiosa, paisaje que reúne el bri-
llo extraño, del color á la ingenuidad primitiva, y que
ha sido muy discretamente comparado por Puymaigre
con la linda tabla de Breughel de Velours, el Paraíso
terrenal, que atrae los ojos en el Museo del Louvre? (2)
No negaremos que los aciertos de Berceo, con ser
(1) Véanse las atinadas observaciones de Wolf sobra este
punto en sus Siudien,
(2) Véase esta introducción con otros fragmentos de Ber-*
«eo en el primer tomo de la presente Antojo gia.
PRÓLOGO.
XLIK
frecuentes, están anegados en un océano de prosa ríma-
-da. Poemas enteros suyos hay, y no de los más bre-
ves, V. gr.: el Sacrificio de la Misa y Iob Loores de Nues-
tra SeñorUy donde muy á duras penas puede encontrar-
se rastro de lumbre ni matiz poético. La versificación
es siempre fácil y corriente hasta degenerar en lángui-
da, y el autor expone con claridad y firmeza, en forma
adecuada á la comprensión popular, las más altas doc-
trinas teológicas, pero no las anima con la menor cen-
tella de entusiasmo lírico. Sólo al fin de los Loores^
cuando se acuerda de la antífona Sancta Maria^ suc-
'Cwrre miseris, juva pusülanimes sale un tanto de su
habitual sequedad y prosaísmo (1).
Berceo es principalmente famoso como poeta legen-
dario y narrador de milagros y piadosos ejemplos.
Versificó ante todo las tradiciones monásticas de la
!£ioja, cantando sucesivamente á Santo Domingo de Si-
los, á San Millán de la GogoUa y á Santa Áurea ú Oria,
monja ó reclusa que fué en el monasterio dúplice de
San Millán. En seguir puntualmente á los hagiógrafos
latinos y no añadir nada de propia invención, puso
•especial y piadoso estadio, mostrando en ello toda la
(1) Acorrí á los vivos, rueea porros passados,
Conforta los enfermos, convertí los errados,
Oonseia los mezquinos, visita los cuytados»
Conserva los pacíficos, reforma los yrados,
Madre, contien las órdenes, salva las clerecías;
Alarga la credencia, defiende las mongías:
Siempre mester te avemos las noches y los días,
Cá son nuestras vontades de todo bien vacías.
Esfuerza á los flacos, defiendi los valientes.
Alivia los andantes, levanta los iacientes,
Sostien á los estantes, despierta los dormientes.
Ordena en cada uno las mannas convenientes.
Madre, merced te jpido por mis atenedores,
^ué^ote por mis amigos que siempre los meiores,
AMCibi en tu encomienda parientes e sennores,
£n ti nos entregamos todos los peccadores.
Aun merced te pido por el tu trohador,
Qui este romance fizo, fué^su entendedor,
Seas contra tu fijo por elli rogador,
Becabdali limosna en cas del Criador.
'Tomo II. d
L LÍRICOS CASTELLANOS.
Sinceridad de su devoción y la bondad de su alma:
Si era de linnaie ó era labrador,
Non lo diz la leyenda, non s6 yo sabidor.
De qual guisa cegara, esto non lo leemos:
Lo que non es escripto, non lo afirmaremos.
De qual guisa salió decir non lo sabría,
Ca fallesció el libro en que lo aprendía:
Perdióse un quademo, mas non por culpa mía:
Escribir aventura serie gran folia.
Para la vida y milagros de Santo Domingo, siguió,
pues, la relación del Abad- Grimaldo; para la de San
Millán, la breve noticia escrita por San Braulio, adicio-
nándola con algunos milagros posteriores y con una
especie de extracto del privilegio de los Votos; para
Santa Oria, la biografía latina escrita por el monje
Hunio, confesor de la misma santa y de su madre
Amunna:
Munno era su nombre, omne fué bien letrado,
Sopo bien su fadienda: él fizo el dictado:
Haviágelo la madre todo bien razonado,
Que non quería mentir por un rico condado.
El que lo escribió non dirá falsedat,
Que omne bueno era de muy gran sanctidat:
Bien conoció á Oria, sopo su poridat;
En todo quanto dixo, dixo toda verdat.
Estos poemas son de grande importancia histórica,
en cuanto nos hacen penetrar y vivir en un mundo dis-
tinto del mundo de las gestas épicas, y no menos pode-
roso ni menos influyente que él en la vida social de lo»
tiempos medios. No diremos que Berceo permaneciese
del todo extraño á las ideas de heroísmo mundano ni
sordo al tumulto de las batallas, pero en la única que
describió, es decir, la de Simancas, todo el valor de los
campeones de la Reconquista queda ofuscado por la
aérea y radiante aparición de los dos Santos:
PitÓLOGO. M
Mientre en esta dubda sedicu las buenas yon tes,
Asi^so contra! cielo' fueron parando mientes:
Vieron dues personas fermosas e lucientes
Mucho más mancas que las nieves recientes.
Vinien en dos caballos plus blancos que cristal.
Armas quales non vio nunqua omne mortal;
El uno tenie croza, mitra pontifical,
El otro una cruz, orne non vio tal.
Avien cosas angélicas, celestial figura,
Descendien por elaer á una grant pressura,
Catando á los moros con turba catadura,
Espadas sobre mano, un signo de pavura.
Las ideas de Berceo son las de sn estado semi-mona-
cal, y en todo conflicto entre el mundo de la guerra y
el del claustro, entre el mundo épico y el místico, su
elección no podía ser dudosa. Se queja amargamente
de que los pueblos no paguen ya con exactitud sus
parias á San Millán, y para evitai» que la devoción si-
ga resfriándose, se empeña en versificar el privilegio
apócrifo de los votos^ con todas sus designaciones topov
gráficas, aun reconociendo que
Los nomnes son revueltos é graves de acordar
y que no e$ fácil acoplarlos en rimas. No tiene empacho
alguno en pedir limosna para su monasterio:
Si estos votos fuessen lealmente enviados.
Estos sanctos preciosos serien nuestros pagados :
Avríemos pan e vino, temporales temprados:
Non seriemos como somos de tristicia menguados.
Amigos e sensores , entenderlo podedes,
Que á estos dos sanctos en debda lis iazedes:
Desto seet seguros, que bien vos fallaredes,
Si bien lis enviaredes esto que lis debedes.
Villemain, que tuvo de Berceo muy someras y men-
guadas noticias^ acertó á determizar, sin embargo, con
bastante exactitud el carácter general de sus poemas,
llamándolos «el romancero de la Iglesia.» Partía sin
duda el elocuente critico del error, común en su tiempo,
de estimar el Biomancero como forma primitiva de nues-
tra tracción épica, pero acertaba en cuanto al fondo,
Lii líricos gastellaxos.
puesto que los poemas de Berceo nos representan tan
al vivo las costumbres monacales como los cantares de
gesta la vida heroica y caballeresca, y se hallan tan
saturados del ambiente claustral, como estos otros del
polvo de las batallas contra la morisma. ¿Qué cronicón
hay, qué privilegio ni qué diploma que nos enseñe
más sobre las relaciones entre los abades y la realeza
que aquel singular episodio de la Vida de Santo Do-
mingo de Silos en que la firmeza del Santo se sobrepone
á las amenazas y furores del rey D. Garcia de Nava-
rra, que pretendía hacer con los bienes del monasterio
una especie de desamortización, alegando derechos de
fundador y patrono?
Qaiero de los thesoros que me dedes pitanza:
. Mis abaelos lo dieron: cosa es verdadera,
Aan los pecharemos por alguna manera.
Todo el entusiasmo y amor filial de Berceo por el
monasterio á quien servía, y que le nutrió en su infan-
cia con el pan del cuerpo y el de la doctrina cuando
leía su cariiéLla á ley de movacielloy estalla con enérgica
indignación en las palabras que pone en boca de sa
santo predilecto:
Lo que una vegada á Dios es ofrecido,
Nunqua en otros usos debe ser metido:
En die de el judicio seríele retraido.
Si ésto por tí viene, eres mal acordado:
Si otro lo conseia, eres mal conseiado:
Rey, guarda tu alma, non fagas tal pecado:
Ca serie sacrilegio, un crimen muy vedado.
Fabló el Rey é dixo: don monge denodado,
Pablados commo qui siede en castiello alzado,
Mas, si prender vos puedo defuera del sagrado,
Seades bien seguro que serédes colgado.
Fabló Santo Domingo, del Criador amigo:
Rey, por Dios que oyas ésto que te digo:
En cadena te tiene el mortal enemigo,
Por ésso te enciende que barajes- conmigo.
<lk.
PROLOGO. LUÍ
Puedes matar el cuerpo, la carne maltraer.
Mas non as en las almas, rey, ningún poder:
Dizlo el Evangelio, que es bien de creer,
El que las almas judga, esse es de temer.
Rey, yo bien te conseio commo á tal sennor,
T4on quieras toUernada al sancto confessor:
De lo que ofreciste non seas robador;
Si non, ver non puedes la faz del Criador.
Pero si tú quisieres los thesoros levar,
Nos non te los daremos, vételos tú tomar.
De carácter menos nacional que estas leyendas, y
por eso mismo más interesante para los estudios de li-
teratura comparada, es la colección de los Milagros de
Nuestra Señora^ obra la más larga de todas las de
Berceo, y la más conocida fuera de España. Los Mila-
gros son veinticinco, por lo general muy extensos, y
entre todos comprenden 911 estancias. Es opinión ge-
neral (y Puymaigre tiene el mérito de haber indicado
esta fuente antes que otro ninguno, según creemos),
que el modelo de Berceo fué aquí el poeta francés
Gautier de Coincy, autor de una colección de Miracks
de la Sainte Vierge, sacados á luz en nuestros dias,
aunque de un modo incompleto y poco fiel, por el
abate Poquet. Pero los sabios autores de la Histoire
Littéraire de la France, en quienes la severidad del
método científico suele sobreponerse á los halagüeños
impídsos del patriotismo, dudan de tal imitación, y se
inclinan á creer que Berceo, aquí como en todo lo de-
más, se valió exclusivamente de textos latinos. Sus há^
bitos de composición no inducen á creer otra cosa, ni
basta contestar^ como lo hace Puymaigre, que de las
veinticinco leyendas contadas por Berceo, diez y ocho
están en Gautier de Coincy; pues para que este argu-
mento tuviese fuerza, sería necesario probar que no es-
taban más que allí, lo cual dista tanto de ser verdad,
cnanto que precisamente esas leyendas son de las más
vulgares entre los hagiógrafos, y se encuentran repeti-
das en innumerables colecciones latinas y vulgares.
¿Qué necesidad tenía Berceo de ir á buscar en francés
LIV LÍRICOS CASTELLANOS.
historias tan españolas como la de la casulla donada
por la Virgen á San Ildefonso de Toledo, ó el milagro
18.**, que tan enérgicamente revela el odio del pueblo
castellano contra los judíos? Ni basta que á veces haya
semejanza, no sólo en las leyendas, sino en las palabras,
entre Gautier y Berceo, porque ninguno de los narrado-
res de milagros en la Edad Media pretendía ser autor
original, sino compilador, y siendo las fuentes latinas
unas mismas, natural era que este origen común diese
aspecto de parentesco á versiones no enlazadas entre sí
por ninguna derivación directa ó inmediata. Euera de
que esas supuestas semejanzas de estilo, más se han
a&mado que probado hasta ahora, y debe hacemos
muy cautos en admitirlas el ejemplo de nuestro docto
amigo Puymaigre, que preocupado hasta lo sumo con
su G-autier de Coincy y empeñado en encontrársele
por todas partes, cree descubrir pensamientos suyos
hasta en el segundo de los himnos de Berceo,
Ave Sancta María, estrella de la mar,
sin hacerse c^rgo de que este himno no es original de
Berceo, ni éste tuvo que robar los pensamientos de él
en ningún autor transpirenaico^ puesto que no hizo
más que traducir lisa y llanamente uno de los himnos
más conocidos de la Iglesia Católica, el Ave Maris
stella , como tradujo otros dos himnos, uno de ellos el
Veni Creator. Para semejante trabajo no necesitaba an-
dadores, puesto que nadie ha negado que supiera el latín
de la Iglesia.
Por otra parte, hay mucha distancia de la manera
lánguida, prosaica, incolora y desaliñada de Gautier
de Coincy, á la gracia de estilo, á la imaginación pinto-
resca, al desembarazo narrativo, al interés dramático con
que Berceo cuenta sus leyendas, según confesión de los
mismos entices que tanto le regatean la originalidad. Na-
die acertará á descubrir en los versos de Gautier esetour
d'esprit hardi que Yillemain encontraba en los de Ber-
ceo. Nunca se dirá del buen prior de Vic-Sur-Aisne lo
PRÓLOGO. LV
que Puymaigre ha dicho del presbítero de San Millán,
«ato es, que «tuvo el secreto de combinar y disponer las
palabras de su lengua con rara armonía» (1), y que
(1) Beservando para la seocióii de poemas épicos y narrati-
vos las leyendas más largas de Berceo, entre las cuales sobre-
ásale el Milagro de TheóphilOf (cantado ya por la motija Boswita
«n el siglo X) insertaremos aquí, como muestra de su estilo le-
■gendario y de la facilidad de su versificación, el milagro XIT,
no por otra razón que por ser uno de los más breves:
Sant Migue] de la Totnba es un grant monesterio,
£1 mar lo cerca todo« allí yace en medio:
Rl logar perigroso, dó sufren grant lacerio
Lo« monges que bi ^iven en essi cimiterio-
En esti monesterio que avernos nomnado
Avie de buenos monges buen convento probado.
Altar de la Gloriosa. rico e muy honrado,
£n él rica imagen de precio muy granado.
Estaba la imagen en su trono posada,
So fijo en sus brazos, cosa es costumnada:
Xjos reys redor ella, sedíe bien companaada.
Como rica resma de Diossaactifícada-
Tenie rica corona, commo rica reyna.
De suso rica impla en logar de cortina,
Kra bien entallada de labor muy nna,
Talle más essi pueblo que la avíe vecina. i
Colgaba delant ella un buen aventadero,
En el seglar lenguaje dicenli moscadero,
)>e alas de pavonea lo fizo el obrero.
Lucíe commo estrellas, semeiant de lacero-
Oadió rayo del cielo por los graves peccados,
Encendió la eglesia en todos quatro cabos,
Qaemó tod<ra los libros e los pannos sagrados,
Por pocco que los mouges que non foron quemados.
Ardieron los armarios e todos los frontales,
Las bigas, las gaterast los cabrios, los cambraies:
Ardieron las ampollas, cálices e ciriales,
•Sufrió Dios essa cosa commo faz otras tales .
Maguer que fué el fuego tan fuert e tan quemant,
Nin plegó á la duenna, nin plegó al infant,
Ifin plegó al fia bello que colgaba delant,
Nin li fizo de danno an dinero pesant.
Nin ardió la imagen, nin ardió el flabello,
Kin prisieron de danno quanto val un cabello
■Solamiente el fumo non se llegó á ello,
Non nució masque nuzo io al obispo Don Tello.
Esto lo vieron todos por fiera raaxabell i,
Qaenin fumo ntn fuego non se lle^ó á ella,
■^e sedíe el fiabello más claro que estrella,
El ninno muy fermoso, fermosa la doncella.
LYI líbicos CASTELXA^COS.
«acierta á poner en escena á sos personajes con bastan-
te movimiento y verdad.» Esta es la única parte en
que pudo mostrar algún talento de invención, puesto
qne el fondo de sus leyendas estaba dado, no precisa—
mente en Gautier de Coincy, que á su vez había explo-
tado á Hermann, á Hugo Farsit y á otros autores, sino-
en toda la caudalosísima literatura mariana de los tiem-
pos medios, recogida después por el Eey Sabio en el
monumento de sus Cantigas.
El sentimiento general que todas estas leyenda»
infunden es el de una confianza sin límites en la mise-
ricordia divina, lograda por la intercesión de Nuestra
Señora. El mismo sentido, quizá temerario en algún
caso, quizá no ajustado extrictamente al rigor de la ex-
presión , teológica, pero siempre más cristiano y más-
humano que la hórrida desesperación y el sombrío fa-
natismo de los secuaces de Calvino y de Jansenio, in-
formó nuestro drama reb'gioso del siglo XVII, y pro-
dujo maravillas tales como La fianza satisfecha. La
Buena Guarda, El Condenado por desconfiado. La De-
voción de la Cruz y El Purgatorio de San Patricio, La
fe, no muerta, sino acompañada de obras vivas y á ve-
ces hasta del martirio^ salva á los grandes criminales-
que son protagonistas de estos dramas; y con el mismo
espíritu, aunque con menos artificio y gala de dicción
en el poeta, vemos, en las leyendas de Berceo, interpo-
ner Nuestra Señora las manos entre la cuerda y el
cuello de un ladrón que va á ser ahorcado: resucitar á
un monje de Colonia que se había ahogado volviendo
de una aventura poco piadosa, para que haga en según*
da vida penitencia de sus pecados, favor que logra el
monje porque^ en medio de su depravación, había con-
servado la costumbre de rezar un Ave María delante del
altar de la Virgen, siempre que entraba ó salía de su
convento: volver la vida y la salud á un romero de
Santiago, que, instigado por el demonio, había perpe-
trado en sí mismo la mutilación de Orígenes: salvar do
las tentaciones diabólicas á un monje que se había.
PRÓLOGO. LVII
embriagado, y á quien el enemigo del género humano
molestaba con todo género de feos visajes y espanta-
bles ruidos: sacar á salvo el honor de una abadesa li-
viana: romper el pacto diabólico del vicario Teófilo.
Hay mucho en estas leyendas que puede alarmar ú
ofender á la melindrosa devoción de nuestros días, tan
falta de sentido poético y de robusta confianza: hay
algo también que fué pagano antes de ser cristiano y
conserva todavía resabios de su origen, como el cuen-
to del desposado, á quien la Virgen, como celosa de su
abandono, aparta de su mujer la misma noche de bo-
das (1); asunto análogo al de la bella tradición del
sacerdote Palumbo y del anillo pitesto en el dedo de la
estatua de Venus: leyenda que después de inspirw á
tantos, alcanzó bajo la pluma de Próspero Merimée su
expresión más perfecta. Pero en cambio hay leyenda»
de delicadísimo sentido cristiano: la piadosa simplici-
dad del ignorante clérigo que no acertaba á decir otra
misa que la de la Virgen: las cinco rosas que florecen
en la boca de un monje devoto de Nuestra Señora:
(Issieli por boca una fermosa floi*
De muy grant fermosura, de muy fresca color:
Incbíe toda la playa de sabrosa olor,
Que non sentíen del cuerpo un punto de pudor.
Trobáronli la lengua tan fresca e tan sana
Qual paresce de dentro la fermosa manzana:
Non la teníe más fresca á la merediana
Quando sedíe fablando en' media la quintana):
la del Crucifijo alegado por testigo en ün proceso, si
bien por motivo menos romántico que en la más bella
y sobria de las leyendas de Zorrilla, El Cristo de la
Vega:
Fueron á la eglesia estos ambos ffuerreros
Facer esta pesquissa qual avíe los dineros:
(1) ,Quando veno la noch la ora que dormiessen,
Ficieron á los novios lecho en que ioguiesen:
Ante que entre si ningún solaz oviessen,
LoB brazos de la novia non tenien que prisiessen.
(Mifagro XV).
f.VIII ÚRICOS CASTELLANOS.
Fueron tras ellos machos, e muchos delanteros
Ver si avríen seso de &blar los maderos.
Paráronse delante al ninno coronado.
El que teníe la Madre dulcement abrazado:
DissoU el burg-ués: sennor tan acabado.
Departí esti pleito, ca so io mal reptado.
De commo yo lo fici tú eres sabidor,
Si lo ovo ó non, tú lo sabes, sennor:
Sennor, fas tan de gracia sobre mí peccador
Que digas si lo pvo, ca tu fust fiador.
Fabló el Crucifíxo, dissoli buen mandado:
Miente, ca paga priso en el día talado:
El cesto en que vino el aver bien contado.
So el lecho mismo lo tiene condesado.
CMilagro XVIIl;.
El realismo de la narración (1), el suave candor del
^tilo, no exento de cierta socarronería é inocente ma-
licia que ha sido siempre muy castellana y que se en-
cuentra hasta en las obras más devotas y en los auto-
res más ascéticos: la mezcla no desagradable de lo mo-
nacal y lo popidar, acaban de imprimir un sello propio
y especiabilisimo en el arte deBerceo; y la imaginación
gusta de representársele^ como le ha fantaseado algu-
no de sus panegiristas alemanes: sentado al caer la
tarde á la puerta de su monasterio, contando los mira-
culos de la Gloriosa ó las híienas mafias de San Millán,
á los burgueses de Nájera y á los pastores del término
de Cañas, y apurando en su compañía un vaso del hon
vino que engendran las tierras ribereñas del Ebro. Más
enseñanza y hasta más deleite se saca del cuerpo de
sus poesías que de casi todo lo que contienen los can-
cioneros del siglo XV.
Poco nos detendremos en el Libre d ApoUonio, que
no ofrece rasgos líricos, aunque sea uno de los mesteres
(1) Este realismo llega á términos increíbles en algunas le-
yendas, especialmente en la de la abadesa:
Fol creciendo el vientre en contra las terniellas,
Fuéronseli faciendo pecas ennas masiellas,,
l^as unas eran grandes, las otras más poquicllas,
Ca ennas primerizas caen estas cosielías.
PRÓLOGO. LIX
de clerecía más interesantes y mejor escritos. Su asun-
to es la sabida leyenda bizantina del rey de Tiro, por
medio de la cual la novela griega de amor y de aven-
turas, verdadero libro de caballerías del mundo clásico
decadente (con la diferencia de no ser el esfuerzo bé-
lico sino el ingenio, la prudencia y la retórica las cua-
Udades que principalmente dominan en sus héroes,
menos emprendedores y hazañosos que pacientes, dis-
cretos y sufridos), penetró en las literaturas déla Edad
Media, y mantuvo en ellas viva la reminiscencia de aquel
ideal artístico que había inspirado al obispo Heliodoro
en Teágenes y GarkUa, y que transfigurado en la época
del Renacimiento por el impulso genial de Miguel de
Cervantes, había de lograr en los Trabajos de Persilés
y Segismunda toda la perfección compatible con una
tan falsa representación de la vida. No sabemos á pun-
to fijo cuál hubo de ser la fuente inmediata del ApoUo-
nio castellano, ni siquiera podemos conjeturar si fué
latina, francesa ó provenzal, aunque más bien nos in-
clinamos á lo primero, puesto que ni en francés ni en
provenzal se cita poema antiguo de este asunto, aunque
si muchas pruebas de que la leyenda era universal-
mente conocida. Hoy por hoy, ninguna de las innume-
rables versiones latinas (que sustituyen al primitivo
texto griego no encontrado hasta ahora) responde exac-
tamente al relato de nuestro poema, aunque la del
OestaBomanorumaeo. de las que más se aproximan. El
cuento hubo de llegar á manos del autor español, muy
añadido y exornado y muy distante ya de la primitiva
Histori Apolonii regís Tyriy que se dice traducida por
tm cierto Simposio, y de la Gesta Apolloníí en versos
hexámetros leoninos, poema del siglo X, compuesto
según toda verosimilitud en Alemania. Seguir las trans-
formaciones posteriores de la leyenda parece trabajo su-
perfino, puesto que ya. está realizado en muchos libros:
baste decir que fué de las más populares y que se la en-
cuentra en todas partes: en lá Chnfessío aniantís del
inglés Grower, contemporáneo de Chaucer, en los nove-
IX LÍRICOS CASTELLANOS.
Uieri italianos, en el Patrañuelo de sn imitador Jnan de
Timoneda, y finalmente en el drama de Perides, atri-
buido á ShaJs:espeare.
£s verosímil qne el autor del ApoUonio castella-
no, que manifiesta ser hombre de ingenio y narrador
fácil y gracioso, añadiese, ya de propia minerva, ya
tomándolos de otras fuentes, ciertos rasgos que en laa
demás versiones no se encuentran ó están desenvuelto»
con menos cariño. El tipo de la hija de Apolonio, Tar-
siana, convertida en juglaresa, tiene mucho más d&
castellano que de bizantino, y la escena de su salida al
mercado es legitimo cuadro de costumbres poéticas del
siglo XnT:
Dizo la baena dueDya un sermón tan temprado:
«Senyor si lo oviesse de tí condonado,
Otro mester sabia ques más sinpeceado.
Que es más ganancioso e es más ondrado.
Si tú me lo condonas por la tu cortesía.
Que meta yo estudio en essa maestría,
Quanto tú demandares jo tanto te daría.
Tú avríes gran ganancia e yo non pecaría.»
Luego el otro día de buena madurguada
Levantóse la duenya ricamiente adobada,
Prisso huna viola buena é fetén tempraday
E sallió al mercado violar por soldada.
Comento hunos viessos e hunos sones tales,
Que trayen grant dulcor, e eran naturales:
Finchiense de omnes apriesa los portales,
lion les cabie eti las plazas, subiense á los poyales.
Cuando con su viola hovo bien solazado,
A sabor de los pueblos hovo asaz cantado,
Tornóles á rezar un romanz bien rimado,
De la su razón misma por ho avía pasado.
Fizo bien á los pueblos su razón entender:
Mas valie de cien marquos ese día el loguer.
Fuesse el traydor pagando del mester,
Ganaba por ello sobeíano gran aver.
(EUrofaííhS2ák50)^
Por mi solaz non tengas que eres aontado;
Si bien me conosciesses tenirte-te-yes por pagado,
PBÓLOGO. LXI
Qne non sojuglaresa de las áe buen mercado^
Nin lo he por natura, más fágolo sin grado. >
Tornó al Rey Tarsiana faciendo sus írobeteSy
Tocando 8U violan cantando sus vérseles,
j»
(£8trofaóOi).
Por los versos transcritos (que hemos preferido no por
otra razón que por la de contener en breve espacio de-
talles muy curiosos sobre la poesía y música populares
de los tiempos medios) ha podido entreverse el arte
no vulgar del viejo poeta para interpretar y remo-
jar los datos de la leyenda. Hay en su estilo, no sólo
^an desembarazo y fluidez, sino cierta poesía de
asentimiento que llega al más alto punto de intensidad
y viveza en la escena capital del reconocimiento de
Apolónio y su hija:
Frisóla en sus brazos con muy grant alegría,
Diziendo: «ay mi fija, que yo por vos moría;
Affora he perdido la cuyta que avía:
¡Fija, no amanesció para mí tan buen día!
«Nunqua este día no lo cuy dé veyer,
Nunqua en los míos bragos yo vos cuydé tener:
Ove por Yos tristicia, agora he placer:
Siempre avré por ello á Dios que gradecer. >
Comenzó á llamar: «venit, los míos vasallos:
Sano es Apolónio: ferit palmas e cantos,
Echad las coberteras, corret vuestros cavallos,
Al^at tablados muchos, pensat de quebrantallos.
Penssat cómo fagades fiesta grant e complida.
Cobrada he la fija que havía perdida:
Buena fué la tempesta, de Dios fué permetida,
Por onde nos oviemos á fer esta venida (1).»
rCoplas 6UU d 5U7).
Si el Libro de Ápoüonio nos pone en relación con el
(1) Una de las muchas curiosidades que contiene este poema
son los enigmas, muestra la más antigua, entre nosotros, de este
género de literatura popular. Proceden, como lo demás del poe-
ma, de itiente latina.
LXII LÍRICOS CASTELLANOS.
mundo antiguo por el lado familiar y novelesco (1), el
Libro de Alexandre nos traslada á lá antigüedad he—
roica, aunque extrañamente transformada.
Este vastísimo poema, que consta de más de diez mil
versos, es sin duda la obra poética de más aliento en-
tre las del siglo XIII, y la primera tentativa de epope-
ya clásica en nuestra lengua, además de poder conside-
rarse como un repertorio de todo el saber de clerecía, y
un alarde de la instrucción verdaderamente enciclopé-
dica de su autor, que fué sin duda uno de los hombre»
más doctos de su tiempo. No creemos que conociera de
un modo directo las fuentes clásicas: cuando cita á Ho-
mero (2) ha de entenderse el compendio del pseudo
Pindaro Tebano: no parece que tampoco Virgilio le,
fuera muy familiar: quizá había leído á Ovidio en las-
Metamorfosis^ puesto que una vez alude á ellas:
Esto yaz en el libro que escrevió Nasón.
(Cop- ShU).
Los singulares anacronismos de costumbres y de
ideas que en este poema, como en todos los de la Edad
Media, se observan, son hoy para nosotros una de iaa
principales fuentes de su interés. Maestre Aristótü apa-
(1) El poema de ApoUonio, indicado muy yaga é inexaota-^
mente por Bodrignez de Castro en su Biblioteca Española (to-
mo 2.®) fq,ó sacado k luz en 1844 (Hetnata de Madrid) por D. Pedro^
José Pidal, conformie & un códice escurialense que contiene tam-
bién la Vida de Santa Mario Egipciaca y la Adoración de los
Santón Reyes, Janer enmendó bastantes lugares evidentemente
errados de esta edición principe, pero la verdad es que el ApO"
Ihnio reclama, como todos nuestros poemas anteriores al 8Íglo>
XV, una nueva y más severa revisión critica.
(2) Que contesció de Elena non lo podemos saber:
Non ]o quiso Homero en su libro poner.
(Cop. 7W.
Veyan que Homero non mentira en nada,
Todo cuanto dixiera era verdad probada.
(Cop. SOOJ*
PRÓLOGO. LXUÍ
rece convertido en un doctor escolástico, diestro en el
trivio y en el cuadrivio, y formidable en el silogismo:
Alejandro recibe la orden de caballería el día del Papa
San Antero y ciñe la espada que fabricó D. Vulcano:
al lado del héroe macedonio asisten sus doce pares: en
el templo de D. Júpiter sirven gran número de cape-
llanes: los clérigos de Babilonia salen en procesión ¿
recibir á Alejandro: el conde D. Demóstenes alborota
con sus discursos á los Atenienses: la madre de Aquilea
le esconde en un convento de monjas (de sórores).,,. No
todo es ignorancia ni candor del poeta, sino forzosa
adaptación al medio, y necesidad de hablar á su públi-
co en la única lengua que entendía. En el siglo XIII,
un Alejandro clásico, y ajustado al rigor arqueológico,
hubiera sido imposible, y si tal poema existiese, seria
para nosotros mucho más impertinente y fastidioso que
el que tenemos. Pero no faltaba al autor el sentimiento
de la grandeza de su asunto, ni dejaba de adivinar aquel
especial carácter civilizador que hace tan simpáticas la»
empresas de Alejandro y ^m decisivas en la historia
de la cultura humana:
Quiero leer un libro de un rey noble pagano,
Que fué de grant esfforcio, de corazón lozano:
Conquistó todol mondo, metiól so su mano.
Cuando los compañeros de Alejandro sé resisten á
internarse más en la India, el héroe macedón pronun-
cia estas palabras notabilísimas, que sólo un hombre
fervorosamente enamorado de la ciencia pudo poner eu
sns labios:
Enviónos Dios por esto en aquestas partidas .
Por descobrir las cosas que yazten escondidas:
Cosas sabrán por nos que non serien sabidas:
Serán las nuestras novas en antigo metidas.
(SJS7J.
El más candoroso entusiasmo científico parece ser la
carácteristica del autor del poema. Sin duda pensaba
CXIV LÍRICOS CASTELLANOS.
■en si mismo cuando decía por boca de uno de sus per-
49onajes:
Connesco bien gramática, sé bien toda natura:
Bien dicto e versifico: connesco bien figura:
De cuer (1) sey los autores: de libro non he cura.
Sé arte de música, por natura cantar.
Sé fer fremosos puntos, las voces acordar.
Sé de las siete artes todo su argumento:
Bien sé las cualidades de cada elemento,
De los signos del sol, siquier del fondamento:
Non se me podría celar quanto val un accento.
íCop. S8 á JÍO).
Sé bien todas las artes que son de clerezía:
Sé meior que nul ombre toda estrenomía
Yazen todos los sessos en esta arca mía,
Hy fezieron las artes toda su cofradía.
íCaP' hOli V 1,0W.
Estos alardes infantiles están relativamente justifi-
cados, por una porción de agresiones sobre el sistema
del mundo, sobre la división de las tierras, sobre la
dasifícación de las piedras preciosas, etc., de donde re-
sulta una especie de compilación didáctico-poética:
La materia lo manda por fuerza de razón:
Avemos á dezir una descripción,
Cuemo se parte el mundo por ter partición,
Cuemo faze la mar en todas división.
(Cop- i5U).
Mandó venir los sabios que sabíen las naturas,
Que entendíen los signos e las cosas escuras:
Mandóles que mostrassen segunt las escripturas '' ^
Qué signos demostraban estas tales figuras.
CC<yp. 1,169),
La declaración de los presagios celestes puesta en
boca de Aristandro: el lapidario de San Isidoro Ínter-
•calado en la descripción de las maravillas de Babilonia:
las noticias de monstruos y animales fabulosos, como
(1) Bsto es, de memoria.
PaOLO&O. LKV
^1 ave fénix y los hombres acéfalos: mil rasgos, en
•suma, de curiosidad científica bien ó mal empleada,
esmaltan este singular poema, cuyo autor parece preo-
<^aparse especialmente de lo maravilloso ynasta de las
^rtes ocultas. Es el más antiguo de los nuestros que
hable de hadas y de encantamientos: las hadas habían
tejido las ropas de Alejandro:
Fezieron la camisa duas fadas enna mar ,
Diéronle dos bondades por bien la acabar:
Quienquier que la vestiesse fuesse siempre leal,
Et nunqua lo podiesse luxuria templar.
Fizo la otra &da tercera el brial:
Quando lo ovo fecho, diole un grant sinal:
Quienquier que lo vestiesse fuesse siempre leul,
Frío nin calentura nunqual feziesse mal .
(Cops. 89 y !fOj
Hasta la misma doña Venus
sabíe de encantannientos
Que tornaba las nubes e volvía los vientos
La cuestión de las fuente» del poema está admira-
blemente ilustrada en una disertación de Morel-Fatio,
inserta eu la Bomania de 1874. A pesar del decanta-
do orientalismo de nuestras letras, no hay huella direc-
ta en el poema de las ficciones árabes y persas acerca
de Alejandro, las cuales^ por el contrario, influyeron
en un texto aljamiado en prosa, obra de algún morisco
del siglo XVI, recientemente publicada por el señor
Ouillén Robles. Las fuentes del Poema son exclusiva-
mente latinas y francesas, y sólo de reflejo, ó, digámos-
lo mejor, de segunda mano, han llegado sil poema espa-
ñol episodios de indudable procedencia oriental como el
viaje submarino y el viaje aéreo de Alejandro (1 ), los
(1) El mismo autor del poema parece contar con cierto es -
«rápulo estas raras nociones, dignas de la Historia Verdadera,
^e XiUoiano, ó de las modernas novelas de Julio Yerne:
Unas facianas suelen las gentes retraer,
Non yaz en escripto e es grave de creer:
Tomo II. »•
LXVI LÍRICOS CASTELLANOS.
árboles fatídicos de lalndia^ etc. Trazar el cuadro delas^
innumerables vicisitudes y transformaciones de la le-
yenda de Alejandro desde el Pseudo Calistenes hasta
Julio Valerio y el Líber de praeliis por un lado, y hasta
Firdusi, Nizami y el autor del Iskender Nameh por otro,
sería tarea tan fácil como impertinente Es materia
en que las riquezas abundan, y en que es fácil lucir eru-
dición á poca costa. Ninguno de los grandes conquis-
tadores ha ejercido tan universal prestigio sobre la
fantasía de todas las razas y de todos los siglos como
Alejandro, no solamente por la magnitud de sus em—
Si es rerdat ó non. yo non he y que veer,
Pero no lo quiero en olvido poner.
Dicen qtie por saber qué fazen los pescados,
Cómo viven los chicos entre los más granados.
Fizo cuba de Andró con puntos bien cerrados,
Metios en ella dentro con dos de sus criados.
• (Cop8.2,my2,lUi.)
Todo lo que averiguó Alejandro en esta expedióión submari —
na es que los peces grandes se tragan á los pequeños. No e^;
menos extravagante el viaje aéreo:
Fizo prender dos grifos que son ares valientes: '
Avezólos á carnes saladas y recientes:
Tóvolos muy viciosos de carnes convenientes
Fasta que se fezieron gordos é muy valientes. *
Fez facer una capa decoyro muy so vado,
Quanto cobria un omne á anchura posado:
Juntáronla los griegos con un tirme filado
Que non podría falsar por un omne pesado-
Fizóles el conducho por tres dias toller
Por amor que oviessen más sabor de comer:
Fizóse él mientre enno enero coser.
La cara descubierta que podiesse veer.
Tomó en una pértiga la carne espetada,
En medio de los grífos, pero bien alongada:
Btlos por prenderla dieron grant volada,
O'uydáronse cevar, mas non les valió nada<
Quanto ellas volaban, él tanto se erguía,
El rey Alexandre todavia sobia,
A las veces alzaba, á las vezes premia,
AUá yban los grifos por do el Key quería.
. Alzábales la carne quando (ineria sobir,
Ibala abaxaudo quando quería descir:
Do veyan la carne allá iban seguir.
(Coplas S,33S d 2.3A0.)i-
1 1
PRÓLOGO. L\YU
presas y por lo qne sirvieron al desarrollo de la hu-
manidad, sino por su mismo arrebatado iin que, coro-
nando misteriosa y trágicamente su destino, despierta
afectos de piedad al mismo tiempo que de asombro.
Cada pueblo y cada civilización le ha entendido á sn
modo, y hay poemas y novelas de Alejandro, no ya
sólo en griego, en árabe, en persa y en todas las lenguas
vulgares, sino hasta en hebreo y i*abinico. En francés
de la £dad Media existen tantas versiones, que sobre
ellas solas ha podido escribir Paul Meyer una impor-
tantísima obra en dos volúmenes (1;.
Prescindiendo de algunas fuentes menos importan-
tes ó no averiguadas con plena certeza, el Alejandro
castellano está formado por la contamifiación de dos
poemas muy diversos, uno latino, otro ¿"anees, el
uno bastante próximo al relato histórico ó semi-his-
tórico de Quinto Curcio, el otro mucho más novelesco,
fantástico y contrario á la historia. Naturalmente, el
poeta de clerecía prefiere el primero por el respeto de- |
bido á la lengua sabia: le cita nominalmente y le tra-
duce casi integro, ó más bien le extiende y parafrasea
en sus difusos te trástrofos, tan lejanos de la severidad
y concentración del exámetro. Este poema esla Jiexan-
dreis de Gualtero de Chatillón: !
Pero Galter el bono en su versificar
^eva ende cansado, do queríe destaiar. t
• ^ i
<Cop. 1/jSó .) I
Pero como Gualtero, hombre de cultura clásica, con \
pretensiones de imitador de la Eneixla, se había abste-
nido, no por cansancio, sino por desprecio, de incluir
en su libro todos los portentos que se contaban acerca
de Alejandro, nuestro poeta leonés, que no tenía tales
escrúpulos, completó su libro, no con invenciones ori-
ginales como creyó Sánchez, sino con una porción de
(ly Alexftndre le Grand dan>* la UW'Tatuf^ ftm^nhe du Mayen-
Afjf:, (Víeweg, 1*0;.
Í.XV1II LiaíGOS CASTELLANOS.
rasgos tomados libremente de un poema francés co-
menzado por Lambert li Tors y terminado por Ale-
jandro de Bernay ó de París, De aquí nace la extra-
ña y abigarrada composición del Alejandro castellano^
que unas veces procede rápida y secamente como
Gualtero, y otras se toma gárrulo y difoso como los
troveros franceses: en una página se ciñe bastante á
la historia, y en la página siguiente la atrepella y con-
tradice para perderse en los mayores desvarios de la
imaginación: unas veces emplea los recursos de la ma-
quinaria clásica é introduce, como Gualtero, frías per-
soniñcaciones alegóricas, y en otros muchos casos pre-
fiere un género de maravilloso enteramente romántico
y moderno. Su objeto único fdé compilar cuanto sabía
de Alejandro, aunque resultase contradictorio y rom-
piese la unidad del poema y del carácter moral, del
personaje. Hay cosas que ni en el poema latino ni el
¿ranees se encuentran, y pueden estar tomadas del
Epítome de Julio Valerio, de la supuesta carta de Ale-
jandro á Aristóteles De situ Indiae^ y de un poema
francés en versos de nueve silabas atribuido al dérigo
Simón, y del cual sólo se conocen fragmentos. La des-
cripción de las maravillas de Babilonia tiene mucha
relación con la que se lee en Flores y Blancaflor,
Intercalado en el Alejandro, á modo de digresión
bastante inoportuna, está otro poema, nada menos que
de mil seiscientos ochenta y ocho versos, sobre el sitio
y destrucción de Troya, otro de los grandes asuntos
clásicos cuyo resplandor no se apagó nunca durante la
£dad Media. Las fuentes, por de contado, no son aquí
Homero ni Virgilio, sino la Crónica Troyana de Guido
de Columna (de la cual se hicieron después tantas ver-
siones castellanas) fundada en los libros apócrifos que
llevan los nombres de Dictj^s el cretense y Dáres el fri-
gio; y también un cierto compendio latino de la Hiada
que corría á nombre de Píndaro Tebano (1). Hay en el
(l) El episodio de Troya se sap;>Tie referido por el mismo
PROLOGO. LXIX'
Alexandro otras intercalaciones de menos monta y cu-
yos orígenes importa poco señalar, entre ellas nn largo
y prosaico sermón satírico moral (104 versos) sobre
la corrupción de las costumbres en todos los estados y
oficios del mundo; una bajada á las regiones inferna-
les (840 versos) poco digna de compararse con las vi-
siones de Dante; y el eocemplo ó apólogo del codicioso
y el envidioso, que es el más antiguo que hallamos
en nuestra poesía, y parece tomado de algún' fábliau
francés (1).
¿Qué pe^ de originalidad podemos conceder, por
tanto, al poeta español? Muy exigua, como la de todos
los autores de su escuela, en lo tocante á la invención
y composición de la fábula, pero muy positiva y verda-
Alejahdro & sus capitanes, contemplando las roinas de aqaella
ciudad famosa:
La procesión andadai fizo el rey sermón
Por alegrar las yentes, meterlas bon corazón:
Compegoles la estoria de Troya de fondón,
Oaemo fué destroyda esobre quaJ razón.
CCop. Sll.j
(1) Nada decimos de las dos muy bellas y elocuentes cartas
en prosa de Alejandro ¿ su madre, que se leen al fin del poe-
ma, pero que no tienen con él más relación que la muy fortuita
do haber sido copiadas en el mismo códice y de referirse al
mismo personaje. Zacher demostró en sm Pfieudo-Callistene» que
estas cartas proceden de una famosa colección árabe de Senten-
cias morales de los antiguos filósofos, formada por Honein-ben-
Ishák y conocida especialmente por la traducción hebrea de
Jada Alcharisi de Lunel, que se remonta á principios del si-
gilo Xm. El texto castellano de la primera carta es idéntico al
que se lee en los Bocados de oro, en el capitulo de los dichos y
4:astigamÍ€ntos de Aleáeandre filosofo é sabio, £1 texto de la segun-
da procede de otra compilación no menos célebre, la titulada
Púridat de las Puridades y en latín Sccretum Secretorvm, TodqH
estos puntos han sido puestos en claro por Knust en un articn*
lo del Jahrbüehj tomos X y XI. Por lo dexnás, las cartas son de
las más bellas muestras de la prosa castellana del siglo XUE, y
no sin razón las incluyó Capmany en su Teatro kistórtco-critict'
de la Elocuencia,
LXX LÍBICOS CASTELLANOS.
dora en la invención de detalles y en lo que pudiéramos
decir poesía de estilo. El mismo Puymaigre reconoce
que el AJ^'andro no es una imitación servil: que hay en
él mucha más poesía que en sus modelos, y que el lla-
mado Juan Lorenzo ha acertado á apropiarse las ideas
de sus antecesores por la manera mucho más feliz con
que las ha expresado. Ciertamente que la lectura segui-
da del poema exige una buena dosis de paciencia,
pero el ^or literario de la obra, mirada á trozos, no
es tan insignificante como da á entender Morel-Fatio.
Puymaigre nos parece más próximo á la verdad cuan-
do escribe: «Juan Lorenzo era un versificador demasia-
do fítcil: muchos de sus versos son lánguidos é incolo-
ros, pero otros llevan el sello del verdadero poeta, y
se destacan brillantes y poderosos de relieve, sobre
una masa monótona de Uneas rimadas.»
Donde más poeta aparece es en las descripciones.
Su fantasía era más brillante y pintoresca que la de
Berceo, aunque no tan habitualmente graciosa. Pero
cuando acierta, acierta con más poder, con más origi-
nalidad, con más empuje. No sólo está llena su obra de
versos aislados, magistralmeute hechos y dignos del
estilo épico (1), sino que contiene verdaderos cuadros
poéticos que nada pierden con separarse del conjunto.
En el texto de la Antología va el mejor de estos trozos
episódicos, la descripción alegórica de los meses, re-
(1) Sirvan de maestra los siguientes, tomados al acaso:
Iva vertiendo fuegos, á Darío alcanzando
Cuerno estrela que va por el cielo volando;
Cuerno faz el Euédano cuando cae espumando.
íCop. l^GS.J
Ante llegó el miedo que non el apellido.
CCop. 6S2j
¡Oh rey Alexandre, corpo tan acabado!
Tal es la tu ventura et el tu princii^do
Como la flor del lilio que se seca privado.
íCop. s,Sf?n.)
PROLOGO. LXXI
I
presentados en la tienda de Alejandro, trozo inspirado
«1 parecer por unos disticos de Ausonio, pero tratado
<^n un realismo enteramente español y una cierta poe-
sia serrana y confortante, que anuncia ya la franca
manera del Archipreste de Hita. Oreemos oportuno
reproducir aquí, aunque no íntegros, algunos fragmen-
tos más, que pocos tendrían la paciencia de ir á buscar
entre las obscuridades y languideces del poema, aun-
que son por ventura lo mejor y más brillante de la
poesía castellana del siglo Xlli. Hemos elegido^ pues,
la encantadora descripción de la primavera; la presen-
tación de la reina de las Amazonas Calestrix ó Tales-
tríx (que es en nuestra poesía el más antiguo retrato
de mujer, y no ciertamente el menos gracioso); una
parte de la enumeración de las maravillas de Babilo-
nia y de los misterios de la India. De este modo po-
drá juzgarse de la valentía de pincel con que el desde-
ñado poeta trata las escenas más diversas:
Descripción del mes de Mayo.
El mes era de Mayo, un tiempo glorioso
Quando facen las aves un solaz deleytoso,
Son vestidos los prados de vestido fremoso,
De sospiros la duenna, la que non ha esposo.
Tiempo dolce e sabroso por bastir casamientos,
€a lo tempran las flores e tos sabrosos vientos:
Cantan las doncelletas, son muchas á convientos,
Fazen unas á otras buenos pronunciamientos.
Caen en el serano las bonas rociadas,
Entran en flor las miesses ca son ya espigadas,
Enton casan algunos que pues messan las barbas,
Fazen las duennas triscas en camisas delgada?).
Andan mozas e vieias cobiertas en amores,
Van coger por la siesta á los prados las flores.
Dizen unas á otras: bonos son los amores,
Y aquellos plus tiernos tiénense por meiores.
Los días son grandes, los campos reverdidos,
Son los passariellos del mal pelo exidos,
Los tábanos que muerden non son aun venidos,
Luchan los monagones en bragas, sen vestidos.
(Cops. 1,788 ál,?o: )
LXXir LÍRICOS GASTELLAIVOS.
Retrato de la reina Talestris.
Venía apuestamiente Calectríx la reyna,
Vestía preciosos pannos de bona seda fina,
Azor en la su mano que fué de la marina,
Serie al menos de dos mudas ayna.
Avíe bon corpo, era bien astilada,
Correa de tres palmos la cinnia doblada:
Nunca fué en el mundo cara meior taiada,
Non podría por nnl plejto ser más meiorada.
La fruente avíe blanca, alegare e donzella:
Plus clara que la luna quando es duodena:
Non avría fermosura cerca ella la Filomena
De la que diz Oracio una grant cantilena.
Era tan arrazon la nariz levantada
Que non podría Apelles deprender la possada:
Los bezos avenidos, la boca niesurada,
Los dientes par iguales, brancos cuemo quaiada.
Blanca era la duepna de muy fresca color,
La rosa del espino non es tan genta flor,
Kl rocío á la mannana non paresce meior.
fCop9. 1,710 á 1,716. J
Descripción de las maravillas de Babilonia»
Yaz en logar sano comarcha muy temprada,
Ni la cueta verano nen faz la envernada:
De todas las bondades • ra sobre abondada,
De los bienes del sieglo ally non mengua nada.
Los que en ella moran dolor non los retientah
Ally son las especias, el puro garengal;
En ella ha gengibre, clavéis e cetoali
Girofre e nuez muscada, el nardo que mas val .
Dessimismo los árboles dan tan buena olor
Que non avríe antellos forcia nulla dolor:
Pínde son los hombres de muv buena color:
Bien á una lomada sienten el buen odor.
De ruedas e molinos que muelen las ceberas,
De muyt ricas azeñas que les dizen traperas
Avíe ffrant ahondo por todas las riberas,
Eran aentro e fuera seguras las carreras.
Rica es de pescados de ryos e de mar,
PROLOGO. LXXIIt
Siempre los fallan frescos, no lo8 quieren alzar.
En essas sanctas aguas ha otra meior costumbre:
De piedras de ^ant precio trahen grant muchedumbre:
Unas que de noch á luenga tierra dan lumbre,
Otras que dan al feble salut é fortedumbre.
Son per la yilla dentro muchas dolces fontanas,
Que son de día frías, tebias á las mañanas:
Nunca crían en ellas gusanos nen ranas,
Ca son perenales, sabrosas e muy claras.
De panes e de yinos es rica zahondada,
Non podríen diez hombres vencer la diuarada;
Vendimian en el año la segunda vegada.
Ceresas son grandes redor de la cibdat,
Y prenden los venados á fiera planidat:
Los grandes é los chicos e los de inedia edat,
Assy se iban á ellos cuemo á su heredat.
Digamos vos de otros ciervos e de otros venados»
De orsos e de orsas e puercos mal domados.
Destas aviecillas ánades e garcetas
Trahen para la cibdat llenas grandes carretas:
E las otras passariellas que dicen avoletas
Porque cantan fremoso, essas son más caretas.
Pero muchas dellas todas muy boniellas,
Cada uno á su puerta tres ó cuatro cestielías:
Quando sus sones fazen hi las aveziellas,
Las madres á los fijos olvidaríen por ellas.
Y son los papagayos, unas aves sabidas,
Que vencen á íos nombres de sesso á las vegadan:
Y son las grandes tigras que yacen encerradas:
Non ha bestias enno mundo que sean más dobdada<^.
E las y entes son buenas e de precio maores,
Todas andan vestidas de pannos de colores,
Cavalgan palafrenes e mmas ambladores
K los más pobres viesten xamet ó cisclatones
(Copa. 1,999 á J,5,w. •
Palacios de Poro.
El lucrar era plano rícament assentado,
Ahondado de caza se quier e de venado,
Las montannas bien cerca do pacíe el ganado,
Verano et invierno era bien temprado.
Furon los palacios de bon mestre assexitados.
I.XXIV líricos castellanos.
Furon maestramieutre á cuadra compassados,
En peona viva furon los cimientos echados.
Por agua nen por fuego non serien desatados.
Eran bien enluziadas e firmes las paredes,
Non le fazíen mengua sábanas nen tapedes,
El techo era pintado á lazos e á redes,
Todo d' oro fino, como en Dios creedes.
Las portas eran todas de marfil natural,
Blancas c reluzientes como fino cristal:
Los entaios sotiles, bien alto «1 real,
Casa era de rey, mas bien era real.
Quatrocientas columnas avíe en essas casas,
Todas de oro fino capiteles e bassas:
Non serien más luzientes se fussen vivas brassas,
Ca eran bien bruñidas, bien claras e bien rassas.
Muchas eran las cámaras, todas con sus sobrados,
De ciprés eran todos los maderos obrados,
Eran tan sotilmientre entressí enlazados,
<¿ue non entenderíe omne do furan aiuntados.
Pendien de las colupnas derredor de la sala
Una muy rica vinna, de meior non vos incala:
Levaba foias d' oro grandes como la palma:
Querría de grado averias tales, se Dios me vala.
Ally fallaría omne las bonas cardeniellas,
K las otras maorés que son más tempr aniel las.
Las blancas alfonsinas que tornan amariellas.
Las afonsinas negras que son más cardeniellas.
Las bonas calagrannas que se q^uieren alzar.
Las otras moleias que fazen las vieias trotar,
La torronts amorosa bona poral lagar.
En medio del encausto un logar apartado
Seye rico árbol en medio levantado,
Nen era muy grueso, nen muy delgado,
D' oro fino era, sotilmientre obrado.
Quantas aves en cielo an voces acordadas,
Que dizen cantos dolces menudas e granadas,
Todas en aquel árbol parecíen figuradas,
Cada una de su naiura en color divisadas.
Todos los estrumentos que usan los ioglares.
Otros de maor precio que usan escolares,
De todos avía hy tres ó cuatro pares.
Todos bien temprados por formar sus cantares.
A la rayz del árbol bien á XV estados
Veníen unos cañones que avíen soterrados:
Eran de cobre duro por en esso labrados,
Todos eran en árbol metidos, encerrados.
Sopravan cuerno bufets en aquellos cañones.
PBÓLOGO. LXXV
X.uégo dezíen las aves cada ano sus sones,
Los ga^os, las calandras, tordos e los gaviones,
El rossmol que dis las fremosas canciones.
Volvía los esirumentos á vuelta connas aves,
encordaban acierto las cuerdas connas claves,
Alzando e apremiando fazien cantos suaves,
Tales que para Orfeo de formar serien graves.
Ally era la música cantada por razón,
Las dobles aue refieren coytas dbl corazón,
Las dolces ae las baylas, el plorant semiton
Bien podíen toller precio á quantos no mundo son.
Non es en el mundo omne tan sabedor
*Qne dezir podierse qual era el dulzor:
Mientre omne vivisse en aquella sabor,
Non avríe sede, nen fame, nen dolor.
íCopa, 1,956 di, 977 J
El Poema de Alejandro, sin duda por el interés de la
narración y por la variedad y riqueza de su contenido,
parece que fué uno de los mesteres de clerecía más esti-
mados de I9S doctos, y cuya fama persistió por más
tiempo. El autor del Poema de Fernán González tomó
de él versos enteros: el Archipreste de Hita siguió sus
huellas al describir la tienda de D. Amor; y todavía
^n el siglo XV el delicioso cronista del conde de Buel-
na, D. Pedro Niñoj pone en boca del ayo del conde los
mismos amaestramientos morales que en el poema diri-
jo Aristóteles á Alejandro. A pesar de tal celebridad
del libro, el nombre del autor hubo de caer muy pron-
to en la obscuridad. Ya en el siglo XV debía de estar
ignorado, puesto que no es verosímil que el marqués de
Santillana le citase como anónimo, si realmente hubie-
se sabido el nombre de su autor.
De éste sólo podemos afirmar, por testimonio suyo^
que era clérigo, en el sentido riguroso y canónico de la
palabra:
Somos siempre los clérigos errados e viciosos.
Los perlados maores ricos e poderosos.
Prescindiendo de las opiniones absurdas que han
atribuido el poema á' Alfonso el Sabio, al arcediano
LXXVI LÍRICOS CASTELLANOS.
Joíre de Loaysa y á otras personas más ó menos
claras, sólo dos atribuciones merecen consideración^
la qne adjudica la obra al clérigo Juan Lorenzo Segura
de Astorga, y la que le añade al catálogo ya tan co-
pioso de las obras de Berceo. El primero de estos pa-
receres, acreditado por Sánchez, na prevalecido hasta
nuestros días en el mayor número de los críticos, pero
hoy comienza á ser abandonado por todos y se convie-
ne generalmente (atendido el grave argumento paleo*
gráfico del lugar que ocupa en el poema el nombre de
Juan Lorenzo, no al principio, como en los poemas de
Berceo y como es uso general de la Edad Media, sino
al fin, como la suscripción de Per-Abbat en el Poema
del Cid), en que el clérigo deAstorga fue un mero co-
pista que no escribió sino materialmente el Poema de
Alejandro, ó, por mejor decirlo, uno de sus códices.
La idea de atribuir el poema á Berceo no es de aho-
ra, puesto que ya se lee su nombre en una de las
guardas del códice de Osuna, y con letra que no pare'
ce muy moderna. Es probable que el que escribió tal
nota no tuviese otro ñindamento que la identidad del
tiempo, de la escuela y del metro en ambos poetas.
Pero nuestro eruditísimo D, Rafael Eloránes, en su»
Ilustraciones del Fuero de Sepúlveda, quiso dar otra ra-
zón más especiosa, fijándose en un pasaje del poema
mismo (copla 1,386) en que después de describírsela
entrada triunfal de Alejandro en Babilonia con grande
aparato de músicos y juglares (1), se encuentran los ex»
traños versos siguientes:
Quando fué á su guiása el rey soiornado,
Mandó mover las sennas, exir fuera al prado,
E dixo á Gonzalo: «Ve dormir que assaz has velado.»
(1) Es m.tiy curiosa para la arqueología artística la enume'
ración de los instrumentos que tocaban:
El pleito de ioglares era fiera nota,
Avye hy syraphoñia, arba, giga e rota.
Albogues e salterio, citóla qne más trota»
Cedra e viola que las coytas embota.
fCop. 1J8SJ
PRÓLOGO. LXXVII
La aparición, verdaderamente inesperada, del tal
Gonzalo^ que ni antes ni después vuelve á sonar en el
poema» hizo creer á Eloránes que el autor había que-
rido esconder modestamente su nombre en un rincón
4e su obra. Pero aunque asi fuese, ¿no había en Casti-
lla más Gonzalos que Gonzalo de Berceo? Precisamen-
te, el ser tan vulgar en España ese nombre entonces y
iJiora, mueve á creer que está tomado aquí como equiva-
lente de Fulano ó de persona indeterminada, ó bien será
^gún ripio de los muchos con que rellenaban los poetas
de clerecía la dura argamasa de sus coplas. Si D. Ea-
fael Eloránes hubiese entendido- tanto de estilos poé~
ticos como entendía de foeros, de crónicas y de escri-
turas, jamás hubiera caído en la tentación de confun-
dir dos poetas tan diversos entre sí por sus cualidades
j hasta por el género de su cultura, aun prescindien-
do de las variantes dialectales^ que en último caso po-
drían atribuirse al copista de Astorga. Ni hubiera he-
•oho un cargo á nuestro común paisano D. Tomás A. Sán-
chez por haber impreso el libro con el nombre de Juan
liorenzo, puesto que al fin la atribución de Sánchez se
funda en un texto del mismo poema que puede admitir
dos interpretaciones, al paso que la idea de Eloránes es
una mera cavilación sin sombra de verosimilitud. En
-resumen, lo más seguro hoy por hoy es imprimir y
•citar el poema como anónimo. La copia en que ha lle-
gado á nosotros abunda en modismos y formas leone-
sas, pero no se puede decir que esté totalmente escri-
ta en dialecto leonés, como parecen estarlo algunas de
las copias del Enero Juzgo romanceado. Hay en el
poema muchas incertidumbres y vacilaciones de lengua
que no parece natural atribuir á una misma persona,
43Íendo tan culta como lo era el autor del AUxandre.
Una de las características de ese dialecto que, como
otros muchos^ desapareció totalmente del uso literario
después de Alfonso el Sabio, es el uso de los pretéri-
tos perfectos en orón y no en eran: ixiorony vioron, so-
piaron. Abundan muchísimo estos pretéritos en el poe-
LXXVIII LÍRICOS CASTELLANOS.
ma, pero son también frecuentísimos los de la forma,
castellana, lo cual parece indicar, no que el poeta pro-
miscuase en materia tan capital, sino que el poema iné--
modificado según la comarca en que se copió. Si, oomo-
se asegura, ha parecido recientemente en Erancia un
nuevo códice lleno de variantes (que quizá será el
mismo que manejó el P. Bivar cisterciense), acaso esta
cuestión se aclare, sobre todo si la toma á su oargo el
escritor que más profundamente ha estudiado hasta
hoy el texto y las fuentes del Alexandre, y quizá el
único que nos puede dar una edición critica de él,
corrigiendo los numerosos yerros (inevitables en su
tiempo) en que hubo de caer Sánchez, qo remediados,
la mayor parte de ellos en la atropellada revisión de
Janer^ si es que no se acrecentaron con otros nuevos.
Dos palabras diremos de los demás mesteres de dere-
cía, porque en rigor no se enlazan, ni aun remota é in-
directamente, con la historia de la poesía lírica. £a
cambio, uno de ellos, el Fernán González, tiene capi-
tal importancia para el estudio de la épica. Calcado
en su mayor parte sobre tradiciones y documento»
de indudable origen popular, conserva muchos ras-
gos propios de los cantares de gesta, ya en el brío de-
la narración, ya en el ímpetu bélico (1), ya en el ardien-
te entusiasmo por la pequeña patria castellana ó bur-
galesa (2), ya en la repetición de los epítetos sacra—
(1) Teui grande era la príessa que avyan en lidiar,
Oye el omne.á lesos las feridas sonar.
Non oyrÍB.n otra vos si non astas quebrar,
Spadas reteñir e los yelmos cortar.
ÍCOP' 316.)
(2) ; Castylla la preciada.
Non serya en el mundo tal provincia fallada
(Cop. 58.)
Pero de toda Espagna, Castylla es lo meior,
Porque faé de los otros el comien90 mayor.
Aun Castylla la Vyeia, al mi entendimiento,
Meior es que lo al
'Cop. 159 J
PROLOGO. L?CXIX
mentales y épicos, el de los fechos granados, cuerpo de
bmnas mafias, Pero al mismo tienípo las contínuas re-
miniscencias del estilo de Berceo y del Poema de Ale-
ocándre (1); la erudición bíblica de qne el autor hace-
principal alarde declarando con pilo su profesión y es-
tado que íué^ según toda apariencia, el de monje d&
Arlanza; el uso Recuente de largos discursos llenos de
reflexiones morales; el conocimiento que muestra de los-
héroes de la epopeya francesa (2), y finalmente, cierta
mayor lentitud en la narración^ muestran, aun sin con-
tar con la prueba decisiva del nietro, el verdadero ca-
rácter, no popular, sino erudito, de este poema. Pero de
todos los mesteres de clerecía es el más próximo sin duda
Varones castellanos, este fué sn caydado.
De una alcaldía pobre, fyciéronla condado,
■ T(»iiáronla después cabeza de regnado
(Cop.iruJ
Qiíando decía Castylla, todos con él esforzaban
íCop. S60.)
(1) Estas imitaciones comienzan desde los primeros verso»
del poema:
En el nombre del Padre que fiso toda cosa.
El que quiso nascer de la Virgen preciosa,
Del Espíritu Santo, que igual dellos posa,
Del Conde de Castilla quiero fer una prossa.
El tesoro hallado en las tiendas de Almanzor se compara
con los de Alexander y Poro, y el autor repite, acomodándolos*
á su propósito, versos enteros del Poema de Alejandre:
Non cuentan de Alexandre las noches nin los días,
Cuentan sus buenos fechos é sus cavalleryas.
Cuentan del Rey David, que mató á Golías,
De Judas Macabeo, fijo de ^latatías.
(2) Carlos, ValdovÍDO, Roldan, é Don Osero,
Terryn, e Gnadalbuey, e Vemaldo, e Olivero, -
Torpyn e don Rinaldos, et el gascón Angelero,
Estofe Salomón, e él otro compannero,
íCop.sSO)
Lxxx líricos castellanos.
H los cantos de los juglares, en los que se inspiró, y ¿
los que vino á sustituir en cierto modo^ lo cual, si por
una parte es doloroso, puesto que debió de contribuir
mucho á que las gestas primitivas de Fernán Gonzá<
lez se perdiesen, y á que ni siquiera quedasen extrac-
tadas en la Crónica general, por otra parte, quizá fué la
razón de que la leyenda del primer Conde de Castilla
se nos conservara con cierta integridad relativa y ma-
yor desarrollo poético que otras, aunque en molde dis-
tinto del original. Ni está sólo en la parte relativa á
Fernán González el extraordinario interés de este poe-
ma: le tiene muy grande la introducción histórico-poé-
tica de más de 170 versos, en que el autor, consideran-
do sin duda la vida de su héroe como el punto central
de la historia de la Eeconquista^ empieza tomando las
•cosas ah ovo, es decir, desde la pérdida de España:
Contar vos he primero commo la perdieron
Nuestros antecesores, en qual coyta visquieron
y consigna^ entre otras tradiciones más ó menos anti-
pas, la del Conde D. Julián (sin mentar á la Cava) y
la de Bernardo del Carpió. Milá y Fontanals en su li-
bro De la Poesía Heróico-popular ha mostrado admira-
blemente qué utilidad puede sacar la critica de los pre-
ciosos elementos que este preámbulo nos suministra,
cotejándola con los datos de la Crónica Rimada y con
los de la General,
£1 poema se escribió, sin género de duda, en Arlan-
ísa, y por persona identificada con los recuerdos y aun
con los intereses de aquel monasterio^ tan estrecha-
mente unido á la gloria de Fernán González como el
-de Cárdena á la del Cid. No es posible dudar que fuese
castellano viejo; lo prueban el dialecto que emplea, y las
continuas é hiperbólicas ponderaciones de su país na-
tal; y aun podemos sospechar que no era de la tierra
ilana^ sino de la Montaña de Burgos (actual provincia
PRÓLOGO. LXXIÍI
de Santander), pinesto que la concede primada entre
todas las regiones:
Sobre todas las tierras meior es la Montanna,
De Tacas e de oireias non hay tierra tamanna,
Tantos hay de puercos que es fyera fiízanna
(Cop. U8J (1)
Diverso género de interés ofrece el Poema de José^
ó, para llamarle por su titulo exacto, el Alhadits de Ju-
suf. Esta obra p¿i;enece á la clase de las llamadas de
aljamia, es decir^ al numeroso grupo de manuscritos
castellanos con letras arábigas ó hebreas, compuestos
Í>OT mudejares, moriscos y judíos, que habían olvidado
a lengua de sus mayores^ pero no el alfabeto, tenido
siempre por cosa sagrada entre los orientales. £1 Jusuf
es, SI no el único, el principal monumento de la litera-
tura mudejar, tan pobre en narraciones poéticas como
rica y variada es la de los moriscos. El ignorado autor
del poema era sin duda un mahometano no converso,
sino adicto ala religión de sus mayores. Por eso ha con-
tado la historia de José y sus hermanos no conforme
al relato del Génesis^ sino tal como aparece, exornada
con pormenores fantásticos, en una de las suras del
Koran (la XI). Esta versión, en que representa mayor
(1) ¡Lástima que el texto del códice escurialense que contie-
ne el Poema de Fe¡'nán González dea tan incorrecto, y esté in-
completo al final, adem&s de otras varias lagunas! 7ué ya co-
nocido, pero no publicado, por S&nchez. En 1829 los traductores
españoles del Bouterweok dieron de él copiosos extractos. Pero
no se imprimió entero hasta 1861, en que le insertaron los Seño-
res Zarco del VaUe y Sancho Bayón en el tomo I del Ensayo de
una biblioteea española de libros raroo y eurioéqs, siguiendo la co-
pia de D. Bartolomé José Gallardo. En 1864 volvió & publicarle
Janer, sin hacer mérito para nada de la edición anterior, que
no es mucho m&s imperfecta que la suya. Además le dio el ti-
tulo caprichoso, y sobremanera inadecuado, de Lehendca del
Conde Fernán González, como si la palabra leyenda, introducida
en la critica literaria por la escuela romántica, pudiese tener
tal sentido en un poema del siglo XIII.
Tomo II. /
IXiLXtt tÍRiCOd CASTELLANOS.
papel que en el relato bíblico la infiel esposa de ínú"
far (aquí llamada Znleika ó Zalija), fué incorporada
también por D. Alfonso d Sabio en la vasta compila-
ción de su Grande el General Estoria, y fué varias ve-
ces contada en prosa castellana por nuestros moriscos,
como es de ver en un libro recientemente publicado
por el Sr. Guillen Robles.
Pero fuera del origen no cristiano del relato, y faera
de la invocación á Alláh con que el Jtisuf (1) prin-
cipia:
Loamiento ad Alláh: el alto é verdadero,
Honrado e complido, sennor derechurerOj ,
Franco e poderoso, ordenador certero,
Grande es su poder: todo el mundo abarca
nada hay en este poema que sustancialmente le dis-
tinga de los demás mesteres de clerecía^ y es un gran
documento para probar cuan honda fué la influencia
de esta escuela, que se sobrepuso á las divisiones de
religión y de raza y penetró hasta el pueblo vencido.
£s además obra muy apacible de leer, y quizá el mejor
escrito de todos los mesteres^ salvo el ÁpoUoniOf con
cuyo estilo y gracia narrativa tiene mucha semejanza
el de este moro tan castellanizado, y que no puso en
sus versos más color oriental que el que forzosamente
nacía del asunto.
Creemos inútil hablar de la prosaica rapsodia del
Beneficiado de Úbeda Vida de San Ildefonso (2). Este
autor, que es de los que sólo sirven para marcar la de-
(1) El Jusvf fué transcrito en letra vulgar por nuestro ara-
bista D. Pascual Giiyangos, y comunicado por él á Jorge Tiok-
noT, para que lo insertara en los apéndices del tomo III de su
History of Spamah Ht^raturc, Las ediciones posterioses repiten
la lección de ésta. Se ha publicado también recientemente el
texto en caracteres arábigos.
(2) Publicado la primera vez por Janer (1864) según uua mala
copia del siglo pasado. El códice original existia en San Mar-
tin de Madrid, en tiempo de Sánchez, pero hoy se ignora íiti
paradero.
PBOLOUO. Lxxxai
crepitad de una escuela, intenta reproducir la candorosa
sencillez de las leyendas de Berceo, pero sin estilo, sin
armonía y sin rastro de sentimiento poético. Es ade-
más tan bárbara y desconcertada la copia única que
tenemos de su po0ma, que apenas puede sacarse de él
partido alguno ni siquiera para la historia de la lengua,
que es la sola utilidad que pueden traer semejantes an-
tiguallas, cuando carecen, como ésta, de todo mérito.
Entre tanto que estos poemas se escribían^ la prosa
castellana, que nació adulta y casi perfecta sin deber
nada á los provenzales ni á los franceses, había levan-
tado monumentos tales como las Partidas^ la Crónica
General, la Grande et General Estoria y los Libros del
Saber de Astronomía; había trasladado á nuestra len-
gua, antes que á otra ninguna de las vulgares, todo el
saber matemático de las escuelas árabes y alejandri-
naS} y había comenzado á difundir en el Calila y Dina
y en el libro de los Engannos de mugeres^ que iban á
ser inmediatamente seguidos por el incomparable Con-
de Lucanor, el copiosísimo raudal de los cuentos y apó-
logos orientales. Esta inmensa transformación tenía
que reflejarse inmediatamente en la poesía, y como si
uo bastase á enriquecerla el nuevo mundo de ideas y
de formas que tales libros encerraban, comenzó á sen^
tirse enérgicamente en Castilla el imperio de una es-
cuela de trovadores, nacida en territorio español tam-
bién, y diftindida en breve plazo por la mayor parte
de la Península.
Para estimar rectamente, pues, las obras poéticas
del Archipreste de Hita, del Eabí D. Sem Tob y del
Canciller Ayala, principales poetas del siglo XIV, en
quienes el mester de clerecía aparece ya tan extraña-
mente modificado, hay que tener en cuenta todos estos
precedentes, y espedalmente el influjo de la lírica ga-
llega. Pero habiéndose prolongado en demasía este dis-
curso preliminar, quedaráji reservados tales puntos
para el siguiente.
M. Menéndez t Pelato.
índice.
Págs.
Prólogo v
LÍRICOS CASTELLANOS.
Anónimo.
La danza de la muerte V
Anónimo.
Rauela^ion de un Hermitanno 27
El Mabqubs db Santillana.
Extracto de los Proverbios 35
Extractos de la Comedieta de Ponga 38
Bías contra fortuna 45^
Doctrinal de Privados 40i
Degir contra los aragoneses 443
Respuesta de Juan de Dueñas 4 U
Sonetos fechos al itálico modo 44G
Coronación de Mossen Jordi 447
POETAS líricos CASTELLANOS.
ANÓNIMO.
LA DANZA DE LA MUERTE.
DANQA GENERAL.
Prólogo en la traslada^ion.
Aquí comienza la danga general en la qual tracta com-
ino la muerte dise é abisa a todas las criaturas que paren
mientes en la breuiedad de su bida e que della mayor
cabdal non sea fecho que ella meres^e. É asy mesmo les
•dise e requiere que bean e oyan bien lo que los sabios
predicadores les disen e amonestan de cada dia, dando-Íes
bueno e sano consejo que pugnien en faser buenas obras
por que hayan conplido perdón de sus pecados. E luego
syguiente mostrando por espiriencia lo que dise, llama e
requiere a todos los estados del mundo que bengan de su
buen grado o contra su boluntad: comentando dise ansy.
Tomo n.
líricos castellanos.
DISE LA MUERTE:
Yo SO la muerte QÍerta a todas criaturas
Que son y serán en el mundo durante,
Demando y digo: o omne por qué curas
De bida tan breue en punto pasante?
Pues non ay tan fuerte nin resio gigante
Que deste mi arco se pueda anparar,
Gonuiene que mueras quando lo tirar
Con esta mi frecha cruel traspasante.
Qué locura es esta tan magnifíesta
Que piensas tú, omne, que el otro morra,
E tu quedarás por ser bien compuesta
La tu complisyon e que durará?
Non eres ^ierto sy en punto berná
Sobre ty a dessora alguna corrupción,
De landre o carboneo, o tal ynplisyon.
Porque el tu vil cuerpo se dessatará.
O piensas por ser mancebo baílente
O ninno de dias que a luenne estaré,
E fasta que llegues a biejo impotente
En la mi venida me detardaré?
Abisate bien, que yo llegaré
A ty a desora que non he cuydado.
Que tu seas mangebo o biejo cansado,
Que qual te fallare tal te leuaré.
La platica muestra seer pura berdad
Aquesto que digo syn otra fallengia.
La sancta escriptura con gertenidad,
Da sobre todo su firme sentencia,
A todos disiendo: fascd penilengia,
Que a morir abedes, non sabedes quando,
Sy non bed el fi ayre que está podricando.
Mirad lo que dise de su grand sabiengia.
ANÓNIMO.
DISB EL PEDRIGADOR:
Sennores honrrados, la sancta eücijptura
Demuestra e díse que todo omne nado
Costará la muerte maguer sea dura,
Ca truxo al mundo vn solo bocado;
Ca papa, o rey, o obispo sagrado,
Cardenal, o duque e conde excelente,
O emperador con toda su gente
Que son en el mundo de morir han forjado.
BUENO E SANO CONSEJO.
Sennores^ punad en faser buenas obras,
Non vos fiedes en altos estados.
Que non vos valdrán thesoros nin doblas
A la muerte que tiene sus lasos parados.
Gemid vuestras culpas, desid los pecados
En quanto podades con satisfacion,
Sy queredes aver complido perdón
De aquel que perdona los yerros pasados.
Fased lo que digo, non vos detardedes,
Que ya la muerte encomienza a hordenar .
Vna dan^a esqiua de que non podedes
Por cosa ninguna que sea escapar.
A la qual*díse que quere leuar
A todos nosotros lanzando sus redes:
Abrid las orejas que agora oyredes
De su cbarambela vn triste cantar.
DISB LA MUERTE:
A la dan^a mortal venit los nas^idos
Que en el mundo soes de qualquiera estado.
•^
Líricos castellanos.
El que non quisiere a fuerga e amidos
Faserle he venir muy tosté parado.
Pues que ya el frayre bos ha pedrícado
Que todos bayaes a faser penitencia,
El que non quisiere poner diligencia
Por mi non puede ser mas espertado.
PRIMERAMENTE LLAMA A Sü DANQA A DOS DONSELLAS.
Esta mi danga traye de presente
Estas dos donsellas que bedes fermosas.
Ellas vinieron de muy mala mente
Oyr mis canciones, que son dolorosas.
Mas non les baldrán flores e rosas
Nin las conposturas que poner solían,
De mi sy pudiesen partirse querrían,
Mas non puede ser, que son mis esposas.
A estas e a todos por las aposturas
Daré fealdad la bida partida,
E desnudedad por las bestiduras,
Por syempre jamas muy triste aborrída;
E por los palacios daré por medida
Sepulcros oscuros de dentro fedientes,
E.por los manjares gusanos rroyentes
Que coman de dentro su carne podrída.
E porque el santo padre es muy alto sennor
Que en todo el mundo non ay su par,
E desta my dan^a será guiador,
Desnude su capa, comienge á sotar;
Non es ya tiempo de perdones dar,
Nin de celebrar en grande aparato.
Que yo le daré en breue mal rrato:
Danzad, padre santo, syn mas de-tardar.
ANÓNIMO.
DISE EL PADRE SANTO:
Ay de mi, triste, qué cosa tan tuerte,
E yo que tractaua tan grand prelasia,
Aber de pasar agora la muerte
E non me baler lo que dar solía.
Benefigios, e honrras e grand sennoria,
Toue en el mundo pensando beuir,
Pues de ti, muerte, non puedo fuyr,
Bal me Ihesucristo e la birgen María.
•
DISE LA muerte:
Non^bos enojedes, s^nnor padre santo,
De andar en mi danga que tengo ordenada,
Non vos baldrá el bermejo manto,
De lo que fezistes abredes soldada.
Non vos aprouecha echar la crusada,
Proueer de obispados nin dar benefígios,
Aqui moríredes syn faser bolligios:
Danzad imperante con cara pagada.
DISE EL ENPERADOR:
Qué cosa es esta que a tan syn pauor
Me lleua a su danga a fuerga syn grado?
Creo que es la muerte que non ha dolor
De ome que sea (1) grande o cuytado.
Non ay ningund rrey nin duque esforzado
Que della me pueda agora defender,
Acerredme todos, mas non puede ser
Que ya tengo della el seso turbado.
(1) Hemos suplido esta palabra que falta en el códice del
Ssoorial.
o LÍRICOS CASTELLANOS.
DISE LA MUERTE:
Enperador muy grande en el mundo potente,
Non vos cuytedes, ca non es tiempo tal,
Que librar vos pueda inperío nin gente,
Oro nin plata, nin otro metal.
Aqui perderedes el buestro cabdal,
Que athesorastes con grand tyrania,
Fasiendo batallas de noche e de dia:
Morid, non curedes, benga el cardenal.
DISE EL CARDENAL:
Ay madre de Dios, nunca pensé ber
Tal danga como esta a que m' fasen yr, '
Querría sy pudiese la muerte estorger,
Non se donde vaya, comiengo a thremer.
Syempre trabajé notar y escreuir
Por dar benefígíos a los mis criados,
Agora mis miembros son todos tornados,
Que pierdo la bista e non puedo oyr.
DISE LA muerte:
Reuerendo padre, bien vos abisé
Que aqui abriades por fuerga allegar
En esta mi danga, en que vos faré
Agora ayna vn poco sudar.
Pensastes el mundo por vos trastornar
Por llegar a papa e ser soberano,
Mas non lo seredes aqueste berano:
Vos, rrey poderoso, venit a dangar.
DISE EL RRET:
Valia, valia, los mis caualleros.
Yo non querría yr a tan baxa danga,
ANÓNIMO. 7
Llegad vos con los ballesteros,
Hanparad-me todos por fuerga de langa.
Mas qué es aquesto que veo en balanga
Acortarse mi vida e perder los sentidos,
El coragon (1 ) se me quebra con grandes gemidosr,
A dios mis basallos que muerte me tranga.
DISE LA MUERTE:
Rey fuerte, tirano, que syempre rrobastes
Todo vuestro rreyno o fenchistes el arca,
De faser justigia muy poco curastes,
Segunt es notorio por buestra comarca.
Yenit para mi, que yo so monarca.
Que prenderé a vos. e a otro mas alto,
Llegat a la danga cortés en vn salto:
En pos de vos benga luego el patriarca.
DisE EL patriarca:
Yo nunca pensé benir a tal punto
Nin estar en danga tan sin piadad,
Ya me van priuando segunt que barrunto,
De beneñgios e de dignidad.
O bome mosquino que en grand geguedad
Andoue eii el mundo non parando mientes.
Como la muerte con sus duros dientes
, Roba a todo omne de cualquier hedad.
DISE LA MUERTE:
Sennor patriarca, yo nunca robé
En alguna parte cosa que non deua,
De matar a todos costumbre lo he.
De escapar alguno de mi non se atreua.
(1) Asi est& en el códice, pero el autor escribió probable-
mente el cor, y sólo asi resalta el verso.
LIRIGOS CASTELLANOS.
Esto VOS ganó vuestra madre Eua
Por querer gostar fructa deuedada,
Poned en recabdo vuestra crus dorada:
Sygase el duque antes que mas beua.
. DISE EL DÜQÜE:
o que malas nuebas son estas syn falla
Que agora me traben que vaya a tal juegot
Yo tenia pensado de faser batalla,
Espera-me vn poco, muerte, yo te rruego.
Sy non te detienes miedo be que luego
Me prendas o mates: abré de dexar
Todos mis deleytes, ca non puedo estar
Que mi alma escape de aquel duro fuego.
DISE LA MUERTE:
Duque poderoso, ardit e baílente.
Non es ya tiempo de dar dilaciones,
Andad en la danga con buen continente,
Dexad a los otros vuestras guarniciones.
Jamas non podredes gebar los aleones,
Hordenar las justas nin faser torneos,
Aqui abrán fyn los vuestros deseos:
Venit, arzobispo, dexat.los sermones.
DISE EL ARgOBISPO:
Ay muerte cruel, que te meresgí,
O porque me Ilieuas tan arrebatado?
Biuiendo en deleytes nunca te temí,
Fiando en la vida quedé engannado.
Mas sy yo bien rrijera mi arzobispado,.
De ty non ouiera tan fuerte temor,
ANÓNIMO.
Mas syempre del mundo fuy amador,
Bien sé que el infierno tengo aparejado.
DISE LA MUERTE:
Sennor arzobispo, pues tan mal registes
Vuestros subdíctos e cleresia,
Gestad amargura por lo que comistes
Manjares diuersos con grand golosya.
Estar non pod redes en santa Maria
Con palio romano en pontifical,
Venit a mi dan^a, pues soes mortal:
Pase el condestable por otra tal via.
DisE EL condestable:
Yo yy muchas dantas de lindas donsellas.
De duennas fermosas de alto linaje,
Mas segunt me paresge no es esta dellas,
Ca el thannedor trahe feo visaje.
Venid, camarero^ desid a mi paje
Que traiga el cauallo, que quiero fuyr.
Que esta es la danga que disen morir:
Sy della escapo, thener me han por saje.
DlSE LA MUERTE:
Fuyr non conuiene al que ha de estar quedo^
Estad condestable, dexat el cauallo,
Andad en la danga alegre muy ledo,
Syn faser rruydo, ca yo bien me callo.
Mas verdad vos digo que al cantar del gallo
Seredes tornado de otra figura,
Alli perderedes vuestra fermosura:
Venit vos, obispo, a ser mi vasallo.
10 LÍBICOS CASTELLANOS.
DISE EL OBISPO:
Mys manos aprieto, de mis ojos lloro.
Por que soy venido a tanta tristura,
Yo era abastado de plata y de oro,
De nobles palacios e mucha folgura.
Agora la muerte con su mano dura
Trábeme en su danga medrosa sobejo,
Parientes, amigos, poned-me consejo.
Que pueda salir de tal angostura.
DISE LA MUBBTB:
Obispo sagrado, que fuestes pastor
De animas muchas por vuestro pecado,
A juysio y redes ante el redenptor,
E daredes cuenta de vuestro obispado.
Syempre anduuiste de gentes cargado,
En corte de rrey e fuera de ygrehia (1),
Mas yo gorsiré la vuestra pelleja:
Venit, cauallero, que estados armado.
DISE EL CAUALLEBO:
A mi non paresge ser cosa guisada
Que dexe mis armas e vaya danzar
A tal danga negra de llanto poblada.
Que contra los bíuos quisiste hordenar.
Segunt estas nuebas, conuiene dexar
Mer<^edes e tierras que gané del rrey:
Pero a la fyn syn dubda non sey
Qual es la carrera que abré de leuar.
(1) Asi en el códice, pero debe leerse igreja.
ANÓNIMO. i i
DISE LA MUERTE:
Gauallero, noble, ardit e ligero,
Fased buen senblante en vuestra persona,
Non es aqui tiempo de contar dinero,
Oyd mi canción qué modo cantona. .
Aqui vos faré correr la athaona,
E después veredes como ponen freno
A los de la banda que roban lo ageno:
Dangad, abad gordo, con vuestra corona.
DISE EL ABAD:
Maguer prouechoso so a los relijosos,
De tal dan^a amigos yo non me contento,
En mi gelda auia manjares sabrosos.
De yr non curaua comer a conuento.
Dar me hedes sygnado como non consyento
De andar en ella, ca he grand resgelo,
E sy tengo tiempo, prouoco y apelo,
Jdas non puede ser que ya desatiento.
DISB LA MUERTE:
Don abad bendicto, folgado, bigioso,
"Que poco curastes de bestír Qeligio,
Abragad-me agora, seredes mí esposo,
Pues que deseastes plaseres e bigio.
Ca yo so bien presta a vuestro seruigio,
Abed-me por vuestra, quitad de uos sanna.
Que mucho me piase con vuestra conpanna:
E vos, escudero, venit al ofígio.
DISE EL ESCUDERO:
Duennas e donzellas, abed de mi duelo,
Que fasenm por fuerza dexar los amores,
Echo-me la muerte su sotil ansuelo,
4 3 LÍRICOS CASTELLANOS.
Fasen-me danzar danga de dolores.
Non thrahen por ^ierto fyrmalles nin flores
Los que en ella danzan mas grand fealdad,
Ay de mi cuytado, que en grand banidad
Andoue en el mundo siruiendo sennores.
DISE LA muerte:
Escudero polido, de amor síruiente,
Dexad los amores de toda persona,
Venid, ved mi danga e como se adona,
E a los que danzan acompannaredes.
Myrad su fygura, tal vos tornaredes,
Que vuestras amadas non vos querrán beer,
Abed buen conorte, que asy ha de ser,
Venid vos, deán, non vos corro^edes.
DISE EL deán:
Ques aquesto que yo de mi seso salgo?
Pensé de fuyr e non fallo carrera,
Grand renta tenia e buen deanasgo
E mucho trigo en la mi panera.
Allende de aquesto estaua en espera
De ser proueydo de algund obispado,
Agora la muerte enbióme mandado:
Mala sennal veo pues fasen la ^era.
DlSE LA MUERTE:
Don rico avariento, deán nmy hufano,
Que vuestros dineros trocastes en oro,
A pobres e a biudas gerrastes la mano,
E mal despendistes el vuestro thesoro.
Non quero que estedes ya mas en el coro.
Salid luego fuera syn otra peresa,
ANÓNIMO. 1 3
Yo VOS mostraré venir a pobresa:
Venit mercadero a la danga del lloro.
DISE EL MERCADERO:
A quién dexaré todas mis riquesas
E mercadurías que traygo en la mar?
Con muchos traspasos e mas sotilesas
Gané lo que tengo en cada lugar.
Agora la muerte vínome llamar:
Qué será de mi? non se que me faga,
O muerte, tu sierra a mí es grand plaga.
Adiós, mercaderes, que voyme a fynar.
DISE LA MUERTE:
De oy mas non «uredes de pasar en Flandes^
Estad aquí quedo e yredes ver
La tienda que traygo de buuas y landres:
De gracia las do, non las quero hender.
Vna sola dellas vos fará caer
De palmas en tierra en la mi botica,
E. en ella entraredes maguer sea chica:
E vos arcediano venid al tanner.
DISE EL ARCEDIANO:
O mundo bil, malo, e fallesgedero,
Gomo me engannaste con tu promisyonl
Prometiste m vida, de ty non la espero,
Syempre mentiste en toda sason.
Faga quien quisiere la besyta^/ion
De mi argedianasgo por que trabajé,
Ay de mi cuytado, grand cargo tomé:
Agora lo syento que fasta aquí non.
14 LÍRICOS CASTELLANOS.
DISE LA MUERTE:
Arcediano amigo, quitad el bonete,
Yenit a la danga suaue e onesto,
Ca quien en el mundo sus amores mete,
El mesmo le fase venir a todo esto.
Vuestra dignidad, según dise el testo,
Es cura de animas e daredes cuenta,
Sy mal las registes abredes afruenta:
Dangad, abogado, dexad el dijesto.
DISE EL 4B06AD0:
Que fué ora mesquino de quanto aprendy^
De mi saber todo e mi libelar?
Quando estar pensé, entongo cay,
Cegó-me la muerte, non puedo estudiar.
Resgelo he grande de yr al lugar
Do non me valdrá libelo nin fuero,
Peores amigos que syn lengua muero:
Abarcóme la muerte, non puedo fablar.
DISE LA MUERTE:
Don falhO abogado preualicador
Que de amas las partes leuastes salario.
Venga se bos miente como syn temor
Boluistes la foja por otro contrario.
El Chino e el Bartolo e el Coletarío
Non bos librarán de mi poder mero,
Aqui pagaredes como buen romero:
E vos, canónigo, dexad el breuiarío.
DISE EL CANÓNIGO:
Vete agora, muerte, non quero yr contigo,
Dexa-me yr al coro ganar la rragion,
ANÓNIMO. 45
Non quero tu danga nin ser tu amigo,
En folgura biuo, non he turbación.
Avn este otro día obe prouisyon
Desta calongia que me dio el perlado,
Desto que tengo soy bien pagado:
Vaya quien quisiere a tu bocagion.
DISE LA MUERTE:
Canónigo amigo, non es el* camino
Ese que pensados, dad acá la mano,
El sobre pelis delgado de lino
Quitad lo de vos e yrés mas liuiano.
Dar vos he vn consejo que uos será sano.
Tomad vos a dios e fased penitencia,
Ca sobre vos gierto es dada sentencia:
Llegad acá, físico que estades vfano.
DISE EL físico:
Myntió-me syn dubda el Fyn {i) de Abigena
Que me prometió muy luengo beuír,
Rygiendo-me bien a yantar y gena,
Dexando el beuer después del dormir.
Con esta esperanza pensé conquerir
Dineros e plata enfermos curando,
Mas agora veo que me va lleuando
La muerte consygo: conuiene sofrir.
DISE LA MUERTE:
Pensaste bos, físico, que por Galeno
O don Ypocras con sus inforismos
(1) Asi lo imprimió Janer, y asi estará probablemente en el
códice; pero es error evidente del copista, por el JPkn, célebre
libro de medicina de Avicena.
IG LÍRICOS CASTELLANOS.
Seriados librado de comer del feno,
Que otros gastaron de mas sologismos?
Non vos valdrá faser gargarismos,
Componer xaropes nin tener dieta,
Non sé sy lo oystes, yo só la que apreta:
Venid vos, don cura, dexad los bautismos.
DISE EL CURA:
Non quero exebgíones nin coniugagíones,
Con mis perrochianos quero yr folgar,
Ellos me dan pollos e lechones
E muchas obladas con el pie de altar.
Locura seria mis diesmos dexar
E yr a tu danga de que non se parte,
Pero a la fín non sé por qual arte
Desta tu danga pudiese escapar.
DISE LA MUERTE:
Ya non es tiempo de yaser sd sol
Con los perrochianos beuiendo del bino,
Yo vos mostraré un Remi fa sol
Que agora compuse de canto muy fyno.
Tal como a bos quero aber por besino
Que muchas animas touistes en gremio^
Segunt las registes abredes el premio:
Dange el labrador que vien del molino.
DISE EL LABRADOR:
Cómo conuiene dangar al billano
Que nunca la mano sacó de la reja?
Busca sy te piase quien dange liuiano,
Dexa-me, Muerte, con otro trebeja.
ANÓNIMO. 47
<:a yo como tocino e á beses obeja,
£ es mi oficio trabajo e afan^
Arando las tierras para sembrar pan,
Por ende non curo de oyr tu conseja.
DISE LA MUERTE:
Sy vuestro trabajo fue syempre syn arte
Non fasiendo furto en la tierra agena,
En la gloria eternal abredes grand parte,
E por el contrario sufriredes pena.
Pero con todo eso poned la melena,
Allegad-vos a mi, yo vos huiré,
Lo que a otros ñse a vos lo faré:
£ vos, monje negro, tomad buen estrena.
DISE EL MONGE:
Loor e alabanga sea para siempre
Al alto sennor que con piadad me lieua
A su santo Reyno a donde contenple
Por syempre jamas la su magestad.
De cárcel escura vengo á claridad
Donde abré alegría syn otra tristura.
Por poco trabajo abré grand folgura:
Muerte, non me espanto de tu fealdadi
DISE LA MUERTE:
Sy la regla santa del monge bendicto
Ciuardastes del todo syn otro deseo,
Syn dubda tened que soes escrípto
En libro de vida segunt que yo creo.
Pero si fesístes lo que faser veo
A otros que andan fuera de la regla,
Tomo n. 2
18 líricos castellanos.
Bida vos darán que sea mas negra:
Dangad vsurero, dexad el correo.
DISE EL ySURBRO:
Non quero tu danga ni tu canto negro^
Mas quero prestando doblar mi moneda,
Con pocos dineros que me dio mi suegra
Otras obras fago que non fiso Beda.
Cada anno los doblo, demás está queda
La prenda en mi casa que está por el todo,.
Allego rriquesas yhyasíendo de cobdo,
Por ende tu danga a mi non es leda.
DlSE LA muerte:
Traydor vsurario de mala con^engia.
Agora veredes lo que faser suelo,
En fuego ynfernal syn mas detenencia
Porné la vuestra alma cubierta de duela.
Allá estaredes do está vuestro abuelo,
Que quiso vsar según vos vsastes,
Por poca ganangia mal syglo ganastes:
E vos, frayre menor, benit a sennuello.
DisB el frayre:
Dangar non conuiene a maestro famoso
Segunt que yo so en la religyon.
Maguer niendigante biuo bigíoso
E muchos desean oyr mi sermón.
Desides-me agora que vaya á tal son,
Dangar non querría sy me das lugar:
Ay de mi cuytado que abré a dexar
Las honrras e grado que quera o que nonl
: *^y
ANÓNIMO. 19
DISE LA MUERTB:
Maestro famoso, sotil e capas,
Que en todas las artes fuestes sabidor,
Non vos acuytedes, linpiad vuestra fas,
Que a pasar abredes por este dolor.
Yo vos leuaré ante un sabidor
Que sabe las artes sin ningunt defecto,
Sabredes leer por otro decrepto:
Portero de maga, venid al tenor.
DISE EL PORTERO:
Ay del rey, barones acorred-me agora,
Leua-me syn grado esta muerte braua.
Non me guardé della, tomóme a dessora,
A puerta del rey guardando estaua.
Oy en este dia al conde esperaua
Que me diese algo por que le dy la puerta,
Guarde quien quisyere o finqúese abierta
Que ya la mi guarda non vale una faua.
DISE LA MUERTE:
Dexad essas boses, llegad vos corriendo.
Que non es ya tiempo de estar en la bela:
Las vuestras baratas yo bien las entiendo,
E vuestra cobdigia por que modo suena,
ferradas la puerta de mas quando yela
Al ome mosquino que bien a librar,
Lo que del leuastes abres a pagar:
E vos heryitanno salid de la gelda {i),
MSB EL HBRMITANNO:
La muerte régelo maguer que so biejo,
Sennor lesuchristo a ty me encomiendo,
(1) Asi en el códice, pero el oonsonante exige cela.
20 LÍRICOS CASTELLANOS.
De los que te sirven tu eres espejo,
Pues yo te seruí, la tu gloria atiendo.
Sabes que sufrí laseria biuiendo
En este dísíerto en contenplagion,
De noche e de dia fasiendo oragion,
E por abstinencia las yernas comiendo.
DISE LA MUERTE:
Fases grand cordura, llamarte-ha el Sennor
Que con diligencia pugnastes seruir,
Sy bien le seruiste abredes honor
En su santo reyno do abes a venir:
Pero con todo esto abredes a yr
En esta mi danga con buestra baruaga,
De matar a todos aquesta es mi caga:
Danzad, contador, después de dormir.
DISE EL CONTADOR:
Quién podría pensar que tan sin disanto
Abia a dexar mi contaduría?
Llegué a la Muerte e vi desbarato
Que fasía en los omes con gran osadia.
AUy perderé toda mi balia,
Aberes y joyas y mi gran poder:
Fasa libramientos de oy mas quien quisier,
Ca gercan dolores el anima mia.
DISE LA MUERTE:
Contador amigo, ssy bien bos catados
Como por fauor e a veses por don
Librastes las cuentas, razón es que ayades
Dolor e quebranto por. tal occasyon.
ANÓNIMO. 2 1
Cuento de alguarísmo nin su divisyon
Non vos ternán pro: E yredes conmigo,
Andad acá luego, asy vos lo digo:
E uos diácono benid á lec(^íon.
DISE EL DIÁCONO:
Non beo que tienes gesto de lector
Tu que me conbídas que vaya a leer,
Non vi en Salamanca maestro nin doctor
Que tal gesto tenga nin tal pares^er.
Bien sé que con arte me queres faser
Que vaya.á tu danga para me matar,
Sy esto asy es venga administrar
Otro por mi, que yo vó á caer.
DISE LA MUERTE:
Marauillo-me mucho de vos.dison
Pues que bien sabedes que es mi doctrina
Matar á tod^s por justa rrason,
E vos esquinados oyr mi bosina.
Yo vos vestiré almática fina
Labrada de pino en que ministredes,
Fasta que vos llamen en ella yredes:
Venga el que rrecabda e dan^e ayna.
DISE EL RBGABDADOR:
Asas he que faga en recabdar
Lo que por el rrey me fue encomendado,
Por ende non puedo nin deuo dangar
En esta tu danga que non he acostumbrado.
Quero yr agora apriessa priado
Por vnos dineros que me han prometido.
22 ÚRICOS CASTELLANOS.
Ca he esperado e el plaso es venido,
Mas beo el camino del todo ^errado.
DISE LA MUERTE:
Andad «cá luego sin mas tardar,
Pagad los cohechos que aves leuado,
Pues que vuestra vida fue en trabajar
Como robariedes al ome cuitado.
Dar vos he un poyo en que esteys asentado
E fagades las rentas que tenga dos pasos,
Alli darés cuenta de vuestros traspasos:
Venid, subdiacono alegre e pagado.
DISE EL subdiacono:
Non he menester de yr a trocar
Gomo fasen essos que traes a tu mando,
Antes de ebangelio me quero tornar
Estas quatro témporas que se ban llegando.
En lugar ée tanto veo que llorando
Andan todos esos, no fallan abrigo,
Non quero tu dan^a, asy te lo digo.
Mas quero pasar el salterio resando.
DISE LA MUERTE:
Mucho es superfino el vuestro alegar,
Por ende dexad aquessos sermones,
Non tenes manna de andar a danzar,
Nin comer obladas gerca los tisones.
Non yredes mas en las progisyones
Do dauades boses muy altas en grito,
Como por enero fasia el cabrito:
Yenit, sacristán, dexad las rasónos.
ANÓNIMO. 23
DISE EL SACRISTÁN:
Muerte, yo te rruego que ayas piadad
De mi que so mogo de pocos días,
Non conosgí a Dios con mi mogedad,
Nin quise tomar nin syguir sus vias.
Fia de mi, amiga^ como de otros fias,
Por que satisfaga del mal que he fecho,
A ti non se pierde jamás tu derecho,
€sL yo yré sy tu por mi enbias.
DISE LA MUERTE:
Don sacristanejo de i^ala picanna,
Ya non tenes tiempo de saltar paredes,
Nin de andar de noche con los de la canna,
Fasiendo las obras que vos bien sabedes.
Andar a rondar vos ya non podredes,
Nin presentar joyas á vuestra sennora,
Sy bien vos quere, quite vos agora:
Venit vos, rrabi, acá meldaredes. ^
DISE EL RRABI:
Helohym ahí Dios de Habraham
Oue prometiste la redepgion,
Non se que me faga con tan grand afán,
Mandad-me que dange, non entiendo el son.
Non ha ome en el mundo de quantos y sson
Que pueda fuyr de su mandamiento,
Veladme, dayanes^ que mi entendimiento
■Se pierde del todo con grand afligion.
DISE LA MUERTE:
Don rrabi barbudo que syempre estudiastes
£n el Talmud e en los sus doctores,
S4 LÍRICOS CASTELLANOS.
E de la berdad jamas non curastes,
Por lo cual abredes penas e dolores.
Llegad vos acá con los danzadores
E diredes por canto vuestra berahá,^
Dar vos han posada con rrabí agá:
Yenit, alfaqui, dexad los sabores.
DISB EL ALFAQUI:
Sy Alaba me vala, es fuerte cosa
Esto que me mandas agora faser;
Yo tengo muger discreta, gragiosa,
De que hegasajado e assás plaser.
Todo* quanto tengo quero perder,
Dexa-me con ella solamente estar,
De que fuere biejo manda-me leuar^
E a ella conmigo sy a ty pluguier.
DISE LA MUERTE:
Benit vos, amigo, dexar el zall4
Ca el gamenno pedricaredesj
A los veynte e siete buestro capellán
Nin vuestra camisa non la vestiredes.
En meca nin en layda y non estaredes
Comiendo bunnuelos en alegría.
Busque otro alfaqui buestra morería:
Passad vos, santero, veré que diredes.
DISE EL SANTERO:
Por gierto mas quero mi hermita beuir
Que non yr allá do tu me dises:
Tengo buena vida aunque ando a pedir
E como a las beses pollos é perdises.
Sé tomar al tiempo bien las codornises,.
ANÓNIMO. 25
E tengo en mi huerto asas de repollos,
Bete que non quero tu gato con pollos,
A dios me encomiendo y a sennor san Helises.
DISE LA MUERTE:
Non vos vale nada vuestro recelar,
Andad acá luego vos don talegero
Que non quesistes la hermita adobar,
Fesiste alcusa de vuestro guarguero.
Non vesitaredes la bota de cuero
Con que a menudo soliados beuer,
ÍJurron nin talegua non podres traer,
Nin pedir gallofas como de primero. •
LO QÜE DISE LA MUERTE Á LOS QUE NON NOMBRO:
A todos los que aquí no he nombrado
De cualquer ley e estado o condygion.
Les mando que bengan muy tosté priado
A entrar en mi danga sin escusagion.
Non rescibiré jamas exebgion,
Nin otro libelo nin declinatoria.
Los que bien físieron abrán syempre gloría^
Los quel contrario abrán dapnagion.
DISBN LOS QUE HAN DE PASAR POR LA MUERTE:
Pues que asy es que a morir abemos
De nes^esidad syn otro remedio,
Con pura congiencia todos trabajemos
En servir a Dios sin otro comedio.
Ca él es principio, fyn e el medio
Por do si le piase abremos folgura,
Avn que la muerte con danga muy dura
Nos meta en su corro en cualquer comedio.
ANÓNIMO.
RÉÜELAgiON DE UN HERMITANNO.
Esta es vna reudá^ion que acaes^ó a vn orne bueno, hermi-
tanno de santa ¡nda^ que estaua tesando vna noche en su
hermxta e oyó esta rreuelagion, el qual luego la escriuió en
rymas, ca era sabidor en esta (¿ienQia gaya.
GOMIENCA E DISE ÁST:
Después de la prima la ora pasada,
En el mes dé enero la noche primera,
En cccc. e beynte durante la hera,
Estando acostado allá en mi posada;
Non pude dormir essa trasnochada,
A la mannana un suenno me bino,
Yeredes, sennorés, lo que me abino
Mientra pasaua el alumbrada.
En yn baile fondo, escuro, apartado,
Espeso de xaras, sonné que andaua
Buscando salida e non la fallaua,
Topé con un omne que yasia fynado.
Holia muy mal, ca estaua fynchado,
23 LÍRICOS CASTELLANOS.
Los ojos quebrados, la fas denegrida,
La boca abierta, la barba cayda,
DOjgusanos e moscas muy acompannado.
Mirando el cuerpo de chico balor,
Oy vna bos aguda muy fiera,
Abrí los mis ojos por mirar quien era,
Vi vna aue de blanca color.
Desia contra el cuerpo: hereje, traydor.
Del mal que fesiste, si eres repiso.
Por tu bana-gloria e falso riso,
Yo en el infierno biuo con dolor.
Asentóse muy paso a su cabecera
Cercando el cuerpo todo a derredor.
Batiendo las alas con muy grand dolor,
Fasia gran llanto de estranna manera:
Desia: cuytada, commo soi sennera
Non fallo lugar do pueda guarir,
Malo fue el dia que oue á benir
A ser tu gercana e tu conpannera.
De Dios ni del mundo pauor non obiste,
Falsaste su ley e sus mandamientos,
Yncredulo fueste en tus pensamientos,
Jurando en baño mentiste, falsaste.
A pobres cuytados lo suyo tomaste
Con tu luxuria e mucha cobdigia,
E con tu soberuia e grande abarigia,
Donde yo era limpia muy mal me ensusiaste.
Responde- me agora a esto que te digo,
Que tu bien solias de ty dar rrason,
Pues mira agora mi tribulación.
Que en alto nin en baxo non fallo abrigo.
Commo enmudeciste, mortal enemigo.
De lo que solias fablar e desir?
Mas me baldria contigo morir
Que non perseguir aquesto que sigo.
ANÓNIMO. 29
DISE EL CUERPO:
Essa ora el cuerpo íiso mouimiento,
AIqó la cabega, comengó a fablar,
E dixo: sennora, ¿por qué tanto culpar
Me queres agora syn meresgimiento?
Que sy díxe o físe fue por tu talento,
Sy non mira agora qual es mi poder,
Que estos gusanos non puedo toller,
Que comen las carnes de mi criamiento.
Tu mi sennora, yo tu seruidor,
Mis pies y manos por ty se mouieron,
A do quisiste allá and unieron.
Yo fuy la morada, tu el morador.
Pues por qué me cargas la culpa e error?
En caso que algo yo cobdigié aber.
La fiíerga, sennora, en ty fue e poder,
¿Por qué me dexaste conplir mi sabor?
DISE EL anima:
O cuerpo maldito, vil, enconado,
Leño de fedor e de grand calabrina.
Metiéronte en foyo, cubriéronte ayna,
Dexaronte dentro a mal de tu grado.
Por ende tu piensas que as ya librado,
Primero seras delante el derecho.
Donde darás cuenta de todo tu fecho
Que en el mundo fesiste, do poco has durado.
Dime agora, cuerpo de grand traygion.
Porque desuarias en tu departir,
Que si tu quisieses la berdat desir.
Bien sabes por gierto qual fue la ocasyon.
Tres contrarios malos de vna condigion.
30 LÍRICOS CASTELLANOS.
El malo del mundo tan falaguero,
El diablo maldito, e tu el primero,
Traxiste-me atada en tu prisión.
DISE EL CUERPO:
Por qué, sennora, mas enojar
Me queres agora en esta sason?
Que en cuanto dexiste non tienes rason^
Vete en buena ora, dexes-me estar.
Pues el sennor nos ha de jusgar
E dará a cada vno su meres^imiento,
Mas bien me paresges que eres gimiento.
Pues por tus malos fechos has de penar.
Ellos estando en esta porfía
Salió vn diablo negro de vn espesura^
Gesto espantable, de mala fígura,
Tynasas de fierro en las manos traya.
Dixo contra el anima: tu serás mia,
E conmigo yrás allá a mi posada,
A donde serás bien aduerguada,
Que allá fallarás asas conpannia.
El ángel de Dios que esto beya,
Fue contra el malo muy ayrado,
E dixo: diablo sey ya pagado
De quanto mal fases de dia en día.
Pues te atreues con grande osadia,
De mi tu yrás mal baratado,
Aunque te pese a mal de tu grado.
Aquesta anima será toda mia.
Quando fue el ánima de pena librada
E vio que tenia tan grand sennorío,
Dixo del mundo que era desuarío,
Pues que del yba tan despagada.
E dixo asy: mundo, de aquesta begada
ANÓNIMO. 34
Yo diré las cosas todas que ay en ty,
Porque en mi cuytada bien la sentí
Por donde a poco fuera condenada.
Dixo: mundo falso, de grand mesquindad,
Bil, reboltoso, de poca balía,
Jusgo por loco quien mucho en tí fía,
Nin fas su thesoro de tu banidad.
Que en caso que pongas en grand potestad
A algunos, en punto trastorna tu rrueda,
Non ha tan discreta lengua que pueda
Desir tus locuras e gran falsedad.
Aquel que ama la tu boluntad
Todo es lleno de mucha maligia,
Soberuia, enbidia e grand abanóla
Syenbras en todos e mucha maldad.
Cobdigia, e gula, e grand torpedad,
Luxuria muy fea e bil bana-gloría,
Toda está llena tu mala memoria,
De mucha ynfynta e grand banidad.
Segund mi juysio son ynorantes
Aquellos que syguen la tu falsa bia,
E tíenen fíanga en ti cada dia
En tus ximonias poco durantes.
Que puesto que sean asas abastantes,
De mucha rriquesa e grand sennorío,
Todo es niebla, viento e rogio
Que pasa e corre sus temperantes.
A cueruos, milanos, mochuelos cuytados,
En alto treuol beo que los subes.
Con tan firmes alas fasta las nubes
Jamas nunca qesan sobir sus estados.
Nobles girafaltes, bayles y sardos
Derribas e abaxas en mar muy profundo:
Los tales juysios de falso mundo
¿Quien los jusgará por bien hordenados?
3i LÍRICOS CASTELLANOS.
Aquellos serán bien abentorados
Que se guardarán de tus fallimientos,
De tus enemigas e acaes^imientos
Feos, toq>es e desuaríados.
Non podrían ser memorados
Tus teptagiones e desuaríos,
Tus symonias, potipas e bríos,
Todos son nada en cabo tomados.
Veo que rreyes e enperadores.
Papas, maestres e cardenales.
Sus magnificeni^ias e pontificales,
Todos fenes^en en baños sabores.
Condes, duques, obispos, príores,
S^^und obraren, ansy gosarán,
E los letrados entonce verán
Los malos juysios tornar en fabores.
Ca sea bordad muy clara pares^e
Que omne nasgido non ha de leuar
De ty falso mundo, sy non bien obrar.
Que todo lo otro ayna fallesge.
¿Pues qual pecador non se aborres^e
De syenpre pecar commo fase el moro?
Aquel es que bien obra que fas su tesoro,
Adonde por siempre el nunca peresge.
Tú persona que has de mandar
Vasallos y tierra, rriquesas y aber,
E non lo rrepartes segund es menester,
Mas syenpre punas de thesorar;
Guárdate, mosquino, de mas ofensar»
Al tu fasedor con amas las manos,
Fecho de tierra, montón de gusanos,
Non quieras por poco perder buen lugarl
Quanto amorío nos quiso mostrar
El fijo de Dios por nos redemir,
Que puso su cuerpo bendito a sofnr
A -.rt
ANÓNIMO. 33
Tan aflÍQÍones esquiuas sin par,
E muy de grado quiso tomar
"Muerte cruel e ser flagelado,
Preso, ferido e muy desonrrado
En quanto humano, por te saluar.
Non fue meresc^iente segund me semeja
Mas fue pastor de grand caridad,
Que con mucha pagiengia e grand humildat
Derramó su sangre por ti su obeja.
Muy cara le cuesta la tu pelleja
A la su bendicta carne humana.
Pues pecador con boluntad sana,
Deues creer a quien bien te conseja.
Aquella palabra deues noctar
Que su sancta Yglesia te dise atisa,
Reconósgete, hermano, que eres genisa,
E en genisa te has de tornar.
€a non sabes el dia que te ha de llamar
<}ue bayas dar cuenta de quanto fesiste,
E sy condepnado ser meresgiste
Clhyno nin Bartolo non cabe alegar.
rroMo n.
^
EL MiRpS DE SANTILLANA.
Extracto de los Proverbios^
DE AMOR é TEMOR.
Fijo mió mucho amado,
Para mientes,
É non contrastes las gentes,
Mal su grado :
Ama é serás amado,
É podrás
FaQer lo que non farás
Desamado.
¿Quién reservará al temido
De temer.
Si discrep^ion é saber
Non ha perdido?...
Si querrás, serás querido,
Cá temor
Es una mortal dolor
Al sentido.
César, segund es leydo,
Pades^ió,
E de todos se falló
Desbebido : *--^"
Quien se pienssa tan ardido,
?,C, líbicos CAáTELLl^rOS.
Paede ser
Que solo baste á facer
Grand sonido.
Quántos vi ser augmentados
Por amor;
É muchos más por temor
Abalados!...
Ca los buenos, sojudgados,
Non tardaron
De buscar cómo libraron
Sus estados.
O fijo, sey amoroso,
É non esquivo;
Ca Dios desama al altivo
Desdeñoso.
Del iniqüo é malicioso
Non aprehendas ;
Ca sus obras son contiendas
Sin reposo.
É sea la tu respuesta
Muy graciosa :
Non terca nin soberbiosa,
Mas honesta.
O fijo!... quán poco cuesta
Bien fablar!...
É sobrado amenac^^ar
Poco presta.
Non te plegan altiveces
Inde.vidas, -
Cómo sean abatidas
Muchas veges.
Non digo que te arrafe^es
Por tal via,
Que seas en compañía
De soheges.
k
EL MARQUÉS DE SINTILLANA.
Refuye los novelleros
Decidores, '
Como á lobos dapnadores
Los corderos
Cá sus lindes é senderos
Non atrahen '-
Sinon la^os, en que caen
Los grosseros.
Assuero, sinon oyera, ^^
Non usara
Justamente de la vara,
É cayera
En error que non quisiera,
En continente,
É de fecho el inosgenle
Pa des fiera.
Cá muy atarde al absenté -
Fallan justo,
Nin por conseqiiente injusto
Al presente.
Oye, é de oonlinenle
Jamás libres;
Pero guarda que delibres
Sabiamente.
Ca de fecho delibrado
Non se atiende
Que segunda vez se emiende
Por efrado:
Faz que seas encunado
<Á consejo,
t non exeludas al viejo
De tu lado.
Tanto tiempo los romanos
Prosperaron
Quanto creyeron é onraron
38 LÍBICOS CASTELLANOS.
Los angianos;
Mas después que á los tiranos
Ck)nsiguíeron,
Muy pocos pueblos vencieron
Á sus manos.
\
V
Extractos de la Comedleta de Ponf a»
l^enditos aquellos que con el agada
Sustentan su vida é viven contentos,
E de quando en quando conosgen morada
E suffren pasgientes las lluvias é vientos!...
Ga estos non temen los sus movimientos,
Nin saben las cosas del tiempo passado,
Nin de las pressentes se fagen cuydado,
Nin las venideras dó han nasQimientos.
¡Benditos aquellos, que siguen las fieras
Con las gruessas redes é canes ardidos,
É saben las trochas é las delanteras
É fieren del archo en tiempos devidos!
Ga estos por saña non son commovidos
Nin vana cobdigia los tiene subjetos;
Nin quieren thesoros, nin sienten deffetos,
Nin turban temores sus libres sentidos.
¡Benditos aquellos que cuando las flores
Se muestran al mundo, desgiben las aves,
É fuyen las pompas é vanos honores,
É ledos escuchan sus cantos suaves!
¡Benditos aquellos que en pequeñas naves
Siguen los pescados con pobres traynas!
Ga estos no temen las lides marinas,
Nin Qierra sobre ellos Fortuna sus llaves.
i
EL MARQUÉS DE SANTILLANA. 33
GOMIENgA LA BATALLA.
É serás tú, Ponga, jamás memorada
Por esta lít fiera, cruel, sanguinosa,
JÉ avrá tu nombre perpetua durada,
É de todas islas serás mas famosa.
En tí fué gridada con voz pavorosa
En los dos estoles ¡batalla/ ¡batalla!,..
Viril fué la vista que pudo miralla
'Sin temor de muerte, é mas que animosa.
Non á tan grand yra gierto provocó
La muerte del giervo al pueblo latino,
Kin la de la- tigre en saña inflamó
Á los sub^esores del Agenorino;
Nin creo ressoUo libíal viperino
Mas contaminasse alguna ferida,
•Que figo á la gente la espantosa grída,
Por donde el efetto fadado previno.
Aqui las enseñas fueron desplegadas»
Aay de los reyes como de barones,
É todas las naves de fegho entoldadas
É vistos en punto inmensos pendones;
En unos las cruces, en otros bastones;
En los otros pommas, lirios é calderas,
En otros las jarras, en otros veneras.
En otros castillos é bravos leones.
En la parte adverssa, bien como señora
<i reyna de todos, era la bandera,
La qual contenia la devoradora
.fiixa milanesa, fiera é temedera.
É luego gercana, como compañera,
Era alli la cruz, señal genovesa:
Águilas é flores en la grand empresa
Omavan las proas por la delantera.
1) LimiCO$ CASTELLU90&
Las groessats bombardas é rebabdMfimie»
De nieblAf f omosas el arre enllvnaTaii.
Asv que las isla« é puertos (XHifines
Apmas se fian, nin <« derisaTa-n.
Jóre non <ae cree, qoando rMxmtaTan
Que vino á la niña Ihebana tronando.
Tiniesse mas fiero, el ^elo inflamando,
Gomo aquellas fastas, qoando s'allegaTUí^
É oomo el grani^ que fiere en linera
Traydo del viento aquilonar.
Inmensas saetas d aquella manera
Ferian los nuestros por cada logar.
Alli todas gentes rardaban llamar
t ¡Sanct Jorge! t- con furia, como quien desse»
Traher á ritloria la crua pelea.
Jamás non penssando podene fular.
¿É quién contaria los muchos linajes,
Alcuñas é reynos, que alli se nombraron
De diversos modos, asy los lenguajes,
Qoando los estoles en uno aferraron?
Ca dubda es aquellos que mas s' esforzaron-
Á saber del cuento, poderlos contar,
Pues solos aquellos, á quien da logikr
El tiempo, diremos, é nos recontaron.
La gente de España llamava «; Aragón!»-
E todos «¡Navarra!» los de su quadrilla;
E los que guardavan el noble pendón,
Do era pintada la fogosa silla,
Uamavan a ¡Mallorca, ^rdeña é Qe^illa,.
Córcega, é Sessa, Salemo é Taranto!»;
É todos ferian, pospuesto el espanto,
Asy virilmente que era maraWIla.,
Alli se nombravan los Lunas é Urrea^
Yxar é Castro, Heredia, Alagon,
Líhorí, Moncayo, ürries, Gurrea^
EL MARQUÉS DE SANTrLL4NA. i(
Con Otros linajes de noble nasgion.
Pues vamos á aquellos que allende Mongon
Habitan é moran, é non se detenga
El nuestro progesso, mas presto devenga
Por sus rectos cursos en la conclusión.
Alli se nombravan Magas é Boyles,
Pinos é ^lentellas, Soleros, Muneadas,
E los Arenoses, varones gentiles,
E muy muchas otras progenies honradas.
E como las flamas son mas avivadas
Feridas del viento, asy se avivavan,
Quando sus linajes é alcuñas Uamavan,
A fa^er ningunas las lides passadas.
Alli se nombravan los de Barcelona
E los llobregates é de Rosellon ;
Alli los de Prados é los de Cardona,
E los Pallareses é de ^lervellon.
Alli muchos otros que mi locugion
Á contar non basta, de perpiñaneses,
E del Pringipadgo, de Ampurdaneses,
E muchos que dexo d'aquende Aviñon.
Alli se nombravan los de Sandoval,
Los de Avellaneda é Sotomayor :
Castro é Mendoza con saña mortal
Mostravan quién eran en la grand furor.
Faxardos é Ángulos, pungidos d'honor,
Buscavan las proas á grand diligengia;
Ávalos é Fuelles con toda femengia
Ncin menos fagian, pospuesto temor.
Las gentes contrarías llama van «¡Milán! i>
E «jGénoval» muchos con assaz vigor;
Pues crean aquellos que creer querrán
También el poeta, como el orador,
Que dubda es de reyes nin d'emperador
Fallarse en las mares tal flota jamás,
42 LÍRICOS CASTELLANOS.
Tan bien ordenada, nin por tal compás,
Nin tan desseosa de ganar loor.
Allí se nombraron Grimaldos é Doria,
Ateseos, Catanios, Negros é Damar,
Allí Desireo, de ínsine memoria,
Espíndolas, ^ibos é Inso de Mar;
Gentiles, Bivaldos, Marbetes, Lercar,
^igaulas, Fragosos é Justinianos,
^ibus, dentarios é Italianos,
E otros que dexo, por non dilatar.
Non son los martillos en el armería
De Millan tan prestos nin tan avivados,
€omo la batalla allí se feria
€on ánimos duros é muy denodados ;
Ca unos caían en la mar llagados,
£ otros en pronto las vidas perdían,
E otros sin piernas é bracos se vían ;
Asy fieramente eran affíncados.
• ••••••••• •••••••••■••••••■••• •• •
En el filo esta va la lit espantosa,
Asy como el Febo en el medio dia,
Tocando el efetto, dexando la glosa,
Assaz trabajada la cavalleria :
La principal nave, do la señoría
Real navegava, rompidos los robres,
Asy receptava las aguas salobres
Que era miraglo que non se fondia.
Los grandes naucheres, sentido aquel daño,
Universalmente, como se sentia
Por toda la flota, é cruel engaño,
Cuydavan el tracto á la pleytesía.
¿Mas quién vos dirá la extrema porfía
Que se sostenía por non se rendir?
€a Livio dubdára poderlo escrevir,
Vista la deffensa que allí se fagia.
EL MARQUÉS DE S ANTILLANA. 43
E cómo del fuego la yerva curada
Veloge s'aprende, umversalmente
Por toda la flota fué voz divulgada
Quel Rey se anegava; é de continente
Los nobles hermanos é toda la gente
Sintieron aquella tristeza é dolor,
Que los de Carthago por su emperador,
La vez postrimera que fué padesgiente'.
LA PRESIÓN DE LOS SEÑORES REYES É INFANTE.
Asy concluyendo, la flota fué presa
Con todos los reyes, duques é varones,
E puesta en Saona la notable presa.
En lo qual se acuerdan las mas opiniones.
Leydos, ó Reyna, los tristes renglones.
Pues viven, espera: que Dios es aquel
Que puede librarlos, como á Daniel,
E fígo á David en sus impressiones.
COMIBNgA EL RAgON AMIENTO DE LA FORTUNA Á LAS SEÑORAS
REYNAS É INFANTE.
Qual trompa geleste é voz divinal
Gomengó Fortuna tal razonamiento:
«Dios vos salve, rey ñas del siglo humanal,
Subjectas á nuestro fatal movimiento f —
Yo soy aquella que por mandamiento
Del Dios uno é trino, quel grand mundo rige
E todas las cosas estando coUige^
Revuelvo las ruedas del grand firmamento.
Yo parto los reynos, coronas é honores.
Tiaras, imperios á vos los vivientes ;
Trayo en baxe^a los superiores
4 ir LÍRICOS CASTELLANOS.
E SUS bienes passo á muy pobres gentes.
Yo fago á los unos á tiempo plagiantes,
E tristes á otros, segunt la ragon
De sus nasgimientos é costelacion,
E todos estados me son obedientes.
De lo que se engendra yo soy el actora,
E quien lo corrompe, non es sinon yo :
De los que mas vallen yo soy la señora,
E de mí resgiben los daños ó pro ;
La noble Dardania ¿quién la fabricó
Desde los sellares fasta los merletes?...
E puse en el agua las armas é fletes
De la gente griega que la destruyó I...
Yo fíge los pueblos de Thébas é Alhenas,
E las sus murallas levanté del suelo;
De mí rescibieron folgangas é penas,
E prósperas fige las lides de Bello.
Al ave de Jóve complí de grand vuelo,
E puse discordia entre los hermanos:
Todas las cosas vienen á mis manos;
Si próspero suben, asy las asuelo.
Ca d' otra manera los unos serian
Monarchas del mundo é grandes señores,
E otros languiendo, de fambre morriao,
E sin esperanza las gentes menores.
Mas bien como vuelvo los grandes calores
Por tiempos en aguas, é nieves é fríos,
Asy mudo Estados é los señoríos,
E presto por tiempo mis dulges favores.
Nin son las mis gragias é mis donadíos
De una manera, quiero que sepades ;
Ca bien que los parto, como propríos mios^
También señoríos como dignidades,
A unos 'prorrogo las prosperidades
De padres en fijos, é mas adelante;
%
EL MARQUÉS DE SANTILLANá. 45
A otros dó sgeptro é silla triunphante,
En tanto que turan sus mesmas edades.
Blas contra Fortuna*
PROHEMIO DEL MARQUÉS AL CONDE DE ALVA.
I. Quando yo demando á los Perreras, tus criados é
mios, é aun á muchos otros. Señor é mas que hermano
mió, de tu'salut é de quál agora es la tu vida, é ques lo que
fages é diges; é me responden é gertifícan con quánto es*
fuergo, con quánta pagiengia, con quánto desprecio é bue-
na cara tú padesges, consientes é sufres tu detengion, é to-
das las otras congoxas, molestias é vexagiones que el mun-
do ha traydo; é con quánta liberalidat é franquega partes
é destribuyes aquellas cosas, que á tus sueltas manos vie-
nen; reffíriendo áJDíos muchas gragias, me recuerda d'a-
qaello que Homero escribe en la Ulixea; conviene á saber,
que cómo por naufragio ó fortuna de mar, Ulixes, rey de
los gefalenos, desbaratado viniesse en las riberas del mar,
é desnudo é maltractado, fuesse traydo ante la rey na d'a-
quella tierra, é de los grandes del reyno, que con ella es-
tavan en un festival ó grand convite; ó cómo aquella le
yiesse é acatasse, después todos los otros con grande re-
verengia tanto le estimaron, que dexada la gena, todos es-
tavan contemplando en él. Asy que, apenas era alli algu-
no que mas deseasse cosa que pudíesse alcangar de los
dioses que ser (Jlixes en aquel estado. Adonde á grandes
Yoges, é muchas veges, este soberano poeta clama digien-
do: ]0 omesl avet en grand cura la virtut, la qual con el
naufragio nada, é al que está desnudo é desechado en los
marinos litos ha mostrado con tanta auctoridad é asy ve-
4r> LÍRICOS CASTELLANOS.
nerable á las gentes. La virtut, asy como el Philósopho
dige, siempre cayó de pies, como el abrojo. É ciertamen-
te, Señor é mas que hermano mió, á los amigos tuyos é á
mí, asy como á uno d'aquellos, es ^ deve ser de los tus
trabajos el dolor, la mengua é la falta, asy como Lívio de-
gia de^ipion; cala virtut siempre será, agora libre ó de-
tenido, rico ó pobre, armado ó sin armas, vivo ó muerto,
con una loable é maravillosa eternidat de fama.
II. Con estos Forreras me escreviste que algunos dé
mis tractados te enviasse por cons'olagion tuya; é desde
allí con aquella atención que furtar se puede de los ma-
yores negogios, é después de los familiares, penssé inves-
tigar alguna nueva manera, asy como remedios, ó medita-
gion contra Fortuna, tal que sí ser podiesse, en esta vexa-
gion á la tu noblega gratificasse,. cómo non sin assaz justas
é aparentes cabsas á lo tal é á mayores cosas yo sea teni-
do. Ca principalmente ovimos unos mesmos abuelos, é
las nuestras casas siempre, sin interrupción alguna, se
miraron con leales ojos, singero ó amoroso acatamiento; é
lo mas del tiempo de nuestra crianga quassi una é en uno
fué. Asy que, juntamente con las nuestras personas cresgió
é se augmentó nuestra verdadera amistat; siempre me
ploguieron é fueron gratas las cosas que á ti: de lo qual
me tove é tengo por contento, por quanto aquellos á quien
las obras de los virtuosos plagen, asy como librea ó algu-
na señal traben de virtut. Una continuamente fué nuestra
mesa: un mesmo uso en todas las cosas de paz é de gue-
rra. Ninguna de las nuestras cámaras é despensas se pudo
degir menguada, si la otra abastada fuesse. Nunca yo te
demandé cosa que tú non cumpliesses, nin me la dene-
gasses. Lo qual me fage creer que las mis demandas
fuessen retas é honestas é conformes á la ragon, cómo sea
que á los buenos é dottos varones jamás les plega ni de-
van otorgar sinon^ buenas é lígitas cosas. E sea agora por
informagiones d'aquellos que mas han visto, é paresge que
EL MARQUÉS DE SANTILLANA. i 7
verdaderamente ayan querido fablar de las costumbres é
calidades de todos los señores é mayores ornes deste nues-
tro reyno, ó d'aquellos que de treynta años, ó poco más,
que yo comencé la navegación en este vexado é trabajoso
golpho, he ávido notigia é conosgimiento> é de algunos
compañía ó familiaridad, loando á todos, tú eres el que á
mí mucho ploguiste é plages. Ca la tu virtut non esperó á
la mediana mancebía, nin á los postrimeros dias de la ve-
jez; ca en edat nueva é aun puedo degir mogo, comengó
el resplandor de la tu virilidat é noblega. Nin es quien
pueda negar que fechas las treguas con los rey nos de Ara-
gón é de Navarra, é levantadas las huestes del Garay é
del Majano, gessadas las guerras, en las quales viril é muy
virtuosamente te o viste, é por ti obtenidas las inexpugna-
bles fuergas de Xalante, é Torega, Sahara, é Xarafuel en
el reyno de Valengia, aver tú seydo de los primeros que
contra Granada la frontera emprendiesse, giertamente es-
tando ella en otro punto é mayor prosperidat que la tú
dexaste^ al tiempo que triunphal é gloriosamente por
mandado de nuestro Rey de las fronteras de Córdova é de
Jahen te partiste; aviendo vengido la batalla de Guadix é
la pelea de Xerez é ganado tantas é mas villas é castillos,
asy guerreándolas como combatiéndolas é entrándolas
forgosamente^ que ninguno otro. É como quiera que el
pringipal remedio é libertat á la tu detengion é ynfortu-
nios depende d'aquel que universal mente á los vexados
reposa, á los aflittos remedia, é á los tristes alegra, espero
yo que en algunos tiempos traerá á memoria á los muy
exgellentes é claros nuestro Rey é Príngipe (como en la
mano suya los coragones de los reyes sean) todas las cosas
que ya de los tus fechos yo he dicho^ é muchos otros ser-
vigios á la real casa de Castilla por los tuyos é por ti fe*
chos, que por me allegar á la rivera é puerto de mi obra»
dexo.
III. Recuérdeme aver leydo en aquel libro, donde la
48 LÍRICOS CASTELLANOS.
vida del rey Assuero s'escrive, que «De Esther» se llama
(como en aquel tiempo la costumbre de los reyes fuesse,
«n los retraymientos é reposos suyos, mandar leer las
gestas é actos que los naturales de sus reynos é forasteros
oviessen fecho en servicio de los reyes, de la patria, ó del
bien público), que Mardocheo prósperamente ó con glo-
rioso triunpho de la muerte fué librado. Pues lee nuestro
Rey é mira los servigios, regracíalos é satisfácelos; é si se
aluenga, non se tira. Nin tanto logar avrá el nugible ape-
tito, nin la giega saña, que tales é tan grandes aldabadas
é voges de servicios las sus orejas non despierten: ca non
son los nuestros señores Diomedes de Tragia, que de hu-
mana carne fagia manjar á los sus cavallos; non Busseris
de Egipto, matador de los huéspedes; non Perillo Siracu-
sano, que nuevos modos de penas busca va á los tristes cul-
pados omes; non Dionisio desta misma Siracusa; non Attila,
flagdlum Dei^ nin muchos otros tales; mas benívolos, cle-
mentes é humanos, lo qual todo fa^e á mí fyrmemente
esperar la tu libertat. La qual con salut tuya, é de tu noble
muger, é de tus fijos dinos de ti, Nuestro Señor aderes^e,
asy como yo desseo. É dende aqui daremos la pluma á lo
proferido; é porque ante de todas las cosas sepas quién
fué Bias, porque este es la pringipalidat de mi thema, se-
gunt adelante mas claro paresgerá, deliberó d'escrevir
quién aya seydo ó de dónde, é alguno de sus nobles é
loables actos é commendables sentencias, porque me pa-
resge fage mucho á nuestro fecho é caso.
IV. Fué Bias, segunt que place á Valerio é á Laergio,
que mas lata ó extensamente escriWó de las vidas é cos-
tumbres de los phiiósophos, assiano de la gibdat de Ypre-
men; de noble prosapia é linaje, bien ynformado é ins-
truydo en todas las liberales artes, é en la natural é moral
philosophia: de vulto fermoso é de persona honorable;
grave é de grand abtoridad en sus fechos: de claro é sotíi
engenio. Asy por^mar como por tierra, anduvo toda la ma*
EL MARQUÉS DB SÁNTILLANA. 49
yor parte del mundo: quanto tiempo turasse en este loable
«xer^igio, non s'escrive; pero baste que tornando en la
provincia é gibdat de Ypremen, falló á los veginos d'aque-
11a en grandes guerras, asy navales como terrestres, con
los megarenses, gentes poderosas, expertos en armas; á
quien con grand atenglon fué rogado, vista la disposición
é habilidat suya, la cura de la guerra, asy como capitán,
emprendiesse. É como después do muchos ruegos é gran-
des afinc-amientos la aceptase, en muy pocos tiempos, asy
de los amigos como de los enemigos, fué conestida la su
yirtut é viril extremidat. Leemos del, entre otras muchas
cosas de la su humanidat, que como ca valleros del exér-
^ito prendiessen en una ^ibdat ó villa grand copia de
vírgines juntamente con otras mugeres, tanto que á Bías
llegaron las nuevas, mandó con grand diligencia fuessen
ayuntadas é depossitadas en poder de honestas matronas
^e su gibdat. É faciéndoles gracias é dones de muy vale-
rosas joyas, á los padres, maridos é parientes suyos las
restituyó, enviándolas con muy fieles guardas, blasfeman-
do é denostando todo linaje de crueldat; diciendo que aun
los enemigos bárbaros non devian con tal impiedat ser
dapnificados. É cómo lo tal á las orejas de los megarenses
llegasse, é el fermoso acto extensamente recontado les
fuesse, sin dilación alguna, loando á aquel, enviáronle sus
legados, reffíriéndole gracias con muy ricos dones, de«
mandándolo paz con muy humílldes é mansos coragones .
y. Después, passados algunos tiempos, como de raro
ia Fortuna en ningunas cosas luengamente repose, é Alía-
te, príncipe, sitiasse á los ypremenses, esforzándose de
Aver la gibdat por fambre, cdmo fuesse gierto de los vé vi-
res, é principalmente de pan caresciesse, Bias con tal
eabtela ó arte de guerra assayó encobrir su defettuos»
nescessidat, ca figo en algunos dias^ durante el campo, en-
^rossar ciertos cavallos é que se mostrassen, contra volun-
tat de las guardas, salir fuera de la cibdat: é cómo luega
Tomo n. 4
50 LÍRICOS CASTELLANOS.
fuessen tomados, puso en grand dubda á Alíato é á los
que con él eran, de la fambre de los ypremenses. Asy que,
luego se tomó consejo que á Bias é á ellos fuesse movida
fabla, por el qual fué ageptada, digíendo que él non se
fiava de fablar fuera de los muros de la su gibdat, mas-
que Alíalo ó qualesquiera otros suyos podían entrar segu-
ros á fablar ó tractar de qualesquíer pactiones é tractos, é
de otras cosas, quales les ploguiesse. Aceptado lo qual, se-
gunt este mesmo Laergío escrive, muy mayor é mas sotil
cabtela les figo, ca mandó poner muy grandes montones^
de arena en las maestras calles é plagas, por donde Ios-
mensajeros avian á passar, esparciendo é cobríendo aque-
llas de todas maneras de pan. Asy que, verdaderamente-
creyeron ser la opinión suya errada é los ypremenses en
grand copia de mantenimientos abondados. É asy non so-
lamente treguas á tiempo, mas paz perpetua fué entre
ellos, con grandes gertenidades fecha, jurada é fyrmada.
Testifica asy mesmo Valerio que dimitidas é dexadas las
armas por este Bias, tanto se dio á esta sgiengia que todas
otras cosas aborresgió, ó las ovo asy como en odio: por
tal que, non sin cabsa, uno de los siete sabios fué llamada
é uno asy mesmo d'aquellos que, renungiada la tabla ó
mesa de oro, la offresgieron con grand liberalidat al orá-
culo d'Apolo. Deste Bias asy mesmo se cuenta, que como
aquella mesma gibdat agora por los megarenses, agora
por otros enemigos se tomasse é posiesse á robo, todos
aquellos que pedieron escapar de las hostiles manos, car-
gando las cosas suyas de mayor pregio, fuyeron con ellas;
é cómo él solo con grand reposo passeasse por los exidos
de la gibdat, fíngese que la* Fortuna le vino al encuentra
é como le preguntasse cómo él non seguia la opinión de
los otros veginos de Yp remen, este fué el que respondió:
Omnia mea bona mecum porto-, que quiere degir: todos los
bienes mios conmigo los llevo. Digen otros, de los quales
Séneca es uno, que este fué Estilbón; pero digan lo que
EL MARQUÉS DE SANTILLANA. 51
les plagerá^ é sea qualquiera, tanto que sea; ca de los
nombres vana é sin provecho es la disputa; é en conclu-
sión este será el nuestro thema.
VI. Escrivió Bias estas cosas, que se siguen:— «Estudiat
con plager á los honestos é á los viejos. — La osada mane-
ra muchas veges para empescíble lesión. — Ser fuerte é
fermoso, obra es de natura. — Abundar en riquezas, o¿)ra
es de la fortuna. — Saber é poder fablar cosas convenibles
é congruas, esto es propio del ánima é de la sabiduría. —
Enfermedat es del ánimo cobdi^iar las cosas impossibles.
— Non es de repetir el ageno mal. — Mas triste cosa es
judgar entre dos amigos, que entre dos enemigos; ca jud-
gando entre dos amigos, el uno será fecho enemigo, é jud-
gando entre dos enemigos, el uno será fecho amigo. —
Degia que asy avia de ser meditada la vida de los omes,
como si mucho ó poco tiempo oviessen de vivir.— Convie-
ne á los omes averse asy en el uso del amistat, como si se
membrassen que podia ser convertida en grave enemistat.
— Qualquier cosa que pusieres, persevera en la guardar .
—Non fables arrebatado, ca demuestra vanidat. — Ama la
prudencia, é fabla de los dioses como son. — Non alabes
al ome indino, por sus riquezas. — Lo que tomares, rescí-
belo demandándolo, é non forgándplo. — Qualquier cosa
buena que finieres. Dios entiende que la fage. — La sabidu-
ría mas gierta cosa es é mas segura que todas las otras po-
sessiones. — Escoge los amigos é delibera grand tiempo en
los elegir, é teñios en una affection, mas non en un méri-
to.— Tales amigos sigue, que non te faga vergüenga averíos
escogido. — Faz que los amigos á grand gloria reputen la
tu vida. — Dos cosas son contrarias en los consejos, yra é
arrebatamiento: la yra íage peresger el dia, el arrebata-
miento traspassarlo. — La prestega mas gragioso fage ser el
foenefígio. — Preguntado Bias qué cosa fuesse en esta vida
buena, dixo tener la congiengia abragada con lo que fuesse
derecho é ¡gualega.— Preguntado quién fuesse entre los
¡y2 LÍRICOS CASTELLANOS.
ornes mal afortunado, respondió: el que non puede pades-
ger ó sofrir mala fortuna. — Navegando Bías, en compañía
de imos malos omes, corriendo fortuna é andando la nave
para se perder, aquellos á grandes voges llamavan á los
diosses, porque los librassen: á los quales él dixo: «Gallat,
porque los dioses non vos sientan.»— Preguntado qué cosa
fuesse diffícil al orne, respondió: «Sofrir graciosamente la
mudanza en las penas.»
VIL Resplandesció Bias en los tiempos de Ezechias,
rey de Judá; é escrivió estas é otras cosas muchas en dos
mili versos. Á quien después de muerto los ypremenses
edifficaron templo é figieron estatua.
Comienga el diálogo de Bias contra Fortuna,
I.
Bias. Qué es lo que pienssas, Fortuna?..
Tú me pienssas molestar,
Ó me pienssas espantar,
Bien como á niño de cuna?..
Fortuna. ;CómoI.. É pienssas tú que non?..
Verlo has.
Bias. Faz lo que fager podrás,
Ca yo vivo por ragon.
II.
Fortuna. ¿Cómo entiendes en deffensa?
Ó puédeslo presumir,
Ó me cuydas resistir?..
BiAs. Sí: ca non te fago ofPensa.
Fortuna. Sojuzgados soys á mí
Los humanos.
BiAs. Non son los varones magnos,
Nin curan punto de ty^
EL MARQUÉS DE S ANTILLANA. 53
III.
Fortuna. Puedes tú ser exemido
De la mi jurediction?..
BiAs. Sí; que non he devoción
Á ningunt bien enfingido.
Gloria ó triunpho mundano *
Non lo atiendo:
En sola virtut entiendo^
La qual es bien soberano.
IV.
Fortuna. Tu ^ibdat faré robar
É será puesta so mano
Del mal príncipe tyrano.
BiAS. Poco me puedes dapnar:
Mis bienes lievo conmigo:
Non me curo;
Asy que yo voy seguro,
Sin temor del enemigo.
V.
Fortuna. Tu casa será tomada,
Non dubdes, de llano en llano
É metida á sacomano.!
BiAS. Tomen: que non me da nada.
Más será de cobdi^iOso
Quien tomare
Ropa, do non la fallare:
Pobredat es grand reposo.
VI.
Fortuna. Conviénete de buscar
Casa nueva, donde vivas.
BiAs. Tales cosas son esquivas .
<f 1
íV LiaiGOS CASTELLANOS.
Á quien las quiera extimar,
Ó tener en mayor grado
Que non son;
Ca toda casa ó mesón
Presto lo avremos dexado.
VII.
Decirme has á quién fallesge
Ó mengua morada pobre,
Sea de ñudoso robre
Ó de cañas, si acaes^e;
Ó sea la do Amiclate,
Do arribó
El Qésar, quando loó
La su vida sin debate.
VIH.
É más, que naturaleza
Nos dio las concavidades
De las peñas é hoquedades,
Do passemos la bravega.
En tiempo del ynvernada,
De los fríos;
Los soles de los estíos,
En esta breve jornada.
Fortuna. Huéspeda muy enojosa
Es la continua pobrera.
BiAs. Si yo non busco riquega,
Non me será trabajosa.
Fortuna. Fácil es de lo decir.
BiAs. É de facer
Á quien se quiere abstener,
É le place bien vivir.
k
•p •»
EL MARQUES DE SAKTILLA^A. Oo
X.
Fortuna. Los ricos mucho bien fa^en:
É aquellos que mucho tienen,
Á muchos pobres sostienen,
Dan é prestan é complacen.
' Ca si juntas son riqueza
É caridat,
Dan perfection é bondat
É resplandor é franqueza.
XI.
Ga non se puede extimar
Por ra^on nin escrevir
Qué dolor es resgebir,
É quánto placer el dar.
Siempre son acompañados
Los que tienen,
Quando van é quando vienen,
É si non, solos, menguados.
XII.
BíAS. ¿Cómo non pueden vivir
Los omes sin demandar?
Esto es querer fablar,
É voluntat de enquerir.
Las cosas más que non son;
É altercar;
Ca non se puede negar
Nin contrastar mi ra^on.
JCIII.
Pytágoras non pidió
En público nin oculto,
Nin avergoñó su \'nltOK'
56 LÍaiGOS CASTELLANOS»
Antes es cierto que dio.
E vive su abtorídat
É buen exemplo,
Como glorioso templa
De clara moralidat.
XIV.
Todo ome puede bien dar^
Si le place, su fagienda,
Sin debates, sin contienda,
Sin reñir nin altercar.
Pero de tales vi pocos
É muy raros,
Liberales nin avaros;
É sy lo fagen, son locóse
XV.
Fortuna. Las riquezas son de amar;
Ga syn ellas grandes cosas
Manífícas nin famosas
Non se pueden acabar.
Por ellas son ensalmados
Los señores,
Príncipes é emperadores,
É sus fechos memorados.
XVI.
E por ellas fabricados
Son los templos venerable»
É las moradas notables,
É los pueblos son murados:
Los solepnes sacrificios
Qessarian;
Nin syn ellas se farian
Largueras nin beneficios.
EL MARQUÉS DE SANTILLANA. "S
XVII.
BiAs. Essas edeffícagiones,
Ricos templos, torres, muros,
Serán ó fueron seguros
De las tus persecuciones...
Fortuna. Si serán, é ¿quién lo dubda?...
BiAs. Yo que veo
El contrario, é non lo creo,
Nin es sabio quien lo cuda.
XVIII.
Qués de Nínive, Fortuna?...
Qués deThebas?... qués de Athenas?...
De sus murallas é almenas
Que non pares^e ninguna?...
Qués de Tyro é de Sydon
É Babilonia?...
Qué fué de La^edemonia?...
Ca si fueron, ya non son!...
XIX.
Dime, ¿quál paraste á Roma,
Á Corinto é á Carthago?...
O golpho cruel é lagol...
' Sorda é visceral carcomal...
¿Son imperios ó regiones,
ó ^ibdades.
Coronas, nin dinidades
Que non fieras, ó baldones?...
XX.
Agora por enemigos,
Combates á mano armada;
E sy dexas el espada,
58 LÍRICOS CASTELLANOS.
Desacuerdas los amigos:
É por tal modo lo fages
Que por cé,
Ó si queremos por bé,
Quanto fegistes, desfajes.
XXI.
Fortuna. Dexa ya los generales
Antiguos, é ágenos dapños,
Que passaron ha mil años,
É llora tus proprios males.
BiAs. Lloren los que procuraron
Los honores,
É sientan los sus dolores;
Pues tienen lo que buscaron.
XXII.
Ga yo non he sentimiento
De las cosas que tú pienssas;
Ga las vittorías é offensas
Unas son al qués contento
De lo que naturalec^a
Nos ha dado:
Á este non vido cu y dado
Nin lo conosge tristeza.
XXIII.
r
Yo soy fecho bien andante,
Ga de poco soy contento.
El qual he por fundamento,
pimiento fyrme, constante.
É pues sé que lo que basta
Es assaz,
Yo quiero conmigo paz,
Pues quien mas tiene, mas gasta.
EL MARQUÉS DE SAPTIILLANA. 59
XXIV.
Yo soy amigo de todos
É todos son mis amigos;
É fuy de los enemigos ¡I
Amado por tales modos,
Faciendo como querría
/ Que me fagan,
Ga los que desto se pagan,
Siguen la derecha vía.
XXV.
FoRTUXA. Essos tus amígos tantos,
Di, ¿non los puedes perder?...
Todos son en mi poder
É puestos so los mis mantos.
É non más te seguirán
Que yo querré;
É quando los mandaré,
Cómo vinieron, se yrán.
XXVI.
BiAs. Si la machina del mundo
Peres^iera por Pheton
Ó viera Deucalíon
Otro diluvio segundo;
Yo non dubdo pueda ser
Por tales vias
De buenos amigos Bias
Fallesgido é caresger.
XXVII.
Fortuna. ¡O Bias!... non me conosges
Cubiertamente, asy lo creo!...
¿Non cuydas ser devaneo
rf
60 LÍRICOS CASTELLANOS.
Dar á las espuelas co^es?...
¿Non miras cómo se quema
Tu Qibdat?...
BlAS. La segura pobredat
Me segura que non tema.
XXVIII.
¿Qué pro me tienen á mí.
Fortuna, ricas moradas
Con marmóreas portadas,
Porque me sojudgue á ti?...
Ardan essas demasías
Que finieron
Nuestros padres; é creyeron
Nunca fenesger sus dias.
xxix.
Fortuna. ¡O bruta ferogidatl...
¿Non has fijos ó muger?...
¿Cómo puedes sostener
Tan grand inhumanidat?...
BiAs. Assayar de los guarir
Es por demás:
La vida tiene compás
Que non se puede fuyr.
XXX.
Nin todos los otros males.
Si ellos son destinados,
Non pueden ser restaurados
Por recursos humanales.
Si ellos han de morir
ó padesger,
Penssar de los guaresger
Es un vano presumir «
EL MARQUÉS DE SANTILLAXA. 61
XXXI.
Fortuna. Bias, destas solas penas
Cuydas debo ser contenta:
Mayor mal se te acresgienta,
Ca por las tierras agenas
Andarás é desterrado.
BiAS. Toda tierra
Es, si mi sesso non yerra,
D'aquel que non ha cuydado .
XXXII.
En todas partes se falla
Lo poco con poca pena:
Yo soy fuera de cadena,
É non temo de batalla
Por ageno nin por mió,
Nin la espero:
Yo me fallo cavallero
Orgulloso é con grand brio .
XXXIII .
¿Dó me forjarás que vaya
Que yo non vaya de grado,
Con ánimo reposado,
É non como quien assaya
De nuevo tus amenazas?
Ga probadas
Las he yo muchas vegadas:
Nin so yo de los que enlagas.
XXXIV.
Tanto que de la ragon,
Fortuna, tú non me tires,
Nin me revuelvas é gires
62 LÍRICOS GASTETLAHOS.
Á non devída oppinion,
Non me vanirás jamás,
Nin lo creo:
Yirtut racional poseo;
Pues veamos, ¿qué farás?...
XXXV.
Sea Assya, sea Europa,
Ó África, si quisieres:
Donde tú por bien tuvieres,
Ca todo me viene en popa.
¿Quieres do el Apolo nasge?...
Muy de grado
Yré contento é pagado;
Ó si te plage, do ta<^e.
XXXVI.
¿Quieres do la Scythia fria,
Donde el viento boreal
Fa^e del agua christal?...
Ó quieres al Mediodía,
Do los ingendios solares
Denegresgen
Los omes é los podresgen?...
Ó mas lexos, si mandares?...
XXXVII.
Fortuna. Mis secares son honrados
É viven á su plager.
BiAs. Verdat es, si pueden ser
Fasta el fin assegurados.
Fortuna. Muchos murieron en honra.
BiAs. Non lo dubdo:
É non pocos, segunt cudo,
Abatidos con deshonra.
EL MABQCéS DE SANTILLANA. 03
XXXVIII.
Di, Fortuna, ¿quién son estos
Tanto bienaventurados?..;
Comienga por los passados.
Fortuna. Cómo asy los tengo prestosl...
Nunca fué tan llena pluma
Que bastasse,
Nin piensso que lo pensasse
Ser narrable tan grand suma.
XXXIX.
Pero por satisfacer
Á tus oppiniones, Bias,
Argumentos é porfías,
Yo te quiero responder.
¿Qué dices de Octaviano?...
Bias. Muy ayna:
Una sola golodrina,
La qual non fage verano.
XL.
Fortuna. Pablaré de los romanos.
Pues que destos comencé,
É primero contaré
Al mayor de los hermanos:
Rómulo quiero degir.
BiAS- Di de Remo;
Ca con estos yo non temo
Que me puedas concluyr
XLI.
Sean tiaras, coronas,
Cónsules ó senadores,
Sean elettos pretores,
f(^ líbicos -lASiELL^aas.
Pontífices i personas:
.^ean etúles. preúHttis
Ó trtbanofl.
<^3 U)dns Los ^-es anos
*
Quantoa son á 1 jubjettai.
TT.n.
Sean flámines. vestales.
Sairerdoces ó legadas.
Xensajefos. magistradas
Profanos ó divinales,
Prckeónsules, difiadores.
Ca por todos
Passan tos crueles modas
Offensas ó deshonores.
XLRI.
FotTCYA, Dessos todos que Barraste
¡O qnántos te mostraré
Qoe prósperos atoré
Todos tiempos, sin contraste!.
É destos fué Numa rev
Dotto dottor,
É muy útil preceptor
De la su romana grey.
XLIV.
É cómo á Numa Pompflio
En reposo prosperé.
Por batallas ensalcé
É lides á Tullo Hostilio.
ÍUab. Verdat sea lo tríunphaste,
Non lo niego;
Mas bien fué su gloría juQgo:
Que on breve lo fulminaste.
EL MARQUÉS DE SANTILLANA. G5
XLV.
Fortuna. Anco Marco, poderoso
Rey, lo fi^e muchos años
Ledo, sin aJgunos dapños,
Dominante víttorioso:
Fabla, pues, ¿dessos qué sabes?
BiAs. Soy contento^
É darte hé por uno fíenlo,
Porque desta non te alabes.
XLVI.
¿Dirás de los subgesores
Desse Marco que fablaste,
É cómo los engañaste?...
Fortuna. Dij ¿caresgieron d' honores?...
BiAS. Ciertamente mejor fuera.
Fortuna. Di las causas.
fiíAs. Sus fínes é tristes pausas
Fagen mi conclusión vera.
XLVII.
Non te digo yo que seas
Tan solamente cruel
Por Tarquino é Tanaquel,
Nin por' Servio, asy lo creas;
Mas á todos inhumana
General,
Enemiga capital
De la gente Fabiana.
XLVÍII.
Á unos por cobdi^*iosos
Aparejas la cayda:
Sea por exemplo_&lpla;
Tomo II.
G6 LÍBICOS CASTELLANOS.
Á Otros por dadivosos.
Trovarte quiero sin glosa
Lo que digo:
Espurio será testigo
É su muerte dolorosa.
XLIX.
Á Otros por non osados
Abaxas e diminuyes,
É muchos otros destruyes
Por grand sobra d'esfor^ados,
¡O MicipsasI ¿sosternedes
El contrario?...
Marco Manlio, Gayo, Mario,
Negádmelo, 'Si querredes.
L.
iQuántas caras simuladas
Fages á los tristes onbres.
Augmentando los renombres
Con fíctas honras infladasl...
¡Quántas redes^ quántas minasl...
Por sus daños
Paresi^ieron tus engaños,
Quando las forcas candínas.
LI.
Tú, d'aquellas mesmas glorias
Que repartes, invidiosa,
Tornas en pronto sañosa
E revocas las vittorias.
Si te pía gen otras pruebas,
De tus fechos;
Si son buenos é derechos,
Postumio diga las nuevas.
EL MARQUÉS DE SANTILLAN4. G7
LII.
Nin olvidas, segunt creo,
Ca non es fabla fingida
La muerte nin la cayda
Del poderoso Pompeo:
¿Quiero yo mayor tes ligo
De tus leyes?...
Tríunphos de veynte é dos reyes
Non le valieron contigo.
LIII.
Fortuna. Los pesares quién han seydo,
Bias, é lo que finieron
Los que de Roma escrívieron
Non lo ponen en olvido.
Las zonas inhabitables
Solas fueron
Aquellas que non sintieron
Las sus huestes espantables.
LIV.
Estos asy favoridos
De las mis claras espheras,
Desplegaron sus banderas;
É tanto fueron temidos,
Que si los oviera Mares
Engendrado,
Non o vieran sojudgado
Mas presto tierras é mares.
LV.
BiAs. . Pues tanto loas sus vidas,
Quiero yo llorar sus muertes
Dolorosas, tristes, fuertes;
08 LÍAIGOS CASTELLANOS.
Sus desastres, sus caydas:
Ga jamás farás eguales
Sus alteras
De sus tumbos é baxe^as,
Nin sus bienes de sus males.
LVI.
Desse ^ésar, el mayor
É principal en el mundo,
El que non ovo segundo
En sus tiempos nin mejor:
¿Qué dices de tanto mal?...
Ga de luto
Enfuscaron Cassio é Bruto
El su trono ympert'al.
LVI I.
Fortuna. Uno solo non son todos:
BiAs. Por muchos es uno avido:
Mas dexa lo proferido,
É dexa semblantes modos
De porfías é argumentos
Logicales,
Anzuelo de los mortales,
La^o de los mas contentos.
Lvm.
Los Claudios non los repito;
Ga si fueron desastrados
Más que bienaventurados,
Á tí mesma lo remito.
Fortuna. Á Tito é á Vespasiano
¿bó los dexas?...
BiAs. Non menos fueron sus quexas
Que fué su gOQo mundano*
EL MARQUÉS DE SANTILLANA. 09
LIX.
De Vilelio qué diremos?...
De Otho é de Domigiano?...
Qué de Galba, qué de Yllano,
Si verdal proseguiremos?...
Todos murieron á fierro,
Non dubdando
De tus favores é vando:
Redargúyeme, si yerro.
LX.
Si desta bien has salido.
Di de las otras nasgiones;
Ca las sus tribulaciones
Non creas que las olvido:
Asy para demostrar
Tus engaños
Como por fuyr tus dapños,
Fácil es de contrastar.
LXI.
FoBTüNA. Muchos reyes assyanos,
Bias, se loan de mí.
BiAs. É mas se quexan de ti:
Testigos son los troyanos.
Fortuna. Non será Dardanio dessos.
Bias. Bien se ve;
Mas otros que te diré
Tristes, cabtivos é pressos.
LXII.
Fortuna. Serán Ellon é Tros
Dessos príncipes algunos?..
BiAs. Mas dime, ¿fueron ningunos
70 UftICOS CASTELLA3ÍOS.
Sinon solos essos dos,
De los frigios qae passasen
Esta vida.
Si sobieron, sin cayda;
Si reyeron, non Uorassen?. .
LXIII.
Poes dessos dos tos amigos
Pablaste, por tu descargo.
Por tus culpas é mas cargo
Diré yo tus enemigos.
Blas non todos: que sería
Narración
Sin fin é sin conclusion;
Nin Dares los contaría.
LXIV.
Fortuna, si quexo ó clamo
O querrello con ra^n
Las cosas de Laumedon
E de su fijo Príámo,
Á los trágicos dejemos
El juí(?io
É non á tí, perjudigio
De quantos buenos leemos.
LXV.
Pues ya tal cavallería,
Qual Ector é sus hermanos,
Dolor es á los humanos]
En penssar la triste vía
Que fe^iste que figiessen
Tan en pronto,
tíien lo saben Argia é Ponto,
Sí fablassen ó podiessen.
k
BL MARQUÉS DE SANTILLANA. 71
LXVI.
¡Ay quántas cabsas buscaste
Á Troya para sus dapñosl..
Asy que en bien pocos años,
Subvertiendo, la asolaste.
¿Quién oyó de tal offensa
Que non tema
La tu cruéldat extrema,
£ non menos la deffensa?
LXVII.
¿Donde todos los mayores»
De griegos é de troyanos.
Por guerra de cruas manos
Murieron é los mejores?...
Tales ruydos é barajas
Encendiste,
Que aun á los divos traxiste
En fogueras é mortajas.
Lxvin.
Non bastaron ios clamores
De Gassandra, prophetisa;
Ni las querellas sin guissa
De Heleno, ya non menores;
Nin el grand razonamiento
De Pentheo
A contrastar tu deseo
De tanto desfa^imiento.
Lxnc.
Ya,- pues tanto perseguiste
A los frigios é troyanos,
Dexaras á los grecianos
11 LÍRICOS GASTELLANOST.
En las honras que les diste».
Mas, Fortuna, las tus obras
Non son tales,
Mas angustias generales,
Prestas é negras gogobras^
LXX.
Ca dexo los que nmríeroi>
En las lides batallando,
Del general non contando:
Los sus nombres tantos fueron!..
Los reyes é los señores
Estos son:
Diosses, la tal narración
Oyd é los sus clamores.
LXXI.
Fortuna. ¿Fué visto mas general
Honor, triunpho, nin vittoria
Nin de mas excelsa gloria
Real nin imperial,
Qual yo fíge á los A tridas
É á los suyos?...
Bias. Essos todos séanse tuyos,
É sus muertos é sus vidas'.
LXXII.
Esse que tanto ensal^^ó
En su clara trompa Homeroy
Ardit, bellicoso é fiero,
Ya sabes quánto turó.
Ca si los casos reales
Á las aves
Dio, no tornaron sus naves
Alegres nin festínales.
£L MARQUÉS DB SANTf LLANA. 73
LXXIII.
Fortuna. Pirro bien buscó su dapño.
BiAs. Non lo niego; mas tú ciegas
Á los ornes é los llegas
Á la muerte con engaño»
Ó los fuerzas á fa^^er
Lo que quieres:
Grandes son los tus poderes
Contra quien non ha saber.
LXXIV.
Nin contenta de la vida
De Ulixes, vexada é triste,
Poco á poco la traxiste
En manos del parri^^ida
Thelegono, non culpado.
¿Quál dolor
Fué semblante, nin mayor,
Nin rey mas infortunado?..
LXXV.
Por otro modo á Theseo
Ordenaste la cayda,
Prorrogándole la vida
Por engañoso rodeo.
Después que lo desbebiste
Con grand dápño;
Si Fedra fí^o el engaño.
Digno gualardon le diste.
LXXVI.
La hovedat herculina
Que buscaste de su muerte,
Quánto fué menguada suerte
74 LÍRICOS CASTELLANOS.
É constella^íon malina!..
El que tantos bienes fí^^o
Yo non sé,
Td lo sabes, di ¿por qué
Tal incendio lo desfijo?...
LXXVII.
Las culebras en la cuna
Afogó; pues el león
El camino del dragón
Fíqo: sábeslo, Fortuna:
Los archadios lo llamaron;
Los egÍQÍos,
Por sus claros exergigios.
Es (^ierto que lo adoraron.
LXXVIII.
Los gentauros debelló
En favor de Peritheo,
Las arpiñas, que á Fineo
Le robayan, assaetó.
Ya de la troyana prea
Muchos son
Que fa^^en la narración,
É de la sierpe lemea.
LXXIX. * •
Bien me dexara de Grecia,
Farto de sus muchos males,
Guytas, congoxas mortales;
Mas quexárase Boégia,
Ca fué la peor tractada
De tus manos
Que región de los humanos,
É mas desaventurada.
EL MARQUÉS DE SANTILLANA. 75
LXXX.
Ya digo de los thebanos
É de Cadino primero.
Layo, é Edipo ter^^ero
É de los tristes hermanos.
Fortuna. Non te paresge que basta
Que reynaron?
BiAS. Si; mas di cómo acabaron,
É non dexes á Yocasta.
LXXXI.
Pues si de cartagineses,
Ó áffricos fablaremos,
Ya tú sabes que sabemos
Sus contrastes é reveses.
Fortuna. ¿Querrás decir de Anibál?
BiAs. É cómo non?
Del é del príncipe Amnon
É de su hermano Asdrubál.
LXXXII.
Fortuna. Essos fíge vittoriosos
Enjoyen é nueva edat.
BiAS. Sí; mas á la vejedat
¿Quáles fueron sus reposos?
Ga si yo bien he sentido
De sus genos,
Á estos feniges ó peños
Siempre buscastes ruydo.
LXXXIII.
Á los fines de la tierra
Aun llegaron tus invidias:
Con todos los grandes lidias
70 LÍRICOS CASTELLANOS.
E les faces mala guerra.
Destos fueron Artaxerxes
^iro ó Poro,
Abundante rey en oro,
Astiages, Darío é Xerxes.
LXXXIV.
De Sardanapalo é Ñero
¿Qué quieres decir, Fortuna?
Fortuna. Que non he culpa ninguna
AI segundo, nin primero.
Oprobrío de los humanos
Es fablar.
Conferir nin platicar
De tan malos dos tyranos.
LXXXV.
Mas di de Tyestes é Atreo^
É clámate de sus dapños,
O mes de tantos engaños;
É si quieres, de Thereo.
Yo los ñqe generosos
É reales;
Ellos buscaron sus males,
É sus casos lagrimosos.
LXXXVI.
Essos que asy descendieron
De los cúlmenes reales
E tronos ymperíales,
Por verdat antes sobieron.
Pues non es de humanidat
El posseer
Todos tiempos en un ser
Eterna prosperidat.
EL MARQUÉS DE S ANTILLANA. 77
LXXXVH.
Nín por tanto las devidas
Gragias de las sus vittorias
Loables famas é glorias,
Á mí, di, ¿serán perdidas?...
Ga la muerte natural
Es á todos,
Nin son conformes los modos
De vuestra vida humanal.
Lxxxvm.
Nin seria yo Fortuna,
Nin pringosa de planetas.
Si las toviesse quietas
É yo todos tiempos una.
Mas de sus bienes é males
Platiquemos,
Ca dubdo que los fallemos
, En el pesso ser eguales.
LXXXIX.
Ca las cosas son judgadas
Por mas é mayores partes:
Asy lo quieren las artes
É las sgiengias proyadas.
Fago fín á mi sermón,
É sepas, Bias,
Que yo quiero que tus dias
Se fenescan en presión.
XG.
Bias. Bien quisiera me d exaras
Contrastar las tus excusas;
Mas veo que lo refusas.
78 LÍRICOS GASTBLLAJfOS.
E del effeto desparas
Con manaes de presiones
Qae me fáges:
Yo temo poco tus hages
É tus huestes é legiones.
XGI.
Ca si tú me prenderás.
Busca en otro la desforra:
Yo soy ya fuera de guerra,
Nin pido lo que tú das;
Ca son bienes á vicendas
É thesoros,
Luctos, miserias é lloros,
Dissensiones é contiendas.
XCII.
Nin creas me robarás
Las letras de mis passados,
Nin sus libros é treslados,
Por bien que jamás farás:
É con tanto, maguer preso
En cadenas,
Gloría me serán las penas
É comer el ^ibo á pesso.
XCIII.
Ca á mí non plagen los premios
Nin otros go^os mundanos,
Si non los estoígyanos,
En compaña de academios;
É los sus justos precetos
Divinales,
Que son bienes ynmortales
É por los dioses elettos.
i
EL MARQUÉS DE SANTILLANA. ID
XCI7.
Dó se fallan los enxemplos
De las quatro sanctas lumbres,
É todas nobles costumbres
É iservicios de los templos:
É las sentencias de Tales
É Chillón
De Pittaco é de Zenon,
É sus dottrinas morales.
xcv.
É los dichos de Cleobolo,
Commendando la justicia,
É Theophrasto de amigigia,
É quanto blasmó del solo,
É quanto plogo verdat
Á Periandro,
El fablar de Anaximandro,
Que es de grand abtorídat.
xcvi .
É los estudios é vidas
De Anaxágoras é Grates,
Sueltos de todos debates
De tus riquezas fingidas:
É las leyes que dexó
El espartano
(Ca non son decreto vano),
Quando fué do non tomó.
XGVII.
É muchas de las sentengias
De Pytágoras, el cual
Fué de todos principal
^0 LÍaiCOS CASTELLANOS.
Ynventor de las sgiengias;
De los cantos é los cuentos
É sus actos
E famosos é enigmatos,
É fraudosos documentos .
XGVIII.
' É la clara vejedat
Del muy anciano Gorgías,
É cómo tan luengos dias
Passó con tanta honestad .
É las reglas d' Estilbón,
Mi verdadero
Fiel amigo é compañero,
É de mi mesma oppinion.
XGIX.
É las obras de Platón,
Principe de T Academia,
Que sin vejación nin premia
Eligió tal vanigion .
É las leyes celestiales
Que trayó
Aquel que las colocó
En las mentes humanales.
c.
É muy muchas otras cosas,
Después de las absolutas
Prosas, que son como frutas
De dulge gusto sabrosas:
É philósophos diversos
É poetas;
Pablas sotiles é netas,
Texidas en primos versos.
WL MARQUÉS DE SANTILLANA. 8'f
GI.
Donde se falla el processo
De la materia primera,
E cómo é por quál manera,
Por orden é mando expresso,
Aquel globo de natura
Ó caos
Fué dividido por Dios,
<;;on tan diligente cura.
CII.
Ca antes que se apartassen
Las tierras del Océano,
Ayre, é fuego soberano,
E con forma se formassen,
Un bulto é ayuntamiento
Era todo,
É congregagion sin modo,
Sin ordenanza nin cuento.
CIII.
É juntos é discordantes
Todos los quatro elementos
En uno, mas descontentos
De sus obras non obrantes
Eran, é sin arte alguna,
Nin un solo
Rayo demostrava Apolo, <
Nin su claridat la luna.
civ.
Mas natura naturante.
Sin rumor é sin rebate,
Desvolvió tan grand debate
TtoMo n. 8
-3
Aj LÍRICOS CASTELLANOS»
E mandó, como imperante,
Que los QÍelos sus lumbreras?
Domostrassen,
É por cursos s'ordenassen
Las otras baxas espheras.
cv.
É que la rueda del fuego
La del ayre resceptasse,
La qual el agua abragasse^
Aquella la tierra luego.
Ó muy útil conjunción
É concordanga,
Donde resultó folganga
E mundana perfectionl...
cvi.
É fíQO los anímales.
Terrestres posseedores,
É los peges, moradores
En las aguas generales;
E que el ayre resgibiessen
Las volantes
Aves, é asy concordantes.
Toda especie produxiessen.
CVIl.
É soltó los quatro vientos.
Que se digen principales,
De los lagos cavemales
É todos ynpedimentos.
Euro consiguió la via
Nabathea,
É la de Scythia Borea;
Austro la de Mediodía,
EL MABQUÉS DE SAIfTILLANA. 83
CVIII.
Zéfiro la de Océano,
E asy todos espar^^ídos
E por actos divididos,
Cnigan el gerco mundano.
Ca unos tiemplan la gera
De la pella;
Por otros se pinta é sella,
É traben la primavera.
cix.
Capaz é saneto animal
Sobre todos convenia,
Que toviesse mayoría,
E poder universal.
Quiso queste fuesse el onbre
Kagional,
Á los celestes egual,
Al qual figo é puso nonbre.
ex.
É la bibliotbeca mia
Alli se desplegará;
Alli me consolará
La moral pbilosopbía.
E mucbos de mis amigos,
Mal tu grado,
Serán juntos al mi lado.
Que fueron tus enemigos.
CXI.
E asy seré yo atento
De todo en todo al estudio,
E fuera desde tripudio
4f UUC05 CiSTCLLAXOS.
Del migo, qaes grand tormento.
Paes sí tal captíridat
Contemplación
Trabe, non será presión,
Mas calma é feli^idaL
CXII.
FotTCTTA. Si tu cárcel fuesse, Bias,
Como tú pides, por «cierto
Con mayor ra^n liberto
Que presso te llamarías:
Libros, nin letras algunas
Non esperes,
Pues estudia, si quisieres.
Las tus fojas é colupnas.
CXIII.
É muchos otros enojos
Te faré, por te apartar
Del go^ del estudiar.
Dime, ¿leerás sin ojos?...
Bus. Demócríto se cegó,
Desseoso
Desta vida de reposo,
É Homero giego cantó .
cxiv.
Los bienes que te degia
Que yo levava conmigo
Estos son (verdat te digo)
É joyeles que traya;
Ca sy mucho non m'engaño
Todos estos
Actores é los sus textos
Entran conmigo en el baño.
EL MARQUÉS DE S ANTILLANA. 8o
CXV.
Fortuna. É por todos los dolores,
Dolencias é enfermedades
É de quantas calidades
Descrivieron los actores
En toda la medegina,
Passarás.
Bus. Moriré?...
Fortuna. Sí, morirás.
BiAs. Fazlo ya.
Fortuna. No tan ayna.
cxvi.
BiAs. Pues luego jion serán tantos,
Si se podrán comportar,
Que non den qualque logar,
Sin temer los tus espantos,
Á las mis contemplaciones:
É las tales
Me serán á todos males
Suaves medicagiones..
ex VII.
Nin pienses tan mal armado
Tú me falles de paciencia
Á toda grave dolencia,
Que venga en qualquier estado.
Nin me fallaría diño
De mi nombre,
Si non me fallasses onbre,
E batallador contino.
cxvm.
Fortuna. Morir te conviene
;0 BiasI á manos mias.
86 LÍRICOS CASTELLANOS.
BiAs. Guydava que me demias
Tal cosa que tarde aviene,
Ó contingente de raro;
Ga la muerte
Es una general suerte,
Sin deffensa nin reparo.
cxix.
O Fortuna! ¿tú me quieres
Con muerte fager temor,
Que es un tan leve dolor
Que ya vimos que mugeres,
Fartas de ti, la quisieron
Por partido?...
Mira lo que figo Dido,
É otras que la siguieron.
cxx.
Non fué caso pelegrino:
Que ya Porcia praticó;
E sin culpa se mató
La muger de Colatino.
Bien asy figo Daymira
E Yocasta;
Ca jertas quien la contrasta,
Corta é débilmente mira.
cxxi.
Pues si la tal eligieron
Por mejor los feminiles
Ánimos, di, los viriles
¿Qué farán?... Lo que finieron
Muchos otros: resgebirla
Con pagiengia
Sin punto de resistencia,
E oso degir, pedirla.
CL MARQUÉS DE SANTILLANA. ^T
GXXII.
Asy lo Gqo Catón,
Asy lo figo Aníbal;
Ga la pongoña mortal
Ovo por singular don.
'^óvola non figo menos,
Que á la pena
Antevino de Porsena;
<Ga el fin es loor de buenos.
Gxxni.
É con este mesmo gelo
Se dieron por sacrifígio
El animoso Domigio
É el continente Metello,
Si Qésar los resgebiera
Al espada;
Pues de mí non dubdes nada
JAe reffuse la carrera.
cxxiv.
Ca si mal partido fuera
Yo non te lo demandara,
Mn creas vuelva la cara
Porque digas: ¡Muera, mueral
Mas sea muy bien venida
Tal señora;
Ca quien su venida llora,
Poco sabe desta vida.
cxxv.
Ya sea que los errores
£n propria lengua ensordescan
É por ventura m'empescan
Te -tr» pir ri»* 2tíc: vaii>
t't^ i ■-
■— 1 T ■ t_ *
11 SSTlliL ^kdObS- .?-Mf ^''
É despees d* zrhí > ec gnd'>
•JT de phfloeophia
NaícraL
É la éthica moral.
Qaes duqaesa que nos guia.
E vi la ymagen mondaiuv
Las sos regiones buscando,
May grand parte navegando,
E á ve^es por tierra llana;
É llegué fasta Caacaso,
El qual yierra
Tan grand parte de la tierra^
Ques adniiraüvo caso.
CXXVIII.
A donde amoestra Hiarca
El su natural thesoro
En cadira ó trono de oro;
Donde resgebió mi archa^
Útil é muy salda prea
Contra ti;
É partíme desde alli
Á la fuente tantalea.
EL MARQUÉS DE SÁNTILLANA. 81>
GXXIX.
E vi las alexand riñas
Golupnas que son á Oriente,
£ las Gades del Poniente,
Que llamamos herculinas.
Las provincias boreales
Vi del todo,
E por esse mesmo modo
Fige las tierras australes.
GXXX.
E quando ya retorné
En Ypremen, patria mia,
Segunt la genealogía
Donde yo principié,
Á las armas me dispuse
Guerreando;
E diré cómo, abreviando,
Porque dilación s'excuse.
cxxxi.
Debellé los megarenses.
Muy feroges enemigos;
E después los fige amigos
De los nuestros ypremenses,
Mesclando con el espada
Beneficios:
Que son loables officios
E obra muy commendada.
CXXXII.
En la guerra diligente
Fuy quanto se convenia:
^ibo é sueño perdia,
ÍIO LÍBICOS CASTELLANOS .
Por fágerla sabiamente.
Bien usé maneras fictas
Por ven(jer.
Que, loando mi proveher,
Se leen é son escripias.
GXXKIII.
Pero solamente baste
(Fuera por mar ó por tierra)
Que yo. nunca fige guerra,
Fortuna, si bien miraste;
Nin las señas de mi haz
Se movieron,
Nin batallas me ploguleron,
Sinon por obtener paz.
cxxriv.
Pues asi pacificada,
Plogo á la nuestra gibdat
En una conformidat
Fuesse por mí gobernada.
Prín(;ipe de los togados
Me ficieron,
E total cura me dieron
De todos los tres Estados.
cxxxv
Sin punto de resistencia
Ágepté la señoría:
Plógome la mayoría,
Plógome la preheminengia,
Non creas por ambición
Nin dominar;
Mas por regir é judgar
Parejo, por la ragon.
BL MARQUÉS DE SANTILLANA. 91
CXXXVI,
Con amor é diligencia
Honor é solepnidades
Contráete las deidades
E devida reverencia:
É á los conscriptos padres
Acaté; '
Mantuve verdat y fee,
Honré las antiguas madres.
GXXXVII.
Á mi ver, ñqe justicia
Á todos generalmente:
Non me curé del potente,
Nin fige del ami^i^ia.
Fify las sobornaciones,
Como fuego:
Nunca fi^e mal por ruego,
Nin dilaté las actiones.
GXXXVIII.
Non puse espagío ninguno
Entre mis fechos é ajenos,
Nin los miré punto menos
Que si fuessen de consuno.
É quando los gibdadanos
Debatieron,
Digan si jamás me vieron
Torcer nin por mis hermanos.
GXXXIX.
Á los huérfanos sostuve,
A las viudas deffendí;
Non me acuerdo que offendí,
US LÍBICOS CASTELLANOS.
Nin denegué lo qoe tave.
É si sobre mío é tuyo
Altercaron
É delante mí allegaron,
Á todo orne di lo suyo.
m
CXL.
Foy los ayuntamientos
De las gentes que non saben:
Non me curo que me alaben,
É pospuse sentimientos.
De las cosas non bien fechas
Que me fagen,
Pláceme si las desfajen,
Por non ser obras derechas.
GXLI.
Asy andando é leyendo
É por discurso de edat,
Vista la tu calidat
É tus obras conosQÍendo;
Dexé las glorias mundanas
É sus pompas:
Que son, como son de trompas,
É las sus riquecas vanas.
GXLII.
Asy recobré yo á mí,
Que non fué poco recaudo,
É lloro el tiempo passado
Que por mi culpa perdí:
Ca yo non sé tal ninguno
Que mandando,
Viva, sinon trabajando,
Nin de cuydados ayuno.
•%
BL MARQUÉS DE S ANTILLANA. 93
CXLIII.
Después que me recobré.
Obtuve generalmente
El amor de toda gente:
Mira quánto bien gané!..
Non quise grand alcavela,
Nin extremos:
En tiempo levanté remos
É calé manso mi vela.
CXLIV .
Nin te piensses que ya miro
Á los que me van delante,
Nin les faga mal semblante;
Antes si querrás, me giro
Porque passe quien quisiere:
Quel honor
Es prea del honrador:
Errará quien ál dixiere.
CXLV.
Ca tú nunca fages mal
Á los malos, por sus males,
Nin derribas mas los tales;
Mas á todos por egual.
É los que vees prosperados
É sobidos,
Aquellos son impremidos,
Destruydos é assolados.
cxLvr.
Fortuna. Bias, tú usas daquellas
Pláticas de los culpados,
Que quando son condepnados,
9% LÍBIGOS CASTKLLAXOS.
Con apparentes querellas
Entretienen el yerdogo,
Por f uyr
El doloroso morir,
Ques abominable yogo.
. GXLYII.
BiAS. Gózase la humanidat,
Desque tríunphas del tríunphante;
É pues non eres bastante
De exer^er tu cru^ldat,
Muestro por qué non lo fages
Nín jamás
Lo fe^íste, nin farás;
Pues non cale que amenaces.
CXLVIII.
Fortuna. Di, ¿non temes las escuras
Grutas ó bocas de averno?...
Non tórreseos el infierno
É sus lóbregas f enduras?...
Non terresges los terrores
Terres^ientes?...
Non terresges los temientes
É temerosos temores?...
GXLIX.
Di, ¿non temes los bramidos
De la entrada tenebrosa,
Nin de la selva espantosa
Los sus canes é ladridos?
BiÁs. Temer se deven las cosas
Que han poder
De nugir é mal fa^er:
Otras non son pavorosas.
EL MARQUÉS DE SANTILLANA. (5
CL.
Fortuna. Ya las terresgíó Theseo
É dubdólas el Algídes,
Duques expertos en lides,
É temiólas Peritheo.
BiAs. Diges quando Proserpina
Fué robada?...
Non gogó dessa vegada
La congregación malina.
cu.
Fortuna. De los dioses celestiales
Las estygias son temidas:
Non temes las Eumenidas,
Nin los monstruos ynfernales,
Nin los ojos inflamados
De Gharon?
BiAs. Non, nin toda la región
Do se penan los culpados.
GLII.
Ga si las fablas vigor
Han, asy como lo muestras,
A las ánimas siniestras
Es tal terror ó temor:
Non á mí, ca yo non temo
Sus tormentos;
Mas passar con los exentos
Á vela tendida ó remo.
GLIII.
Fortuna. En el proffundo del huerco
Á do tú non cuydas, Bias,
Asy como vogerías
9$ UUGOS CA5TBÍXÁ2IOS.
Impiden el passo al paerco.
Te £aré penar ^ient años.
Dentado
Qae non seas sepultado,
Porque non queden tus dapños.
GLir.
BiAS. Ó quánto ligeramente
Con la buena confianza
Passa qualquier tríbulaága
É quassi de continente!...
Pues ya prueba, si pudieres.
De nugirme;
É non creas reducirme
Á tus frivolos quereres^
CLV.
Sea la perturbación,
Empachos ó detenencia,
Contrastes ó resistengia
Como tú diges, ó non;
Ca disuelto de las ligas
Corporales,
Non temo ya algunos males
Contrarios, nin enemigos.
CLVI.
Mas dexada la siniestra
Carrera, do los culpados
Cruelmente son cru^iados,
É prosiguiendo la diestra,
Miraré con ojo fíxo
El ardor
Del que, sin algund temor,
Ha fecho mal ó lo dixo.
T
i
EL MARQUÉS DE S ANTILLANA. 97
CLVII.
É la suelta man^ebez
De los tytanos, gigantes
Impremidos ó penantes
De la non sana vejez;
Porque soberbios temptaron
Offender
Al tenante Júpiter,
Lo qual de fecho assayaron.
CLVIII.
É los Aloydas que fueron
De tan extrema grandeva,
Que por su grand fortaleza
Se cuydaron é creyeron
Las celestiales alturas
Corromper,
Muy dinos de poseer
Las tartáreas fonduras.
GLIX.
E punido Talamona
De la misma punigion;
Porque la veneración
Deífica se ragona
Usurpar quisso, tronando
En el Ida,
Donde le tajó la vida
El Alto, fulgureando.
GLX.
E las entrañas de Tygio,
Que por el buytre roydas
Son é nunca despendidas,
Tomo n.
i
08 LÍBICOS CASTELLANOS.
Pena de so maleficio:
E los laphitas temientes •
La grand peña.
Que en somo se les despeña.
Al creer de todas gentes.
CLXI.
Ni serán á mí vedadas,
Por mis delicias nin males.
De las furias infernales
Las mesas muy abastadas:
Nin asv mesmo los lechos
Bien ornados;
Ca non fueron quebrantados
Por mí los sanctos derechos^
CLXII.
Nin las voges de Phlegías
Me farán algund espanto,
En aquel horrible canto
Que todas noches é dias
Fa^en los que corrompieron
Sus deodos,
E por otros tales modos
Á los dioses offendieron.
GLXIII.
É los cíclopes dexados
En los sus ardientes fornos,
Saliré por los adornos
Verdes é fértiles prados,
Do son los campos rosados
Elíseos,
Do todos buenos desseos
Di^en que son acabados.
%
EL MARQUÉS DE S ANTILLANA. 99
CLXIV.
Do cantando, tañe Orpheo,
El sacerdote de Thra(;ia,
La lyra con tanta grafía,
Ca se cuenta su desseo.
Ya sé obtuvo de Cerbero
Libertando
Eurídíge, cómo é quándo,
Bien es cuento placentero.
CLXV.
Desta tierra su apparien^ia,
Segunt que se gertífíca
Por muchos é testifica,
Es de muy grand ex^ellengia;
É pintura tan fermosa,
Que bien muestra
Ser fábrica de la diestra ' .
Sabia mano, é poderosa.
CLXVI.
Allí las diverssidades
Son tantas de las colores,
Recontadas por auctores
De grandes auctoridades:
Ca estas nuestras pinturas
Cerca d ellas,
Son como lumbre d'estrellas
Antel sol en sus alturas.
CLXVII.
En aquellas praderías
É planicies purpuradas
Di^en que son colocadas,
i«>0 líbicos castellanos.
Á peq>eiaales dias.
Las personas, que fayeron
Los delitos.
E los rectissimos rilas
Goardaron é mantovieron.
CLXTIII.
Estas gentes exemidas
Son de las enfermedades:
Han prorrogadas edades,
Demás de las nuestras ridas;
Son de mas rivos sentidos
É saber.
Mas prestos en discemer,
En sus labias mas polldos.
CLXIX.
Selvas en esta región
SQn-é florestas fermosas:
De fnictales abondosas,
FloresQen toda sa^on.
Aguas de todas maneras,
Perenales
Fuentes é ríos cabdales,
É muy fértiles riberas.
GLxr.
Eridano mansamente
Riega toda la montaña.
Sin reguridat nin saña,
Mas con un curso placiente:
Cuyas ondas muy suaves
Fagen son,
É dulge modulación
Con los cantos de las aves.
EL MARQUÉS DE SANTILLÁNA. ^104
GLXXr.
E aquellos mesmos offigios
Qu'en esta vida siguieron;
Quales é más les ploguieron.
Son alli sus exergi^ios:
Los unos con instrumentes
É cantares
Cantan loores solares,
E otros se muestran sgíentes.
GLXXII.
É todas las nobles artes
É por metropología
Las regan con alegría;
Todas juntas é por partes.
E con luengas vestiduras
Gravedat
Muestran, con grave honestad
Las sus commQndables curas.^
GLXXIII.
Hánse alli piadosamente
Todos los tiempos del año:
Frío non les fage daño,
Nin calor por consiguiente:
De guissa que los fructales
Que alli viven,
Segunt cuentan é descriven,
Sont por verdor inmortales.
CLXXIV.
Otros siguen los venados,
Passeando las veredas
So las frescas arboledas;
102 LÍRICOS CASTELLANOS.
E por los altos collados,
Con diyerssidad de canes
Su querer
Satisfagen á plager,
Sin congoxas nin afanes.
CLXXV.
É si fueron caladores,
Alli de todas maneras
Fallan cagas placenteras,
Nobles falcones é agores.
Otros corren á tablados
É otros dangan,
É todas cosas alcanzan,
Sin astucia nin cuydados.
CL3CXVI.
Aun son alli fabricados
Templos de mucha excelencia,
Dioses con grand eminencia
Destas gentes adorados.
Unos con otros confieren
Las respuestas
Muy ciertas é manifiestas
Daquello, que les requieren.
CLXXVII.
Quales el Febo é Diana,
En la insola Delphós
NasQieron arabos á dos,
E la su lumbre diáfana,
Digen ser vistos alli
Actualmente,
■Yittoriosos del serpiente
E de Acteon ansy.
EL MARQUÉS DE SANTILLÁNA. iO^
CLXXVIir.
Mas á la nuestra morada,
Do las ánimas benditas
Tienen sus sillas conscriptas,
Más de lueñe es la jornada:
Que son los celestes senos
Gloriosos,
Do tríunphan los virtuosos
E buenos en todos genos.
CLXXIX.
Este camino será
Aquél, que faré yo Bias
En mis postrimeros dias,
Si te plage ó pessará,
Á las bienaventurangas;
Do cantando
Viviré, siempre gomando.
Do gessan todas mudanzas.
GLXXX.
Fin é conclusión.
Yo me cuido con ra^on,
Mera justicia é derecho,
Averte por satisfecho:
E asy fago conclusión^
E sin vergüenza ninguna
Tornaré
Al nuestro thema, é diré:
¿Qués lo que pienssas, Fortuna?
t04 líricos castellanos.
Doctrinal de Primados
fecho á la muerte del Maestre de Sanctiago, D. Alvaro de
Luna, donde se introduce él autor, (ablando en nombre det
Maestre.
Vi Ihesoros ayuntados
Por grand daño de su dueño:
Asy como sombra ó sueño
Son nuestros días contados.
É si fueron prorrogados
Por sus lágrimas á algunos,
Destos non vemos ningunos,
Por nuestros negros peccados.
Abrit, abrit vuestros ojos:
Gentíos, mírat á mí:
Quanto vistes, quanto vi
Fantasmas fueron é antojos.
Con trabajos, con enojos
Usurpé tal señoría:
Que si fué, non era mía.
Mas endevidos despojos.
Casa á casa jguay de mí!..
É campo á campo allegué:
Cosa agena non dexé;
Tanto quise, quanto vi.
Agora, pues, vet aqui
Quanto valen mis riquezas,
Tierras, villas, fortalegas,
Tras quien mi tiempo perdíl...
;0 fambre de oro rabiosa!...
¿Quáles son los coragones
Humanos, que tú perdones
En esta vida engañosa?...
BL MARQUÉS DE SAKTILLANA. 405
Maguer farta, querellosa
Eres en todos estados,
Non menos á los passados
Que á los presentes dapñosa.
¿Qué se fi^o la moneda
Que guardé, para mis daños,
Tantos tiempos, tantos años-
Plata, joyas, oro é seda?...
Ca de todo non me queda
Sinon este cadahalso...
Mundo malo, mundo falso,
Non es quien contigo puedal...
A Dios non refferí grado
De las gragias é mercedes.
Que me ñqo quantas vedes,
E me sostuvo en estado
Mayor é más prosperado.
Que nunca jamás se vio
En España, nin se oyó
De ningund otro privado.
Pues vosotros que corredes
Al gusto deste dulgor,
Temet á Nuestro Señor...
Si por ventura queredes
Fabricar vuestras paredes
Sobre buen pimiento aosadas;
É serán vuestras moradas
Fuertes, firmes, non dubdedes.
Guardatvos de mal vivir,
Pues canes á noche mala
Non ladran, nín es quien vala,
Si Dios lo quiere punir.
¿Qué os presta el refuyr
Nin contrastar á su yra?...
Si s'aluenga, non se tira,
á
406 LÍRICOS GÁSTBLLANOS.
Nin se puede resistir.
Ga si fuy deshonestado,
Ó si quise proveer,
Bien se me deve creer;
Mas contrastar lo fadado,
Ó forjar lo ques forjado
Á Dios solo pertenesce;
Pues quien no se lo meresge,
Passe por lo destinado.
Deste favor cortesano
Lo que nunca sope, sé:
Non advertí nin penssé
Quánto es caduco é vano.
Asy que de llano en llano,
Sin algund temor nin miedo,
Quando me dieron el dedo,
Abarqué toda la mano.
Mal jugar fage quien juega
Con quien siente maguer calle:
De lo que figo en la calle
¿Quien es el que se desniega?...
Ambigion es cosa giega
É resgibo dissoluto:
Poder é mando absoluto,
Fí de madre es quien lo niega.
Lo que non fige, faget,
. Pavoridos é privados:
Si queredes ser amados.
Non vos teman, mas temet.
Templat la cúpida set;
Consejat rettos juygios;
Esquivat los perjudigios;
La ragon obedesget.
Ca si fuéredes medidos
En resgibir, non dubdedes
EL MARQUÉS DE SÁNTÍLLANA. 407
Con mucha ra^on faredes
Á los otros comedidos.
Los discretos é sentidos
Pedirán, quando sirvieren:
Los otros, quando pidieren,
De poco les soys tenidos.
Por tanto lo que diré,
Gentes de la nuestra Esperia,
Acerca desta materia,
Avetlo como por fóe.
De todos me enseñoreé
Tanto, que de mi señor
Guydava ser el mayor,
Fasta que non lo cuy dé.
Ca todos los que privaron
Con señores é con reyes.
Non usaron tales leyes
Como yo, nin dominaron •-
Por tal guissa, nin mandaron
En ^evil nin criminal
Á todos en general,
Nin piensso que lo penssaron.
Todo ome sea contento
De ser, como fué su padre;
La muger, quanto su madre, '
E será devido cuento.
Bien permito, si buen viento
Le viniere de privanza,
Lo resgiba con templanza;
Con sesso, é pesso é buen tiento.
¿Qué diré, sinon temedes
Tan grand eclipse de luna
Quál ha fecho la fortuna.
408 LÍBICOS CASTELLANOS.
Por tal que vos avisedes?...
Flge gracias é mercedes,
Non comí solo mi gallo;
Mas ensillo mi cavallo
Solo, como todos vedes.
Pero bien lo meresgf,
Pues á quien tanto me figo,
Fi^e por qué me desfigo:
Tanto m'ensoberbesgíl,..
Pues si yo non reflferí
Las gragias que me figieron.
Si non me las reffíríeron,
Non pida lo que non di.
Esta es egual menssura,
Pero non dina querella:
La ragon asy lo sella
E lo afirma la escríptura.
Piensse toda criatura
• Que según t en esta vida
Midiere, será medida,
De lo qual esté segura.
Fuy de la caridat
E caridad me fuy ó:
¿Quién es el que me siguió
En tanta nesgossidat?...
B'uscades amor?... amat...
Si buenas obras, fagetlas:
E si malas, atendetlas
De gierta gertinidat.
Ca si lo ajeno tomé
Lo mió me tomarán:
Si maté, non tardarán
De matarme, bien lo sé.
Si prendí, por tal passé;
Maltray, soy maltraydo;
EL MARQl}és DE SANTILLÁNA. 409
Anduve buscando ruydo,
Basta assaz lo que fallé.
Aun á vuestros compañeros,
Amigos ó servidores,
Quanto mas á los señores,
8et domésticos, non fíeros.
Ca nuestros viejos primeros
Di^.en súfrense las cargas;
Pero non las sobrecargas
Nin los pessos postrimeros.
Son díverssas calidades.-
Non menos en los mayores
Qu'en medianos é menores,
Hay grandes contrariedades:
Pues, privados, que privados
Estudiat en las seguir;
Ca non se pueden servir
Mejor que á sus voluntades.
Unos quieren repossar,
A otros plagen-las guerras,
A otros campos é sierras,
Los venados é cagar.
.Justas otros tornear,
Juegos, deleytosas dangas;
Otros tiempos de bonanzas.
Sacrificios contemplar.
Dexat vuestra voluntat,
E faget sus voluntades.
Aquellos que desseades
Favores, prosporidat,
Honores e utílidat:
Mas guardat é non querades
Extremas extremidades;
Mas siempre vos moderat.
440 LÍBICOS CASTELLANOS.
Fasta aquí vos he contado
Las cabsas, que me han traydo
En tan estrecho partido,
Qual vedes que soy llegado.
Agora, pues, es forjado
De Ca^er nueva carrera,
Mudaremos la manera
Del progesso progessado.
Ga sí de los curíales
Yerros tanto me reprehendo^
¿Qué faré, si bien lo entiendo,
De mis peccados mortales?...
Ca fueron tantos é tales
Que, sin mas detenimiento,
Non dubdo mi perdimiento.
Señor, si tú non me vales.
Pues yo, peccador errado
Más que los más peccadores,
Mis delictos, mis errores.
Mis grandes culpas^ culpado
Confiesso, muy enclinado
A tí. Dios, EterncT Padre,
E á la tu bendita Madre,
E después de grado en grado,
A todos los gelestíales
Por orden de theología,
A la sacra gerarchía
E coros angelicales.
En especie é generales,
Los fínojos encunados,
Vos confiesso mis peccados
Mortales ó veniales.
E á vos, que las humanales
Vestiduras resgebistes
EL MARQUÉS DE SANTILLANA. 444
E velando oonseguistes
Las sessiones eternales,
Mis obras torpes é males
Confíesso, triste gimiendo,
E los mis pechos firiendo,
Diré quántos son é quáles.
De los tus diez mandamientos,
Señor, non guardé ninguno,
Nin limosnas nin ayuno,
Nin quaresmas nin advientos*.
Nin de tales documentos,
Puestos só christiano yugo.
Non los fige nin me plugo,
Mas todos tus vedamientos.
A qualquiera peccador
O que más ó menos yerra.
Un peccado le dá guerra
O se le fage mayor.
A mí quál sea menor
De los siete non lo sé;
Porque de todos pequé
Egualmente, sin temor.
Non ministro de justigia
Eres tú, Dios, solamente;
Mas perdonador clemente
Del mundo por amigigia.
Mi soberbia y mi cobdigia,
Yra é gula non te niego,
Perega, lasgivo fuego.
Envidia é toda malígia.
Los menguados non farté:
Alguno, si me pidió
De vestir, non lo falló,
Nin los pobres regepté.
Captivos non los saqué.
i
442 LÍRICOS CASTELLANOS.
Nin los enfermos cuytados
Fueron por mí visitados,
Nin los muertos sepulté.
Ciertamente tantos males
Fi^e, que solo penssarlos
Muero ¿qué será penarlos,
Generales é espegiales?...
Passos, puentes, hospitales,
Donde fuera menester.
Se quedaron por fager,
ParesQe por las señales.
Cay con los que peccaron;
Pues levánteme. Señor,
Con los que con grand dolor
Absueltos se levantaron.
Misericordia fallaron
Aquellos que á tí vinieron,
E sus culpas te dixieron
E gimiendo, las lloraron.
Grandes fueron mis peccados,
Grand misericordia pido
A tí, mi Dios infínydo.
Que perdonas los culpados.
Quantos son canonigados
E vueltos de perdición,
Solo por la contrigion
Son sanctos sanctifícados.
Non desespero de tí.
Mas espero penitengia;
Ca mayor es tu clemengia
Que lo que te meresgí.
En maldat envejesgí;
Mas demandóte perdón:
Non quieras mi dapnagion.
Pues para peccar nasgí.
EL MARQUÉS DE SANTILLANA. i I 3
Mas sea la conclusión
Que de todos mis peccados,
Confessados é olvidados,
Quantos fueron, quantos son,
Señor, te pido perdón:
£ á vos, maestro d'Espína,
Honesta persona é dina.
De su parte absolución.
Cabo,
Cavalleros é perlados,
Sabet é sepa todo onbre •
Queste mi sermón ha nombre:
DOTRINAL DE LOS PRIVADOS.
Mis dias son ya llegados
E me dejan dende aquí;
Pues rogat á Dios por mí.
Gentes de todos estados.
]le9ir contra los aragoneses*
Uno pienssa el vayo
É otro el que lo ensilla:
Non será grand maravilla,
Pues tan gerca viene el mayo,
Que se vistan negro sayo
Navarros é aragoneses,
É que pierdan los arneses
En las faldas de Moncayo.
El que arma manganilla
Assaz veges cae en ella:
Si s'engiende esta gentella
Quemará fasta Qegilla.
TFoMo n. 8
f li LÍRICOS CASTELLAXOS.
Los qoe son desta quadrílla
Soenan siempre e van sonando^
É quedarse han santiguando
Con la mano en la maxilla.
Tal se pienssa santiguar
Que se quebranta los ojos:
Son peores los abrojos
De cojer que de sembrar.
Ni por mucho madrugar
Non amanesce mas avna.
É á las ve^es faz pecar.
Muchos muestran ardide<^a;
É cobríendo grand desmayo.
Aunque placa canta Payo,
De aquesta en su cabo rega.
El escasso, con franquea
Da de lo axeno á montones:
Los que son cuerdos varones
Ríense de tal simpleza.
Fin.
Pues en fingir de proeja
Todo el mundo es oppíniones;
Pero sus consolaciones
Todas serán con tristeza.
(O
Respuesta de Juan de Dueñas*
Aunque visto mal argayo,
Rióme desta fablilla;
Porque algunos de Castilla
(1) Falta en el códice original este yerso.
%
«I
EL MARQUÉS DE SÁNTILLANA. 445
Chirlan mas que papagayo.
Ya vinieron al enssayo
Con aquellos montanyeses:
Preguntatlo á cordoveses
Cómo muerden en su sayo.
Atal trahe á Terradilla
Que por esso no es doncella;
Nin la muger non es bella,
Por tener mucha concilla.
El fídalgo que s'avilla,
De muy fuerte ymaginando,
Faga sus fechos callando,
Pues la guerra es en la villa.
Nin por mucho amenagar,
Non vos enganyen antojos
De cobrar nuestros espejos^
Más presto que por callar:
Ca más negra es de jurar,
Segunt mi sesso adevina:
La prueba, dona Marina,
Non puede mucho tardar.
Nin por vuestra fortaleza
No ay acá fasta el lacayo
Que vos dexe el capisayo.
Si non le days la cortega.
Mas con toda mi rudega
Juro, por mis oraciones,
Que más de quatro garlones
Busques la paz é fírmega.
Fin,
Bien fablar es gentileza,
Pues non cuesta grandes dones;.
Mas, segunt vuestras razones,
Non son de muy grand destreja.
116 LÍBICOS CASTELLANOS.
Sonetos fechos al itálico ai
Quál se mostrava la gentil Lavina
En los honrados templos de Laurencia
Quando solepni^avan á Heretina
Las gentes della, con toda férven^ia;
É qual pares^e flor de clavellina
En los frescos jardines de Florengia,
Vieron mis ojos en forma divina
La vuestra imagen é deal presencia,
Quando la llaga ó mortal ferida
Llagó mi pecho con dardo amoroso:
La qual me mata en pronto é dá la vida,
Me fa^e ledo, contento é quexoso.
Alegre passo la pena indevida;
Ardiendo en fuego» me fallo en reposo.
Quando yo só delante aquella donna,
A cuyo mando me sojudgó Amor,
Cuydo ser uno de los que en Tabor
Vieron la grand claror<que se rabona,
Ó quella sea fija de Latona,
Segund su aspetto é grande resplandor:
Asy que punto yo non hé vigor
De mirar fixo su deal persona.
El su grato fablar dulge, amoroso,
Es una maravilla ciertamente,
É modo nuevo en humanidat:
El andar suyo es con tal reposo,
Honesto ó manso, ó su continente.
Que, libre, vivo en captividad.
En el próspero tiempo las serenas
Plañen é lloran, resgelando el mal:
EL MARQUÉS DE SANTILLANA. 417
En el adverso ledas cantilenas
Cantan, é atienden al buen temporal;
Mas ¿qué será de mí que las mis penas,
Cuy tas, trabajos é langor mortal
Jamás alternan nin son punto agenas,
Sea destino ó curso fatal?..
Mas emprentadas el ánimo mió
Las tiene, como piedra la figura,
Fixas, estables, sin algund reposo:
El cuerdo acuerda, mas non el sandio;
La muerte veo, ó non me dó cura:
Tal es la llaga del dardo amoroso!..
Oy qué diré de tí, triste emispherio,
Ó patria mia, que veo del todo
Yr todas cosas ultra el recto modo,
Donde se espera inmenso lagerio?..
¡Tu gloria é laude tornó vituperio
E la tu clara fama en escuregal..
Por cierto, España, muerta es tu nobleza,
E tus loores tornados hacerlo.
¿Dó es la fée?.. ¿dó es la caridat?..
¿Dó la esperanga?.. Ca por cierto absentes
Son de las tus regiones é partidas.
¿Dó es justicia, templanza, egualdat,
Prudencia é fortaleza?.. Son presentes?..
Por Qierto non: que léxos son fuydas.
Coronación de Affossen Jordl*
La fermosa compañera
De Tithon se demostrava^
E las sus fustas bogava
418 LÍRICOS CASTELLANOS.
Contra la nuestra rivera;
E la mas confína esphera
A los mortales sentía
-La diurnal alegría,
Maguer fuesse postrimera.
E la notturna escuróla,
Como vencida, fuía,
E sus péñolas cogía,
Aunque sintiesse gravera:
E como Aligheri rega
Do recuenta que durmió,
En sueños me paresgió
Ver una tal estrañeza.
Un prado de grand llanura
Veía, con tantas flores,
Que sus diverssas colores
Ocultavan la verdura,
Odífferas sin messura;
En torno del qual passava
Un flúmen, que lo Qercava
Con su muy gentil fondura.
E por el fermoso prado
Grand compaña de doncellas
Vi venir, é todas ellas
En trage non usitado:
Cada qual archo embragado,
A manera d'Espartanas;
Las faldas non cortessanas,
Pero las flechas al lado.
Tal digen que Eneas vid o
A la ^ipriana, quando
Se le demostró, cagando
Cerca los reynos de Dido:
Por qual cabsa mi sentido
Al Eneyda recordando,
EL MARQUÉS DE SANTILLANA. ^119
Yide ser ellas del vando
De la madre de Cupido.
Entre las quales venía
A la parte de Levante
Un poderoso elephante.
Que en somo de sí traía
De fermosa geometría
Un castillo bien obrado:
Cómo era fabricado
Expresar non lo sabría.
Una dueña que vestía
Paños de claro rubí
Entre sus almenas vi;
De quien por gierto diría
Que la su philusomía
E forma non era humana,
Nin de la regla prophana
De la terrestre baylía.
E los cabellos de oro
Le vi que me pares^ían,
Flamas que resplandesgían,
O formas del alto choro:
La hermana de Polydoro,
Loada de fermosura,
Non ovo atal apostura,
Si yo la verdal disfloro.
Anduvieron de tal guissa
Aquesta tan noble gente
Fasta gerca d'una fuente,
Con placiente gOQO é risa:
En el convite d' Elisa
Non se ñqo tan grand fiesta,
Como en aquella floresta,
Que mi progesso devisa.
Non tardaron de poner
420 LÍBICOS CASTELLANOS.
Cabe la fuente una silla,
Tan fermosa á maravilla
Ques grave de lo creer:
Ca su grand resplandescer
Toda vista contrastava:
Asy que me denegava
El vero reconos^er.
De rubíes é diamantes
Era la masonería,
E de gruessa perlería
Las lizeras circunstantes;
Esmeraldas rutilantes,
E ^.affíres orientales
Avia tantos é tales.
Que non bastan consonantes.
Volví al siniestro lado,
E vi tres magnos varones,
Que las sus dispusigiones
Denotavan grand Estado:
Non vestían purpurado,
Nin hábito de seglares,
Mas en togas consulares
Los vi, si soy acordado.
E vi mas un cavallero^
Que delante ellos estava,.
E muy manso ragonava
E con vulto falaguero:
Mas por fablar verdadero
Su ragon non la diría,
Maguer que me paresgía
En la loqüela extrangero.
Todos quatro encontinent»
E non con própera priessa
Se fueron do la deessa
Era en su trono potente:
EL MARQUÉS DE SANTILLANA. i^í
Saluáronla reverente,
Segunt facerse devia:
Venus con grand alegría
Les fabló gragiosamente.
Generalmente ^essó
Brugído é todo tumulto,
E con muy honesto vulto
La deessa comentó
Su fabla, é les preguntó:
«Amigos, ¿dónde partistes
O de qué reyno venlstes?...
O qué barca acá passó
))En esta floresta mía,
A do non son otras gentes,
Sinon estas mis servientes
Que trayo en mi compañía?...
¿Por ventura es vuestra vía
Adelante, ó fasta aquí?...
Non regeledes de mí
De alguna descortesía.»
Los ñnojos inclinados
De los tres, uno respuso,
E altamente propuso
Por sus cursos ordenados.
Diciendo: — «Los diputados,
O Ydea, que á tí venimos]
Humilmente te pedimos
Que seamos escuchados.
»Como aquella que previenes
Entre todos los estados,
E los fages sojudgados.
Do mandas é por bien tienes:
¡O planeta! que sostienes
Todo valor ó virtut.
Amada de juventut,
itt LÍRICOS CASTELLANOS.
¿Quién recontará tus bienes?
»0 luz eterna é diaffána.
Fúlgida é neta claror,
Madre del primer amor
E de Júpiter gercana!...
Mas fermosa que Diana,
Materia de dictadores,
E de fíeles amadores
Fortale^ soberana!...
»Deessa, los illustrados
Valentíssimos poetas,
Vistas las obras perfetas
E muy sotiles tractados.
Por Mossen Jorde acabados,
Supplican á tu persona
Que resQiba la corona
De los discretos letrados.»
Al afTeto replicando,
Les dixo: — «Pues satisface
Su sgiengia é nos aplage,
Yo mando, determinando.
Que non punto dilatando,
Resgiba en nuestro vergel
La corona de laurel.
Que impetró poetigando.»
El prelocutor sgiente
Que en el principio propuso.
Regraciándole, respuso
Su satisfacer prudente,
E dixo:— «El grand eloqüente
Homero é el Mantuano
E yo tercero Lucano,
Te lo damos por serviente.»
A las manos fué trayda
Por una gentil doncella
EL MARQUES DE SANTILLANA. 423
A la manífíca Estrella
Una. guirlanda escogida:
E dada é resgebida
Fué con tal solepnidat
Qual yo jamás por verdat
Non vi en aquesta vida.
En tal guissa se partieron
Los poetas todos quatro
Del selvático theatro,
Desque su fecho expidieron:
El camino que siguieron
Non recuenta mi tractado,
E basta lo progessado
Para el acto que finieron.
Querella de amor*
Ya la grand noche passava
E la luna s' escondía:
La clara lumbre del día
Radiante se mostrava:
Al tiempo que reposava
De mis trabajos é pena,
Oy triste cantilena,
Que tal cangion prOnunciava:
Amor cruel é bryoso,
Mal aya la tu altera,
Pues non fages igualega,
Seyendo tan poderoso.
Desperté como espantado
E miré dónde sonava
El que d'amor se quexaba,
Bien como dapnifícado:
Yí un orne seer llagado
124 LÍRICOS CASTELLANOS.
De grand golpe de una flecha,
E cantava tal endecha
Con semblante atribulado:
tfDe ledo que era, triste
¡Ay amor!... tú me tomaste.
La ora que me tiraste
La señora que me diste.»
Pregunté: ('¿Por qué fagedes,
Señor, tan esquivo duelo,
O si puede ayer consuelo
La cuyta que padesgedes?...»
Respondióme: «Non curedes,
Señor, de me consolar;
Ca mi vida es querellar,
Cantando asi como vedes:
»Pues me fallesQÍó ventura
En el tiempo del plager,
Non espero aver folgura,
Mas por siempre entristecer.»
Díxele: «Segunt paresQe,
La dolor, que vos aquexa,
Es alguna que vos dexa
E de vos non s'adolesQe.»
Respondióme: «Quien pades^e
Cruel plaga por amar.
Tal canción debe cSntar
Jamás, pues le pertenesge:
»Cativo de miña tristura,
Ya todos prenden espanto,
E preguntan qué ventura
Es, que m*atormenta tanto.»
Díxele: «Non vos quexedes,
Ca non soys vos el primero,
Nin seres el postrimero
Que sabe del mal, que avedes.»
^
EL MARQUÉS DE S ANTILLANA. 425
Respondióme: «Fallaredes
Que mi cuyta es tan esquiva,
Que jamás, en quanto viva,
Cantaré, segunt veredes:
«Pero te sirvo sin arte:
¡Ay amor, amor, amorl...
Grande cuyta de mí nunca se parte.»
«¿Non puede ser ál sabido
(Repliqué) de vuestro mal,
Nin de la cabsa especial
Por qué asy fustes ferido?»
Respondió: «Troque é olvido
Me fueron asy ferir.
Por do me convien degir
Este cantar dolorido:
)>Crueldat é trocamento
Con tristeza me conquiso;
Pues me lexa quien me priso,
Ya non hey amparamento.»
Su cantar ya non sonava
Segunt antes^ nin se oía;
Mas manifiesto se vía
Que la muerte lo aquexava.
Pero jamás non cessava
Nin cessó con gran quebranto
Este dolorido canto,
A la sagon que expirava:
«Pois plager non poio aver
A meu querer, de grado
Seray morir, mays non ver
Meu ben perder, cuytado.»
Fin.
Por ende quien me creyere,
Castigue en cabega agena;
í±6 LÍaiCOS CASTELLANOS.
E non entre en tal cadena
Do non salga, si quisiere.
El planto que fi^o Pantastlea.
. Yo sola membranga sea,
Enxemplo á todas personas:
La triste Pantasilea,
Reyna de las amazonas.
Ector, que gloría possea,
Amé, por donde muríesse;
E el triste, que amar dessea
Ya mí planto é fin oyesse.
Sola yo, reyna amazona,
Nas^í, porque amar deviesse
Ector mas que otra persona:
Cuytada, nunca lo viesse!...
Sola yo, la mal fadada,
Quiso Amor que fenesgiesse
Amando, é non fuesse amada,
Nin quien amé conosgiesse.
Por fama fuy enamorada
Del que non vi en mi vida:
Por armas ven^í ¡cuytadal...
E fuy por fama vencida.
Yo vengué la reyna Orithia
D*Hércules é Menelida;
Domé la gente de Scythia
Salvaje, ensobervesgida.
Di vengan^^a de Theseo
A Ypólites offendida:
Ven^í al rey Oristeo,
Cobré la Syria perdida.
EL MARQUÉS DE SÁNTILLANA. 4^
En estorias, quantas leo
Non fallé quien me vengiesse,
Salvo Amor é buen desseo
De un solo que bien quisíesse.
Sintiendo por quien moría
La cruel guerra, en que fuesse,
Partí de mi señoría
Valer lo que me valiesse.
Faciendo la lengua vía
Contra las partes de Frigia,
Las buelfas mortal feria
En el desierto de Lydia.
Los alarbes combatía,
Vencí los fuertes sy reñios;
Ganó por*donde venía
Fasta los montes armenios.
Caminando en claro día,
Desseo que me guiava,
Vi Troya do paresgía
E sus torres demostrava.
Tanta fué mi alegría
Qual la del que bien amava:
Cada passo que movía,
Placer se me acres^entava,
Vi la grand cavallería
E gente muy ordenada
De los griegos, que movía,
Por me vedar el entrada.
A las oras yo sandía
Por ver el que desseava
¡Qué fechos d'armas fagía,
E de qué son peleaval...
E ya el sol se retrahía
E la hueste bien reglada,
Quando Amor é su valía
438 LÍRICOS CASTELLANOS.
Les ganamos la jornada.
Yo venciendo ¿qué temía?...
Siempre teme quien bien ama,
Que en tal son non placería
Al poseedor de la fama.
Perlas, oro, orphebrería
Vestí á la puerta Tymbrea;
Verde é blanca chapería
Mis dongellas por librea.
;Con qué honor me resgebía
Príamo, rey soberano,
Duques, que non conosgía.
Reyes é pueblo troyano!...
Ector solo fallesQÍa:
Sin pena nin gloria alguna,
Quando reynar entendía.
La rueda volvió Fortuna.
E saliendo á resgebirme
El buen rey é su compaña,
Non pudo mas encobrirme
Su dolor, que era tamaña.
E sospirando por ver
El ome, que bien quería,
Respondióme: «Tu plagor
O y fenesgo en este día.»
Mares, diésteme vittoria
Que las batallas vengiesse,
Porque quedasse memoria,
Después que yo fenesgiesse.
Siendo alegre é placentera
Con el gusto que esperava
De Ector, que muerto era
A mi la nueva llegava.
¡O maldita sea la fada,
Cuytada, que me fadól...
EL MARQUÉS DE SANTILLANÁ 429
¡O madre desventurada
La que tal fija parió!
Amagona, reyna triste,
Del dios d'Amor maltractada,
En fuerte punto nasgiste,
O en algún ora menguada!
;0 triste!... mejor me- fuera
Que nunca fuera nasgida:
A lo menos non oviera
La muerte tan conosgida;
Cuytada é triste seyendo,
En mi fortuna penssando,
Mi cuyta é dolor plañiendo,
Con dios d'Amor raconando.
Venus, seguiendo tu estoria,
En mi daño consintiendo,
Hásme levado la gloria
D'amores que non entiendo.
Venus, de tanto servicio
Que te fice atribulada
De oragion é sacrificio,
¿Qué gualardon he sacada?...
¡O triste yo, sin ventura!...
Un amor tan desseado
La muerte, que non se cura,
A vérmelo asy robado!
Maldito sea aquel día,
Archiles, en que nasgiste!
Buen Ector ¿qué te fagía.
Que tanto mal me fegiste?
O reyna, ¿dó tu gemido.
Tu suspiro é tu quebranto?
Coragon enduresgido,
¿Cómo non mueres d' espanto?...
Señor, mientra tú viviste
Tomo n. 9
4
.1
430 LÍRICOS CASTELLANOS.
De mí fuste bien amado:
Agora que feneciste,
Nunca serás olvidado.
El buen Ector enterrado
Donde quiera que estoviesse
De mí será acompañado^
Cuytada, mientra viviesse.
¡O rey na desconsolada!...
Sé que me puedo llamar
La mas triste apassionada
De quantas saben amar.
E aquellas que non te amaron,
Señor, como yo te amé,
De sola vista gogaron
¡Mezquina! que non goqé.
Bien escura fué mi suerte,
Mi quebranto é mi dolor!...
Non deve reffusar muerte
La que pierde tal señor.
A mis cuytas remediava,
Coibdando resurgería;
Mas quando bien lo mirava.
Mayor planto é cuyta avía.
E ya el dia fallesgía
E la noche se a^ercava:
Mi alma se escuregía
E mi plager s'apocava.
Fin,
Porque partir me facían
De do el buen Ector estava,
Mis dolores mas cresQÍan
E mi pessar s'alargava:
De la grand pena que avía.
Lo mas que me consolava
EL MARQUÉS DE SAKTILLANA. 134
Era que presto morría,
Segunt el mal que passava.
Villancico
fecho por el marqués de Santillana á unas tres fijas suyas.
Por una gentil floresta
De lindas flores é rosas
Yide tres damas férmosas
Que de amores han reqüesta.
Yo con voluntat muy presta
Me llegué á conos^ellas:
Comentó la una dellas
Esta cangion tan honesta:
Aguardan á mí:
Nunca tales guardas vi.
Por mirar su fermosura
Destas tres gentiles damas,
Yo cobríme con las ramas,
Metíme só la verdura.
La otra con grand tristura
Gomengó de sospirar
E degir este cantar
Con muy honesta messura:
La niña que amores há,
Sola ¿cómo dormirá?...
Por no les fager turbanga
Non quise yr mas adelante
A las que con ordenanza
Cantavan tan consonante.
La otra con buen semblante
432 LÍRICOS CASTELLANOS.
Dixo: Señoras de estado,
Pues las dos aveis cantado,
A mí conviene que cante:
Dejatlo, el villano pene;
Vengúeme Dios delle.
Desque ya ovieron cantado
Estas señoras que digo,
Yo salí desconsolado,
Como ome sin abrigo.
Ellas dixeron: Amigo,
Non soys vos el que buscamos;
Mas cantat, pues que cantamos:
Sospirando yva la niña
E non por mí,
Que yo bien se lo entendí.
Slerranlllas*
SERRANILLA lA
Serranillas de Moncayo,
Dios vos dé buen año entero,
Ca de muy torpe lacayo
Faríades cavallero.
Ya se passava el verano,
Al tiempo que ome s'apaña.
Con la ropa á la tajaña
Engima de Boxmediano
Vi serrana sin argayo
Andar al pié del otero.
Mas clara que sale en mayo
El alva, nin su lucero.
. e
EL MARQUÉS DE SANTILLANA. 133
Díxele: «Dios vos mantenga^
Serrana de buen donayre.»
Respondió como en desgayre:
«;Ay! que en ora buena venga
Aquel que para Sanct Payo
Desta yrá nú prisionero.» -■
E vino á mí, como rayo,
Diciendo: «Presso, montero.» ^'
Díxele: «Non me matedes,
Serrana, sin ser oydo,
Ca yo non soy del partido
Dessos, por quien vos lo avedes.
Aunque me vedes tal sayo,
En Agreda soy frontero
E non me llaman Pelayo,
Maguer me vedes señero.»
Desque oyó lo que degía
Dixo: «Perdonat, amigo;
Mas folgat ora conmigo,
E dexat la montería.
A este gurron que trayo
Queret ser mi pargionero.
Pues me falles^ió Mingayo,
Que era conmigo ovejero.
Finida.
((Entre Torellas é el Fayo
Passaremos el febrero.»
Díxele: ((De tal ensayo,
Serrana, soy placentero.»
SERRANILLA II.*^
En toda la su montanna
De Trasmoz á Veraton
Non vi tan gentil serrana.
434 LÍBICOS CASTELLANOS.
Partiendo de Conejares,
Allá susso en la montaña,
^erea de la Travessaña,
Camino de Trasovares,
Encontré moga lozana
Poco mas acá de Annon, .
Riberas de una fontana.
Traía saya apretada
Muy bien pressa en la gíntura,
A guissa d'Extremadura
^inta é collera labrada.-
Dixe: «Dios te salve, hermana,
Aunque vengas d'Aragon,
Desta serás castellana.»
Respondióme: «Cavallero,
Non penssés que me tenedes,
Ca primero provaredes
Este mi dardo pedrero;
Ca después desta semana
Fago bodas con Antón,
Vaquerizo de Morana.
SERRANILLA III.^
Después que nasgí.
Non vi tal serrana
Como esta mañana.
Allá á la vegüela,
A Mata el Espino,
En esse camino
Que vá á Logoyuela,
De guissa la vi
Que me figo gana
La fructa temprana.
Garnacha traía
De oro, pressada
EL MARQUÉS DE S ANTILLANA. 435
Con broncha dorada,
Que bien relucía.
A ella volví
Diciendo ¡—«Lozana,
E soys vos villana?»
«— Sí soy, ca vallero;
Si por mí lo avedes
Decit ¿qué queredes?...
Fablat verdadero:»
Yoledixeasy:
«—Juro por Santana
Que non soys villana».
SERRANILLA IV.»
Por todos estos pinares
Nin en Navalagamella,
Non vi serrana mas bella
Que Menga de Manzanares.
Desgendiendol yelmo á yusso.
Central Bovalo tirando
En esse valle de susso,
Vi serrana estar cantando:
Saluéla, segunt es uso,
E dixe: «Serrana, estando
Oyendo, yo non m'excuso
De fager lo que mandares.»
Respondióme con uffana:
«Bien vengades, ca valí ero;
¿Quién vos trae de mañana
Por este valle señero?...
Ca por toda aquesta llana
Yo non dexo andar vaquero,
Nin pastora, nin síerrana,
Sinon Pasqual de Bustares.
»Pero ya, pues la ventura
136 LÍRICOS CASTELLÁKOS.
Por aquí vos ha traydo,
Convien en toda figura,
Sin ningunt otro partido,
Que me dedes la (pintura,
O entremos á braz partido;
Ca dentro en esta espessura
Vos quiero luchar dos pares.»
Desque vi que non podía
Partirme dallí sin daña,
Como aquel que non sabía
De luchar arte nin maña,
Con muygrand malenconía.
Ármele tal guardamaña
Que cayó con su porfía
^erca de unos tomellares.
SERRANILLA V.*
Entre Torres é Canena,
A ^erca de Sallogar,
Fallé mo^a de Bedmar,
Sanct Julián en buen estrena.
Pellote negro vestía
E lientos blancos tocava,
A fuer del'Andalucia,
E de alcorques se calgava.
Si mi voluntat agena
Non fuera en mejor logar.
Non me pudiera excusar
De ser presso en su cadena.
Preguntóle dó venía.
Desque la ove sainado,
O quál camino facía.
Díxome que d'un ganado
Quel guarda van en Ragena,
E passava al Olivar,
EL MARQUÉS DE SANTjíLLANA. 437
Por cojer é varear
Las olivas de Ximena.
Dixe: «Non vades sennera,
Señora; que esta mañana
Han corrido la ribera,
Aquende de Guadiana,
Moros de Valdepurchena
De la guarda de Abdilbar^
Ca de vervos mal passar
Me sería grave pena. » ,
Respondióme: «Non. enredes,
Señor, de mi compañía;
Pero gracias ó mergedes
A vuestra grand cortesía:
Ca Miguel de Jamilena
Con los de Pegalajar
Son passados á atajar:
Vos tornat en ora buena.
SERRANILLA VI.»
Moga tan fermosa
Non vi en la frontera,
Como una vaquera
De la Finojosa,
Faciendo la via
Del Calatraveño
A Sancta María,
Vengido del sueño
Por tierra fragosa
Perdí la carrera.
Do vi la vaquera
De la Finojosa,
En un verde prado
De rosas é flores.
Guardando ganado
V
438 LÍaíGOS CASTELLANOS.
Con otros pastores,
La vi tan gragiosa
Que apenas creyera
Que fuesse vaquera
De la Finojosa.
Non creo las rosas
De la primavera
Sean tan fermosas
Nin de tal manera,
Fablando sin glosa,
Si antes sopiera
D'aquella vaquera
De la Finojosa^
Non tanto mirara
Su mucha beldat,
Porque me dexára
En mi líbertat.
Mas dixe: aDonosa
(Por saber quién era),
¿Dónde es la vaquera
De la Finojosa?,,.
Bien como riendo,
Dixo: «Bien vengados;
Que ya bien entiendo
Lo que demandados:
Non es desseosa
De amar, nin lo espera,
Aquessa vaquera
De la Finojosa.TD
SERRANILLA VII.^
Serrana, tal casamiento
Non consiento que fagades,
Car de vuestro perdimiento,
Maguer non me conoscades,
EL MARQUÉS DE S ANTILLANA. 439
Muy grand desplacer avría
En vos ver enagenar
En poder de quien mirar
Nin tractar non vos sabría.
SERRANILLA VIH.»
Madrugando en Robledillo
Por yr buscar un venado.
Fallé luego al Colladillo,
Ga9a, de que fui pagado.
Al pié d'aquessa montaña
La que di^en de Borrosa,
Vi guardar muy grand cabana^
De vacas moga fermosa.
Si voluntat non m'engaña
Non vi otra mas graciosa:
Si alguna desto s'ensaña
Lóela su enamorado.
SERRANILLA IX.»
MoQuela.de Bores
Allá so la Lama
Púsom'en amores.
Cuydé que olvidado
Amor me tenía,
Como quien s'avía
Grand tiempo dexado
De tales dolores,
Que mas que la llama
.^ Queman amadores.
Mas vi la fermosa
De buen continente,
La cara plagíente.
Fresca como rosa.
De tales colores
442 ;lírigos castellanos.
Señor, mal se mueuen carros et carretas:
Do^ non remanesge la tu groria digna,
Acorre et consuela mi alma mesquina,
Pues son a ti claras las cosas secretas^
Señor, sy en arena sembró o en laguna,
Sé que la fanega non vino con giento:
Se pasan dies noches, non duermo la vna,
Asy me destruye la cuyta que siento,
Pasaron niis dias así como viento^
De ti non curando, mi Dios e mi Rey:
Pero, señor, creo que tu santa ley
Es de mis bienes rays e pimiento.
A ti la que luses mas que sol de mayo.
En que toue e tengo siempre gran fiapga.
Virgen, non oluídes tu pobre lacayo.
Que ya sobrepuja la mi tribuíanla,
Tu eres el puerto de la bien andanza,
Et ruega a tu fijo, señora, por mi.
Que por aquel tienpo que lo deserví
Llorando confiese la mi grand erranga.
Señor, sé et creo que tu me formaste
A tu santa ymagen de vna nonada.
Criando mi alma me biuificaste
En ley berdadera por ti confirmada:
Señor, aquel dia de la grant jornada
Que desde la tierra al palo subiste,
A mi Redimiente tu muerte presiste.
Mi ánima la tiene muy bien decorada.
Señor, oluidando tu nonbre bendito,
Puse mi fianga en quien non deuia.
Por tales amigos pensó de ser quito
De muchos cuydados en que yo vevía,
Visto et prouado la su conpañía
Et quanto me monta todo lo seruido.
De todos entiendo que fue resgibido
EL MARQUéSÍ DE SANTILLANA. 443
Las honrras e grorias que yo meresQÍa.
Sy firme touiera en ti mi creencia
Fuera proueyda la mi grant querella,
Et fuera judgada la mi congiengia
Por el tu juysio mas claro que estrella.
De mi fantasía nasgió la centella
Porque de ti tengo verguengá e espanto,
Que si me quesiera cobrir de tu manto
Asy non jugaran comigo a la pella.
Válame^ señora, por dios penitencia, .
Que soy muy repiso desta caualgada^
Por esta, Señora, cesó la sentencia
Que contra Dauid estaua ordenada:
De la Madelena que fue perdonada
A muchos testigos dignos de creer
Bien puede Sant Pedro su signo poner
Si fue la tal cosa por el aprouada.
JUAN DE DUEÑAS.
Ij» nao de amor
que fiso Mosen loliaii de Daennas (1).
En altas ondas del mar
Navegando con fortuna,
Al tiempo vela ninguna
Non podiendo comportar,
Contrarios vientos á par
Sacudiendo las entenas,
Esf o rgé con velas buenas,
Mas ñon pude contrastar
Al grand poder de mis penas.
Nave de grande humildanza
Fis por compás ó velando.
En amor fortificando
Su camino de esperanza,
Las tablas de lealtan^a
lunctadas con discreción,
Empegadas de rason:
En la casa de tempranea
Servando iusto el timón.
Yo fise de fortalesa
El mastel et la mesana,
Las entenas de muy sana
(1) En uno de los códices qne contienen ésta composición
se lee una nota que dice: <s,Fecha en Ñapóles por Joan de Ducnyas
estando en prisión en la torre de Sant Vicente.))
Tomo U, 10
H6 LÍBICOS CÁSTELLAJÍOSu
Fusta naera syn cortesa;
É las xarcias de firmesa.
Las velas otro qae tal.
La sorra puse de sal.
Pistada, con grand destresa.
Con obediencia coral.
Desqoe vi la perfection
De aquesta preciosa nave.
En poder puse la llave
De discreta execucion;
É fise sota patrón
Largos tiempos, abstinencia,
Marinos á patiencia.
Conformes en opinión
Á singular diligencia.
Desque fué toda guarnida
De las cosas necessarias,
Contra fortunas contrarias
Noblemente bastecida,
Oferta siempre mi vida
Á servitud sin error^
Varé mi nave, sennor,
Con procesión ofrecida
Al templo del dios de amor.
Ta nunca tal fermosura
Vieron mis oios de cosa
En las ondas alterosa
Syn lado firme segura,
Do entré con vestidura
De grand amor estimada.
De asul et oro franiada,
Con tiseras de mesura
La falda bien cercenada.
Yo al puerto delectoso,
A la cola la mar calma,
JUAN DE DUEÑAS. 447
Mas llana que non la palma
En todo tiempo reposo;
Sentí gentil ^moroso,
De las bandas de Poniente,
Un ayre tanto plasiente,
Que de mis velas gososo,
Le físe rico presente.
Et mi nave toda una
Rompiendo las aguas vivas
Con defensiones passivas
Á contrastar la fortuna,
Como quien va por laguna
Contento del navegar,
En un puncto vi la mar
Sin obediencia ninguna
En rebelión singular.
Á las horas yo me velo
Con servicio en fil de roda,
Comportando la mar toda,
Desdennosa por el cielo.
Avisando con régelo
De las ondas desyguales,
Vientos et grupos mortales
Yi cobíertos con el velo
De los bravos temporales.
Á cuya fuerga los muros
Del contemplar et servir
Non podian resistir,
Nin los tove por seguros:
Tan espantables et duros
Eran los vientos foranos,
Otrosy los comarcanos,
Con los cielos tan escures,
Que non veía las manos.
Pero ya tanto el desmayo
448 LÍRICOS CASTELLANOS.
Non hobe por eos que viese
Que de ordenanza saliese,
Plegó de todo me ensayo,
Mas la potentia de un rayo,
Que en la mi nave cayó,
Velas y entenas rompió
Et levó todo al soslayo
Cuanto en la tolda falló.
Levóme los marineros
Armados de mi sin arte,
Otrosy la mayor parte
De mis polidos aperos;
Desclavóme los maderos
Del gobierno temperado,
Dejóme desamparado.
En los disiertos más fieros
De los mares engolfado.
É las velas ya rompidas,
Et la fusta descosida,
La xarcia toda rompida.
Las entenas esparcidas,
É las tablas corcomidas
Del gusano de cuydados.
Vi los másteles quebrados,
Las bandas todas caydas,
Los quartales derrocados.
Á la hora mi sentimiento
Turbado, si Dios me acorra.
Abracóme con la sorra,
Angustiado de lamento;
Con terrible desatiento,
Como rabioso trabado,
Yo me vi medio anegado,
Tornado ya syn aliento,
Temblando como asogado.
JUAN BE BUEÑAS. 449
La sorra, que defendía
A mi de las aguas fondas,
Quando llegaban las ondas,
Sennor, toda se fundía;
El cimiento ya cruxia
É las tablas desmentían,
Et los embates crescian.
Los vientos con grand porfía
Del mundo me desfasian.
¿Quién sufrió nunca dolor
Ygual de aqueste pesar?
¿Quién gustó nunca manjar
De tan amargo sabor?
¿Quién vio furia de amor
Derrocar tan ympunable
Fuerza tan syn amigable
Quanto yo non vi, sennor,
Un miedo tan espantable?
De aquesta pena mortal
Aquexado syn defensa,
Tormentado de mi piensa
Del grand temor desygual;
Fortuna descomunal.
Por demostrarse quién es,
Físome dar al través
En una playa de sal.
Do me deslísan los pies.
Lo qual, sennor, me destierra,
De tal guisa me embaraga.
Que las undas me dan caga, .
Los vientos me fasen guerra.
Las montannas et la syerra
Se me fasen desear,
Fortuna non da lugar
Que pueda tomar en tierra
Í50 líricos castellanos.
Nín me lange de la mar.
En esta pena padesge,
Rey poderoso, mí alma.
Que nin la mar fase calma,
Nín la playa me bastece;
Ante, Sennor, me aborresce
Cada cual de ellas por sy,
Y dando penas á mí
En mí cora(^on paresce
En todo quanto escrebí.
Yo, mirando como gio,
Mientras más cuyto la boga.
Que se rompe ya la soga
Del más noble tiempo mío,
Rey de summo poderío,
Querría mudar de posta
Navegando por la costa
En otro firme navio,
Do me valga de la osta.
El qual tengo comengado,
Non de madera de roble,
Mas de aquel cimiento noble
Que en Espanna es fundado,
Enpero, Sennor loado,
Nin de las tablas que sobran
Nin de aquellas que se cobran
Kon puede ser acabado
Sy uestras manos non obran.
Porque os pido por merged
En merged que me ayudéis,
Defendays et ampareys
Tras un grand firme pared;
Porque los lasos y red
Do la fortuna me guía
Rompa vuestra sennor ía,
I y
JUAN DE DUEÑAS. {'¿i
Mi Sennor; si non, sabed
Que la playa se desvya.
Fyn,
Sy mi lengua desvaría
Con la grand necessydat,
La vuestra serenidat
Perdone la culpa mia
Con discreción y bondat.
t\ > .
^ ' * ••■I
FERNÁN MOJICA.
Deslr de Moxlca*
— ¿Soys vos, desíd, amigo?
—¿Y quién, sennora?
— Un hombre que fasta agora
Syempre tuvo ley conmigo.
—En verdal, sennora, no,
Nunca conoscí tal hombre.
Mas desir vos he mi nombre,
É quigá podré ser yo.
— Ea pues, desid, sennor.
— Ahí vengo,
El propio nombre que tengo
Es favor de grand tristor.
Este fué por mi ventura.
Éste es por pena mia,
Éste sará todavía
Fasta nuestra sepultura.
— Pues desid, asy goseys.
—Sennora ¿qué?
— ¿Soes vos á buena fe?
Que mucho lo paregeys.
— Sennora, bien puede ser
Que le paresca algund tanto.
Mas sería mortal espanto
Poderlo bien paresger.
454 LÍRICOS CASTELLANOS.
— Sí, par Dios, que yo vos vi.
— ¿Sennora dó?
— Con amor quando llegó
Encubiertamente aquí.
— En verdat, sennor, vos iuro
Que bien sabéis certidumbre
Que nunca fué mí costumbre
De seguir amor, nin curo.
— Pues veo que muchos lo aman.
— Verdat es,
Pero todos los vereys,
Esos que suyos se llaman,
Muy más tristes que gososos,
Menos ledos que pagados,
Más perdidos que ganados.
De su bien todos quexosos.
— ¿Porque quereys desir mal?
— ¿De quién?
— De amor, si vos fiso bien.
— En verdat nin comunal,
Maguer su fama sea buena
El non se enpacha desarte,
Es un cruel que reparte.
Sin merescimiento, pena.
— Luego mal lo conosceys.
— Meior que á mi,
Que ya por él me perdí
Et desirves he quién es;
Amor es, mirad aquá.
Una animosa afection
Que nasce del coragon
É largos trábalos dá.
— Maravillóme de vos
De que pensat
Amor ser tal vanidat
FERNÁN MOJIGA. 4 55
Que de lleve piase á Dios.
— S^lvo si de claro amor
Qualquier ama sola una,
Á fin de orden comuna
Tal propósito es meior.
—¿En qué manera desis?
—En ésta;
Que si vos la vidaf honesta
Del más cierto amor seguís^
Vivires loada vida,
Honrada de las del mundo,
Acresceróys lo segundo,
Nuestra firme ley complida.
—¿Y tantos amores son?
—Yo lo diré,
Mas dubdo si sabré
Dar cierta declaración;
Amor rige tres estados,
El primero, celestial,
El segundo, temporal,
El tercer, de los casados.
Pues declarado el primero,
Hay notado,
Cómo en la divinidat
Es el amor verdadero;
El segundo es este trato
Que quiere la iuventud,
Donde mengua la salud
É persona en chico rato.
— Desid del segund amor,
Que me piase.
—Sabed que non satisfase
Á ningund su seruidor,
De trábalo en que lo vea,
Menos de pena que sienta,
/fbS LÍRICOS CASTELLANOS.
Esto me pone en afruenta
Que sus falsas artes crea.
—¿El tercero que olvidastes?
—Dicho es;
. En la copla lo veros
Setena si bien notastes,
Allí se fase mención
Del más poderoso amor,
Allí se puede salvar
Como en otra religión.
— Dexad eso et vengamos.
— ¿Á qué, sennora?
— Al hombre que se demora,
Cuya fabla comentamos.
Sy del me sabeys desir
' Agora de muerto ó vivo,
Que en poder leal cativo
Es perdido buen servir.
Por lo qual, si vos pluguiese,
Mandat
Que fuesse vuestra bondat
De faser que paresciesse.
— Par Dios, sennora, sy puedo,
Mucho me piase por cierto
De lo traer vivo ó muerto
É que lo veades gedo.
— ¿Será asy que lo traeres?
— Sennora, sy.
Que á mi paresger yo oy
Desir deste hombre dó es;
Mas habeys de declarar
Quánto há que se perdió.
Porque vaya cierto yo
Do lo entiendo de fallar.
¿Desque al amor dieron guerra
FERNÁN MOJIGA. 457
Es perdido?
— Sy, amigo, asy es sabido.
Mas sabed que en esta tierra
Es hombre por su contrario
En se querer demostrar,
Amor lo manda matar,
Et es de amor solitario.
— ¿Cómo puede eso ser?
—Como digo,
Que amor non busca testigo
Quando ha de parescer,
Ante mata occultamente
É nunca salva ninguno
Por estilo ynoportuno,
Syn fyn, medio, nyn presente.
— Ay, amigo, non creays.
— ^Y porque non crea
Su persona ser tan rea
Que murió como cuydais, '
Antes fallaréys ser preso
Que non muerto por querella.
Cativo sobre mar bella
Do non basta largo seso.
— Por ser vuestra voluntad
Á tanto detinimiento,
Soy á vuestro mandamiento
Con fyusa á lo probar.
Eso mesmo fased vos.
— Sennora, de mi creed.
Ora con vuestra merced.
—Vades, amigo, con Dios.
JUAN DE TAPIA.
Una canción qae fiso á la Condesa
de Baclianlco.
Fermosa gentil deessa,
La meior de casa Ursina,
Por virtud de fama digna,
De Buchanico Condesa.
Bien mostrastes lealtad
Á la casa de Aragón,
Sufriendo toda passion
Con fe, amor y verdat;
Defendiendo vuestra empresa
Contra Francia et casa Ursina,
Porque soys de fama digna,
De Buchanico Condesa.
Segunda Pantasilea
En armas et por amores,
Vos soys flor de las flores,
Fermosura vos arrea;
¡Oh graciosa aragonesa!
Por virtud vuestra divina
Seres de fama muy digna, *
De Buchanico Condesa.
En el templo de Diana
Celebrarán vuestra fiesta,
Donde será manifiesta
Á la población humana;
a
J
460 LÍRICOS CASTELLANOS.
Pues fesistes tal defesa
Por los planos et marina,
Sereys de fama muy digna,
De Buchanico Condesa.
Las gentes adorarán
Vuestras gesías y grand fecho,
Y las leyes por derecho
Syempre vos alegarán;
Sereys con las de la mesa
Loada en lengua latina,
Porque soys de fama digna,
De Buchanico Condesa.
Canción á la fija del Duque de Milán»
syendo él en presión.
Muy alta et muy excellente
Princesa muy generosa,
Más gentil et más fermosa
Que no el sol quando es luciente.
La luna teme de vos,
Gentil dama, et la Diana,
E las estrellas, par Dios,
Tanto sois bella et logana;
Yo, el triste padeciente, . .
Mé encomiendo á vos, sennora.
Más gentil et más fermosa
Que no el sol quando es lusiente.
La claridat escuresge
Ante vuestra fermosura,
La escuridat escuresge,
Tal es la vuestra figura;
La nieve, de vos presente.
JOAN DE TAPIA. 4 64
Se muestra ser otra cosa,
Tal es la vuestra graciosa
Cara muy resplandesciente.
El fuego faseys morir,
Muy discreta criatura,
Al cristal poneys tristura,
Las piedras faseys fuyr;
El carbonclo relusiente
Su esplendor monstrar non osa
Ante la vuestra graciosa
Cara muy resplandesciente.
El agua clara es turbada
Ante la vuestra mesura,
E todo miralle escura
Siendo allí vos presentada;
El rayo muy relusiente
Su claror mostrar non osa,
Ante la vuestra graciosa
Cara muy resplandesciente.
Última.
Árboles, aves et hierbas,
Los mundanos elementos,
Á todos fases contentos,
Á todas cosas contiemplas;
Los pexes de la corriente,
Qualquier animal reposa.
Viendo la vuestra graciosa
Cara muy resplandesciente.
Tomo II. H
LOPE DE ESTÜÑIGA.
A Lope de Estúñiga demandaron estrenas seys darnos^ é él
fiso traher seys adormideras, é ftsolas tennir^ la una blanca,
la otra asul, la otra prieta, la otra colorada, la otra ver-
de, la otra amarilla. É puso en cada una ddlas copla, é me-
tiólas en la manga, et fiso que cada una de las damas metie-
se la mano en la manga^ é que sacase aquélla con que
topase, et que cada una lo rescibiese en sennal de su ven-
tura. É las coplas son éstas:
PRIMERA.
LA BLANCA.
Ve, dormidera cuytada,
Llena de grand amargura.
Amarte syn ser amada
Fué siempre la mi ventura.
LA ASUL.
Bien segura puede estar
Qualquiera que me tomare,
Que nunca verá pesar
De cosa que bien amare.
LA PRIETA.
Dama de grand gentilesa,
Guárdete Dios de mi suerte,
- 1
164 LÍBICOS GASTELLAKOS.
La qual fué syempre trístesa,
May más áspera qae muerte.
LA COLORADA.
Á mi me llaman plaser,
Que fago tal iuramento
De nunca te fallescei ,
Por ningund mal nin tormento.
LA VERDE.
Esperanza los cpie esperan
Me suelen todos llamar.
Mas algunos desesperan
Por mucho tiempo esperar.
LA AMARILLA.
Á mí llaman complimiento
De verdaderos amores,
Mas las dubdas y temores
" Me ponen mucho tormento.
Canción,
Gentil dama esquiva,
De ty doy querella:
Fácesme que viva
Triste con mansiella.
Andaré llorando
Por tierras extrañas;
Mi cuerpo rasgando
Fasta las entrañas;
A todos mostrando
Mis cuytas tamañas
Ik
LOPE DB ESTÚÑI6A. . 165
E como me dañas
En edad novela.
Gemido profundo
Mi lloro despierte:
En todo me fundo
Sobre triste suerte,
Tal nascí en el mundo
Que codicio fuerte
Pasar ya la muerte
Por mucho que duela.
Libertad estava
Conmigo segura:
Amor la dexava
Vevir en folgura;
Porque te mira va
Vino fermosura,
Púsola en tristura
A do la encarcela.
En grand rason yase
De ti presomir
Que cierto te piase
Faserme morir,
Puesto que me fase
Mucho desmentir
El mi buen servir,
Sin otras cabtelas.
Querella.
;0h triste partida mía.
Causa de secretos males!
;0h cuidados desiguales,
Que destruyen mi alegría!
166 LÍRICOS GASTELL4N0S.
¡Oh qué tanto bien sería
Un partir de aquesta vida,
Porque en fin de mi partida
Et mi vida fenescida,
Non muriese cada dial
Mis males eran nascidos
Ante de mi nasgi miento;
En los signos de sabidos
Et planeta de perdidos
Fué mi triste fundamiento;
Et la rueda de fortuna,
Con el signo más esquivo,
Con la más menguante luna,
Me fadaron en la cuna
Para ser vuestro captivo.
Non porque vuestra figura
Con muchas virtudes dos
La cordura con mensura
Nin la vuestra fermosura
Eran nascidas, nin vos,
Mas porque habia de ser
Mandado de Dios asy
» *
Que nasciesse mi querer
Para tanto Vos querer,
Mucho más que quiero á mi.
E después f uestes nasgida,
Kas^ida con tal poder,
Con el qual muere mi vida
Syn poder ser defendida
De tan gran pesar haber
Como yo tengo queriendo.
Como yo tengo pensando.
Nunca cesso maldiciendo
:Mi vida, que bien serviendo
3!uere ya desesperando.
LOPE DE ESTÚÑIGÁ. i 61
Que de muerte la quitéis
Non vos demando, querida,
Et si vos morir la veis.
Non negáis que la matéis
Nin seréis de ella servida;
Que merged non pediría
De vida tan aborrida.
Porque muy meior sería
De perderla en este día
Que assy verla destruida.
Como fueron assignados
Mis dias para ser vuestro,
Aunque fueron apartados,
Ya por fuerza son tornados
Á servirvos más que muestro;
Piense vuestro pensamiento
Piedat muy virtuosa,
Et matad mi grand tormento,
Non por mi merescimiento.
Mas por ser vos muy piadosa.
Non podrían los amores
Del mundo todos iuntados
Igualar con mis dolores,
Nin se ygualen amadores
Nin pueden ser ygualados,
Porque mi querer sobrado
Á todos passa en amar.
Tanto que pienso cuitado
De morir arrebatado
Ó muerto m' han de fallar.
Si servitio merescistes
Non meresco giand pesar,
Et si vos me conoscistes
Para darme días tristes,
Non vos dejo de loar;
i<)H líricos castellanos.
Que, par Dios, después de aquella
Devota virgen María,'
De las otras sois estrella,
Nunca nascíó tal donsella
Como vos, sennora mia.
Otras suyas
Esforzando á ssi mismo estando preso»
Pues vuestra desauentura
Os ha puesto por el suelo,
Aqui do mora tristura,
En esta tiniebra escura
Conuiene tomar consuelo:
Que los discretos varones
Ni por mucha malandanza,
Ni por mas granes prisiones.
En sus nobles corazones
Nunca reciben mudanga.
Que con este seria cierto
Este mundo peligroso.
Que quien tiene mas concierto,
Lo que á la mañana es cierto
Á la noche es mentiroso.
Pues firmeza no hay ninguna.
No s'espera auer buen fruto.
Sino dañoso y corrupto.
Porque á nadie la fortuna
Nunca dio saluocondupto.
Y quien es mas ensalcado,
Esse está menos quieto.
Que por nuestro malpecado.
LOPE DE ESTÚÑIGA. 169
Pocas veces gran estado
Viene á manos de visnieto:
Y con este sobresalto
De trabajo {i) descendida,
¿Quién sossegará su vida
Pues de quien sube mas alto
S'espera mayor eayda?
Es de muy buena ventura
Aquel que nunca subió,
Pues que con ella assegura
De se sentir la tristura
Del triste que descendió.
Estos bienes mas contentos,
Pues no hay con qué sé sienta
De fortuna su tormenta,
Que los de cinquanta cuentos f
Todos cuentan esta cuenta.
Que los muy grandes señores
Que son en rica morada,
Son assi como las flores,
Que sus mayores fauores
Son quemados de la elada.
Pues do bien que poco dura
Guarda bien de tu memoria.
Que quien tiene mas victoria.
La triste desauentura
Es vezina de su gloria.
Que ya vimos Padresanctos
Con doIV)r y con afanes,
Con otros cien mil quebrantos,
Y aunque traen ricos mantos.
Tornados en sacristanes: .
Y también por otra parte
<1) Mejor lección parece "de tan bajo.,,
no LÍRICOS CASTELLANOS.
De muy baxos labradores
Muy altos Emperadores,
Porque fortuna reparte
Como quiere sus fauores.
Que los bienes que tenemos,
D'emprestado los tomamos,
Porque de contino vemos
Que vnas veces los perdemos
Y otras veces los ganamos.
Qu'es juyzio muy prouado,
Y por cierto verdadero,
Qu'en el mundo baratero,
De quien soys encarcelado
Soys después el carcelero.
Por ende, toda tristeza,
Desechad con alegría.
Sin que se muestre flaqueza,
Que la muy gran fortaleza
Dentro en el alma se cria.
Cabo.
Mas yo, como no perdi
Por mi culpa lo perdido.
Consuéleme que me vi
En lugar donde venci.
Aunque agora soy vencido.
Y pues ésta fué mi suerte.
No creays que por temor.
Ni por muy mayor dolor,
No menos me hallo fuerte
Que si' fuera vencedor.
LOPE DE ESTÚÑI6A. 471
Dezlr sobre la ^erca de Atlen^la.
(Inédito.)
Sabet do ños, margarida,
(.0 que razonan agora
De la gente defensora
Que non pudo ser vencida,
Ay, margarida.
;Ó gente que sin medida
Sobrastes los doze pares,
La qual la planeta mares
Para sí títio escogida,
De virtudes noblescida.
Encargada de verguenga,
Por dó pudo bien Atienga
Ser por armas defendida,
Ay margarida!
Como vistes la venida
Del señor Rey de Castilla,
Por las faldas de la villa
Vuestra gente fue salida,
La suya non resgibida
Con muy grandes alegrías,
De malas noches é dias
Fue por vosotros seruida.
Después desto fue reñida
La sentada del Real,
Faziendo guerra mortal.
Si nuestro señor cunplida
Vuestra voluntad fosera.
Jamas su villa non fuera
De biuas llamas ardida.
Por ver la cibdad sumida
-í
-172 LÍRICOS CASTELLANOS.
Con minas é con pertrechos.
Non gesaron vuestros fechos
A la defensa deuida,
Et non es cosa escondida
Que en tienpo de los romanos
Non fezieron ^amoranos
Fasaña mas átreuída.
Con voluntat encendida
Mas por fuerga que por af te
Defendistes bien la parte
Del otra cerca cayda,
Tanto que será sofrida
Por quien bondat nonjreprocha
Ser la fama de Anthiocha
En vosotros subgedida.
¡O quanto será cundida
V^uestra defensa valiente
En dotrina de la gente
Por memoria esclaresgida!
De nosotros resistida
La fuerga del Rey de España!
Con poco vuestra fasaña
Non podiera ser creyda.
Al presente destruyda
Aquesa villa paresce,
Et maguer non lo meres^e
Toda la gerca ron pida.
Ayna será subida
Tan alta como primero ,
Si el Señor Dios verdadero
Quiere dar buena finida.
Vosotros por cuya vida
Se deue rogar á Dios,
Fama dexastes de vos
En grant estima tenida.
LOPE DE ESTÚÑIGA. 173
La muerte punto temida
Mas antes menos pregiada,
Vuestra respuesta fue dada
Por la ley de la Partida.
Por gierto bien comedida
Vuestra veril defensión,
Deue con mucha razón
Por el mundo ser sabida. .
;0 quanto será ley da
Por quien de vos subgediere
La corónica que fuere
De vosotros escrevida!
Memoria que non olvida
A Sgevola que sin ruego
Puso su bra^o en el fuego
Por fallesger su ferída,
La vuestra fama tendida
Entre la notable gente,
Nunca será ciertamente
En menos onor tenida.
Firmeza que fue perdida
Por mucha desaventura,
La qual de su sepultura
Nunca pensó ser salida,
Por vosotros resurgida
Gradesgiendo vuestra enpresa
Para la redonda mesa
Todos juntos vos convida.
Vuestra virtud cometida
Con dádiuas é riqueza,
Nunca mudó su firmeza
Nin pudo ser corronpida,
Mas de cudi^ia partida
Canastos otra corona, .
De que Pedro Barahona
474 LÍRICOS CASTELLANOS.
Para sienpre se despida.
La verguenga que rayda
Fué de grant parte del mundo»
Llorando lloro profundo,
Toda de negro vestida,
Con presencia denegrida,
Faziendo lamentaciones,
En los vuestros corazones
Falló reparo ó guarida.
Non deue ser peresida
Vuestra fama de memoria,
Porque gozés de la gloria
Que tenes bien meresgida.
Por ser asi mantenida
La honrra con el deuer,
Qual jamas non pensé ver
De gente tan convalida.
Que si persona nasgída
Aquesto querrá tachar.
De razón es de pensar
Ser envidia conosgida.
Antes soes gente querida
Et de todos muy amados, •
Porque quedaos tan gendrados
Como plata derretida.
Non deue ser escondida
Otra virtut, Rebolledo,
Nin mucho menos el miedo
Fallar en vos acogida,
Por donde será tenida
Vuestra persona esforzada
En otra representada
Por todo el mundo esparcida.
Con voluntat non fingida
Mas antes de coragon
\
I
LOPE DE ESTÚÑrGA. 475
Tomastes la defensión
Desa gerca destruyda,
Mas tanto fortalecida
Fué luego por tal manera
A que muy ayna fuera
La hueste bien retrayda.
Troya, la muy conquerida,
Non pudo ser por las manos
De Ector é sus hermanos
Para siempre sostenida,
Quanto mas villa metida
En el regno de Castilla,
Que si non por m^irauilla
Podiera ser socorrida.
Como gente proueyda
De virtudes é nobleza,
Con singular ardideza
Discretamente regida,
Feziestes arremetida
Contra dó vistes la guarda
De guisa que su bonbarda
Fué por vosotros ávida.
Finida.
Pues deue ser fenes^ída
Mi fabla que mucho tarda,
Concluyo que sin reguarda
Taño luego de acogida.
SUERO DE QUIÑONES.
Canción (O-
Dezidle nuevas de mi,
Et mirat sí avrá pesar
Por el placer que perdí.
Contadle la mi fortuna
Et la pena en que yo vivo,
Et dezid que soy esquivo.
Que non curo de ninguna.
Que tan fermosa la vi,
Que m' oviera de tornar
Loco el dia que partí.
<1) (Cód. de la Bibl. PaUim, de S. M. Vil A 3,/oL 3,)
Tomo II. 12
^
1
i
FRANCISCO BOCANEftRA.
Serrana (4).
Llegando a Pineda
Del monte cansado
Serrana muy leda
Vi en un verde prado.
Vila, acompañada
De muchos gargones,
En danga reglada
D' acordados sones.
Qualquier que la viera,
Como yo, ¡cuitadol....
En gran dicha ovíera
El ser della amado.
Sola fermosura
Tiene por arreo
De gran apostura,
Et muy grant asseo.
Cierto es que V amara,
Car fui demudado,
Si non m' acordara
Qu' era enamorado.
(1) CCód, de la Bibl. Patnm. de S, M. VII A 3. fol. 13, )
a^
^
CARVAJAL Ó CARVAJALES.
Canción*
Pues mi vida es llanto ó pena,
Syn faser mudanza alguna,
Faré como la serena,
Que canta con la fortuna
Y en bonanza sufre pena.
Quando lloro, quando canto ^
Quando muero, porque vivo,
Quando fago amargo planto,
Quandp mis cuytas escribo;
Pues fortuna asy lo ordena,
Syguiendo voluntat una,
Faro como la serena,
Que canta con la fortuna
Y en bonanza sufre pena.
Tlllanfete(4).
I
Saliendo de un olivar,
Más fermosa que arreada,
Vi serrana, que tornar
Me físo de mi lomada.
(1) Más propiamente debe llamarse serranilla^
Tineme «mi 3?i igninanniii
Ib
£>? ULOtfcnrme- si :ai!ii.ia i
>Bftnor. iqi-íscí v*-£i'ii.
•>ie ?c^-?r4i: ís ¿■*mtf7tf.ir
NI ofeiidfT mi «rEArECfrtdx?
Replic-ó. 'yd en b^en bora.
Non ctires de arntr riüaTi^
Pjfi? serris á ta! ««-imciri-
Non troques seda f»c»r laní.
Nin qoenys de mi bnrljLr.
Paes sabey? que so ajenada:
Vi serrana, qc? tomar
Me fiso de mi i ornada >
A%u coBiieii^a la eipístola de la sennora
reyma de Ara^^ón donna María, eni^lada
al seniaor rey don JJfonsa, auurido sayo,
ido est Italia paeífi<
A tí el famoso et moderno César, cuvas manos besando
con reverencia, non menos que debo á tí, por cuya absen-
Ha lealtad aflige et mnltíplica el mi hato deseo, tú syn
CARVAJALES. 483
culpa, et io con iusta rason querellosa, ¿de quién me que-
daré ó á quién me querellaré de ti, sy non á ti solo, en
cuyo (loder toda mi esperanga vive? E contempla, por
Dios, siquiera una hora en el dia, en quien tanto te ama, é
piensa en espacio de treynta annos quanto poco mis oios
han gosado de tu vista, et ya que la universal pas has fe-
cho en la grande et rigurosa militante Italia, da con so-
licitud segura orden á tus grandes fechos, é una breve
execucion á tu partida et deseada venida, por consolar
aquella que, syn tu vista, ser consolada non puede. É
ruégete, quando la querellosa letra leerás, piadosamente
quieras contemplar en los servicios et afectuoso amor de
aquella que te la envia, rogándote non fallen en ti duresa
nin carestía de fe mis piadosas et verdaderas palabras, é
ya que mys ruegos, mesclados con lágrimas, contrastando
tu deliberada partida, resistir nunca pudieron, quando
fuyste en África, donde por áspera et sanguinosa batalla
venciste, et por armas sobraste al potente rey de Cartha-
go, et enfecionaste et embrigaste todas las yslas de ynfíel
sangre con alguna de la tuya. É de aquí vencida la térra,
et puesta á sacomano, gloriosamente con la sane ta victoria
triunfando, tornaste en la grand Grecia, non olvidando la
peligrosa empresa, que con iusto título, esfuerzo, peligro,
saber et manos, laucaste é despoiaste del reyno al gállico
rey, que duque agora se llama. Te ruego, pues tu empresa
con glorioso triunfo acabaste, é oíros sennores et conmu-
nes tributos te fasen, quieras venir, et non olvidar aquella
que nunca te olvida. É non quieras menospreciar la grand
constancia et lealtat de tus originales reynos et fieles va-
sallos, que continuamente ruegan et fasen oración por tu
próspera vida, deseando tu venida et non con menos deseo
que los árboles, despoiados et fatigados del tempestuoso
et trabaioso invierno, esperan la plasiente primavera que
los cubra ó vista de nuevas et verdes foias, et los orne de
preciosas et odoríferas flores, ansy tus naturales esperan
-"I ■:.'.■? LtSTEJLk^n:».
¡inivir iTiüís u^zi^'v.i^ * r'niüiL'njnes. í por tu venida ser
.''SiU'ir.M'j'í!. r*'!«^'-i<:''s *í' -«siiiírs ie 3?ier-i ilegría, que
v,m íVKi "jfra :•* "l 'ir-L ."jniwinjs. u«f«res eí pagados,
iL'"iüi.-Li :;:.l: uí 7»*i'sí^.vi :i*i7»fí? fc iiii»?!Tes e dannos en
*± ui"-H"v' le^ri- :irr 'i ?»«r^-j:y; la:! paii<?s;ido. Aunque
«■tfTunL TI» i-rr^LTi!. "r-T I :.:iii:si í** "r-sa? íp enmca viva
i»aiie?Ti:''. ■> ¿¿fri "".lí 7.jSv.'fTi* j^t Lü grweníe. que en
■:¿*—iirii:«": j'TífL" ^i t*»-: :«;iT :•* tiiíwlJL pjriue. muy claro
>*!.• *■ f^"-7«.? T ■■ ^'- sr ::i.-j. tcit. tiitoh» io sea digna,
nüs Ti.T rf~"-p"f'r''M ''* i'V'j*^. n»? i-í "aairs ynáiiitos pe-
j.í*r:í * M z\.ir:b:^' f- :>? u.^ ¡rs r-.'i5T¿:< ít atonas te
liL .-T'-ríij':.' rjí :■ f i • r: — .'lírv. riiens venir et
T.»:c i-a.j:: "*: t.i"':'::?, Tir**:':»? rj.. ¿rtra ¿eseo aie eaosa
"jjr rT.T«:'f f'" '•••?::;«: 7t;;rsai7i.'fírx\ in»» ¿ada dia me
LZ'^'.íZiT' :;:iL i.. 7»^ ,:-'s- t.iíís:. "u.i »: r-i»; wmo sabrás de
zi^.L ^i-jM '-.í'í f' f< rif -•: w : JiitfCüEda venida.
"fr: • ..T":;.'? T':'f*"i :•-=■' ííi "-í.":íi;si rjrs;IIa «■; con este
.: 1- 'TíSf:-: i*fsf : f-f Tt- v í-j.-^ií : ■j"-: x'e iTegr^:. que por
:^ Í2.:.,i ?:i--i T.. r .'f-'f <j:h:;i f~ ■'MT:.':ri«¿L roe todo el
^:- f-s: i : -¡r r. .•i-'n fr* ;i. :«:i':i-.*sa. ««f'.irjda María,
i: .;í* ;í ."ísí* i. "•. 'sc i' \.itcr*:. ri-í isis zr^Lli? es á mi
í*:-; •»? íM t: . f'" '. '■» f- ."•:" - tc»* ^lyj. i y?3^ wi eípe-
-).- íc j:.-?. >■ >: : :=: :. íS'.ii-rtT- m «ítjl :íísc:í. qse non
C^ p«r La
^^'--•. '"t ísy.7d n^'Td^
CARVAJALES. 485
Un parche de oro gennía.
Collar de larras al cuello,
Con un grifo que pendía»
Pater noster en sus manos.
Corona de palmería.
Acabada su oración,
Como quien planto fasia,
Mucho más triste que Leda,
Sospirando, asy desia:
Maldigo la mí fortuna,
Que tanto me perseguía:
Para ser tan mal fadada
Muriera cuando nas^ia,
É muriera una vegada
Et non tantas cada día,
Ó muriera en aquel punto
Que de mi se despedía
Mi marido et mi sennor
Para yr en Berbería;
Ya tocaban las trompetas,
La gente se recogía,
Todos daban mucha priessa,
Contra mi á lá porfía,
Quién y^aba, quién bogaba,
Quién entraba, quién salía.
Quién las áncoras levaba.
Quién mis entrannas rompía^
Quién proises desataba,
Quién mi coragon feria;
El terrmote era tan grande,
Que por cierto, páresela
Que la machina del mundo
Del todo se desfacia.
¿Quién sufrió nunca dolor
Qual entonces io sufría?
ÍÍUi limiGOS CASTKLLISOS.
Qoando tí ianta la flota
T el estol vela fasía,
Yo quedé desamparada
i>>mo Tidua dolorida:
Mis sentidos todos muertos,
Qoasi el alma me salia:
Buscando todos remedlof:.
Ninguno non me valia.
Pidiendo muerte quexosa
Et menos me obedescia.
Dixe con lengua rabiosa,
Con dolor que me aflegia.
¡Oh, maldita seas, Italia,
Causa de la pena mía!
¿Qué te físe, reyna luhana.
Que rubaste mi alegría?
Et tomásteme por fijo
Un marido que tenía,
Keciste perder el frutto
Que de mi flor attendia.
¡Oh madre desconsolada,
Que fija tal parido había!
Et dióm por marido un César
Que en todo el mund non cabía.
Animoso de córale.
Muy sabio, con valentía,
Non nasció por ser regido,
Mas por regir á quien regía.
La fortuna ynvidiosa
Que io tanto bien tepía,
Ofrescióle cosas altas,
Que magnánimo seguía,
Plascientes á su deseo
Con fechos de nombradía,
Et díól luego nueva empresa
%.
GAaVAJALES. 487
Del realme de Segilia.
Seguiendo el planeta Mars>
Dios de la caballería,
Dexó sus reynos et tierras,
Las ajenas conquería,
Dexó á mi desventurada»
Annos veynte et dos habia,
Dando leys en Italia,
Mandandaá quien más podía,
Soiusgand con su poder
A quien menos lo temia,
En África et en Italia
Dos reys vencido habia; ,
Tú vengist al rey africano,
É otro rey nascido en Gallia,
Tú venciste por tu mano
El meior rey no de Italia,
Si siguieras tu victoria.
Non contento de tu gloria,
Ganaras por más memoria
Ogidente con Thesalia.
Fuera tuya Transmontana,
,É Casia con la Turchía,
Et toda parte africana,
Con Xaloque et Mediodía,
Et fueras dicho Monarcha
Oue todo el mundo abarcha,
Non navegara tu barcha
Por ajena sennoría.
Non que vida peresosa
Nin poder temiendo ajeno,
Nin menos man temerosa
Ympedió vuestro gran seno,
Mas por dos mundos regir
Non quesistcs conquerir.
tS9 ujua»
Por mÁ5 aqrar& imcbi r
El somBO plaser Kbtbo.
Muestra ccmc por ^ «sísmcú z>f ft;^. ¿i frywt ausfró
Jtt rtríiti ^
La mesen grmnd solitec^
niostre Reyna bendita*
Deseo bnó vuestra virtot
De toda sospecha quita.
Que serendo vos en esencia
De la majestat presencia^
Non fuera vuestra prudencia
De bieiMs tantos admita.
Ansy que sy padesceysy
Ganays eterna memoria,
Y el deievte bven sabevs,
Xo es virtud nin menos gloria.
Que á los buenos pertenes^
Padeseer quanto se ofresce.
Pues que fama resplandes^e,
Sennora, quanto faseys.
Sy mi grand prolixidat
Non tan bien va como debe,
Rescebíd la voluntat.
Perdonando á quien se atreve
A desir más que non sabe,
Porque la ^irtut se alabe.
Que á notar quanto en vos cabe
Es mi fundamiento breve.
A la princepsa de Rosano»
Entre Sesa et Cintura,
Cacando por la traviesa.
%.
GA.Ry ÁJALES. 489
Topé dama que deesa
Páresela en ferraosura.
Pensé que fuesse Diana,
Que ca^asse las silvestras,
Ó aquella que la mangana
Ganó á las vivas nuestras;
¿Soys humana criatura?
Dixe, et díxo non con priessa:
Sí, sennor, et Principessa
De Resano, por ventura.
¡Oh flor de toda bellessa!
¡Oh templo de honestidad,
Palacio de gentiiesa,
Fundamlento de bondat,
Mi sententia vos condenal
Que si en aquel templo de Varis
Vos falla el ynfante París,
Non fuera robada Elena.
Nin de Bersabé, David
Non se dexara venger,
Nin Urias tornara eñ lid
Por sus dias fenescer;
Tanto soys de gracia llena,
Que sy i untas vos mirara,
Muy menos se enamorara
Archiles de Poli^ena.
Serranilla*
Andando perdido, de noche ya era.
Por una montanna, desierta, fraguosa,
Fallé una villana, feroge, espantosa.
Armada su mano con lan9a porquera.
490 LÍRICOS CASTELLANOS.
Tenía grand faego cabe una fontana,
Y en viéndome, laego syn otra peresa,
Revaelta en el bra^ una capa de lana.
Salióme adelante con mucha ardidesa,
Disiendo: escadero, ¿qaién soys? ^qoé qaereys
Por esta grand silva deshabitada?
Sennora, cmesa de mí enamorada
Me trae fuyendo, aquí donde veys.
La perfectíon de nosotras mujeres.
Es de los trese fasta quinse annos.
Con éstas se toman suaves plaseres
Et todas las otras son llenas de engannos;
Por ende, sennor, sy pasa los veynte
Aquella por quien soys tanto penado.
Sabed que seredes el más padesciente
Et syenpre os vereys ser menos amado.
Amad, amadores, mujer que non sabe,
Á quien toda cosa paresca ser nueva,
Que quanto más sabe, mujer menos vale,
, Segund, por exemplo, lo hemos de Eva,
Que luego, comiendo el fruto de vida.
Rompiendo el uelo de rica ignocencia,
Supo su mal et su gloria perdida; -
Guardaos de mujer que há platica et ciencia»
Amad, amadores, la tierna edat,
Quando el tiempo requiere natura,
Questa non tiene ningund crueldat
Nin ofende al amante luenga tristura.
■tomante*
Terrible duelo fasia
En la cárcel donde estaba
Oarvaial quando moría.
\
(Ü4Hy ÁJALES. 19*
Que de amores se aquexaba;
Circundado de dolores,
Muy áspero sospiraba,
La muerte poco temida,
La vida menospreciada,
Viéndome triste, partido
De quien más que á mi amaba^
Viendo io robado el templo
Do mi vida contemplaba,
Viéndome ya separado
De mi lynda enamorada,
Aflitto, con mucha pena,
Mi persona trabaiada,
Visitaré los lugares
Do mi serínoría estaba,
Besaré la cruda tierra
Que mi sennora pisaBa
Et diré triste de mi:
Por aquí se paseaba,
Aquí la vide tal dia,
Aquí comigo fablaba,
Y llorando et sospirando
Mis males le recontaba.
Aquí pendabá sus cabellos,
Se vestia et despoiaba,
Aquí la vide muy bella,
Muchas veces desfragada,
Aquí la vide tal fiesta,
Cuando mi vida penaba,
Con graciosa fermosurai
Mucho más que arreada.
Aquí mostraba sus secretos,
Los que io ver deseaba;
¡Oh desastrada fortuna!
¡Oh vida tan mal fadadal
i 92 LÍEICOS CASTELLANOS.
Fallecióme mi plaser,
Quando más gososo estaba.
]0h finiestras tan robadas!
¡Oh cámara despojada!
Llorad comigo paredes,
La mi vida tan amarga.
Lloren todos mis amigos
Una pérdida tamanna,
É lloren mis tristes oios
Con rabia desordenada,
Lágrimas fasiendo tinta,
De sangre purificada,
Nas^ida del coraron.
Por mis oíos estillada.
Regando mis tristes pechos.
Quemando toda mi cara,
Sobrado de grand dolor,
Á mi mesmo preguntaba:
¿Dónde estás tú, mi sennora?
¿Vives como yo penada?
¿Quién privó la vuestra vista
De mirar et ser mirada?
¿Quién partió tan grand amor
Con virtud tanto guardada?
Ansy nos partimos ambos,
Tales la ultima vegada,
Que el menos triste de nos
Muy agrámente lloraba,
Piedat hobiera grande,
Un cruel que nos miraba.
Fyn,
Do mi vida et bien se casan.
Dragos con lenguas rompientes
CARVAJALES. 493
Mis bienes todos desatan,
Et el mundo desbaratan
Los perversos maldisienles.
Serranilla.
Passando por la Toscana
Entre Sena ef Florencia,
Vi dama gentil, galana,
Digna de grand reverencia.
Cara tenía de romana,
Tocadura portoguesa.
El ayre de castellana.
Vestida como senesa;
Discretamente non vana,
Yo le fise reverencia,
Y ella con mucha prudencia
Bien mostró ser cortesana.
Assy entramos por Sena,
Pablando de compannía.
Con plaser, habiendo pena
Del pesar que me plasia;
Sy se dilatara el día.
Ola noche nos tomara,
Tan grand fuego se encendía,
Que toda tierra quemara.
Vestía de blanch damasquino,
(^amurra al tovill cortada,
Engíma de un vellud fino,
Un luto la falda rastrada,
Ponposa et agraciada,
Una invención traya
Por letras que no entendía,
Tomo n. 13
494 UUGOS CASTBLLAXOS.
De perlas manga bordada.
ítem más: trava on ioTel
De ríchas piedras pesantes,
Vn balax, y en tomo del
^afis, nib(s et dyamantes.
Firmando sobre la fniente
Con muy grande resplandor,
Pero dábale el favor
Sq gesto lyndo, plasíente.
En fabla, Testir et ser
Non mostraba ser de Ifandra,
Queriendo su nombr saber.
Respondióme que Casandra;
Yo con tal nombre oyr.
Muy ai^re desperté,
É tan solo me fallé,
Que por Dios pensé morir.
Aeerea lioiiui*
Veniendo de la Campanna,
Ya que el sol se retraía.
Vi pastora muy lozana,
Que el ganado recogía.
Cabellos rubios pintados.
Los begos gordos bermeios.
Oíos verdes et resgados,
Dientes blancos et pareios;
Guirlanda traya de rama,
Cantando alegre venía,
É sy bien era villana,
Fija de algo páresela.
CARVAJALES. 498
El arreo de su persona,
íSaya negra de sayal,
De yedra tray una sona
Syn pintura artificial.
Libre, suelta, sufragana.
Padre et madre obedescia,
E sy bien era villana,
Fija dalgo páresela.
De seda rica nin grana
Non he deseó nin cura,
Vestida de gruesa lana.
Ornada de fermosura;
Cuando llueve en su cabanna,
^amarra et fuego tenía,
É sy bien era villana,
Fija dalgo páresela.
Entre ío et mi carillo
Ganamos buena soldada,
Sonando mi caramillo
Vivo yo mucho pagada;
Leche, queso et cuaiada
lamas non me fallescia,
É sy bien era villana.
Fija dalgo páresela.
De triumphos et grands honores
Yo non curo en nengund tiempo.
Fortuna nin sus errores
Non le daban pensamiento;
De toda pompa mundana
Muy poca estima fasia,
É sy bien era villana,
Fija dalgo páresela.
ns Loiica»
\
capitán de lox baSestems 'Id sennar Bey y. tjmt nuKriit» flt i^
cuóa^ joére CarinükL.
Las trompas aonaiMiL ai panto del <fia.
En 9011 de agüeras sos TOses mostraban^
Las túrbidas nabes ri «;»Io regabaír»
Por CTiYO aci!Íd«Btir ri aol se eseondia.
Do TL gente de armas que al camfM» safia,
Et son de valientes et mocho g uc ii e iw^
E tí ai capitán de los ballesterosy
Has lyndo qne Ardiiliesy qnando amas fima.
Encima de un aito poiante corser^
Con armas flagrantes ardido annado^
Vestía ana ¡ornea de damasco morado,
Mostraba de todos, pardiosy sennor ser.
;0h qoién lo TÍera, paes. armas £iiser.
Allí do ganó la hononda tamba.
Por CUTOS fechos la fama reboml»^
Qae fase en los buenos envidia crescer!
Quiso syn tiempo con seso ser hombre.
El tanto famoso laumote nonbradoy
Del rey don Alfonso querido et criado.
Honró su persona, su casa et su nonbre^
Dexó en los syglos por syempre renonbre,
Pugnó con la muerte su mucha virtud.
Muriendo ganó la eterna salud,
Por ende, á ninguno tal muerte no asombre.
Pesar non me dexa mi lengua extmider,
Por ser vencedor del tu combatido,
Con armas vencidas del vinto ferido,
Fasiéndole cara y espaldas volver,
Fortuna non puede nin dar nin toUer,
Que el fijo de aquella troyana Ecuba,
CARVAJALES. 497
Mejor con los griegos que tu en la cuba,
Podiese muriendo más honra haber.
Leváronlo á Capua, sangriento, finado,
Bien acompannado, segund merescia,
De nobles varones et caballería,
Entre los quales él era estimado,
Traxéronlo á Napol, en andas honrado,
Do yo vi las damas de grand preminencia.
Llorando muy tristes, que dentro en Valencia,
Non fuera de todas atanto llorado.
É sobre todas más duelo fasia
Una fermosa duenna, ó donsella,
Messándose toda con mucha querella.
Rasgando su cara, que sangre corría.
Con voses turbadas, la triste disia:
Yniqua, rabiosa et temprana muerte,
Fartaras tu fambre con mi negra suerte,
O ambos mataras en un mesmo dia.
Pyn.
;0h sy murieras en tiempo passado,
Do viris illustris (i) asy memoraban.
En panno de fama allí te fallaran
Con letras de oro tu nombre notado.
Delante de muchos tú fueras mirado,
Amigo, al présente, tú presta patiencia.
Porque á notar tu grand excellencia.
El gran Titu Libio se viera empachado.
Serranilla buriesea.
Partiendo de Roma, passando Marino,
Fuera del monte, en una grand plana,
Executando tras un puerco espino,
) Sic,
198 LÍUCOS CASTELLANOS.
Á may grandes saltos venía la serrana.
Vestida muy corta, de panno de ervaje,
La nicía cabeca traya tresquilada.
Las piernas pelosas, bien como salvaje.
Los dientes muy luengos, la frente arrugada.
Las tetas disformes, atrás las lancaba,
Calva, geiunta et muy nariguda.
Tuerta de un oio, ynbifia, barbuda,
Galindos los pies, que diablo semblaba.
Serranilla.
Desnuda en una que^a.
Lavando á la fontana.
Estaba la ninna lozana,
Las manos sobre la traga.
Syn zarcillos ni sartal,
En una corta camisa,
Fermosura natural,
I^ boca llena de risa,
Descubierta la cabeza
Gomo ninfa de Diana;
Miraba la ninna lozana
Las manos sobre la tré^a.
k
DIEGO DEL CASTILLO.
Tlslón sobre la muerte del rey
Don Alfonso.
Discrip^ón dd tiempo en que la visión de lo siguiente se
comienga sobre la muerte del rey Don Alfonso.
Auia recogido sus crines doradas
Apolo fasiendo lugar á Diana,
Era llegada la noche ogeana;
Rigen los pastores sus grandes majadas.
Ya desque tomando sin ser desueladas '
Imagen de muerte con muy dulge guerra,
Cubiertos de sonbra los gielos é tierra
Fasian su reposo las almas cuytadas.
^Descriue la ora en que las visiones comentaron.)
Del su medio curso enesta sason
Serían las estrellas apenas bolladas,
De súbito quando auia trasportadas
Sus furias australes el gran Orion,
Aleto é Megera con el Thesifon,
Mouiendo e soplando sus fieras tempestas,
Vinieron rauiosas muy mas que modestas,
Discordias senbrando con duro bastón.
Las oras Eolo por ser conuocado,
Comienga feroge los sus mudamientos;
200 LÍRICOS CASTELLANOS.
Las aguas bramian, lachaaan los Tientos,
Venían los grupos en son presurado.
Las ondas tranquilas del mar segurado
Tomaron muy presto tan cruda fortuna,
Que, non permitiendo bonanza ninguna^
Su estruendo jamas y asía reposado.
Traya la su rueca de un cloto (eñida
Láquesis, el fuso con ella filando,
Antropus venia sus filos cortando,
De muy espantables cochillos fornida;
Robaua á los unos tenprano la vida,
Á otros los dias tran^aua por medio,
Átros quedaua dolor syn remedio^
Y cuales causauan sangrienta partida.
(Comparación.)
Cual el peligro vorace y glotón
De S<^lla e Caribde se muestra rauioso,
Que muy mas espanta que fase medroso
A quien menos teme mirar su visión;
Así muv disforme venia de tal son
Aquesta con gesto cruel espantable.
Aleando sus gritos con bos miserable,
Fasiendo feroce tal triste pregón.
(Pregón indignado, en el cual Antropos ásperamente de
los mundanos se quexa.)
Aquestos mis actos, pues son tan ocultos
Que dellos non curan los fijos mundanos,
Nin fasen memoria de ser sufráganos
Á mí que destruyo sus vidas e bultos,
Faré sin dubdar tan grandes ynsoltos
Que dellos se fagan estorías e leys,
Pomé mi cuchillo por sangre de reys,
Faré tal ultrance, que resten sepultos.
DIEGO DEL CASTILLO. 201
Serán devastados con esta mi espada
Sus cuerpos de fuera en son muy diforme,
De dentro non menos con miedo conforme;
Por tal que perescan con muerte doblada.
Nagion ynorante, de seso menguada,
;Ó gente catiua, ó pueblo perdido!
Ya te pluguiere de ser entendido,
Por tal que prudencia te fuese abogada.
Abre tus ojos y mira, sy puedes.
Mí muy peligrosa mano cruenta,
Verás de que son íiere e tormenta
A los que se piensan fuyr de mis redes.
Varones cuytados, que ya presumiedes
Beuir para sienpre con tanta demencia,
Plañid vuestras vidas, llorad con paciencia,
Que presto del mundo robados seredes.
Non vos engañe la grand confianza
De vuestras riquesas, thesoros guardados,
Que tantos dolores veres ayuntados,
Que presto farés de siglos mudanga.
Non seres libres por mucha pujanga
Por ser generosos nin grandes señores;
Rendid vuestras vidas á mi, pecadores;
Á otro que esfuerzo dad vuestra esperanza!
(Aquí Antropus dirige su fabla contra el rey.)
;Qué tristes las madres que fijos parieron,
Cuytados los fijos de la cruda madre!
¡Ó cuerpo infelige de tí, cano padre!
Viejo mosquino, que quantos te vieron
Con tu poca vida beuir se creyeron,
Y ser en el mundo por siempre nas^idos,
Nin ellos te valen, nin son acorridos,
Nin tú los separas, si bien te siruieron.
De ser muy humano te congloríauas
202 LÍBICOS CASTELLANOS.
Creyendo que fueses por eso inmortal,
Del gran Jullio ^ésar, guerrero Aníbal,
Del rey Alixandre loar te pre^iaaas,
Á todos gentíos tu fama cantauas,
Por tal que tu nombre non fuese callado;
Restaras por gierto mejor consejado
Sy parte me dieras de quanto pensauas.
Las oras tu fueras non tan desbebido
En la preminencia de tu monarchía.
Di me ¿qué vale la grand osadía
De tantos honores que as adquerido?
¿Qué te aprouecha sy f ueste temido,
Nonbrado por uno de tres en grandesa?
Ca non te delibra tu mucha riquesa
Nin la presunción de muy entendido.
Va viene cercana de tí mi furor,
Ya se te llega la ora muy cruda,
Rason non te puede prestar tal ayuda.
Que libre te falles de tanto dolor.
Las muy biuas llamas del mi grand terror,
Agora comienzan arder biuamente;
Apresta las manos, td, buen Rey potente,
Verás qué te vale, sy fueste señor.
;0 Rey poderoso, tu grand discregion,
Tu seso mundano, las tus vanas glorias,
Los tus beneficios, tus grandes estorias.
Tu vida ponposa^ tu gran presunción.
Tu sublime nonbre deRey de Aragón,
Tus grandes armadas, tu dura porfía,
Tu rica Secilla, el regno de Ungría,
Tus muchos tributos e grand mostragion:
La tu deleytosa y noble Valencia,
Tu fértil Cerdeña, tu gentil Mallorca,
La Córcega sana, tu chica Menorca,
La tu Cataluña con grande potencia,
DIB60 DEL GASTItLO. 203
Tu Iherusalem^de tal ex9elenQÍa,
El tu Rosellon, la tu grande Atenas, .
La tu Neopatría e tierras tan buenas,
¿Por qué no te prestan salud nin clemencia?
¿Qué es de tu vida, tu tiempo pasado,
Á dó son tus fiestas, tus galas y ponpa?
Verás que te llama la mi fiera tronpa;
Rinde las armas, pues eres forjado,
jó Rey preheminente, señor tan loado,
Que tus excelencias e ánimo fuerte.
Librar non te pueden agora de muerte
Nin darte consejo de ser reparadol
Los tus pensamientos de ser tan altiuo
Agora se quedan suspensos en calma,
Gonuiene forjado que rindas el alma
Á mí que non temo ningún onbre biuo.
Abre tus ojos, terreno pasiuo,
Mira si puedes mis ásperos modos,
Puesto que vengas de sangre de godo?,
Verás si te fago por fuerga catiuo.
Yases tendido en este tu lecho
Muy solitario, á guisa de pobre;
Tu vida non quiere rason que se cobre
Nin menos ya puede valerte derecho.
Eres Venido en un tal estrecho.
Que desa tu carne conbrán los gusanos;
Verná tu conquista en tan duras manos.
Que presto yo creo se pierda de fecho.
Caerá la memoria de tal nonbradía,
Mas no la tu fama de ser renonbrada.
Dispenso con ella de aquesta vegada.
Ya pues que touistes la gran señoría.
Que siempre se vea biuir toda vía
Por tal que silencio non mate su gloria,
Non tema de muerte tu noble vitoria
20 i LiftlCOS CASTELLANOS.
Que vida le damos de rica T^lía.
Tomen lí^engia de ti los criados,
Despídete pronto del mundo, si quieres;
E non te desplega, nin te desesperes.
Que todos á esto nascés obligados.
Bastar te ya deuen los tienpos pasados
En que por Ytalia fisiste grand guerra.
Paga, pues deues el cuerpo á la tierra,
Y ven, e non tardes, que somos llamados.
(Conparagion.)
Como vencidas de grand conpasion
Las veras hermanas lloranan con duelo
El cuerpo sepulto caydo del gielo
Del su buen hermano e niño Faetón,
Á do lamentando la su perdición,
Tanto se vieron muy desconsoladas.
Que fueron sus formas en otras mudadas,
Y nunca tomaron mas consolación.
(Cómo los criados e servidores del rey, un dia antes de
su muerte lo llorauan.)
Asi los gentíos de aqueste rey tanto
Sentí muy cuytados en esta razón.
Llorando la muerte de tal Giri'on,
Que tristes fasían un muy fiero llanto.
Los unos mosquinos cubiertos de espanto.
Los otros amargos con fiero sonido.
Muy aviltados en son dolorido
Atal comentaron su mísero canto:
«Sienpre tu vida nos fué protección
¡Ó buen rey Alfonso, salud e reparol
Sienpre nos fuiste un rey muy preclaro
Magnífico, grande, de grand coragion.
Así nos fué dul9e la tu condición,
DIEGO DEL CASTILLO. 205
Que nunca sentimos jamas penitencia.
Agora perdemos en tí tal presengia^
Que siempre podremos llorar tu visión.
))Tu vista nos era salud y conorte,
De nuestro destierro un muy grand abrigo;.
Tú solo nos eras, señor, buen amigo,
Padre e caudillo de nuestro deporte.
¿A dó fallaremos, mezquinos, tal corte,
Tal rey, conpañero de todos ygual?
]Ó muerte rauiosa y descomunal!
¿Por qué nos destruyes la lumbre de norte?
«¿Adonde seremos tan bien resgibidos,
Y quién nos dará tan sano consejo?
¿A dónde podremos fallar un tal viejo
Rey más humano que vieron nasgidos?
Yrémos agora ya muy desparsidos
Por tierras ajenas con mucho dolor,
Seremos ouejas que van sin pastor,
Á mano de lobos, sin duelo comidos.
»Reuoca ya, muerte, tu cruda sentencia;
Non quieras que muera un rey tan extraño;
Dinos qué ganas por este grand daño
Con que nos destruye tu falsa clemencia.
Sy del non te duele su grand excelencia,
Muéuante ya los nuestros clamores.
Deja que tomen los sus seruidores
Un poco syquiera de su sapiencia.
«Danos espacio que le demandemos
Dotrina e castigo de nuestro beuir.
Non te deleytes en non destruyr
Nin tomes venganza por tales estremos.
Abaxa tus velas y enalba tus remos;
Navegue tu barca non tan presurosa;
Espera non sea por Dios rigurosa;
Consiente si quiera con él que fablemos.
206 liUGOS CASTCLLAÜOS.
«Mas Ta de tu mano tal bieo atender
«
Parole ser cosa moy desaguisada.
Cañonea te \imos jamas inelinada,
Nin ser piadosa en tal menester.
Ta porfiosa nos qoieres perder;
Seremos nosotros de tí qnerellosos;
;Ó Fados malditos, crueles, raoiosos!
¿Por qué nos qoisistes así fallecer?
A¡Ó rey glorioso, mejor fortunado
De quantos nas^ieron jamas en ^ mando.
Solías tú fablamos con rostro jocundo,
Mirar bien á todos en son reposado.
Agora non puedes, nin tienes tal vado
Que tu lengua baste á dar nos consuelo!
Lloremos ¡cuytados! fagamos grand duelo,
Que buen rey perdemos por nuestro pecado.»
(Comparación.)
Bien qual se pudo fallar dolorosa
La reyna Troyana el día que vido
Matar con sus fíjos al noble marido.
Los gritos de muerte cruel sanguinosa,
Do non remediando coytada, rauiosa,
De aquellos quexando á si maldezia
Llorando sus días e postrimería,
Porque su ventura fué tan desdíchosa,
Atal vimos luego con este senblante
Llegar la muy casta reyna matrona
Rasgando su cara, su noble persona,
Dísiendo: «Yó biuda conuíene que cante
Y llore mis cuytas, pues van adelante
Sin darme reparo de tí mi querido,
Uno de tantos tan esclares^ido
Rey entre reys muy mas abundante.
«Contigo los fados por darme fauor
DIEGO DEL CASTILLO. 207
Quisieron que triste yo fuese casada;
Contigo me dieron grand gloria doblada
Fama y estado de rico valor.
Por tí me fasían los reyes honor,
Muy grand roueren^ia por los comarcanos,
Por tí se rindian á mi los mundanos,
Los regnos de España me dauan amor.
»Yo con tu vida por reyna biuia;
Por ser tu mujer mi gloria doblaua;
Por tí mi renonbre mas alto bolaua.
Con doble victoria mi cuerpo cenia.
Por tí mi biuir atante valia,
Que jamas ygual de mí fallé dona;
Por ti grand triunfo mi noble corona
Sostuuo sin miedo de controuersía.
)>Por tí gobernaua los sieruos leales;
Por tí daua ley á tus sufráganos;
Por tí me loauan los pueblos umanos;
Por tí me temían los descomunales;
Por tí me seruian los mas especiales;
^ Con trono muy alto yo sola regía;
Por tí mi plazer biuió todavía,
¡Ó dulge marido, salud de mis males!
»Agera yo sola por biuda mesquina
Seré vituperio de todas las gentes.
La mas condolida de nuestros biuientes
Tomada con duelo, de cuy tas vesina.
Seré yo la rauia que nunca se fína,
Guiando los fuegos de tiempos muy largos;
Cubierta de luto con llantos amargos
Yré como furia que sienpre camina.
»Sy non te convencen los justos clamores
De aquestos mosquinos y tristes criados,
Muéuante, muerte, los mis renouados
Atan miserables e crudos dolores.
208 LÍRICOS CASTELLANOS.
Non quieras causar tan grandes errores
Que por tí se mesen las mis viejas canas;
Nin quieras que rompa con manos profanas
La carne servida de tantos señores.
»Á mí justamente será bien que mates
E dexes á él beuir en el mundo;
Á mí reina triste de tan gemebundo
Siglo cuytado es bien que desates.
De aqueste la vida por Dios no contrates
En son tan esquiuo qual ha comentado,
Á él non tocandO) á mí de buen grado,
Segund te plugiere, consiente que trates.
»Á mí con la muerte serás justiciera,
Por fín de mis duelos non menos amiga;
Á él si destruyes serás enemiga,
De todos llamada la grand camisgera.
Yo fesnegiendo, será tu vandera
Por muchos gentíos mirada qon miedo;
Serás por aqueste con biuo denuedo
Llamada, si muere, cruel homisiera.
»Seré yo por gierto non tan defensora
É contra tus fuerzas con menos corage;
Podrás sin reguarde fazer tu carnage
En mí sin ventura, do tristesa mora. *
Non me detengas por Dios mas un ora :
Indigna tu saña: seré yo la muerta.
Por tal que non vea jamas descubierta
De tan alta sonbra mi cuerpo á desora.
»Si pudo la reyna, mujer de aquel griego,
De tí alcanzar tal don señalado,
Que por la su muerte restase librado
Su quisto marido fasiéndote ruego,
Faser mi bien puedes en un tanto fuego
Que sea mi vida trocado por este.
Por tal que mi muerte salud le conpreste,
DIEGO DEL CASTILLO, 209
Y él que viniendo, peresca yo luego.
))Faslo ya, muerte, non seas estraña,
Da fin á mis males con este remedio;
Á tí sola quiero que seas el medio
Por tal que non vea de gloria tamaña
Jamas apartada la noble de España,
Nin biuda se llame de tal capitán.
Faslo; non dubdes que siempre darán
De tí, si lo fazes, loable fnsaña.n
Bien como quaqdo el Pirro muy crudo
Que non conuengido del planto materno
Por dar la uenganga en el fin paterno,
La bella Troyana, con gesto sañudo,
Priuó de la vida y fiso desnudo
El cuerpo y el mundo de tal fermosura,
Á donde rogarlas, bondad nin mesura,
Salud nin reparo, prestar non le pudo.
(Ccnparagion.)
Gomo el jues que dá la sentencia
Y del criminoso la vida condena,
Por tal que se faga del mal á la pena
Una manera de mas conuenengia,
Y desque rogado por él de clemencia,
Niega prestarle del mundo recurso,
De guisa que pasa portel fadal curso
Á que los supernos le dan ynfluengia.
(Antropo responde á las querellas de la reyna e de los
criados del rey.)
Ansi bien Antropus después que pesaron
La reyna e los sieruos de su lamentar,
Ceñidas sus^ armas, sin mas escuchar,
Sus fieras palabras así comentaron:
ccSy nunca mi saña clamores forgaron,
Tomo n. 14
{10 únicos CASTELLANOS.
Nin fuy conuorlida por los terrenales,
Dosidiuo ¿qué vale, ó gentes mortales,
rtognrias nía ruegos de quantos pasaron?
Que uuiK'A yo curo de ser suplicada,
Ntu ^'uardo, nin sigo, nin tengo tal orden,
Nin pueden rogarlas ronper nin desorden,
Nin i|uiero que sea mi ley quebrantada,
Nin bienes» ni niales faser atreguada.
Conniigt) non pueden la vida jamas,
Nin i(uantos aguijan, nin pueden atrás
tVüran la mi furia faser amansada.
}&n el mi uunbre bien interpretado
irubiei'U» de forma de falso perdón;
Mi HcaiiU poderío ha tal condición,
\íü0 nuücan perdona al que es condepnado.
\h> Ihy^ti mi furia non cura de estado,
l>o tuvM iriuiifOH ni gran señoría,
\ iml^x loH pd.su por una ygual via,
t>o un iKwi so falla ningún perdonado.
Vt iuMi»(H> que na$ven> yo soy denunciada
\ dada piM loy a todi>$ nas^idos,
Skv de Cíuwl vH mucho$ perdidos,
Y etrvu* dolibtv de |>ena euytada.
So el uonb»^ de vida síoy ocultada,
De Yuestr\»>« dolot'e* yo dó solución;
Libro del mundo e de su pasión
Á vos de quien deuo non ser desamada.
Ca ^ierto si fuera durable la vida
Y nunca muriera persona ninguna,
Muy grand señorío toviera Fortuna
Bngíma de todos sin sor resistida.
Así, que sin dubda la mas conuenida
Hason que Dios pudo dexar vos en suerte.
Si fu<^ que por todos pasase la muerte,
Y dolía que fuese la gente vengida.»
** DIEGO DEL CASTILLO. ^U
(Aquí Antropus, indignada, fabla contra la rejna, conbi-
dándola para la muerte.)
Las glorias del mundo son muy abreuiadas,
Todas caducas al fín como el sueño,
Del ser infinito es un solo dueño
Á quien se someten las cosas criadas.
Pues di, noble reyna, ¿por qué son ayradas
Tus grandes querellas, con que me blasfemas
E quieres comigo seguir malos themas
Por cosas que nunca serán reparadas?
Que ya tu marido, segund los pasados,
Asas vida touo e fué grand señor,
E muere más viejo e con más honor
Que reyes murieron, nin fueron fallados.
Ponpas nin galas, nin tantos estados.
Jamas non se vieron en re tenporal.
Agora que reste su vida inmortal.
Sabed que son dones del mundo quitados.
Que nunca se falla que fuese prestada
Inmortalidad á ningún biuiente.
Enpero tú, reyna, pues tan diligente
Te quieres mostrar, sin ser convidada.
Agora te llamo y lleuo enplazada
De oy en tres meses que seas comigo,
Y de las tus obras que trayas testigo
Tal por quien sea tu alma librada.
Serán los tus ruegos conplidos del todo,
Las cuytas que muestras de tí separadas,
Tus muchas virtudes por todos loadas
Avrán grand renonbre por tu cauto modo.
Tus carnes reales serán como lodo;
En chico logar avrán su cabida;
Será la tu silla real decayda;
En otro mudado tu nonbre de godo.
DIEGO DEL CASTILLO. 2^3
(Conpara^ion.)
Como se falla muy desbaratada
Sin el capitán la hueste e vengida,
Y donde segura defienda su vida,
Fuye e aguja por ser reparada,
Asy bien aquestos, después que pesada
La biua rason de lo presupuesto,
Fuyendo dexaron su noble rey puesto
En un pobre lecho la vida robada,
(Conparagion.)
Asy como quando la nuue se para
Delante del sol, que da tenebrura,
Y queda la tierra en son de tristura
Turbia tornada do como fué clara;
Atal bien así mostró la su cara,
(ferrados los ojos, la su lengua muda,
Su carne real tendida e desnuda,
Por quien mi sentido turbado quedara.
(Aquí el autor, condolido del rey, fabla con su cuerpo.)
;Ó noble rey digno de ser memorado!
¡Ó príncipe grande, yllustre monarca!
Que contra Fortuna tan firme tu barca
Registe sin miedo de ser trabucado.
Los grandes señores que tú as criado,
Duques, marqueses, condes, varones,
Priuados e sieruos de tantas naciones,
¿Dó son, que te dexan estar oluidado?
Agora tus cagas, las tus embaxadas.
Tus grandes conbites, las tus monterías,
Tus muchas labranzas, las tus maserías^
Tu rico tinel, tus joyas pregiadas,
Tu grande capilla, reliquias guardadas.
214 LÍRICOS CASTELLANOS.
La tu drapería, los tus ornamentos,
Tus dul(;es cantores, los tus estrumentos,
Por ^ierto son cosas de ser bien lloradas.
Serás tú, Castillo de Hueuo, nonbrado,
^ Será tu memoria jamas decayda.
Será la tu fama por sienpre cregida,
Yrá por el mundo tu ser mas loado.
Pues tú solo fueste tan digno fallado
Que en tí peresgiese un rey tanto grande.
Razón es por ^ierto que gloria demande
Tu muy rico nonbre sin ser oluidado.
ÚLTIMA.
Como las barcas que por la ribera
Del mar bolteando consiguen las ondas,
Do muchas de veqes en el agua fondas,
Y otras se fallan en seco de fuera;
Atal bien asy con esta manera.
Después que mirada la triste visión.
Me vi separado, non sé por qué son,
Absenté de aquello que más ver quisiera.
^
JUAN ALFONSO DE BAENA.
Dezir que fizo Juan Alfonso de Baena.
(Inédito.)
Para Rey tan excelente,
Perlenesge tal presente.
Alto Rey muy soberano
De los Reynos de Castilla,
Asentado en Rica silla
Como noble palengiano (4),
ResQÍbid en vuestra mano
Este escrito muy plasiente,
Que vos da con buen tálente
Vuestro ser^d4pr fulano.
Alto Rey, si bien leedes
Et notados mi progeso,
Solamente vn exgeso
Del acento non veredes;
Antes creo que tomedes
Grant plaser e gasajado,
Pues con él será aliuiado
El trabajo que oy tenedes.
(1) Asi dice el códice, pero parece que ha de ser palaciano.
246 , LÍRICOS CASTELLANOS.
Alto Rey, los protestantes,
Según que dispone el digno
Juan Andrés, Bartolo, Chino,
Son de carga releuantes,
Et por ende en consonantes,
Al comiendo aquí protesto
Que yo fundo todo aquesto
Sobre los Reyes e Infantes.
Alto Rey, yo me someto
Só vuestra merget e anparo,
Por quanto lo que declaro
Es vuestro seruicio recto,
Et quien calla bien perfecto
A su Rey en tal estrecho
Non paresge ser bien fecho:
Aquí yase grant secreto.
Alto Rey, maguer en Dega
Tienen vso mucho malo.
Que le den con gordo palo
Al que trota si estropiega,
Et también acá en Baega
Ysan de otras nesgedades,
Al que dise las verdades
Que le quiebren la cabega:-'
Alto Rey, señor loado,
Avn que sepa ciertamente
Que me quiebren bien la frente
Porque fise este tractado,
O que sepa ser quemado
Gomo leña que bien arde,
Nunca yo seré couarde
Por vos ser leal prouado.
Alto Rey, cá es fundado
Por seruir vos muy derecho
Et por onrra e por prouecho
JUAN ALFONSO DE BAENA. 2i7
4
De todo vuestro Rey nado; •
Por lo qual, Rey esmerado,
Si lo bien j-econosgedes,
Yo soy gierto que mert;edes
Me faredes muy de grado.
Alto Rey, yo ruego e pido
A las nobles condiciones,
Fidalgos lindos varones,
De linaje muy subido.
Que non pongan en oluido
De notar la mi escriptura
Á un buen fín e sin mestura,
Como en ella es contenido.
Alto Rey, maguer conquisto
Yo seré de arguyentes,
Envidiosos maldysientes.
Mi tratado bien reuisto;
Pero juro en Jesu Christo
Esto quede por fasaña.
Que jamás en toda España
Otro tal nunca fue visto»
Pues escuchen los señores
Et infantes et perlados.
Duques, condes, adelantados (1),
Los maestres et priores,
Mariscales^ regidores
Pe Qibdades e de villas:
Oyan todos marauillas:
Non se espanten, trobadores.
Escuchen, pues, castellanos,
Grandes sabios Remonistas,
Etsotiles alquimistas,
Et los rudos aldeanos,
(1) Es posible que el poeta pronniiciase «delantados».
Nin fuy conuerlida por los terrenales,
Desidnio ¿qué vale, ó gentes mortales,
Plegarias nín ruegos do quantos pasaron?
Que nunca yo curo de ser suplicada,
Nin guardo, nin sigo, nin tengo tal orden,
Nin pueden rogarías ronper nin desorden,
Nin quiero que sea mi ley quebrantada,
Nin biones ni males faser atreguada.
Conmigo non pueden la vida jamas,
Nin quantos aguijan, nín pueden atrás
Podrán la mi furia faser amansada.
Es el mi nonbre bien interpretado
Cobierto de forma de falso perdón;
Mi grand poderío ha tal condición,
Que nuncan perdona al que es condopnado.
Do llega mi furia non cura de estado,
De ricos triunfos ni gran señoría,
Á todos los paso por una yguat vía.
De mí non se falla ningún perdonado.
Al tiempo qae nas^en, yo soy denunciada
Y dada por ley á lodos nas^idos.
Saco de cárcel á muchos perdidos,
Á otros delibro de pona cuytada.
So el nonbre de vida soy ocultada.
De vuestros dolores yo dó solo^ion;
Libro del mundo e de su pasión
Á vos de quien deuo non ser desamada.
Ca fierto si fuera durable la vida
Y nunca muriera persona ninguna,
Muy grand señorío toviera Fortuna
ED^ima de todos sin
Así, que sin dubda li
Rason que Dios pudoj
Si fué qu(^
Y dslla q^ue ft
DIEGO DBL CASTILLO. J|(
¡Aquf Antropus, indignada, fabla contra la rejna, conlii-
ddndola para ta muerte.)
Las glorias del mundo aon muy abreuiadas.
Todas caducas al fín como el sueño.
Del ser infinito es un solo dueño
A quien se someten laa cosas criadas.
Pues di, noble reyna, ipor qué son ayradas
Tus grandes querellas, con que me blasfemas
E quieres comigo seguir malos thenias
Por cosas que nunca serán reparadas?
Que ya tu marido, segund los pasados,
Asas vida tono e fué grand señor,
E muere más viejo e con nLáa honor
Que reyes murieron, nin fueron fallados. .
Ponpas nin galas, nin tanlos estados,
Jamas non se vieron en re tenporal.
Agora que reste su vida inmortal,
Sabed que son dones del mundo quiladofl.
Que nunca se falla que fuese prettadi
Ynmortalidad á ningún biuiente.
Enpero tü, reyna, pues tan diligente
Te quieres mostrar, sin ser eonridid^
Agora te llamo y lleuo enplí
De oy en ires nieí '"
V de las tus obras que ^
Tul por quien sea
Serán los tus ruegos ("--"^nsiíei lodo,
¡sque mv^' «radas.
^LmjUili^ue mQfyi'
220 LÍRICOS CASTELLANOS.
Et la suma de anbrosiha,
Et mas la ley Bartolina,
Et los libros Retretantes
De sgiencias espantantes
De la penna camasina.
Yo ley dentro en Vaena,
Do aprendí faser borrones
Et comer alcaparrones
Muchas veces sobre gena,
Et los libros de Abigena
Et sus rectos inforismes.
Alto Rey, mis silogismos
Fasen fin, mas ál retruena.
Alto Rey, muchos torneos
Yo leí en las estorias
Que ovieron en Vitorias
Moysén et los sus ebreos.
Con Judas los macabeos,
E del justo e grand varón
Josué, et avn de Sansón
Que mató los filisteos.
Yo leí que Gedeon
Fiso lides mucho fuertes.
Que dieron crudas muertes
A losdel Rey Faraón,
De Saúl et Sálamon,
Et del santo Rey Dauit,
Que vido matar en lid
A su buen fijo Absaíon.
Yo leí del señorío
Del muy grant Rey Alixandre,
Segunt cuenta sant Leandro,
Que venQió el poderío
Del Rey Dário con su brío,
E conquistó todo el mundo.
JUAN ALFONSO DE BAENA. 224
Tierra e mar e su profundo,
Et diciendo: todo es mío.
Yo leí con grand deseo
Las batallas muy campales
Que ovíeron tan mortales
Jullío cesar et Ponpeo,
Et de aquel Rey Tolomeo,
E' Aníbal el africano;
De ^ipion etde Trajano
Grandes cosas dellos leo.
Yo leí la espantable
Et cruel guerra de Troya,
Do se perdió tanta joya
Et gentío innumerable,
Et morió el venerable
Poderoso Rey Friamos
Et los dos sus fíjos amos,
Paris, Éctor el notable.
Yo leí, pero con pena,
El Rey noble desque muerto,
Que mataron a grant tuerto
A su fija Policena.
¡O maldita seas, Elena,
Con toda tu fermosura.
Que senbraste tal tristura!
Non feziste como buena.
Yo leí que fue solada
La cibdad toda por suelo,
Et se fizo muy grant duelo
Des que vieron ser robada
La muy linda enamorada
Del buen cauallero Archiles,
Et por manos crueles, viles,
De Pirro fue degollada.
Yo leí en la perdigion
Desla Troya cosas feas,
Fechas todas por Eneas
Dentro del grant Ilion,
Ca vendió el Paladión
A los griegos, oMenalao
Des que vió Elena en su nao
AI5Ó velas de ren don.
Yo ¡eí del espitan
Et gran duque de Bullón,
De Karaso e dt- Jason,
De arcóles el de Itoldan,
Cario Mano e florestan,
De Amandis e Lan^arole,
Baldouino e Camelote,
De Galas e de 1 lisian.
To leí del Taburlan, .
Muy mayor que Constantino,
Nin que Marco nin Latino,
Et mayor que Preste Juan;
Et leí del grand Roldan,
El del muy fuerte Morato,
Et de otros que non relato
Que fueron después de Adán.
Yo leí de aquestos todos.
Del conde Fernanl Gü^'ates,
Del buen Cid e dt^ utros tales,
Que follaron muchos lodos
Por guardar lo que los godos
Ganaron en tienpo antigo.
El lei del Rey Rodrigo
Terribles cosas e modos.
Vo ¡eiquegLierreando
Los Reyes de tas Españas
FerJerun grandes fazarías,
Huchas tierras conquistando;
JUAN ALFONSO DE BAENA. 223
De los qaales yo rezando,
Como quiera que mi pluma
De escreuir se va enojando.
Yo leí, quiero deziila,
Su nobleza de dos Réys
Que fezieron nobles leys
E fechos de marauilla:
Don Fernando e su quadrilla,
Que ganó con sus bondades
A las muy nobles gibdades
De Cordoua e de Seuilla.
Yo leí, maguer somero,
De Algezira et su alcayde
La de Alcalá de Bengayde,
Que ganó el buen guerrero
Don Alfón el postrimero
Que así ovo aqueste nonbre.
El qual fué mas gentil onbre
Que nasgió después de Ñero.
Yo leí, abreuiando.
De algunos predecesores
Que fueron emperadores.
Pero dexo de yr nonbrando
Desde el Mano don Fernando
Fasta el grant conquistador
Nieto del Enperador
Don Alfon, otros dexando.
Alto Rey, aquí parando
Mi obra metrificante^
Non quise mas adelante
Yr de otros relatando.
Mas en esto meditando
En los fechos que fezieron
Los Reyes que del venieron,
Feo es pasar callando.
224 LÍRICOS CASTELLANOS.
Alto Rey, ya só cansado,
Et tan bien cansa mi lengua;
Gomo quier que fíze mengua
Et meresco ser culpado,
Por que non contó acabado
De los otros tan famosos
Reyes santos, gloriosos,
Pero sea perdonado, -v
Alto Rey, ca non fis esto
Por menguar papel nin tinta,
Nin tan poco por infinta,
Que los non leí tan presto.
Pero fue por que sobre esto
Non conplió que mas nombrase,
Saluo ende que tornase
A lo ál que fas al testo.
Alto Rey, pues que mis ceja.s
Socarró tanto leyendo.
Es rason que concluyendo
Yo dé fin a mis consejas.
Pues escuchen las orejas
De todos los que vos amen,
Ft verán que non me llamen
Pasqual Gil de las ovejas.
Alto Rey, segund la trama.
Vuestro Reyno está doliente
De tan grande acídente,
Que mas arde que la llama.
Et maguera que reclama.
Nunca falta quien se duela,
Et con dolor de la muela
Dias ha que fuerte brama.
Alio Rey, non fuó purgado
Por la forma que deuía,
Nin curado por la vía
JUAN ALFONSO DE RAENA. 225
Que deuiera ser reglado.
Por lo qual quedó achacado
Et muy lleno de tumores,
Que le dan asaz tremores
Et dolor en el cojstado.
Alto Rey, los sus ardores
Et dolencias tan esquivas
Cada día son mas viuas,
Et mas frescas e peores;
Et ya suenan sus dolores
Et revuelan como viento,
Et dello an sentimiento
Papas, Reys, enperadores.
Alto Rey, si luego en punto
No le acorren los maestros,
Muy profundos e discretos,
El vmor sera mas junto;
Ca, señor, segunt barrunto
Este mal de luengo viene.
:
Alto Rey, pues si queredes
Reparar estas dolencias.
Sin doctores nin sciengias
Et sin gastos que fazedes.
Señor, cunple que notedes
Sotilmente mi responso,
Et lo quei Rey don Alfonso
Ovo fecho, vos faredes.
Alto Rey, non es fallado
Por escrito nin por ley
Que en el mundo fuese Rey
Tanto ti^npo afortunado,
Nin de tantos conquistado;
Enpero maguer corrido
Tomo II 15
3;
LÍRICOS CASTELLANOS.
De Dios fue bien socorrido,
E non fue desanpsrado.
Alto Rey este oonbrado,
Segunt Jizen, fue su nieto
Del en perador discreto
Don Alfonso muy amado;
Et fue fijo del onrrado
Rey don Sancho, que adorausn
Et todas genlesllamauan
El Rey santo deseado.
Alto Rey niño chéquilo,
Esle Bey quedó moyuelo
De quatro años pequeñuelo
E muy gracioso e bendito.
El diablo vil, maldito,
Comentó de armar su lidia
De maldad e iinicha envidia
For la forma que repito.
Alto Rey, fue consejado
A su tio. Rey de León,
Don Fernando, grant follón,
Que su Rey no ajimtado
Fuese todo derramado
Por Castilla, et que robasen
A lodo quanto fallasen
En el canpo et en poblado.
Alto Rey, falsos, Tuynes,
Que lo tal le consejaron,
De tal guisa lo enredaron
Quel creyó a los malsines,
Lo qual fizo a dos finos
Por quel Reyno se gastase,
Et después que lo cobrase,
Sin gastar muchos florines.
Alto Rey, sin detenencia,
JUAN ALFONSO DE BAENA. 227
Asy fue por obra puesto,
Ca su tío el Rey dispuesto,
Sin temor et sin congien^ia,
Trabajó con gran femengia
Por fazer muchos portillos
En las villas e castillos
Del Rey niño con treuengia.
Alto Rey, sin estos males
Que Castilla del sufría,
Levantóse grant porfia
Entre santos seruigiales:
Por saber á qué oficiales
Se daría la tomanga
Del Rey niño e su crianza,
Lucharon sobre puñales,
Alto Rey, et fue dexado
A don Gutierre de Castro,
Et mináronle por rastro.
Por lo qual le fue quitado;
Et fue luego entregado
Al grand conde don Enrrique,
De qnien ay tan gran pedrique
De que soy muy espantado.
Alto Rey, después fue dado
Aquel niño, por grant pla^a,
A don García de Da^a,
Orne muy desuenturado;
Por lo qual fue requestado
Entre Castro et los de Lara,
Et quebrada mucha vara
Por quien tomaría el estado.
Alto Rey, mucho temiendo
Don Enrrique aquestas cosas,
Que serían peligrosas,
Don Fernando el Rey beniendo
228 LÍBICOS CASTELLANOS.
Ca velando et dormiendo
Al Rey niño robaría,
O que gelo tdtnaria,
Fue a Soria con el fuyendo.
Alto Rey, tales tormentas
Ouo el Reyno aquella vez,
Que fue negra mas que pez*
La suma de sus afrentas,
Ca tomó todas las Rentas
El Rey niño doze años,
Et langó grandes rábanos
De otros pechos sin dar cuentas.
Alto Rey, en su letura
Deste niño perseguido
Se recuenta muy complido
Que ovo fuerte ventura,
Don enrrique tal quexura.
Que maguera grant fídalgo
* Otorgo sí diesen algo
Que darie el niño con jura.
Alto Rey, en mal oraje
Don enrrique, asi acusado,
Et del Rey niño apremiado,
. Leuantose en mal puntaje;
Fizo pleyto e omenaje
Que la mano le besase
A su tio, et le otorgase
Al Rey niño basallaje.
Alto Rey, luego partió
Para Soria el Rey cruel,
Et don Manrrique con él,
Por que asi lo prp metió;
Et al punto que y llegó
Demandó que el niño diese.
Por que luego se conpliese
JUAN ALFONSO DE BAENA. 229
La postura quel juró.
Alto Rey, los que guardauan
Al Rey niño con desmayo
En los bracos de su ayo,
Delante él todos llorauan,
Et planiendo sospirauan
Por aquella aleuosía,
Et tan mala pletesia,
Que del Rey niño tratauan.
Alto Rey, todos dixieron:
«O Santa Maria val;
Tal error et tanto mal
Los nasQÍdos non lo vieron.
A nos libre nos lo dieron
Al Rey, asi vos lo damos,
A vos, conde lo entregamos.»
Et del Rey se despedieron.
Alto Rey, con ardideza
Vn fídalgo, buen vasallo,
Caualgó en vn cauallo
Et fizo grant sotileza:
Furto el niño, sin pereza,
Ei leuólo so una capa,
Bien corriendo, a la trapa,
A Gormaz la fortaleza.
Alto Rey, en que no daua
El Rey niño et non salia,
Su mal tio ally fazía
Grant ruydo et renegaua,
Et con saña se tornaua
Al buen conde con bravura.
Por el pleyto e la postura;
Pues el niño non le daua.
Alto Rey, fue detenido
El Rey crudo en dilaciones.
230 LÍRICOS CASTELLANOS.
Poniéndole defensiones
Que era el niño adormecido.
Pero fuele respondido
Dende a poco, con manera,
Que vn orne que y veniera
Con el niño avia foydo.
Alto Rey, fue ya sentido
Por el tio, muy yrado,
Gomo el niño era furtado,
Et fincó muy desmaydo,
Por que fue mal estatuido
Del buen conde et su promesa;
Por lo qual caesció desa
Alli en so ría grant róydo.
Alto Rey, muy despagado
Partió dende el Rey tirano,
Por que el niño Rey locano
Escapó et fue bien librado.
Fuese él muy enojado,
Protestando toda via
Que por todos noche e dia
El niño fuese buscado.
Alto Rey, los dos hermanos
Del buen conde trabajaron
De manera que fincaron
Del error limpios e sanos;
Ca trotó cuestas et llanos
El leal conde don Ñuño
Fasta que sacó en el puño
Al niño de entre villanos.
Alto Rey, sin grant fardaje
Dio con el dentro en atienga,
Sin temor et sin vergüenza;
€a vio bien que su linaje
Del mal pleyto et desagaje
JUAN ALFONSO DE BAENA. 231
pon aquello lo saluaua,
Pues que el Rey ni^libraua
De poder del Rey saluaje.
Alto Rey, luego fué puesta
A don Manrrique demanda
Por el Rey, quando non blanda
Mas Rebta que no requesta,
Que beniese a dar respuesta
De la su mala verdad,
Et perjurio et falsedad,
Que la lid estaba presta.
Alto Rey, fue orgulloso
Don Manrrique, et respondiendo
Et su onrra defendiendo,
Dixo al Rey mucho sañoso:
Yo non fui nin só aleuoso,
Nin traydor nin fementido;
Mas meresco ser tenido
Por leal e grandioso.
Alto Rey, fue delibrado
Aquel pleyto por juizio
Que non fizo perjuizio
Don Manrrique nin fue errado;
Ante fue determinado
Que libró de seruidumbre
A su Rey, et le dio lunbre,
Et devie ser coronado.
Alto Rey, ya despachado
Don Manrrique desta presa,
Leuantose otra enpresa
Del Rey niño injuriado.
Dende a poco fue baruado,
Et puno por auer onrra;
Et de quien ouo desonrra
Por su punto fue vengado.
232 líbicos castellanos.
Alto Rey, el niño bueno
Don Alfonso muy gentil,
Esmerado entre cient mili,
Este noble Rey noueno
Luego anduuo por su Regno,
Non cagando con falcones,
Mas buscando los ladrones,
Espantando mas que trueno.
Alto Rey, el gran cuydada
Que tenía, et malencolía
Por el robo et tiranía
Que su tio avia vsado,
Esto le fízo forjado
Apretar las en pulgueras,
Como toro en barreras
Es corrido et garrochado.
Alto Rey, ca muy de cote,
Et con señas muy ardientes,
A los Reyes sus parientes
Mas los traxo el extricote;
Et su Reyno lo gastaron.
A la fin desque yantaron
Bien pagaron el escote.
Alto Rey, luego primero
Comengo a fazer estrena,
Et vengóse a boca llena
De su tio el torticero:
Como Rey muy justiciero
Le corrió bien la zapata
Por el robo et la barata
Que fizo el viejo trotero.
Alto Rey, después venciólo
En el canpo muchas vezes,
Et llególo hasta las fezes
í
JUAN ALFONSO DE BAENA. 233
De fincar sin gente solo;
Final mente conquistólo
Et tomóle sus lugares
Que él tenia, e sin vengares
Fasta ser muerto corriólo.
Alto Rey, desque finado
Su mal tio manzillero,
A su fijo et heredero
Non lo dexó oluidado:
Apretó con él priado,
Et corrióle la cuxia,
Et rasgóle su almexia,
Et dexóle desonrrado.
Alto Rey, ya requestados,
Padre et fijos e vencidos,
Desonrrados et perdidos,
Et de sus Regnos echados.
Corrió las tierras et prados
De la nauarra al Rey Sancho,
Que tenie su Rey no ancho
De lugares mal ganados.
Alto Rey, así andando
Este niño fuerte et brauo
Non presgió solo en un clauo
A los quel fueron errando,
Nin dexó sin aguinaldo
Aragón, que a toda boca
Le rasgó bien la coroga
A su Rey con su gran bando.
Alto Rey, muy infingido
Portogal tañíe su tronpa,
Et maguer tiene grant ponpa.
Por estar muy bastegido.
Este Rey muy atreuido
Le corrió bien la canpiña.
234- LÍRICOS CASTELLANOS.
Et dexólos con grant tina
Mucho triste e dolorido.
Alto Rey, así foliados
Sus contrarios, de esta guisa
Comentó a fazer pesquisa
Contra los muy renegados
Moros, falsos, encartados;
Et ganóles luego a Cuenca
Et los prados de Iberlenca,
Que son oy pueblos ^errados.
Alto Rey, desque se vido
Este niño así encarnando,
En los moros ya gebando,
Et se vio brauo et temido,
Dio estonces grant bramido
Por ganar onrra e prez,
E juró que fasta Fez
Llegaría su apellido.
Alto Bey, como tenia
Este Rey grant coraron,
Et demás buena entengion,
Por que a Dios seruir queria,
El a fin que asolaria
A los moros, perros canes.
Comentó tomar afanes
E seguillos con porfía.
Alto Rey, fue para Alarcos,
Et fue mucho enora mala,
Con su gente puesta en ala.
De cauallo et pie con arcos,
Ca salieron de los charcos
^ien't mili moros en alcance,
E matando a todo trange
Fue de alli sin red e barcos.
Alto Rey, des que arrancado
JUAN ALFONSO DE BABIV4. 235
Fue corrido ginco leguas
De los moros, sin dar treguas
Et muy bien acuchillado,
En pero non fue tomado
De los moros nin guerreros,
Ca sobióse en los oteros,
Onde fue bien anparado.
Alto Rey, el bien quesiera
A los moros darles buelta,
Et tomar a rienda suelta
Farre dentro o farre fuera;
Mas enbidia con dentera
De los Reyes sus vezinos,
Envidiosos et malinos,
Le embargaron la carrera.
Alto Rey, mas que la yel
Este Rey fué quebrantado
Et por ser desbaratado,
Leuantaron se contra él
De enemigos grant tropel;
Por fallar tienpo e achaques
Fueron dar con él yn baques,
Todo a fin de aforrar del.
Leuantó luego pendón
Portogal amenazando;
Leuantóse renegando
Su primo Rey de León;
Leuantóse de mal son
El Rey Sancho nauarrisco;
Leuantóse con pedrisco
El Rey alfón de aragon,
Leuantóse de Granada
El Rey moro et los Gomeros;
Leuantóse de Alhameres
Mucha gente renegada;
236 LÍRICOS CASTELLANOS.
Leuantose en asonada
Otro Rey con Serrazines;
Leuantose de Marines
Toda la tierra quajada.
Leuantaronse eso mysmo
En su Reyno asaz tizones;
Leuantaronse cabrones
Et carmeles del abismo;
Leuantose en cristianismo
Contra él tantos contrallos,
Que non podrían contallos
Por la quenta de alguarismo.
Alto Rey, así gercado
De enemigos capitales,
Este Rey, tantos et tales
Como suso he recontado,
Con trysteza et grant cuydado»
Non podie tomar plazer.
Non sabia que fazer;
Mas coydó ser asolado.
Alto Rey, curó de auer
Su consejo et buen acuerdo.
Este Rey como ome cuerdo
Con la Royna su mugier;
Otro si quiso saber
De los suyos que lo amaban,
El consejo que le dauan
Para aquel grant menester.
Alto Rey, ningún arrimo
Non falló nin otro anparo '
Este Rey para reparo
De sus cuytas et lastimo,
Saluo este que esprimo.
Que fue dar su linda fija,
JÜÁN ALFONSO DE BAENA. 237
Por mugíer con. la sortija,
Al Rey de León su primo.
Alto Rey, los dos amores,
Luego en punto lo juntaron;
Et por Cortes los casaron
Con mili justas é atanbores.
El Rey noble de valores,
Egualó las cosas todas,
Et fechas las ricas bodas
Byuíeron a sus sabores.
Alto Rey, esto acabado
Quedaron bien egualados,
Suegro et yerno muy pagados:
Et todo el Rigor quitado.
El Rey noble et redotado.
Los lugares que ganara
A su yerno et le tomara.
El gelos tornó de grado.
Alto Rey, fueron pesantes
Los Reyes sus comarcanos^
Porque vieron tan cercanos
Suegro et yerno en los talantes,
Ga se vieron mal andantes
Por quel Rey les tornada
A correr et estruyría,
Gomo les feziera dantes.
Alto Rey, por que fincasen
Los negocios mas seguros,
Gon firmeza de altos muros
Para siempre e non quebrasen,
Et juraron que guardasen
Aquestos dos solos puntos.
Que Castilla et León juntos
En vn Reyno se tornasen.
Alto Rey, en arte estraña
238 LÍBICOS CA8TKLLAXOS.
F!zo mas como maestro,
Este Rey lo qae demuestro,
Amansó sa yra e saña,
Lo que áempre turba e daña;
Fizo pleytos e posturas,
Et sus pazes et sus joras
A los moros con grant maña.
Alto Rey, así firmados
Estos tractos con firmezas,
Ck)menQÓ á fazer proezas
Este Rey en sus Regnados;
Fizo en Burgos muy dotados.
Las Huelgas con ospital;
Lo qual non faze otro tal
Ningún Rey de los pasados.
Alto Rey, diz la materia
Del prov^erbio acostumbrado.
Que se dize muy notado
En cada lugar e feria:
El que para grant lazería
O el que con mancilla biue.
Nunca duerme mas escriue
En su coraron miseria.
Alto Rey, por semejante
Non se le oluidaba yn rato.
La desonra et desbarato,
Que este Rey ouiera ante,
Et por verse mal andante
Et. de los moros vengido.
Siempre estouo apergebído
Por vengarse bien auante.
Alto Rey, obra £amada
Este Rey fizo entre tanto,
Suplicó al padre santo.
Por auer de su cruzada.
JUAN ALFONSO DE BAENA. 239
La qual le fue otorgada
Con plen^ria yndulgengia,
Et con tan mucha clemencia
Que otra tal nunca fué dada.
Alto Rey, sacó las cruzes,
Et sus muy Ricos pendones,
Con castillos et leones
A los canpos andaluzes;
Por vengarse de marfuzes
Moros perros descreydos,
Ca estañan engreydos.
Con espadas et capuzes.
Ally fueron con su seña,
Aragón et Barcelona;
Ally fueron de Panplona,
De Nauarra et de Gascueña;
Ally fueron de Bergoña,
Portogal et Oliuen^ia;
Ally fueron de Florencia
Et ynfangones de armeña.
Ally fueron dominantes
Et del papa sus legados;
Allí fueron arreados,
Cardenales muy constantes;
Ally fueron almyrantes,
Et muy nobles arzobispos;
Ally fueron con obispos.
Otros muchos batallantes.
Ally fueron de Lombardos
Muy gentiles senescales;
Ally fueron mariscales
De las Franelas* e Picardos;
Ally fueron muchos Sardos,
Et Tudescos é Albanezes;
Allí fueron Marguilleses
24o LÍRICOS CASTELLANOS.
Legítimos e bastardos.
Ally fueron con Romanos,
Grandes duques, altos condes;
Allí fueron los viscondes,
De Girona et Padoanos;
Allí fueron de Getanos
Et muchos otros lenguajes;
Ally fueron lindos pajes,
Con arcos y tállanos.
Ally fue la grant batalla
De las ñauas de tolosa;
Ally fue la espantosa
Mortandad que non se calla;
Ally fue vencido Abdalla
El grant miramamolin;
De ally fue como ruyn
Fuyendo segund se falla.
Ally fue mucho llamado
El apóstol Santiago;
Ally fue dia aziago
Para el pueblo renegado;
Allí fue canonizado
El Rey santo que diuiso;
Ally fue su parayso.
Aquí QÍerro mi candado.
Alto Rey, si bien notasstes
Estas cosas recontadas,
Como van por sus pisadas,
Pocas menos vos pasastes;
Ca señor también quedastes
De dos años en la cuna,
Quando comentó fortuna
En los Reynos que heredastes.
Alto Rey, ca estando ledo
Vuestro padre en trono alto,
JUAJN ALFONSO DE BABNÁ. , 244
Porque yua dar vn salto
En los moros con denuedo,
Salteóle muy sin miedo^
La muerte cruel, ladrona,
Que a ninguno non perdona,
Et matólo allí en Toledo.
Alto Rey, aquel costante
<}ue fizo en su mo(^edad,
Vos estando en la gibdad
De Segouia en este estante,
Ordenó que el noble Infante
Don Fernando su hermano,
Kt la Reyna, bien en llano
Vos regiesen con talante.
Alto Rey, muy noblesgido
Destos dos vuestros tutores
Et muy nobles Regidores,
Fuestes vos bien nodres^ldo,
Bien criado et guarnes^ido
De costumbres muy reales,
Ca vos fueron tan leales
Como fue bien paresgido.
Alto Rey, la noble, cara,
Vuestra madre et Regidora,
Et el Infant sin demora
Fueron se a Gualdaf ajara.
Como quier que el Rey dexara
Ordenado por sentencia
Que vos diesen en tenencia
A dos grandes que él nonbrara.
Alto Rey, ardió la tea
En vuestra corté e mesnada;
Fue la villa aluoros^ada
Et reuuelta gran't pelea,
Tan cruel et tan fea,
Tomo H. 16
24¿ LÍUGOS CASTKLLA3H16.
Qae, si Dios non acorriera,
Mav en breue avna fdera
Como chusma de galera.
Alto Rey, fue amansado
El roydo con maneras,
Como qnier qa las denteras
\on salieron ¡mal pecado!
Por lo qnal fué acordado
Que todos de ally saliesen,
Et con Yos desque partiesen
Sería todo allanado.
Alto Rey, luego partistes
Con la Reyna una mañana
A Valladolid la llana>
Con gran't gente que troxistes;
Et des que ende yos metistes
Duró díes años continos.
Que solo por los caminos
A los ver nunca sallistes.
Alto Rey, mucho preciado.
Mas que oro nin que plata;
Como leche so la nata
Ella vos touo guardado;
Vuestro Reyno es ygualado;
Vino la muerte rauiosa,
Con su flecha poncoñosa,
Et matóla sin su grado.
Alto Rey, desque finada
La muy alta noblesgida,
Fue la gente entristecida
Por la su muerte et turbada;
Enpero desque enterrada
Luego en punto caualgastes
Por la villa et remirastes
Vuestra corte muy onrrada,
JUAN ALFONSO DE BAENA. 243
Alto Rey, con gran*t ardid
Fue por todos ordenado
Que el noble Juan Furtado
Fuese estonces adalid ;
El qual dixo: «señor, yd
Desta villa, et miraredes
Vuestro Reyno, y folgaredes
En la villa de Madrid.»
Alto Rey, desque llegada
Vuestra corte e grandes onbres,
Que non digo aquí sus nombres,
A la villa ya nonbrada,
Onde vos fué otorgada
La carga .del Regimiento,
Por cortes, a conplimiento
De vuestra hedad acabada,
Alto Rey, los aderentes
Que estonces^ vos aguardauan.
Por quitar muchos esgon^es,
Et peligros é a^identes,
Por algunos continentes
Que entre ellos se vsaron,
A Segouia vos tornaron
Bien guardado con tenientes.
Alto Rey, los sus parientes
Que con vos entraron dentro
Non quesieron en su ^entro
Acoger mas infanzones;
Por lo qual los coscorrones
Ayna fueron buscados,
Ca fueron medio trabados
Todos por los cabezones.
Alto Rey, en la posada
Del vuestro gran't mayordomo
Juan Furtado, que es en somo
%
244 LÍRICOS CASTELLANOS.
De la calle enpedregada.
Rica fiesta vos fue dada
De famoso et gran't convite;
Mas pegaron yn enbite
Los de fuera e cantonada.
Alto Rey, que vos tomaron
Libremente en su poder,
Et a su guisa et plazer
De Segouia vos sacaron:
Los de dentro se quedaron
Escarnidos e burlados,
Et del juego desbañados,
E a su culpa se tornaron.
Alto Rey, a la parada
Que de suso se repite,
Rebidaron tal rebite
Los de dentro con gelada,
€a en una trasnochada
Dieron salto en Tordesillas;
Lo qual fue mal e cosquillas
Desta guerra comentada,
Alto Rey, ca fue entrada
La vuestra muy Real casa,
Por lo qual mucha de brasa
Encendió esa caualgada,
La qual non es apagada.
^Quiera Dios que se apague
Sin que mas pesares trague
Castilla la trabajadal
Alto Rey, esto pasado
Luego dende a pocos dias,
Sin auer muchas porfías,
Vos, señor, fuestes leuado,
Et non mucho a vuestro grado,
A la cibdad entorrada,
JUAN ALFONSO DE BAENA. 245
Abila la bien gercada.
Do estouiestes trabajado,
Alto Rey, ca se apartaron
Los infantes en dos partes,
Sus vanderas estandartes
En dos vandos se mostraron:
Los del vno se engorraron
Et touieron a pie quedo;
Et los del otro en Olmedo
Grandes gentes ayuntaron.
Alto Rey, por las questiones
Ser terribles e dañosas,
Et por ser muy criminosas
Entre sí las diuisiones.
Por quitar las ocasiones
Beboluieron su minera,
Et fueron se a Talauera
Con banderas a montones.
Alto Rey, en esa villa,
Bien Qercada de alto muro.
Vos estando muy seguro
Con vuestra Rica familia,
w
Que asayó algúnd lacayo:
Una cosa cuy da el bayo,
Otra cuyda el que lo ensilla.
Alto Rey, muy redotable,
Con fuerza et atreuimiento,
Lealtán^a et sentimiento
De amor muy entrannable;
Vuestro leal Condestable,
Con sus armas de la luna,
(1) Falta nn verso entero en el códice único que nos h»
conservado esta composición.
246 liuCOS CASTELLA^rOS.
Madrugó sin gente alguna,
Fizo fecho mov notable.
Alto Rey, señor notad,
Lo qae fizo el leal Conde,
Por ser cosa qae responde
A grandeza et lealtad;
Ga por dar ros libertad.
Vos lancó en yn castillo,
Et guardó bien el pestillo
Sin temor, con onbredad.
Alto Rey, en montaluan
Es la torre en que estouiestes.
En la qual señor, sofriestes
Grant trabajo et mucho aCaui;
Ca por mengua de auer pan
Vos dieron comer canallos.
Vuestros leales vasallos,
A pesar de sant julian.
Alto Rey, fuestes velado
Nueve días por mi cuenta,
Do pasaron grant tormenta
Los de fuera en despoblado;
De mal tiempo agrauiado,
<}ue fizo de aguas e fríos,
Por crecer tanto los Ríos
Quellos non fallaron vado.
Alto Rey gient mil temblores
Los de dentro ally pasaron,
Ca por nos se auenturaron
A la muerte et sus pavores;
Non les fálleselo rencores
En pasar tan fuerte trago,
Como aquel que de hondo lago
Con sospiros et sudores.
Alto Rey, sin mas tardar
JUAN ALFONSO DE BAENA. H'
Los de fuera derramaron ,
Los de dentro vos sacaron.
Sano et libre, et sin pesar;
Pues de ally deuen contar,
Que estouiestes libre e suelto,
Sin enbargo et desenuuelto
Gomo Rey para mandar.
Alto Rey, luego folgastes
Con los vuestros et reystes,
Et desque que de ally saliste's
Vuestros Reynos ordenastes;
0)
Como Rey et grant señor,
Sin rezelo et sin temor
De algunos que desterrasteis,
Alto Rey, e avn ygualastes
A los grandes e a los chicos,
A los pobres e a los Ricos,
Ca todos los perdonastes;
Por lo qual, señor, quitastes,
Del Reyno todas las Ragas,
Et por mercados et plazas
Pregonarlo vos mandastes.
Alto Rey, las otras cosas
Que en vuestro Reyno pasaron,
Pues que todos las miraron
Non cumple rezar mas prosas;
Ca serien muy enojosas
Si todas se repeliesen,
Et creo que non copiesen
En muchos textos et glosas.
(1) Falta otro verso.
2ÍH LÍBICOS CASrBLLÁSOSw
Alto Rev, 9 es mirado
)G proceso bien de yuso,
Fallarán en el Tncloso
Asaz bien declarado.
Que vos fue bien perturbado
Vuestro grand plazer e gloria.
Por. quitar vos la vitoría
Del buen fecho comencado.
Alto Rev, ca ordenastes
De fazer guerra á los moros,
Vos theniendo asaz thesoros
Para ello que ayuntastes;
Mas luego que comenrastes
Para lo poner en obra,
Recodió vos tal co^obra
Gomo al Rey de que escuchasteSy.
Alto Rey, ca manifiesto
Es a todos vuestros grandes,
Et lo sabfn los de Plandes,
El fecho muy deshonesto;
Por entrar con brauo gesto
Los Reyes muy atreuidos.
Con sus pendones tendidos.
En Castilla con repuesto.
Alto Rey, a suelta rienda
Llegaron cerca de Fita,
Mas su estanca fue poquita
Et boluieron sin contienda,.
Por lo qual esta fazienda
Me paresce fonda sima,
Ca grant juego de esgrima
Yo non sé de quien lo entienda.
Alto Rey, vos los seguistes
En los sus Regnos entrando,
Destroyendo et quemando
^
JUAN ALFONSO DE BAENA. 249
Quanto vos por bien touistes,
Mas después non cohsentístes,
Vsando de la grandeza,
Que feziese mas crueza
Et contento vos fuestes.
Alto Rey, si bien mirados
Este fuego ya encendido,
Tan cruel et tan cres^ido,
Fallaredes que oy estados
En tantas necesidades
Cómo estouo el Rey que cuento,
Et por más avisamiento
Cumple que en esto me oyades.
Ca el Rey, soncas et certas,
De Aragón et de Sezilla,
Tener deue grant manzilla
Por gentes presas et muertas;
Por ver talar sus huertas
Non terna gran pagiengia,
Quanto mas ver á Vatengia
Corrida fasta las puertas.
Pus, señor, contenplad
En don Juan, Rey de nauarra;
Visto es que se socarra
La su tierra a mas andar;
Cada qual puede pensar
Su trabajo, su tristor,
Por auer tanto dolor,
Que terna muy grand pesar.
Pues señor, quien bien acata,
Los infantes que padesgen.
Como quier que se bastecen,
Fortuna los desbarata;
Son corridos fasta Mata,
De ser dentro en Alburquerque
2S0 LÍRICOS CASTELLANOS.
Este faego de alenquerque,
Mala es sino se amata.
Pues, señor, la vuestra hermana
La infante está en Segura,
Sin plazer et sin folgura,
Sospirando muy syn gana.
Por non ser tanto cercana
De vos, Rey, como solia;
Por lo qual pido valia
A su nieto de Santa Ana.
Pues, señor, ya Portogal
Tiene cara con dos fases,
Ca profasan los Rapazes
Sofísmando logical,
Que Remesge el pertegal
El infante don Duarte,
Que anda con su arte
Contra vos et non leal.
Pues, señor, los enemigos
Infieles, moros perros,
Que vos han fecho mili yerros,
Non serán vuestros amigos;
Quanto mas que, sin testigos.
Se prjieua por esperen^ia
Como son grand pestilencia
Deste Rey no muy contrarios.
Pues, señor, en la montaña
De Castilla et el su algarbe
Nos falleste quien estarue
Et quien sienbre gran zizaña,
Ca muchos juegan de maña:
Esta es la que mas quema,
Cada qual tener su tema
De segar con su aguadaña.
Pues, señor, abrid los ojos,
JüAN ALFONSO DE BÁBNÁ. 254
Ga non cumple que dormades ;
Mas que luego proueades
Arrancando estos abrojos;
Si non canpos et restrojos
Con las langas son arados
E de sangre bien regados
E con muertes e despojos.
Ca, señor, sy non se apaga
Este fuego con mucha agua.
Antes que arda mas la fragua,
Nin se dañe aquesta llaga,
Mas terrible es esta plaga
Que la que padesge Francia^
Ca por guerras et distangia
Todo su Reyno se estraga.
E por ende a tantos males
Acorret con los remedios,
Pues tenedes muchos medios
E menguas, señor, átales;
Que de víboras mortales
Resjalgar et de escurpiones
Sanarán sus corrupciones;
Pues sabes quantas e quales.
Oh Rey brauo muy dotado
Et de grant pres valioso,
Sodes vos el generoso,
Alto Rey muy ylustrado,
Et por sabios es fallado,
Esta ser mas noble espegia,
Que en el mundo mucho presgia
Todo monge et muy letrado.
La ynfante^ muy pregiosa,
Et suaue, oliente, mana,
Es la noble et soberana
Alta Reyna, et poderosa,
252 LÍBICOS CiSTELLA3rOS.
Tan discreta et tan fermosa.
Que su muy Real senblante
De sanar esto es bastante
Con so vista muy graciosa.
La Ian(^ta muy delgada
Cría el ángel vuestro fijo,
La qual tiene encondesijo
Con el mismo bien guardada.
El dará tal lancetada
«
Et fara real sangría
Porque tome en alegría
A Castilla sin lan(^da.
El almina consolante
Que abranda la garganta
Es la Rey na, buena, santa,
Vuestra ermana enperante,
Et la muy linda ynfante
Que relunbra como estrella,
Es razón de ser con ella
Muy fino día gargante.
Los emplastos prouechosos
Son los grandes cauaileros
Et leales conseíeros
Con buen seso, estudiosos,
Ca deuen ser acuciosos
Por seruir de Dios e vuestro,
Que no tomen el seniestro
Estos fechos peligrosos.
Los socrocios son pastores
E perlados de la egreja,
Pues que saben la conseja,
Et los vuestros abditores;
Et también sabios doctores,
De quien vos tanto fiados,
Sy con saña porfiados
JUAN ALFONSO BE BABNA. %bZ
Lean bien los Relatores.
Los ungüentos oliosos,
Et los muy blandos, suaues,
Estos tienen so las llaves
Los muy buenos Religiosos;
Ellos ruegen muy llorosos,
Con ayuno et oragiones,
Que Dios alge execuciones
Destos fechos criminosos.
' Los manjares e dietas
Non serán solos garuan^os,
Nin capones de Retangos,
Nin lavancos nin vergetas;
Mas presonas muy discretas
De nobles enbaxadores,
Et leales tratadores
E mas sabios que profetas.
E el agua dulce temprada
En que bañen al paciente
Non sera del agua ardiente
Nin tampoco agua rosada;
Mas será agua llorada
De gemidos de los pobres,
Ca batiéndose estos cobres
Toda la -tierra es talada.
El acucar conortoso
Non sera de lo rosado,
Nin tanpoco violado,
Nin de pan maguer sabroso!
Mas sera mas glorioso
Que la paz et la concordia;
Et quietada la discordia
Todo el Rey no es gozoso.
El grant físico prudente
Que ha de dar aquí consuelo,
\
254 LÍBICOS CASTELLANOS.
Este solo está en el gielo
En el su trono excelente;
Etsi él pone el vnguente
Con la su mano bendita,
£1 enfermo et su pepita
Es librado en continente.
Botícarío muy portero
Mucho cunple que se busque
Por Castilla, et se rebusque
Muy fiel et verdadero,
Por que todo el bien entero
Del enfermo, su yeuir,
Del sanar et del morir,
Todo va en el especiero.
Ca, señor, por su geda^o
Las mengías son coladas,
Et por él son destenpladas
Et mecidas con su bra^o;
Pero guarden que su cago
Non sea palo d'adelfa,
Ca desiendo que es d'arquelfa
A muy muchos dan del msiqo.
Por lo qual, muy apurado
Deue ser tal oficial,
Et mas claro quel cristal
Para fecho tan granado;
Et por ser bien atenprado
El sarope et non amargo.
Señor, tome este cargo
El vuestro leal priuado.
Ca es noble, et poderoso,
Muy ardid et esforzado,
Muy cortes et mesurado,
Et gentil, et muy gracioso;
Sobre todo venturoso.
JUAN ALFONSO DE BASNA. 255
Por lo qual él lo meres^é,
Et a el solo pe»ienes5e
Este ofigio tan famoso. ^
Por seys cosas señaladas
Quel guardó muy prouechosas,
Tan leales et famosas
Que debien ser coronadas,
De uos, Rey, et muy loadas,
Las quales, señor, son estas,
Que serán de yuso puestas,
Por mi lengua publicadas.
La primera la persona
Vos guardó con amor fuerte,
Et se puso a la muerte
Muchas vezes del ascona;
La segunda, es gran corona.
Que vos dio con alta fama,
Pues guardó la Real cama,
De las damas la corona.
La tercera la espada
Vos guardó muy sin malicia,
Ca tiró de uos codicia
De tenerla ensangrentada;
La quarta fue guardada
La péndola sin engaño,
Ca por él en vuestro daño
Nunca distes pendolada.
La quinta es mesurada,
Quel guardó et vos vsastes,
Ca nunca deseredastes
A ningund por trauesura;
La sesta es grant cordura,
Quel guardó por vias buenas,
Ca señor, vuestras almenas.
Non las distes con soltura.
256 liaiGOS CASTELLANOS.
Por la qual grant lealtan^a
Quel guardó tan lealmente,
Ese fue bien meresgiente
De durar en su priuanga;
Et avn deue auer ñanga
De pujar de grado en grado,
Et cobrar mayor estado
Pues vos fuera sin erranga.
Et pues el touo tenpranga
Tanto tienpo con buen seso,
E guardó derecho el peso
Et muy justa la balanza;
En juntar paz e amistanza
En mesclar este xarope
A que Dios queriendo tope,
El terna tal ordenanza,
Alto Rey, maguer non cabe
De loar su nobleza.
Su ardid e gentileza
Todo el Reyno bien lo sabe;
Et avn que yo non lo alabe
Los sus fechos bien lo alaban,
Ca los nobles non acaban
De loar lo que en el cabe.
Alto Rey, vuestro palacio
Cría muchos sabidores,
Que se pregian de amores
Et son de grant generagio;
Si quitar quieren profagio
De caer en lenguas malas,
E volar con ricas alas,
Noten esto bien de espacio.
I
Alto Rey, pus entendedes
JUAN ALFONSO DE BAENA. 257
Mi sermón lo que declina,
Mucho en breue e muy ayna
Bien será que executedes,
Lo que fizo vos sabedes
El Rey santo et bendicho,
Don Alfon el sobre dicho,
Lo qual fecho folgaredes,
Alto Rey, ca vuestro abuelo
Ayuntara a vuestro padre
Con la Reyna vuestra madre,
Et metiólos so vnvelo;
Por sanar el grant rebelo
Del grant duque de Alencaste,
Quel ganara por deslastre
Este Reyno muy sin duelo.
Alto Rey, aquí va el pique
De quitar estos agrazes.
De juntar aquestas pazes
Para siempre sin replique;
Todo el Reyno vos suplique
A que dé muy ricas arras
A la flor de las nauarras
Vuestro fijo don Enrrique.
Alto Rey, luego es quitada
Toda la vmor e flema,
Et la sangre et la postema
Luego es clarificada;
Et la rete que está armada
Con los lazos del diablo,
Sin mas armas nin venablo
Desta será registrada.
Alto Rey, luego es sano
El doliente sin dubdanga,
Et bibirá en grant folganza
El buen Reyno castellano;
Tomo n. 17
^58 LÍRICOS GASTBÍXANOS.
Pues señor, luego tenprano
Acorred pues que podedes,
Et fazed lo que deuedes
Como Rey fiel christiano.
Alto Rey, et sea dada
Sentencia difinitiua,
Muy Real consolatiua
Por vuestra boca rezada;
La qual sea coronada
Bien escrita en letras de oro»
Por quitar tristeza e lloro,
Desta guisa executada.
Alto Rey, vos perdonando
A los Reyes por nobleza,
Et vsando de Realeza
Los infantes releuando;
Otros grandes non matando,
Oluydando sus errores,
A los otros mas menores
Con franqueza algo les dando,
Alto Rey, et por los buenos
Et seruicios señalados.
Que su padre fiz loados
De grant lealtan^a llenos;
Ca estragó los agarenos
Et las sus muy viles setas,
Et mamando vos las tetas
Ensanchó los vuestros Regnos ,
Alto Rey, ca en la frontera.
Vos ganó las tierras nueuas,
Saara Pligo et las Dueñas
Et Cañete et Azualmera;
Et subió vuestra bandera
En la torre de Alhaquin,
Et ganó del Rey Osmin,
i
i
JUAN ALFONSO DE BAENA. 25&
Xebar, Huete, Antequera.
Alto Rey, por contenplan^a
Del Rey noble vuestro tío,
Que ganó tanto gentío
De los moros por su lan^a;
Alto Rey, asaz abasta
La venganga ya tomada,
Pues de todo está follada
La su tierra que lo lasta;
Et señor tanbien se gasta
De la vuestra grant partida,
Por lo qual agua vertida
Mal se coje con canasta.
Alto Rey, por ende qese
Vuestra grant sanna et ablande,
Porque el diablo non ande
Mas ordiendo et se remese;
Ga, señor^ sy Dios quisiese
Dar sosiego, e mucha paz,
Et concordia, e grant solaz,
Esto es vuestro interese.
Alto Rey, maguer non quepa
En mi seso a tal espejo,
Que vos deua dar consejo
La vuestra merget lo sepa;
Que mirando bien la gepa
Donde vos é ellos venides,
pesarán todas las lides
Et los daños desta trepa.
pesarán luego conbates
Por la mar et por la tierra,
pesara la cruel guerra
Et los muy grandes debates;
pesarán muchos deslates
260 LÍRICOS CASTELLANOS.
De truenos e de yallestas,
pesarán todas Requestas
Pleytos et calcofates.
pesarán los carrazones.
Carracas, naos, galeas,
pesarán crudas peleas.
Contiendas et disensión' s;
pesarán venir questiones
De los Reynos estrangeros,
pesarán gastar dineros,
Folgarán los corazones,
pesarán los capitanes
De los muy nobles franceses,
pesarán los genoveses,
Et bretones e alimanes;
pesarán los sacomanes
De fípinas et garueos,
(¡esarán grandes arreos
De Milán et jasor janes.
pesaran venir plumajes
De otras muchas naciones,
pesarán las rendiciones
De los presos e los gajes;
pesarán grandes pasajes
De estrangeros por los puertos,
pesarán de non ser muertos
En Castilla asaz linajes,
pesarán los robadores
Et verán mundo revuelto,
pesarán rio rebuelto
Ganancia de pescadores;
pesarán los matadores
Temiendo vuestra presencia,
pesarán mal et dolencia,
Veuirán los pecadores.
JUAN ALFONSO DE BAENA. ^61
pesarán luego monedas,
Los pedidos e cohechos,
pesarán los otros pechos,
Folgarán las gentes ledas; ^
pesarán e estarán quedas
Las villas e los solares,
pesarán muchos forjares
Por caminos e veredas.
pesarán Carros, Carretas
De andar por los caminos,
pesarán a los mosquinos
Los males destas saetas;
pesarán muchos profetas
De Merlin et Rocacisa,
pesarán por esta guisa
Atabales e tronpetas.
pesarán luego traydores
Que texén la falsa tela,
pesará fuego e candela,
Et los malos cagaderos;
pesarán Reuolbedores
Falsarios et desleales,
pesarán todos los males
A pesar de mescladores.
pesarán todos los plantos
De pobres e doloridos,
pesarán grandes gemidos
E sus lloros et quebrantos;
pesarán luego los plantos
De todos los que pades^en,
pesarán quantos meres9en
Que tengan de nos espantos.
pesarán persecuyiones
Et sospiros de las gentes,
pesarán entre sus dientes
4
262 LÍRICOS CASTELLANOS.
Que no lancen maldiciones,
pesarán tribulaciones,
Rogarán por vuestra vida,
pesará de ser corrida
La eglesia et los sus perdones.
pesarán portogaleses
Et todos los sus gauarros,
Qesarán tan bien nauarros,
Eso mesmo los ingleses;
pesarán aragoneses
Et todos los omezillos
Quedaran para morillos,
Malos años, negros meses.
Fenida.
Alto Rey, fín de la renga:
Dios del 9Íelo von mantenga,
Et vos guarde et.vos sostenga,
Et vuestra mer^et me tenga
Mis trabajos en serui^io.
EL INFANTE D. PEDRO DE PORTUftAL.
Coplas de contempto del mundo.
Introdxwe et inuoca.
Miremos al excelso (i) et muy grande Dios,
Dexemos las cosas caducas et vanas,
Retener deuemos las firmes con nos,
Las vtiles, santas, muy buenas e sanas.
O tu, grand Minerua, que siempre emanas
Muy veros preceptos en grand abastanza:
Imploro, me muestres tus leyes sobranas,
Y fiere mi pecho con tu luenga langa.
Inuoca.
Dame tu escudo claro, cristalino,
Y arma-me todo con armas seguras,
Para que contraste al mo.rtal venino
Y rauias caninas, feroges, muy duras.
Tu, sabia maestra, tu, que nos procuras
Sciencias sanctas, humanas, diuinas,
Arriedra mi seso de mundanas curas,
Distila en mi pecho tus dulces doctrinas.
(1) Excelso dice el Cancionero^de Besende pero es probable
que el Infante pronunciaba ceUo.
á
204 líricos castellaicos.
prosigue. .
De la mal fiable fortuna.
Siruamos virtud, burlemos fortuna,
Que nunca da gozo sin duro tormento,
Nin nadi coloca en firme coluna,
Antes nos rebuelue con gran detrimento.
Remire vn poco nuestro pensamiento
Su cara falace et jamas dubdosa:
Verá que es cruda, et sin todo tiento,
Á todos estados, et siempre, dañosa.
Compara los dones de la fortuna al palo que coms la cor-
comay fermoso de fue*'a et de dentro podrido.
Si presta honores, en breue los toma,
Si oro, argento, ellos se conssumen;
Como al palo faze la corcoma,
Assi los sus dones se gastan et sumen.
Non fabrica muro de firme beUimen,
Sus bienes trasmuda en graue tristor,
Y rasga la foja de su grand volumen,
Mudando su gozo en fuerte dolor.
La ley de fortuna.
La ley que posseye, es ley incestante,
Buelue e rebuelue su exe a menudo;
Al bueno faze ser muy mal andante.
Prospero face al torpe el al rudo.
Por tanto, o gente mundana, no dubdo.
Qué yerro vos toma, atrah^ et conuoca
Á seguir su moto veloce, muy crudo,
D^aquesta señora, non cuerda, mas loca.
De la prospera et aduersa fortuna.
La prospera dulce fortuna engaña
Con su fraudulenta et arte mañosa,
EL INFANTE D. PEDRO DE PORTUGAL. 265
La triste aduerssa siempre desengaña,
Mostrando su fruente toda luctuosa.
Assi que la yna es muy prouechosa,
La otra es bella, llena de engaños;
Aquella es vera, esta mentirosa,
Celando los males, cubiertos 4os daños.
De la mundana riqueza,
Á los, sin animas, cuerpos terrestres
Vos subjudgades, fazíendo vos viles,
Dexando las altas et cosas celestes,
Mirays las Ínfimas, no punto gentiles.
Sean vuestras mentes por Dios mas sotiles,
Tras lo perdido perder no querays.
Mirad otramente qué no los gentiles
Aquel summo bien, do vos emanays.
Qué valen o prestan, sin vos, no lo sé,
Las muchas riquezas de vos deseadas.
Aquellas, sin vos, son sin obras fe.
Vos, sin aquellas, soys cosas honrradas.
Por vos, si lo son, son ellas preciadas.
Vos no por ellas soys de mas valor.
Antes siruiendo cosas denigradas
Denigrays a vos vuestro grand honor.
Son de caldas grandes causadoras.
Ni nuestro tiempo caresciera d' ellas:
Son de señores terribles señoras.
De que dan los pobres muy grandes querellas.
Y solo entonces se fazen ser bellas,
Quando a muchos son bien repartydas;
Pues fazed, amigos, por Dios de aquellas,
Que son como nada, si son retenidas.
266 LÍRICOS CASTELLANOS.
De la engañosa fama.
De ti, qué diré, o bolante fama,
Y de tus veloces alas et fermosas?
Tu siempre engañas aquel que te ama
Con cosas mas bellas que non prouechosas.
Las cuales, por ser en si engañosas,
Perescen, faziendo perescer la vida.
Todas tus mercedes tristes, no gozosas,
Se muestran al fin con dura salida.
Prosigue et exempUfíca.
Rebuelas con alas todo'l vniuersso,
Y trabes desseos caducos de gloria,
Los rectos asuelas et giras enversso.
Jamas otorgando perfecta Vitoria.
Ser tu no felice es cosa notoria.
Pues que tu don es don terminado:
Fenesce por tiempo la clara memoria^
Nin será Cesar por siempre loado.
Yo nada digo de la fama vera,
Que todos sus bienes assienta en virtud;
Mas digo d aquella que pienssa sennera
Todo el vulgo et la multitud:
Que pone en loor toda su salud,
Y liga et prende con feble cadena
A la mayor parte de la jouentud,
Y siempre su gozo nos da doble pena.
Exorta^ion et coní^iliaria.
Temed con espanto el fondo cabos,
Dexad a la fama et su vanidad,
O vos mortales, semblantes a DiosI
Abracad con vos virtud et bondad.
EL INFANTE D. PEDRO DB P0aTU6A.L. 267
Abragad aquella vera felicidad,
La qual no peresce jamas in eterno,
Mas dura por siempre su eternidad,
Nin teme á Cerbero, perro del infierno.
De los honores et dignidades no rayales.
Ser deuen de vos menospreciados
Los vanos honores et las dignidades,
Las quales non dignos, ni menos honrrados
Vos fazen por cierto, si bien lo mirados.
En flaco cimiento grand torre fundados,
Pensando con ellas fazer vos mas dignos;
Mas es lo contrario que vos no penssades,
Que las mas veces vos facen indignos.
Los malos mas malos fazer poderá,
Mas no enmendar los, nin los corregir,
Los buenos mejores por él no serán,
Mas veces pueden matar que guarir.
Con verdad, pues, se puede dezir,
No ser prouechosa la tal possession.
Que faze los buenos la maldad seruir,
Y a los malos no da correpcion.
Quanto mas a^to suben, el descenso
Mas presto tienen ahi aparejado,
Quanto mas oro nos dan, et mas censso,
Tanto mas cresce el triste cuydado,
Que quanto mas firme pienssa su estado,
Tanto mas feble se falla del todo.
Jugar el tal juego fortunaba vsado,
Y syempre rebuelue por aqueste modo.
De la rreal et imperial dignidad.
Menospreciad aquell'alta cumbre
De los imperios et de los rey nados,
d
%
268 LfKIGOS CASTELLANOS.
Paes non contiene en si clara lombre,
Nin fsae kw hombres bienanenturados.
Son siempre los reys Uenos ile coidados
T temen aquellos de que son temidos,
Son con amor yero de pocos amados,
Nin las mas yezes yacan de gemidos.
De los malof reyes.
Los malos de todos son yitaperados.
Sos mismos yicios los atormentan;
De toda la gente son muy desamados,
De si claro nombre may lexos ausentan.
Con muertes, engaños los suyos los tientan.
Son aborrecidos de Dios et del mundo,
Dezid, pues, que gozo los tales reys sientan.
Ya yiyos yiniendo en fuego profondo.
De laprwan(¡a,
Boluamos la pluma a tí, o priuan^a,
Vfana, ingrata, mintrosa, irada!
Tu pones en hombre toda tu fianza,
Porende de males eres recercada.
Tu has en arena tu casa fundada.
Si presto te yienes, mas presto te partes,
De quien te conosce eres desamada
Por tus no fermosas ni gentiles artes.
Prosigue y compara.
^ Tu mal es el bien mayor que posseyes,
Gozo et salud de tu grand ferida.
EL INFANTE B/ PEDRO DE P0RrU6A¿ 269
Tus propios daños no miras ni veyes, }
Si no si delante veyes tu cayda. ^
Entonz de los tuyos eres conoscida,
Los quales a beudos son bien comparados;
Pues cuando su pompa d' ellos es fuyda,
Retoman en si con menos cuydados.
Tu las mas vezes te fallas burlada,
Pensando los reys tener sojuzgados,
Al fin bien demuestra tu fecho ser nada,
Pues y desempacas todos tus príados.
Conviene a menudo los reys sus primados,
A que sublimaron, de los abaxar
Con muertes, tormentos crudos, no penssados,
Penssando potentes assi se mostrar.
r
Exemplifica,
Ta, pues, yeyamos Aman qué razona
De tí, o qué siente de bien, o de mal:
Pable el maestre señor d' Escalona,
Diga si le f ueste ñel et leal.
Y fable Séneca de ti el moral,
Y fable Joab, veamos que llaman,
Pues que tu venino gustaron mortal,
Et digan nos luego que tanto te aman.
De los ddeytes,
Fuyd los deleytes, pues non da deleyte
Perfecto, nin bueno, nin tan poco sano;
A todos engaña su falsso aféyte.
Sin sentir mata el su gozo vano.
A todos arriedran del bien soberano.
Jamas no aplazen que no den tristeza,
Aforjan cadenas del sotíl Vulcano,
Con que encarcelan a toda nobleza.
j
270 LÍBICOS CASTELLANOS.
Compara et prosigue.
Aquellos Venéreos, aquellos de Baco,
Ya quién osara llamarlos gozosos?
Los quales con^iparo al tirano Caco
Con sus feos actos, non punto fermosos.
Al cabo son siempre muy enojosos,
Et muestran el mal que tienen celado,
Dexando los hombres tristes, dolorosos,
Feridos con fierro muy emponzoñado.
El cuerpo destruyen, el anima matan,
Y fieren la fama de llaga mortal,
Al yero juyzio bien presto lo atan
Con arte fallace et muy desleal.
Mostrando ser bien aquello qu'es mal.
Et assi durando en la tal ceguera
Fenesse por tiempo lo qu'es diuinal,
Et yiue aquello que morir deuiera.
De la insigne generación,
O clara prosapia, tu di-me qué vales.
Sin de la virtud ser acompañada.
Tu de origen mas fermosa sales,
Pero si después no eres ornada
De claras virtudes, et eres ligada
Con vicios feos, et les fazes feudo,
Por cierto mas fea deues ser juzgada
Que si con nobleza no touiesses deudo.
Exemplifica,
La clara estirpe ser de preciar,
Assi la ha mostrado aquel luz de vida,
Quando en la virgen quiso encamar
EL INFANTE D. PEDRO DE PORTUGAL. 2.74
Que de real sangre era produzída.
Pero aun quiso que fuesse guarnida
De todas yirtudes la su grand alteza,
Dando nos enxemplo de ver ser ynida
Con claras costumbres la clara noblez[a].
Aplicación,
Todos somos fijos del primero padre,
Todos traemos igual nascimiento,
Todos avernos a Eua por madre,
Todos farémos vn acabamiento.
Todos tenemos bien flaco cimiento,
Todos seremos en breue so tierra:
El propio noblesce merecimiento,
Et quien al se pienssa, yo piensso que yerra.
De la fermosura.
Agora vengamos a ty, o bebdad,
Porque se demuestre claro euidente,
Ser tú colocada en grand vanidad,
Et ser de firmeza lexos et ausente.
Tu, que te pienssas ser muy eminente,
Cayes mas ayna que las verdes flores:
Si retorna presto Febo al poniente,
Tan pronto fenescen todos tus fauores.
Exemplifica,
Aquel de Toscana varón valeroso,
Quanto fue loado por a ty dexar!
Feríendo su rostro, gentil et fermoso,
Fizo su fama muy lexos volar,
Fuyendo ser causa d¿ otro pecar
Fizo a ssy feo con fama fennosa.
;0 mano loable, que supo domar
Los torpes desseos, en ser rigorosa!
272 líricos castellanos.
Aphcacion.
Aquella Elena, tan mucho famosa,
Si con ojos linceos fuera reguardada
Por los que juzgauan ser tanto fermosa,
Dezid-me no fuera disforme juzgada?
Pues esta beldad, de vos tan preciada,
No vos la ha dado la naturaleza?
Mas solo la vista que non es delgada,
Falsamente juzga et vos da belleza.
De los fijosy et de la angtistia que causan /os malos fijos,
' Dessear los fijos parescen engaños,
Porque sus dolores son nuestro dolor,
Et todos sus daños nuestro mesmo daño:
Mirad, pues, qué gozo nos dará su amor,
Mirad qué plazer, mirad qué dulzor
Es tener con muchos muy grandes amores;
Porque nos den vida con muy mal sudor,
Et los sus delictos im mensos dolores.
Son causa los fijos de males muy fuertes
A los tristes padres, que los engendraron,
Y lo que mas feo, buscan las sus muertes.
Ya muchas vezes los fijos tentaron
De matar sus padres, et los desterraron
De sus altos tronos et de sus reynados,
Y en las tinieblas los encarcelaron,
De su mesmo ser muy mal recordados.
Dd pueblo etifle su vano amor.
No amo ni punto el amor popular,
Ny loo quien mucho en el se confia;
EL INFANTE D. PEDRO DE PORTUGAL. 273
Ca no sabe amar, ny sabe desamar.
Los mas de sus fechos van torcida vía,
Sin razón, sin causa mantiene querella (4),
Jamás discreción no lleua por guía;
Nin honrra virtud, nin se cura d'ella.
A caos profundo a horas abaxa,
A horas sublima al cielo loando,
En él piedad jamás se encaxa,
Los sus beneficios siempre van errando.
Es todo ingrato, crudo et nefando;
Los malos enxal9a^ los buenos opprime,
A la falssa fama jamas va mirando,
Nin siento virtud que a el se arrime.
De la floresciente joventud,
Dyme qué tienes, loca jouentud,
Porque te estimes de tanto valor?
Dy, porqué maldizes á la senectud,
Y no le conosces su grande honor?
Penssando ser fuera de todo dolor,
Pero tú acata, regarda, remira
Aquesto que dije, no en tu fauor:
Lo que se dilata, pero no se tira.
Tu nudres los vicios, feos et maluados,
Tu. das osadía para mal obrar,
Tu forjas bien presto los torpes cuydados
Y causas la causa del graue penar.
Tu fazes los males perpetuo durar.
Pues fauoresces a tus mismos daños,
Por fuerza se sigue a vejez llegar^
(1) Porfía dice con evidente error el Cancionero de Besende,
doxxde 88 publicó esta composición deplorablemente estragada.
ToHO II. 18
374 LÍRICOS CASTELLANOS.
Si siempre duraron en los verdes años.
De la corporal fuerza.
Quanto pues sea de honorar la fuerza,
Y cuanto de nos deue ser querida,
Mira quien de fuergas vencer se esfuerza
A los elefantes, fuertes sin medida;
Nin de los tigres su fuerga vencida
Será de alguno por ser mucho fuerte:
Fenesce la fuerga antes que la vida,
Y á todas fuergas se fuerga la muerte.
De deseo sobrado de largo vetHr,
El grande deseo de vida longeva,
Quál tan poco sabe, que claro no veya
Ser mucho mejor morir como Sceva,
Que no denostado el vevir posseya?
La vida es breue, por luenga que seya,
Y quanto mas dura, mas dolores siente,
El luengo dolor la muerte desseya,
Vevir es morir en hedad cayente.
Sin cuento los santos son muy gloriosos,
Que han desseado morir prestamente^
Y con tal desseo fueron mas famosos
Que mucho viniendo viciosamente.
Yo esto gritaré, et osadamente :
Ser el bien morir a los buenos vida,
Y la mala vida muerte ciertamente,
La qual de penar es dulce finida.
EL INFANTE D. PEDRO DE POBTÜGAL. 275
De los amigos.
La dulce fortuna engendra amigos
Muy mas lisongeros que veros ni leales,
Y la aduersa los torna enemigos,
Ayn no contenta de los otres males.
Y muestra no firmes ser et desleales
Aquellos que primero mostraua fieles,
Por aquestos juegos e por otros tales
Sus bienes del orbe senblan infieles.
Quando los gemidos son mas abissados,
El leal amigo ally permanesce;
De tales amigos son pocos fallados,
Porque nuestro siglo de virtud caresce.
La maldad abunda, caridad fallescé,
Siguen como moscas aquellos la miel;
Ya vera amistad ni es, ni paresce;
A penas entre mil es vno fiel.
Excusa se de exemplificar.
Reduzir enxemplos d'aquesta materia
No quiero, por ser cosa odiosa;
Pero veo muchos con asaz miseria,
Que a my reclaman en voz dolorosa,
Diciendo: «¡scriue, no te turbe cosa,
De aquellos sin fe amigos, sin amor.
Que han quebrantado la ley rigorosa
De amistad vera con mucho rigor!»
Prosigue mostrando el bien soberano,
Dexad y dexad, otra vez vos digo,
D'amar estas cosas de grand falsedad!
Amad y quered auer por amigo
El bien sobirano, do es la verdad.
A este pregiad, a este abracad.
276 LÍRICOS CASTELLANOS.
El cual fallareis en Dios solamente,
Temed su justicia, amad su bondad:
No, no, sigays no, al son de la gente!
Inuoca,
¡O Dios verdadero, o hombre perfeto.
Tu, que de nada el orbe criaste,
Tu, que el mar brauo tomaste quieto.
Tu, que muriendo a todos saluaste!
¡O rey de los reyes, qu'el cielo formaste,
Tu, que eres padre de la sapiencia.
Préstame ajuda, como la prestaste
Al rey sapiente en grand afluencia!
Aplicación.
Uosotros buscados muy profundamente
El \¿en sobirano por diuersas vias,
Buscays en tiniebras la luz eminente,
Et perdeys el tiempo tras cosas baldías.
Conssumis las horas en vanas porfías,
Errays, y errando regebis passion,
No trabajeys siempre en contrauersías:
Lo uno et lo bueno vna cosa son (4).
Compara et demuestra.
Quien busca pescados et beluas marinas,
No busca los montes, mas busca los mares,
Pues menos se buscan las cosas diuinas
En los tenebrosos et fondos lugares:
A la bienandanga tu, si la buscares,
Búscala dentro eh tu alma mera;
(1) Generalmente se cita este verso así:
Lo vero et lo bueno una cosa son.
EL INFANTE D. PEDRO DE PORTUGAL. 2T
Con esta te goza, si bien la fallares,
De las otras burla como de chimera.
Inuoca,
Canta, santa Musa, en coplas et verssos,
Resuenen tus vozes, fíeran los oydos
De todos los hombres, buenos et peruerssos.
Busca armonía de dulces sonidos;
E sean remedios aqui peruenidos,
Porque no preuenga la desperación,
Demuestra los bienes que son infinidos,
Faztu patente nuestra saluacion.
Id- vos d'aqui. Musas, vos, que en Parnaso
Segund los poetas, feziste morada,
Id-vos muy allende del monte Caucase;
Pues no sodes dignas d'aquesta jornada^
Nin vuestra ponzoña será derramada
Con la su duigeza en las venas mias;
Ca ser no me plaze de vuestra mesnada,
Ny soy Omerista, nin sigo sus vias.
Mas ya, pues, dexando aquestas razones.
Retornar queriendo a lo necessario,
Ca no me agradan luengas conclusiones,
Antes, quanto puedo, sigo lo contrario,
Ued lo que digo en breue sumario
A vos. Cristianos, et gentes fíeles.
Porque no siruades el grand aduerssario.
Que sumir vos quiere en ondas crueles.
PROSIGUE.
Las virtudes tres theologicas.et las quatro cardinales.
Amad la fe santa, amad [ejsperanga,
Amad caridad con grande femencia;
Amad fortaleza, et amad templanza,
JÜ
278 líricos castellanos.
Amad a justicia, et amad a pmdencia;
Amad al gran Dios, temed su potencia,
Faced buenas obras, fuyd de las malas;
Durad en aquesto, seguid my sentencia,
E yredes al cielo volando sin alas.
De la santa pobreza.
Amad, o mortales, la santa pobreza,
De que ningund sabio jamas no querella,
Y assy posseyd la mucha riqueza,
Como si nada posseyesseys d'ella.
Amad la virtud^ burlad de aquella,
Fuyd ocasión, rayz de pecado,
Pues que grand fuego de chica centella
Renasce mas presto que no fue penssado.
Aplicación.
Beatos los pobres, dize el señor,
De spiritu puro, muy libre et quito
De mala cobdicia, et de su amor
Muy lexos, et nada con aquel aflicto,
Pues triste catiuo será et maldito
El que refuyere de buscar aquesto,
Raydo del libro ado fue escrito,
Porque no siguió lo bueno et honesto.
De ocio et soledad virtuosa.
Abragad el ocio, amad soledad,
Fuyd multitud, fuyd sus rumores:
Aquella os madre de grand santitad.
La otra de graues et grandes dolores.
Con Dios la primera tiene sus amores.
Ama la segunda lo vil et dañoso:
h
EL INFANTE D. PEDRO DE PORTUGAL. 279
Aquella no cura de muchos señores,
Esta lo difforme le sembla fermoso.
Exemplifica.
Amó soledad el claro varón
Francisco, doctrina de vida muy santa.
Amó soledad aquel Sant' Anthon,
De cuyas batallas mi pensar s' espanta.
De Egipciaca esso mismo canta
La militante iglesia terrestre.
Que en el desierto su virtud fué tanta.
Que mortal seyendo se mostró celeste.
Aplicación,
;0 edad primera bien auenturada!
Tu, que los campos fíeles amabas,
Con lo negessario eras abastada.
Por cosas sobradas jamas sospirauas.
En duelos et fraudes no te deleytauas,
Ni preciauas la triste moneda.
Las guerras e muertes no las procurauas;
Por tanto loar-te no sé como pueda.
Exorta et conseja.
Temed a la muerte, que a todos tragua,
Temed al infíerno, lleno d'espanto.
Temed al pecado, que tanto nos llaga,
Fuyd las Sirenas, fuyd a su canto.
Pues luego su gozo trasmuda en llanto,
Fuyd a Garíbdis et fuyd a Scilla,
Seguid a virtud, cobrid a su manto.
Buscad su eterna et fulgente silla.
á
280 LÍRICOS CASTELLANOS.
De homildad.
Amad homildad, desamad soberaia,
Pues el homílde a Dios mucho plaze,
Et del soberuio su dura proteruia
Sin comparación al señor desplaze.
La yna fabrica, la otra desfaze
La muy rica sala de merecimiento,
La yna al cielo alcangar nos faze,
La otra por siempre nos busca tormento.
Esta es loada en sublime grado,
Esta es primera virtud christiana;
A esta busquemos con todo cuydado.
Si ver desseamos la luz soberana.
Con esta la gloria eterna se gana^
Esta es cimiento de todas virtudes;
Esta el enfermo guaresce et sana:
De lo que te digo, leyente, no dudes.
De continencia et abstinencia.
Amad continencia con íntimo amor
Por no ser a brauas fieras comparados.
Los varones fuertes buscan el sudor,
Et fuyen los gozos blandos, delicados.
Uenged las planetas, venged vuestros fados,
Pero (\) nos inclinen viuir vida fea:
Pelead con ellos, et sed esforzados :
Qu'el constante fuerte venge la pelea.
Diffinicion.
Es continencia virtud que retiene
De los actos feos los nuestros sentidos.
Los torpes desseos bien presos los tiene,
(1) "El pero está usado aqai y en otros pasajes en el sentido
de aunque.
i
EL INFANTE D. PEDRO DE PORTUGAL. 281
Porque triunfando los houo vencidos.
Por cosas caducas jamas da gemidos,
Desama luxuria, desama cobdicia,
Por quien grandes reynos ya fueron perdidos,
Venge y destrona la camal malicia.
De misericordia, ^
Amad grandemente a misericordia,
Porque seays fechos bienaventurados;
Aquel que dar puede la paz et concordia,
Assy lo reclama, si soys recordados,
El que señorea fortuna y fados;
Y se vos promete por está virtud,
Que si la amardes, sereys del amados,
Auiendo de gozos grande multitud.
E esta y justicia han vn solo padre,
Esta conssuma del todo los males,
De todos los bienes es nutriz et madre,
Ella y justicia no son desyguales.
En Dios ante digo que sean iguales,
A esta no presta defensión, ni muro,
Ca las sus armas son gelestriales,
Sin esta muriendo ninguno es seguro.
Exemplifica.
Aquesta virtud el senhor mostró
En fauor d'aquella Niniue cibdad,
Quando a sus culpas perdón otorgó.
Vencida con llantos su benignidad.
O coragon duro sin humanidad,
El qual no se vence de lloros, ni ruegos,
Bien digno de nunca fallar piedad,
Y de ser quemado en quemantes fuegos!
.^
i
282 LÍBICOS CASTELLANOS.
De obediencia: inuoca et prosigue.
De tf, sacro Dios, imploro potencia,
Como yo indocto íáble doctamente
De la virtud santa et obediencia.
Que tu jamas donas saluo a prudente.
Bienaventurado et a ty temiente,
La qual mejor es que no sacrificio,
Que faze del flaco fuerte et potente.
Muy digno de grande ganar beneficio.
Obedecer manda primero el senhor,
Al cual lieve cosa es obedescer;
Después a los hombres de grande valor,
O de grand potencia, o de gran saber.
Muy alegremente se deue exerger.
Porque no passemos vida muy amarga,
Et muy mas ganemos del buen merescer,
Y no se nos faga muy graue la carga.
Exemplifica,
Alcangó ser madre del su padre santo
Nuestra gloriosa et santa senhora;
Porque obedesció, nos libró d' espanto,
Seyendo de todos la reparadora.
Saúl con auara mano, robadora,
Desobedesciendo cayó de su trono
Fingiendo cautela no muy sabidora,
Oyó del propheta aquel triste tono.
De paciencia.
Quered paciencia con vos abragar,
Pues quanto sofrides, de aquel vos viene
Que rige el cielo, la tierra et el mar,
Y todas las cosas en su poder tiene.
Dexad al senhor que de vos ordene.
EL INFANTE D. PEDRO DE PORTUGAL. 283
Y el saberá dar tos lo mejor;
Que vuestro spiritu reclame et pene,
Con alegre gesto sostened dolor.
La obra perfecta esta virtud faze,
Quita el desseo de toda venganza,
Justa o injusta, qualquier le desplaze;
Nunca retrocede, mas siempre auanga.
En Dios esta pone la su confían<^a.
Quita la tristeza que es excessíua;
De aduersidades es fiel folganga,
Quita el odio, et la yra priua.
Exemplifica.
Aquel santo Job por ser paciente
Venció batallando el nuestro enemigo.
Fue otro muy claro sol en Oriente
Y de fortaleza muy fiel testigo.
Fue del excelso amado et amigo,
Y ganó de aquél vida perdurable,
Siguió de virtudes el vero origo.
No fue tan loado como fue loable.
De la fulgente verdad.
Del malo enemigo eres enemiga,
Tu, verdad fulgente, de Dios muy amada.
De la santa gente eres muy amiga
Y de los improbos te as separada.
En n^estra edad no eres fallada,
Ga tu aboresces al disimular,
Y tienes grand odio con cara falsada,
Ny menos te plaze blando lisonjar.
De toda malicia tu eres desnuda,
Y eres de nobleza ornada vestida.
Fuyr tu engaño ya quién lo duda?
Ga tu de claresa eres reuestida.
é
284 LÍaíGOS CASTELLANOS.
De grande constancia eres bien seruida,
Adó tu no moras, maldita la tierra
Y la religión, dó eres partida:
D'ally no se parte discension et guerra.
Exortacion et consiliaria.
Abracad aquesta muy fermosa dueña
Con todas las fuerzas vigorosamente:
De tanto mentir aued ya verguen^;
Sea la mentira lexos et ausente.
La verdad es fuerte et siempre plaziente,
La otra es fabla^ llena de tristeza.
No fagays, senhora, de muy vil simiente.
Inútil, profana, sin toda noblezal
De liberalidad loable.
Con vera franqueza tened amicicia,
Y fuyd muy lexos prodigalidad,
Pero muy mas lueñe la torpe auaricia.
Propio cimiento de toda maldad.
Amad et tened liberalidad,
Que da, donde deue, con alegre cara,
Que nasce et mana de la voluntad,
Y los beneficios perfectos prepara.
Esta no conosce el vulgo errado,
Ny reguardar puede su grand eminencia;
Aquesta posseye el medio loado.
Nunca en estremos faze rresidencia.
Esta procura su grand preminencia
Ser en virtudes, no en vana gloria,
Esta requiere muy grand prouidencia:
D' aquesta muy pocos han vora victoria.
EL INFANTE D. PEDRO DE PORTUGAL. 285
Exemplifica et prosigue.
Es mera franqueza a los pobres dar,
Rredemir catiuos con liberal mano,
Fundar hospitales, templos fabricar,
Adonde se loe el Dios soberano.
Socorrer al triste et tornar lo sano,
Ajudar a todos, ninguno dañando:
Son aquestos actos del grande Trajano,
De clara justicia claros emanando.
De constancia.
Con mente constante seguid a constancia,
Con animo fuerte sabelda elegir,
Mas vale que d'oro muy grande abundancia,
Nin quantos thesoros se pueden dezir.
Es fiel cimiento para bien venir^
Falange muy fuerte contra todos vicios,
Trámite muy recto para bien morir,
Fabro que fabrica leales seruicios.
Loar la constancia en los vileis fechos,
^Quién duda errada ser oppinion?
Los firmes cuydados deuen ser desfechos,
Quando no emanan de la discreción.
Obedecer deue aquella a razón,
Pero, quando d'ella punto no desuia.
Dudar no se deue muerte, ny prisión,
Y quantos mas males, mas firme su via.
Exemplifica.
Mirad a las santas et santos varones,
Que jamas dexaron su fe valerosa
Por granes tormentos, ny por grandes clones,
Firme sperando corona gloriosa.
Asaz manifiesta et patente cosa
é
^86 LÍRICOS CASTELLANOS.
Es de los gentiles su grande firmeza,
Qual fue la de Fabio, en todo fermosa,
Y la '[de] S^euola, llena d'ardideza.
De clemencia.
O virtud muy buena^ o santa clemencia,
Da-me licencia, pueda recontar,
En baxo estillo et sin eloquencia,
La tu sobirana beldad singular.
Pues que tu eres, i^n todo dubdar,
Clipeo de Palas a los perseguidos,
Y fazes los reyes estables estar,
Y fazes los reyes todos ser queridos.
Con los pusilánimes no as amistad,
Ca siempre procedes de grand coragon;
Tu eres amada de la deydad:
Ga tu de los tristes eres protecion,
Y de los culpados fuerte defensión,
Y pues el excelsso se llama clemente,
Deuemos buscar-te con grand affeccion,
Y no ser feroces a ninguna gente.
De loable silencio,
Fuyd multiloquio, amad el callar,
El qual las mas yezes sana yguaresce;
O quantos se fallan fablando matar!
Jamas por silencio ningund mal recresce.
En multiloquio crimen no fallesce.
Amar el silencio demuestra cordura,
El vero saber callando floresce:
Es mucho fablar señal de locura.
Li^ve es la fabla, lievemente buela,
Mas fíere et llaga muy pesadamente;
Lievemente pasa, mas mata et asuela:
EL INFANTE D. PEDRO DE PORTUGAL. 287
Assy como rayo furiosamente.
Penetra el ánimo muy ligeramente,
Mas non lo reuoca assy de ligero.
Errar muchas yezes faze al prudente»
De mas quando huela de boca de artero.
Qtiatro cosas que en la fabla se deuen óbseruar.
No solo acata el que es sapiente
Aquello que fabla, mas aun el lugar,
Adonde lo fabla, si es congruente,
Y tan bien al tiempo que cumple fablar.
Quién es la persona, se deue mirar,
Con la qual fahlamos, o de qué valor.
Estas quatro cosas se deuen guardar,
Et si no se guardan, callar es mejor.
Exemplifica,
Mataron á Clito por mucho fablar,
Murió Calistenes et fue destrocado.
Sin cuento de locos se pueden fallar,
Ny seiá su número jamas numerado.
Solo vn philosofo houo obseruado
El santo silencio en toda su vida:
O hombre muy cuerdo, bienauenturado.
De fama loable, muy esclarescidal
De comptento virtuoso.
Si tu menosprecias á toda riqueza,
Ser tu luego rico es cosa notoria;
Et si menosprecias la dura crueza,
De los enemigos auerás victoria;
Et si menosprecias folgan^a et gloria.
Luego glorioso seras et quieto:
Pues retener deues en la tu memoria
4
288 LÍRICOS CASTELLANOS.
Aquesto que digo, si eres discreto.
No menosprecies á la pobre gente,
Mas sey-le siempre mansso, gracioso;
Contracta con ellos muy benignamente,
Y oye sus quexas con gesto amoroso.
El animo alto no es furioso
Contra el del flaco et de poco poder,
Ny dirán que puede mucho el poderoso.
Porque de los pobres se faga temer.
Comptene la muerte et sey esforzado,
Pues eres seguro que, si bien obrares,
Serás in eterno bienauenturado,
Y con la tal muerte libre de pesares.
Es breue dolor, si bien lo penssares,
Que da fin et cabo a granes dolores:
Jamas no la temas si a Dios amares,
Otramente teme sus granes temores.
Aquí, o tu Bias, rico sin riqueza,
Aqui te muestra, hombre sapiente,
Porque manifiestes tu vera nobleza,
Y fagas denuesto al siglo presente.
Aqui, o tú Sócrates, varón excelente,
Vernás tu, reyendo con alegre cara,
Recebir la muerte del todo innocente.
Con fama luziente et yida mas clara.
De honestidad.
Buscad honestad, abundosa fuente
De todas virtudes, de todas bondades.
Sea scolpida no solo en la fruente,
Mas aun mas dentro en las voluntades.
Esta es madre de todas verdades,
Esta es del cíelo muy patente via;
Para que falledes el bien que buscados,
Esta es duquesa, adalid et guia.
EL INFANTE D. PEDRO DE PORTUGAL. 289
O tu mortal hombre, qualquier que tu seas,
Si la honestad reguardar pudieses
Con ojos diuinos, sin dubda me creyas,
Xjue grandes amores con ella toui[e]sses.
T todo por suyo a ella te diesses:
"Ca no es humana, mas diuina dama,
Cuyos grandes dones sí los rescibiesses,
:Siempre arderías en gozosa fama.
•
Quatro fuentes donde mana la honestidad.
De quatro fontanas aquesta emana,
T es la primera, buscar la verdad;
i.a compañía obseruar humana
Es luego la otra de grande beldad.
Y es la tercera, magnanimidad,
<}ue nasce et viue on gran coraron;
Dar modo a las cosas con abtoridad
Será pues la quarta, sin fingir ficción.
Addicion,
El yaron honesto fuye del peccado
Bien como de vna cruel señoría;
Caso que supíesse ser-le perdonado
Del al Jhesú, jamas lo faria.
Y aunque pensasse, que se celaría
Para todo siempre delante la gente,
Con todo aquesto el refuyria,
Mas que de la muerte, de ser su simiente. .
De verdadera et firme libertad.
Amad libertad, fuyd seruidumbre,
La qual si queredes ganar et hauer,
Tomo II. 19
I
290 LÍBICOS CASTELLANOS.
Bascad al excelso luzero et lambre
De libertad vera, sin le ofíender.
Si esta queredes con vos retener.
Sed libres primero de amar (4) sobrada
Las cosas no firmes de mudable ser; -
Arrancad d'aquellas el vuestro cuydado*
De tres singulares Uberdades.
Aquel señor puede dar vos libertad
Del triste peccado, cruel, tenebroso,
Y de la miseria y necesidad,
Como rey muy grande, todo poderoso.
Buscad con cuydado muy estudioso
Esta libertad, tríplice íermosa.
Con la cual se cobra el bien abundoso-
V aquella gloria siempre gloriosa.
Qual es verdadero libre.
El que a ninguna sirue cubdicia,
Aqueste ser libre es de estimar:
Sieruo es quien sirue la triste auaricia,.
Libre es el libre del torpe penssar.
Solo el sabio se puede llamar
Veramente libre, et no otro bombre,
Ahunque sojuzgase la tierra et el mar.
Si ímprobo fueres, sieruo es tu nombre.
Eocortacion et consüiaria,
Quando con muerte nos libró de inuertey.
Libre nos ha fecho el verbo íncarnado;
(1) Orig. amoi'.
EL INFANTE D. PEDRO DE PORTUGAL. 29 í
Pues irascímíni venced toda suerte,
Porque no seades sieruos del peccado.
Fuyd el dominio d'aqueste maluado '
Principe, tirano cruel, engañoso;
Seruid al señor con todo cuydado,
Que es todo pió et no rigoroso. *
De temor y amor de Dios,
Oyan los cielos lo que fablaré,
Y hoya la tierra y oya la mar,
Inclinen oydos a lo que diré,
Oyan atentos el mi razonarl
Oyan animales mi breue fablar,
Assi quadrupedes como racionales,
Oyan las aues, reynas del volar,
Oyan los mis versos todos los mortal csl
Temed al señor, gentío mundano.
Temed ál señor, señor de senhores,
Temed su muy justa y potente mano,
Porque no temados ningunos temores.
D'aqueste señor sed vos seruidores,
El qual gualardona todos los seruicios,
Y presto conssume los nuestros langores,.
Y da justas penas por todos los vicios.
Amad a quien ama aquel que lo ama,
Y jamás desama sin justa razón.
Que mira lo vero, lo falsso, et derramn,
Y faze sus bienes de grand perfección.
No da sus oydos a falssa ficción.
Ni es el su ser mortal, ni infinito;
A muy grandes culpas otorga perdón,
Y no desampara al qu*es mas aflicto.
^
292 LÍRICOS CASTELLANOS.
ExempUpca.
Aquel grande pueblo de duro creyer,
En quanto temía a nuestro señor,
Venció su poder á todo poder,
Y a los mas grandes puso mas terror.
Passó el mar rubro con muy gran honor,
Y fue a el dada la celeste mana,
Era de los fuertes fuerte domador:
A todos vencía su gloria mundana.
Mas como el dexó al su Dios muy santo.
Luego fue oppresso muy terriblemente,
Y fue destruncado con mortal espanto;
De todos los bienes se falló absenté.
Plañió sus langores et mal luengamente,
Y la su miserya, dio fuertes gemidos;
Su mal aun dura, segund'es patente:
Pues, si no temedes, no sereys temidos.
«
Prosigue concluyendo.
Contrastad con yra a los feos vicios,
Honrrad las virtudes et leuat la mente
Al padre de dones y de beneficios,
Muy sabio, fuerte, pió et clemente.
Tened vuestras preces en lo eminente,
No mireys las tierras con tanto cuydado,
Mirad a lo alto, mirad lo fulgente;
Lo vil de vos sea menospreciado.
Necesidad grande está a vos puesta
De amar virtud et seguir bondad:
Si dissimular la verdad no presta,
Ni menos fingir falssa la verdad.
EL INFANTE D. PEDRO DE PORTUGAL. i'J'S
Por obra delante la grand majestad
Del omnipotente Dios, uno e trino,
Mirante las cosas en eternidad,
Muy justo juez, bueno et muy digno.
Cabo.
Si veys a los malos ser muy enxali^ados,
Y a los buenos venir aflicciones,
Ni por aquesso sed vos apartados
De guiar al bien vuestros corazones.
Porque los peruerssos con sus falsos dones
Al fín in eterno sosternán tormentos,
hos buenos, cobrando ueros galardones,
Serán fechos dioses, de bienes contentos.
KIN DEL TOMO SEIJUNOO.
.^
DECLARACIÓN
DE
•ALGUNOS VOCABLOS Y FRASES ANTICUADAS
QUE SE LEEN EN LAS POESÍAS DE ESTE TOMO.
.ASastar. Satisfacer, cumplir, aco-
modar.
Abditorts. Auditores, oyentes.
Aóenir. Suceder, acaecer.
Aóorrida. Aborrecida.
Air anda. Ablanda, suaviza.
Abres. Tendréis.
Absencia. Ausencia.
Abtoridat. Autoridad, prestigio, va-
ler.
.Academias. Académicos.
Jíchacado. Achacoso.
acorrer. Ayudar, favorecer, auxi-
liar, amparar, socorrer.
^cugiosos. Cuidadosos, diligentes.
Acuytarse. Acongojarse.
Aderes ge. Aderece, prepare.
Adobo. Adorno, arreo.
Adorno, Adornado, bello, compues-
to, exornado.
Adnerguada. Albergada.
Aer. Aire.
Ajffiucados. Ahincados, aferrados,
trabados en lid, porfiados.
Afincamiento. Ahinco , instancia,
porfía, contienda.
.Aflito ó Aflato. Afligido.
Afogetr ó Affogar. Ahogar.
Aforrar. Ahorrar, libertar, redimir.
.Af menta. Afrenta.
.Agramante. Agriamente.
jihuelo. Abuelo.
Jíienada. Enajenada; que pertenece
áofiro.
Al. Otra cosa; lo contrarío de; otro;
de otra manera.
Albogue. Instrumento músico pasto-
ril de viento, con embocadura y
campana de cuerno y dos cañas
de madera de tres agujeros cada
una para formar la escala. Instru-
mento músico compuesto de dos
chapas de azófar semejantes á los
platillos.
Alcavela. Vale tanto como alca-
bala.
Alcohorques. Cierta manera de cal-
zado cuyas suelas estaban aforra-
das en corcho y que se usaba para
cubrir los borceguíes , haciendo el
oficio de zoco ó zueco. También
se gastaba solo.
Alcor. Campo montañoso y que-
brado.
Alcuña. Alcurnia, linaje, prosapia,
estirpe.
Alcusa. Alcuza, aceitera.
Algitarismo. Guarismo.
Alixandre. Al^andro.
AlmaUga. Dalmática, túnica.
Almexia. Manto pequeño y de tela
basta, que entre los moros de Elspa-
ña usaba la gente del pueblo.
Alongar. Alargar, alejar, apartar,
desviar.
A mal. A pesar de.
Amata. Mata, apaga.
Amieifia. Amistad, familiaridad.
^96
LÍRICOS CASTELLANOS.
■^midos. De buen grado, voluntaiia-
mente.
Amos. Ambos.
Amostrar. Demostrar, manifestar,
declarar, indicar.
Ant. Antes.
Ausy. Así, también, de esta manera,
por tanto.
Antevenir. Venir delante, preceder.
Anthioca. Antioquía.
Aontado. Afrentado, avergonzado.
Aosadas. Osadamente, con presteza,
luego, al punto.
Afires. Después, cerca de, junto á.
Aquilonar. Aquilón , viento del
Norte.
Arba. Arpa.
Archa. Arca ó caja para encerrar
alguna cosa.
Archo. Arco de flecba.
Ardidefa. Osadía, bravura, atrevi-
miento.
Ardido. Osado , atrevido , bravo,
arrojado.
- Irdit. Como Ardido.
Ardura. Apretura , estrechez, aflic-
ción.
Argayo. Manto , capa ó capote que
se ponía sobre toda la demás
ropa.
Argento. Plata.
.irmeña. Armenia.
Arfiuias. Lo mismo que arpías.
Arreado, da. Adornado , ataviado,
compuesto.
Arra/eces. Envilezcas, encanalles.
Ar razón. Proporcionada.
Arriedra. Aparte.
Asas. Asaz, bastante.
Ascona. Azcona;
Asogado. Azogado.
Assayar. Ensayar, proponer, hacer
prueba.
Assiano. Asiático, perteneciente á
Asia.
Astilado. Semejante á astil, estirado,
alto, derecho.
As uso ó A suso. Hacia arriba.
AtaJ. Tal, semejante.
Atender. Esperar, aguardar.
Atenedores. Compañeros, amigos.
Atenorado. Atemperado.
Athaona. Tahona.
Aiis'a. Atiza.
Atreguada. Tregua.
Aturar. Perpetuar, hacer duradero,
firme, sólido.
Auanie. Adelante.
Avenir. Acontecer, suceder, acomo
darse, llegar á.
Avergoñarse. Avergonzarse , rubo-
rizarse, ser modesto, sonrojarse.
Avien. Tenían.
Aviltado. Envilecido, humillado, en-
tristecido.
Avi liarse. Componerse, ataviarse,,
engalanarse.
Aválelas. Avecillas.
Ayna. Todavía , pronto , enseguida,,
fácilmente, sin trabajo ni pena.
Ayuntar. Juntar, reunir, convocar..
Balax. Balaje , rubí grueso y muy
estimado en la Edad Media.
Baques. Batacazo.
Baraja. Contienda , disputa , pelea,,
pendencia, confusión.
Barata. Barato, cambio con ventaja,,
trato beneficioso.
Baratar. Negociar, traficar, ir mafe
baratado, hacer mal negocio.
Baratas. Baraterías, bravatas, bala-
dronadas.
Baratero. Traficante de barato.
Bartolo. El célebre glosador del de-
recho Bartulo, comúnmente lla-
mado Bartolo.
Bastir. Batir, hacer, concertar.
Bastones. Palos.
Batallantes. Batalladores.
Bayla. Baile, danza.
Baylia. Dominación, imperio, prin-
cipado.
Bi'(os. Labios.
Begada. Vez, ocasión.
Belo. Bello.
Be lúas. Bestias, monstruos.
Bellido. Hermoso, bello.
Bendicho. Bendito.
BeraJia. Alabanza al Señor ; princi-
pio de muchas oraciones de la li-
turgia judaica.
Bermeios. Bermejos, rojos.
Besytacian. Visitación, visita.
Betumen. Betún, mampostería.
Beudos. Beodos, borradlos.
Bixa. Cierva.
Blanck. Blanco.
Bollado. Dado vuelta.
Brama. Bramido , la acción de-
bramar.
Broncha. Manera de joyel con que-
se sujetaba la pluma del bonete i>
chapeo; joya que servía de broche
Brujido^ Ruido , estruendo , cstrú^
pito.
GLOSARIO.
297
Buelfas. Bestias feroces.
Bufets. Fuelles.
Bunnuelos. Buñuelos.
Cá. Que, porque.
Cabanna. Cabana.
Cabdales. Caudalosos, grandes.
Cabdiello. Caudillo, capitán.
Cabe. Junto á, cerca, al lado de.
Cabo. Como Cabe,
Cabrios. Cabrías.
Cabieias. Cuidados.
Cabsa. Causa.
Cadira. Cátedra, silla.
Caescer. Acaecer, suceder.
Calabrina. Hedor. De aquí viene
encalabrinar, por ofender á alguno
el mal olor.
Calagr aunas. Uvas de cuelga.
Caler. Importar, interesar, convenii'.
Caloftj'ta. Canongía.
Canna. Caña.
Cannavera. Caña hueca.
Canon. Cañón.
Cantona. Canta, entona.
Cantonada. Esquinazo.
Capas. Capaz.
Cabella. Capellar, especie de manto
á la morisca, usado en España.
Captivo. Cautivo, triste, afligido,
desdichado-
Car. Por qué.
Carboneo. Carbunclo.
Cardeniellas. Cardeuillas , uvas así
llamadas.
Carillo, Querido.
Carnage, Carnicería.
Carrafon. Carracón, carraca grande.
Catar. Mirar, ver.
Catino. Cautivo, malo, perverso.
(^afis. Zafiros.
Cebera. Cibera.
Cedra. Cítara, guitarra.
(^efilla. Sicilia.
(^eiunta. Cejijunta.
^enniíe. Ceñir.
(jertas. Ciertamente , por cierto , en
verdad.
(f'ertinidat. Certidumbre.
i^etoal. Especia para guisar.
^ibdat. Ciudad , reunión , ayunta*
miento de ciudadanos.
{jbo. Comida, alimento, pasto.
Cintiterio. Cementerio.
i^innir. Ceñir.
Qisclatoró Cisclaton. Mtsúdo largo
ó túnica, llamado así porque ceñía
el cuerpo y era circular.
Citóla. Cítara.
Clamarse. Quejarse, dolerse.
Claror. Claridad, luz, resplandor.
Cob'do. Codo.
Coito, ta. Cuita.
Coletarario, Lo mismo que colecta-
rio, recopilación forense muy usa-
da en el siglo XIV.
Collera. Adorno propio del cuello-
en las mujeres , collar ; acaso la
vuelta del vestido ó brial que ceñía
el cuello alrededor.
Comedio. Medio, remedio.
Compassadas. Acompasadas, orde*
nadas, dispuestas.
Compegar. Comenzar.
Comportar. Consentir , conllevar,,
tolerar, sufrir.
Comptene. Desprecia.
Comunal. Vulgar.
Conbran. Comerán.
Condesado. Escondido.
Conducho. Comida, víveres.
Concluyr. Convencer, derrotar por
medio de la argumentación.
Contilla: Compostura , pintura , co- ^
lorete que se daban las mujeres en
el rostro, carmín.
Conferir. Conferenciar.
Confino. Confíname , cercano , ale-
daño, inmediato.
Conorte. Consuelo, alivio.
Conorioso. Consolador.
Conquerir. Conquistar, apoderarse,
buscar con sumo cuidado y dili-
gencia.
Conseja. Aconseja.
Consiguir. Seguir, alcanzar, ir en pos.
Contemplo. Desprecio.
Coutien. Contiene.
Contractar . Tratar con halago y
favor, acariciar.
Contrallos. Contraríos.
Coraie. Coraje, valor.
Cor comidas. Carcomidas.
Corroferse. Airarse, indignarse.
Cor sel. Corcel.
Cos. Cosa, y también cuerpo.
Coydó. Cuidó, pensó.
Croza. Báculo pastoral.
Crusiado. Atormentjiclo , fatigado
gravemente.
Cruesa. Crueldad.
Cmo. Crudo, doro, terrible, cruel.
Cuadra. Escuadra.
Cuatada. Cuajada.
Cudar. Pensar, juzgar, procmar
custodiar, guardar.
298
líricos.
Cuento. Como.
Cueia. Cuita, pena, aflicción.
•Culmen. Cima, cúspide, cumbre.
CumbraUs. Culminares, lo alto del
techo.
Cupido. Deseoso, ávido, codicioso.
Cura. Cuidado.
Curar. Cuidar, atender.
Chapería. Bordadura de láminas ó
sedas de colores.
Charambela. Instrumento músico de
la Edad Media.
Chino. El célebre jurisconsulto ita-
liano, Ciño de Pistoia.
Chirlar. Charlar , hablar atropella-
damente y sin sentido.
Dapnar. Dañar, hacer ó causar
dafio.
Dayanes. Angeles.
Deal. Divino , lo perteneciente á la
divinidad.
N Debellar. Vencer 6 avasallar por
guerra.
Deesa. Diosa.
Defensión. Defensa , amparo , pro-
tección.
De/esa. Defensa.
Delibrar. Deliberar, resolver, con-
cluir, acabar.
./?í///. Deél.
Dende. De allí.
Denesgrecer. Ennegrecer, denegrir.
DeiPtgrido. Ennegrecido.
Devdo. Lo mismo que deudo.
Derucherero. Derecho, recto, justi-
ciero.
Derrumpares. Desampares.
Desa. De esa.
Desarte. De esa arte, de ese modo.
Desagaje. Desaguisado.
Desbañados . Burlados.
Desfebir. Engañar, defraudar, em-
baucar.
Desdichosa. Desdichada.
Des/erra. Desavenencia, disensión,
revuelta y choque entre ciudada-
nos, desquite violento por medio
de las armas.
Deshonestado. Deshonrado.
Deslates. Dislates.
Desmaydo. Desmayado , desalen-
tado.
Desnndedad. Desnudez.
Despagado. Descontento.
Desparar. Apartarse, desviarse, se-
pararse.
D esparcidos. Dispersos , separados.
Despender. Gastar , invertir, con
sumir.
Desplacer. Desagradar, disgustar.
Desplano. Explano.
Despoiar. Despojar.
Desseya. Desea.
Destrungado. Destrozado , destron-
cado.
Deporte. Distracción, divertimiento,
solaz.
Destaiar. Destajar.
Desvolver . Resolver.
Deiardar. Retardar.
Detenencia. Detención.
Deuedada. Prohibida.
Devie. Debía.
Disanto. Día santo, de fiesta.
Discefuion, Discusión.
Disjlorar. Desflorar, quitar la flor ó
lustre de alguna cosa.
Diol. Dióle.
Diont. Dióme.
Dizrien. Dirían.
Do Ices. Dulces.
Dona. Dueña, señora, mujer.
Donadlo. Don, dádiva, donativo.
Dop dadas. Temidas.
Dragos. Dragones.
Dues. Dos.
Duodena. Duodécima.
Durada. Duración.
Duro. De duro. Difícilmente.
Egreja. Iglesia.
Elettos. Electos, elegidos,
Embrigar, Embriagar.
Empescer. Dañar, estorbar.
Empestible. Dañoso, embarazoso.
Emprentado. Grabado, estampado,
sellado. f
Enaltar. Ensalzar, levantar.
Encartado. Puesto en carta. Llamá-
base así á los condenados en re-
beldía.
Enoiar. Enojar.
Encontinente. Al punto, al moQiento .
Endevido. Injusto, arbitrario, no de-
bido.
Enfingido. Finjido, supuesto, falso.
Enfuscar. Ofuscar, oscurecer, ro-
dear de sombras ó tinieblas.
Enllenar. Llenar.
Enna. En la.
Enno. En el; en lo.
Enpedregada. Empedrada.
Enpulgueras, Pulgares.
Entaios. Entalladuras.
Entorrada. Rodeada de torres.
GLOSAniO.
299
Enverso, Al revés.
Ervaje. Hierbaje.
Er ranga. Error.
Escarnidos. Escarnecidos.
Esc latones. Cierta' tela preciosa .
Escurega. Obscuridad.
Espojos. Despojos.
Esprimir. Explicar.
Estatuido. Establecido.
Estillada. Destilada.
Estorger. Torcer, evitar, evadir.
Estol. Estoles. Hueste , séquito , ar-
madas, flotas, escuadrones.
Estranna. Extraña.
Estrenomia. Astronomía.
Estrena, Aguinaldo, estreno.
Extricote. Alextpicote. A mal traer.
Estrolabio. Astrolabio.
Esiropegar. Tropezar.
Esiruyr. Destruir.
Exeludas. Excluyas.
Exemido. Eximido, exento.
Exient. Saliendo, acabando.
Exir. Salir.
Expedir. Concluir, despachar.
FabUlla. HábliUa, fabuliUa, refrán.
Fabro. Artesano, fabricante.
Facienda. Hecho.
Fadado. Fatal , .dispuesto por los
hados.
Fadal. Hadado, fatídico.
Fadar. Revelar, decir los hados.
Fadas. Hadas.
Falaguero. Halagador , lisonjero,
. engañador.
Falcones. Halcones.
Fqlsar. Falsear , faltar á la palabra
empeñada.
Fallar. Hallar, encontrar.
Fallecedero. Lo que fallece, perece-
dero.
Fallescer. Faltar, ilaquear.
Fallintientos . Faltas.
Fardaje, Farda, carga.
Forre. Dentro, hacia dentro.
Fartar. Hartar, llenar, satisfacer.
Farto. Harto, bastante, sobrado.
Fasta. Hasta.
Faua. Hava.
Favorido. Favorito, favorecido.
FebU. Endeble, débü.
Fedientes. Fétidos.
Fedor. Hedor.
Fetntncia. Vehemencia, ardimiento,
ahinco.
Fenchir. Henchir, llenar.
Fenige. Fenicit).
Feno. Heno.
Fervencia. Ardor , hervor , entu-
siasmo.
Festinal. Presto, pronto, veloz, ace-
lerado.
Fezes. Heces.
Fi y Fijo. Hijo.
Fianza. Confianza, fe, seguridad.
Ficto. Fingido, supuesto, falso.
Fierro. Hierro, acero.
Figar. Higueras.
Fina. Termina, acaba.
Fittestras, Ventanas.
Finiestras. Como Jinestr as.
Firmar, Afirmar, apoyar.
Fis. Hice.
Flama. Llama.
Fletes. Embarcaciones.
Flumen. Río, corriente.
Fogas. Hojas.
Fogueras. Hogueías.
Folganza. hXc^'nsLt deleite, descanso.
Folgura. Holgura, comodidad.
Folia. I^ocura.
Follados. Hollados, vencidos.
Fonda. Honda. '
Fondir. Hundir, derribar, echar por
tierra, sumergir.
Fondón, de fondón. De lleno.
Fondos. Hondos.
Fondura, Hondura, profundidad.
Fontana. Fuente, venero, manantial.
Forano. De fuerza.
Forgares. Violencias.
Fornida, Provista,
Fornos. Hornos.
Fortedumbre. Fortaleza.
Foyas. Hojas.
Foydo. Huido.
Franiada. Franjada , con franjas.
Frecha. Flecha.
Frontero, Caudillo ó jefe militar
que mandaba la frontera.
Fruente. Frente.
Fiussas. Fosas, sepulcros.
Fuestes. Fuiste,
Furtar. Hurtar, robar, arrebatar.
Fuso, Huso.
Fusta, Embarcación de vela latina.
Fuyr. Huir, esquivar. •
Fyrmalles. Broche, prendedero.
Fyusa, Confianza, seguridad.
Galas, Personaje de un libro de ca-
ballería.
Galeas, Galeras.
GaUer, Gualtero.
Garengal, Especia para guisar.
300
líricos.
C amacha. Vestidura talar con man-
gas anchas y perdidas y con vuel-
tas á la espalda, la cual se ponia
sobre el brial.
Gasajado. Placer, contentamiento.
Gelo, Se lo.
Genera fio. Generación, alcurnia.
Geno. Género, raza, linaje.
Genta. Gentil, hermosa.
Gestas. Hazañas, proezas, todo he-
cho heroico y digno de alabanza.
Geianos. Gitanlbs, egipcios.
Giga. Instrumento músico de forma
y dimensiones semejantes al man*
dolino. Tenía tres cuerdas y se to-
caba con arquillo.
Gira/altes. Gerifaltes.
Golosya. Golosina.
Gorsir. Desollar.
Gosiar. Gustar.
Gradescer. Agradecer.
Gr aveza. Pesadez.
Grecianos. Griegos.
Grida. Gritería, clamor.
Gualardón. Galardón.
Guaresfer. Guarecer, amparar, de-
fender.
Guarir. Curar, resguardarse.
Giiarnesfido. Guarnecido.
Guarnido. Exornado , aparejado,
aderezado.
Guirlanda. Guirnalda.
Guisado. De buena guisa, bien dis-
puesto.
Guissa. Forma, manera, modo, es-
tirpe, prosapia.
Margante. Sobretodo, capa ó manto
para cubrir los demás vestidos.
Hey. Tengo.
Homisiera. Homicida.
Huerco. Orco, inñerno, obscuridad
de los inñernos.
lamas. Jamás.
Jarras. Jarras.
Igreja. Iglesia.
Impla, Velo ó toca de la cabeza.
Jmplisyon. Hinchazón.
Imprimir. Oprimir, molestar, ofen-
der.
Inbijia . Jorobada.
Infingido. Hinchado, vanaglorioso.
Infinido. Infínito.
Inforismos. Aforismos.
Insola. ínsula, isla.
In/ynta. Engaño, falsedad, mentira.
loglar. Juglar.
lomada. Jomada.
lomea. Traje de día.
loyel. Joyel.
ipunabU. Invencible.
Irado. Airado, iracundo.
Irascimini. Iracundia.
Issieli. Salióle.
luhana. Juana.
Ixien. Salían.
Jocundo. Alegre, agradable, glo-
rioso.
Jura. Juramento. ,
^«r^rf!rV//íí«. Jurisdicción.
Laferio, Trabajo, desventura, des-^
gracia.
Languir. Languidecer, desfallecer»
Langor. Desfallecimiento.
Laseria. Lacería, miseria.
Lastar. Pagar.
Laude. Alabanza, elogio.
Lavanco. Pato bravio.
Lazrada. Lacerada.
Le alianza. Lealtad.
Ledo. Alegre, contento, placentero.
Leño. Lleno.
Lepuzcana. Guipuzcoana.
Lerneo. Lo que pertenece al lago
de Lema.
Leuai. Elevad, levantad.
Leuar. Llevar.
Levar. Como leuar ^
Lexar. Dejar.
Leys. Leyes.
Libelar. Escribir alegatos, hacer cs-
crílos forenses.
Libelo. Escríto forense.
Libial. Propio de la Libia ó perte*-
neciente á esta región.
Libriello. Librillo;
Lilio. Lirio.
Linnaie. Linaje, nobleza.
Lit. Lid.
Lito. Playa, costa, ribera.
Lizera. Psílenque , palestra, sitio
donde se ponía la liza. '
Loguer. Alquiler.
Loqüela. Habla; manera espedal de
expresarse un individuo, tina pro-
vincia ó una nación.
Logúele. Conversaciones.
Luctos. Luto, tristeza, llanto.
Luengo. Largo.
Luenne. Lejos.
Lueñe, Lejos, distante.
Machina. IVIáquina.
GLOSARIO.
301
Magar. Como maguer.
Maguer. Aunque, á pesar, por más
que.
Maguera. Como maguer.
Malencolia. Melancolía.
Man. Mano.
Manganilla. Treta, lazo, embosca-
da, suerte de manos, ardid de gue-
rra.
MaHna. Maña.
Mannana. Mañana.
Mano. Magno, grande.
MañsieUa. Mancilla.
ManzilUro . Torpe, el que mancilla,
el que comete acciones afrentosas.
Maores. Mayores.
Mares. Marte.
Margarida. Margarita.
Marques. Marcos, monedas así lla-
madas.
Masería. Masía, casa de labranza.
Masiellas. Mejillas.
Maxilla. Como masiella.
Meldaredes. Medraredes, medraréis.
Membranga, Recuerdo , recorda-
ción.
Membrar. Acordar, recordar.
Memorandas. Recordadas.
Memorar. Conmemorar.
Men. Mío.
Menjias. Medicinas.
Mensura. Medida.
Mera. Pura, sincera.
Meresgiente. Merecedor.
Merlete. Almena; parte superior de
una muralla no continuada, sino
interrumpida en iguales distancias.
Merediana. Medio día.
Mesa. La tabla redonda.
Mesquino. Mezquino, ruin.
Messura. Como mensura.
Mestre. Maestro.
Mestura'. Mistura, engaño.
Metropologia. Ciencia métrica.
Minera. Mina, cantera.
Mintrosa. Mertirosa.
Miraglo. Milagro.
Miralle. Espejo.
Moleta, Molleja ó mollar, uva así
llamada.
Monagón. Monago, muchacho.
Montana. Montaña.
Moto, Movimiento.
Multiloquio. Locuacidad vana.
Mund. Mundo.
Nado. Nacido.
Nascis. Nacéis.
Natales. Libros de natalicios, horós-
copos.
Natura naturante. Frase para ex-
presar la idea del Creador Su-
premo.
Nauchares. Pilotos.
Nec. Ni. _
Nengunas Ninguno.
Ñero. Nerón.
Nin. Ni.
Ninno. Niño.
Nodresgido, Nutrido , alimentado,
criado,
Nomnes. Nombres.
Novela. Nueva, juvenil.
Novelleros. Noveleros.
Nucir. Dañar, ofender.
Nudes. Nutres, alimentas.
Nufngua. Nunca, jamás.
Obladas. Ofrendas.
Obradas. Labradas.
Obresados. Bordados, recamados de
oro.
O elides, Euclides.
Odiffero. Oloroso, fragante.
Ofensar, Ofender.
Oíos. Ojos.
O liosos. Olorosos.
Omezillo. Homicidio.
Omne. Hombre.
Onbredad. Virilidad.
Ond. Donde, á donde, de donde.
Oprobrio. Afrenta, deshonra, ul-
traje.
Oraje. Tempestad.
Ordiendo . Urdiendo.
Oriella. Orilla, margen.
Origo. Origen.
Pactión. Pacto, convenio.
Pagado. Complacido, contento.
Palmeria. Cuentas que traían los
peregrinos que iban á Santiaigo,
llamados palmeros,
Palombas. Palomas.
Panno. P.año.
Par. Por.
Pargiofiero. Participe.
Pareíos. Parejos, iguales.
/*(«*. Paz.
Paso. Muy Paso. Poco á poco.
Passariellas. Pajarillas.
Paüencia. Paciencia,
Pavón. Pavo real.
Pedricdr, Predicar.
Pedrique. Predicación , razona-
miento.
302
líricos.
Peno. Cartaginés.
Pelegrina. Extraño, raro.
Pella. Pelota.
Pellote. Cierta especie de gabán fo-
rrado exteriormente de pieles.
Pendaba. Peinaba.
Péndola. Pluma.
' Penna. Como péndola.
Pénnola.Qomo péndola.
Péñola. CoTCiO péndola.
Perestda. Perecida.
Perjudicio. Perjuicio, daño, menos-
cabo, pérdida.
Perlado. Prelado.
Perrochianos. Parroquianos.
1 Pesantes. Pesarosos.
Pexe. Pez.
Philosomia. Fisonomía.
Philusomia. Como philosomia.
Picanna, Picana, picara.
Piensa. Pensamientos, ideas.
Placer. Agradar, deleitar.
Plaga. Llaga, herida.
Planidat. Llanura.
Planiendo. Plañendo, llorando.
Planto. Llanto, lamentación.
Plasciente. Placentero, agradable.
Plegar. Llegar.
Plegó. Luego.
Pleytesía. Juramento , obligación,
pacto jurado.
Plus. Más.
Pocie. Pacía.
Pois. Pues.
Policrato. Quizá el Polycraticus de
Juan de Salisbury.
Polido. Pulido , atildado , lozano,
elegante.
Pommas. Manzanas.
Poqniella. Poquita, corta, pequeña.
Porfiosa. Porfiada.
Poridat. Secreto.
Posta. Puesto.
Posturas. Conciertos , convenios,
capitulaciones.
Poyales. Poyos.
Prea. Presa, despojo, botín.
Prelasia. Prelacia.
Prelocutor. El que hiibla primero.
Prender. Tomar, coger, recibir.
Presión. Prisión.
Presiste. Tomaste.
Pressado. Prendido, cogido con pre-
sillas ó broches.
Preualicador . Prevaricador.
Priado. Presto, pronto.
Prieto. Obscuro, casi negro.
Prisó. Tomó.
Pro/asan. Profesan, dicett de con-
tinuo.
Proises. Proas.
Prosperado. Próspero, afortunado.
Pudor. Hedor.
Púlante. Pujante.
Pujar. Subir.
Punad. Procurad, trabajad.
Punas. Pugnas, procuras.
Ptmgidos» Punzados, estimulados,,
aguijoneados, heridos.
Punir. Castigar, imponer pena.
Puno. Pugnó.
Puntaje. Punto.
Purismales. Quizá los Porismata
de Euclides.
Pus. Pues, después.
Quaiada. Cuajada.
Qualque. Alguno.
Queca. Especie de tela delgada,:
lienzo fino ó camisa.
Quel. Que él.
Quiquier. Cualquiera.
Quisto. Querido.
Quito. Exento, desobligado, libre.
Rafas. Bandas, partidos.
Rastrada. Arrastrada.
Ratiello. Ratillo, rato corto.
Realme. Reino.
Rebabdoquines. Piezas de artillería
de extremada longitud que estu-
vieron muy en uso durante el si-
glo XV.
Rebatado. Arrebatado.
Rebate. Alarma, sorpresa, contienda»
Rebidar. Repetir.
Rebite. Rebato.
Rebta. Reto.
Rebumbar. Retumbar.
Receptar. Recibir, aceptar.
Recercado. Buscado.
Recodir. Recaer.
Redotable. Temible.
Redotado. Temido.
Refferir. Agradecer, dar, tributar
gracias.
Re/usar. Rehusar, resistir, rechazar. •
Refuyr. Eisquivar, apartar, separar.
Regálales. Arroyos.
Regarda. Mira, remira.
Regraciar. Dar gracias, agradecer.
Reguarda. Retaguardia.
Reguridat. Rigor, dureza.
Releuando. Realzando.
Reman. Raimundo Lulio.
Renando. Reinando.
GLOSARIO.
30^
Rediga. Arenga.
Rendan. Rondón.
Repiso, Arrepentido.
Reatado. Retado.
Regnesia. Petición, ruego, demanda.
Resfedtr. Recibir, acoger, hacerse
cargo de alguna cosa.
Resceptar. Como resfebir.
Rete. Red.
Reteñir. Sonar algún metal.
Retiental. Retiéntale.
Retretantes. Retractantes. Nombres
de ciertos libros jurídicos.
Reito. Recto.
Rey indo. Riendo.
Reys. Reyes.
Ribada. Arribada, llegada.
Ricardo. Quizás Ricardo de San
Víctor.
Riso. Risa, sonrisa.
Rogarias. Ruegos, súplicas.
Rota. Instrumento de cuerda llama-
do así porque tenía forma de rueda
de molino.
Roy do. Ruido, alboroto.
Rubro. Rojo.
Sabienga. Sabiduría.
Sacomano. Saqueo.
Saje. Sabio, prudente.
Sal. Arena.
Saldo. Libre, desobligado.
Sandio. Loco, insano, poseído de pa-
sión vehemente.
Sanna. Saña, rabia, queja.
Sarope. Jarope, jarabe.
5ar^M^/. Azarquel, astrónomo árabe.
Sartal. Sarta dé cuentas.
Sasón. Sazón, tiempo, ocasión.
Sfiencia. Ciencia, sabiduría, noticia
cierta de alguna cosa.
Sfiente. Sabio, sabedor.
Secaz. Secuaz, partidario. ,
Secufión. Ejecución.
Sedien. Estaban.
Semblar. Parecer, aconsejar.
Semblante. Semejante, igual.
Senna. Seña.
Sennera. Señera, sola, aislada.
Semeyaba. Semejaba, parecía.
Semitón. Semitono.
Sennas. Enseñas^ banderas.
Sennera. Sola.
Sennuello. Señuelo ; eran dos alas ata-
das al extremo de un cordón con las
cuales se llamaba á los halcones.
Seña. Enseña, bandera, estandarte,
pendón.
Señero. Solo, único.
Seqnero. Seco.
Serano. Sereno, rocío de la tarde.
Serena. Sirena.
Sermones. Razonamientos.
Servar. Guardar, custodiar.
Servitio. Servicio:
Set. Sed.
Setas. Sectas.
Sey. Sé, date, considérate.
Seydo. Sido.
Se filia. Sicilia.
Sil. Si le.
Silva. Selva.
Silogismes. Silogismos.
Sin/onia, Nombre que se aplicaba á
diversos instrumentos de música'.
So. Soy, estoy.
Sobej'o. Mucho , excesivo , sobrado,
demasiado.
Sobrepelis. Sobrepelliz.
Soes. Sois.
Soiornado. Detenido.
Soiusgand. Sojuzgando.
Solada, Asolada, arrasada.
Solitut. Soledad.
Somo. En somo. Cima , cúspide , en
la cúpide, en la cima , en lo iná»
alto.
Sona. Zona, cinturón.
Soncos. Ciertamente, en verdad.
Sonnar. Soñar.
Sopraban. Soplaban.
Sorjra, Lastre.
Sosterner. Sostener, defender.
Sotar. Saltar, bailar, danzar.
Sotileza. Sutileza, agudeza.
Suenno. Sueño.
Sufragano. Sufragáneo.
Superno. Supremo , soberano , su-
blime.
Suso. Arriba, hacia arriba, antes.
Susso. Como Suso.
Taburlan. Tamerlán.
Taeer. Cesar, callar, ocultarse.
Talado. Fijado, señalado.
Taj'aña. Carga, cualquiera oosa que
hace peso sobre otra.
Talantes. Intención, voluntad.
Tálente» Talante.
Taliento. Talante, placer, gusto.
Tanner. Tañer, tocar.
Tantaleo. Lo que se refiere á Tán-
talo ó al horrible suplicio á que-
según la fábula , fué ésut cotidfi-
nado.
Tapedeti Tapetes.
líricos.
30V
fempestas, l'empestades.
TeittporanUs. Témporas, épocas.
Tenebrura, Obscuridad.
Tennir. Teñir.
Teptaciones. Tentaciones.
Terniellas. Ternillas.
Terreno. Terrenal, hombre de tierra.
Terresíer. Aterrorizar, llenar de pa-
vor ó espanto.
Terrmote. Terremoto.
Tkannedor . Tañedor, tocador.
Thremer. Temblar.
Tigras. Tigres.
Tinel. Despensa , cocina con todas
sus dependencias.
Tirar. Quitar , desviar , apartar,
sacar.
Tiró. Quitó.
Tiseras. Tijeras.
Tocadura. Cambio.
TolUr. Quitar.
Tomatifa. Tutela.
Torpedad. Torpeza.
Tormentar. Atormentar.
Tortigero. El que hace entuertos ó
injusticias.
Tomados. Turbados.
Tosté. Pronto.
7V?«//V/. Tovillo.
Tracto. Convenio, capitulación, tra-
tado, alianza, relación.
Trangar. Trenzar, coger.
Trapa. A escape.
Trayna. Red pequeña destinada á
pesca menuda.
Trebejar^ Luchar, porfiar.
Trefa, Trenza.
Tremores. Temblores.
Treslado. Traslado, copia.
Trenencia. Atrevimiento.
Tribulanga. Tribulación, pena, an-
gustia.
Tripudio. Tráfago, bullicio, danza,
baile circular.
Triscas. Acción de triscar.
Trobetes. Trovas.
Trocir. Morir, acabar.
Troque. Trueque.
Trote7'o. Trotador.
Trufan. Truhán.
Turar. Como Aturar. Durar, per-
petuar, hacer duradero, fírtne, só-
lido.
Turasse. Durase.
Turba. Torva.
Turbanza. Tribulación, turbación.
Ty nasas. Tenazas.
Ueros. Verdaderos.
Ultrance. Ultraje.
Undas. Ondas, olas.
U sitad o. Usado» acostumbrado.
Val. Valme, válenos.
V'anir. Desterrar, echar fuera del
país n.itivo.
Veder. Ver.
Vegada. y ^z.
Vegedat. Vejez, senectud.
Veguela. Vega pequeña.
Veladme. Asistidme, ayudadme.
Velar. Ocultar, esconder, cubrir.
Vellud. Velludo.
Vengares. Venganzas.
Venino. Veneno.
Vera. Verdadera, cierta, segura.
Verga, Vara.
Vermeio. Rojo.
Verná. Vendrá.
Vero. Verdadero.
Vidua. Viuda.
Viessos. Cantares.
Vinien. Venían.
Vinto. Vencido.
Violar. Tocar la viola.
Visquieron . Vi vieron .
Von. Vos.
Vulto. Rosti'o, semblante.
Xamei. Paño, tela, vestidura de
seda.
Ximonias. Simonías.
r. Allí.
Yantar. Comer.
Yelmo. Yermo , lugar solitario, des-
poblado, desierto.
Ynfinta. Ficción.
Ypocrás. Hipócrates.
Y7ÍSS0. Abajo, debajo.
Zapata. Zapato.
FIN DEL (¡LOS ARIO.
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Slanford, California
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